El Valencia se agarra a la irreverencia como forma de vida. Nada tiene que perder. No hay coste en rebelarse contra un destino que ya golpeará si ha de hacerlo. Baraja inyectó valentía en un vestuario donde se ha instalado el hambre de la mano de un grupo de jóvenes que sueña, respeta el escudo y juega para poner la piel de gallina. Javi Guerra, Pepelu, Fran Pérez y hasta Sergi Canós han venido a despertar a Mestalla de un letargo de hastío y a alzar, con fútbol y una goleada de otro tiempo, un futuro grisáceo tirando a negro. El Atlético entendió que sesteando es difícil ganar a un equipo que sufrirá por sostenerse en Primera, pero nunca se va a abandonar. Desde 2014 no salía derrotado de la Avenida de Suecia y esta vez se llevó una dolorosa goleada. [Narración y estadística]
No ataja Simeone las desconexiones que vulgarizan a los rojiblancos. “Es el peor partido desde que llegué al club”, reconoció. En Mestalla no entendieron nada hasta que pasaron por el vestuario. Descorcharon los valencianistas el partido a tumba abierta y, antes de que los atléticos se acostumbran al sol de Mestalla, se vieron un gol en contra. No espera el Valencia, no puede hacerlo, y menos ante un rival a años luz que penaliza cualquier error. Despojados del brillo de antaño, la única manera de vencer es queriéndolo mucho y equivocándose poco. Y eso ocurrió ante las narices de un Atlético en el que el Cholo experimento cómo sobrevivir a la marcha de Carrasco sin recurrir a Javi Galán y cómo no llorar a Koke. Se les escapó Sergi Canós por la banda, burló a Azpilicueta y puso un centro que, tocado por Savic, empujó con el alma Hugo Duro. Cuatro minutos que fueron suficiente para testar qué equipo tenía más hambre. Y de eso tiene mucho este púber Valencia.
Su fuerza está en el ímpetu de Javi Guerra y Pepelu, que convirtieron en sombras a Barrios y Lemar, en la carreras de Fran Pérez ante un Riquelme que no funcionó como carrilero, en los retos que, una y otra vez, le planteaba Canós al veterano Azpilicueta. En ataque, al Valencia le funcionaba el plan y en defensa, remendada con otro canterano, Mosquera, no sufrían. Morata deambulaba y Griezman era incapaz de recibir un balón en ventaja. Perdido el control de la medular, en las orilllas tampoco avanzaba. Ni un tiro a puerta en 20 minutos. Un rechazo de Llorente que lamió el poste de Mamardashvili en el 28. El primer córner, en el 40. Para entonces el marcador había engordado.
Las apariciones de Oblak no fueron sufientes y Fran Pérez aprovechó un robo de Pepelu ante un dormido Griezman para, a la carrera, encontrar a Hugo Duro. Con frialdad, se deshizo de Hermoso y engañó a Witsel y a Savic, incapaces de parar al madrileño que sumaba su segundo tanto, el duodécimo en Primera y cinco de ellos a Oblak.
La grave lesión de Lemar hizo que el Cholo buscara soluciones antes del descanso, que apuntaló echando mano de dos fajadores, Nahuel Molina y Correa, para hacer temblar al Valencia. Pero no era la tarde y quedó claro cuando Griezman, el puro talento atlético, chutó al aire en la frontal. Un cabezazo de Morata y un disparo de Correa que salvó la mano de Mamardashvili fueron los mayores argumentos rojiblanco. No tuvieron tiempo de crecer ni con toda la artillera sobre el césped.
El duelo lo reventó Javi Guerra. Cuando pisa área con su potente zancada, el dominio de las dos piernas y la sutileza con la que coloca el balón en sus golpeos lo convierten en letal. Su disparo ponía el broche a la humillación que ni pudo maquillar el Atlético. Remendado por los esfuerzos, otra vez con canteranos, el Valencia resistió.
España encontró su patrón de juego y casi su once hace apenas cuatro meses y ya está obligado a cambiarlo. Lo que para otro seleccionador hubiera sido un quebradero de cabeza a Luis de la Fuente no le supone un peso. Tiene que «construir un nuevo edificio» pero dispone de materiales de primera para hacerlo, jugadores imprescindibles en cualquier gran equipo que con la selección no encontraban su lugar. En esos cimientos está Martín Zubimendi, a quien los galones no le condicionan e incluso se arrancó como goleador en Murcia. 28 partidos como internacional para alimentar la broma del vestuario de que nunca quiere chutar. Soltó un derechazo desde la frontal a un balón cabeceado por Merino que acabó en la red y desnudando las manos blandas de Kasper Schmeichel.
Este tímido futbolista, estratégico campeón de ajedrez capaz de rechazar suculentas ofertas del Manchester City y el Liverpool para seguir en «su Real», ya se ha sumado al grupo de imprescindibles ejemplificando que De la Fuente ya alimenta a la nueva generación de jugadores que deben ser el sostén en el Mundial de Estados Unidos dentro de dos años.
Zubimendi lleva 13 partidos como internacional absoluto, 28 desde que debutó en 2017 en la Sub-17 con Santi Denia. Nunca ha faltado en las listas de Luis de la Fuente y, a pesar de eso, su rol siempre fue claramente suplente. Primero, porque Rodrigo ya lo era ante Busquets y después porque la figura del jugador del City emergió con una rotundidad que le cerró el paso... hasta la Eurocopa.
Sólo había tenido 112 minutos en tres partidos oficiales: los dos de clasificación ante Georgia y Chipre, el único en el que fue titular. Esa parecía ser la tónica: salir con los partidos o clasificación resuelta. Eso pasó ante Albania, Croacia o Francia. Pero la lesión de Rodri en la final le permitió mostrar durante 45 minutos todo lo que tiene. «Puede caminar en el alambre sin ponerse nervioso», describía el seleccionador.
Lo mismo hizo ante Serbia, como titular por la sanción del madrileño, y de nuevo por sus problemas físicos ante Suiza. Y ahí se quedará por mucho tiempo. «Siempre digo que Rodri es el mejor del mundo y Zubimendi el segundo», ha insistido el seleccionador. Si además marca y da puntos, su prestancia es mayor.
No suele hacerlo, aunque en apenas dos meses de competición ya suma dos. Marcó ante el Rayo Vallecano en la primera jornada de Liga y frente a Dinamarca, que era su primer tanto internacional en todas las categorías. Sin embargo, golear no le es ajeno pese a vivir tan lejos del área. Suma 9 en su carrera, cuatro marcados la pasada temporada al Granada, Almería, Villarreal y Alavés. Las temporadas anteriores también las cerró con al menos un gol.
La capacidad de sumar puntos con sus tantos no es lo que seduce a De la Fuente. Le confía la estructura de la nueva España que está obligado a perfilar sin que todo se derrumbe. Ante Dinamarca, el equipo creció «no sé si porque lo hizo Zubimendi en la segunda parte o lo que hicimos permitió que creciera Martín», se preguntaba el seleccionador tras el encuentro. «Todos los proyectos se consolidan mejor desde la victoria. Hay jugadores en la recámara muy talentosos que nos permite mirar el futuro de manera tranquila. Teníamos un bloque cohesionado y ahora hay que construir otro edificio», añadió.
No será la España rápida e intimidatoria que se engrasó en la Euro, pero no renuncia a ese camino. «Dominar todas las facetas del juego es imposible y, en las diferentes exigencias, este equipo se comporta bien. Esa variedad te hace ser un equipo solvente, seguro, hasta en los partidos que se atascan un poco. Seguimos creciendo ahora que hay que conformar un equipo nuevo», repitió.
La próxima piedra deberán ponerla en Córdoba frente a Serbia, con otro contratiempo que será los problemas físicos de Lamine Yamal y la posibilidad de cerrar la clasificación para los novedosos cuartos de final de la Nations League.
«Respeta al árbitro, respeta el fútbol». Ése fue el mensaje que la RFEF y LaLiga quisieron transmitir esta jornada para acabar con semanas de polémica y tensión antes de que el calendario se empine, pero no lo consiguieron. Las decisiones de los colegiados volvieron a estar en el punto de mira tanto en la disputa por el título como en la huída del descenso. Hubo aficiones que silbaron, como ocurrió en el Bernabéu al grito de «¡Corrupción en la Federación!», y los mismos clubes que pusieron a sus jugadores junto al trío arbitral detrás de la pancarta mostraron después su descontento con decisiones que o bien consideran que les perjudicaron o no entendieron cómo se gestionaron. Eso sí, ninguna cayó en contra de los intereses de quienes pelean el título y fueron especialmente relevantes en el caso de los duelos Valencia-Atlético de Madrid y Las Palmas-Barcelona, donde el descenso también estaba en juego.
Fue el Valencia el equipo que, con más contundencia, cuestionó el arbitraje de Busquets Ferrer con Iglesias Villanueva en el VAR. En el minuto 55, con el 0-2 en el marcador y el Valencia volcado en la portería del Atlético, un centro de Gayà lo cabeceó Sadiq y el balón impactó a bocajarro en el brazo de Javi Galán, abajo pero separado del cuerpo. Mestalla reclamó penalti, pero no lo pitó y el VAR ni siquiera intervino. Minutos después de finalizar el encuentro, el Valencia lanzó un mensaje en sus redes sociales con el vídeo de la jugada: «Nosotros respetamos a los árbitros, pero esto es penalti».
Nadie entendía que ni siquiera se hubiera avisado al colegiado para que peritara con las imágenes. Ni siquiera Simeone. «Me mostraron la imagen del penalti y es la misma jugada de la Eurocopa. Le pega en la mano; no entiendo nada. En la Eurocopa era penal de Cucurella. Dicen que la mano estaba muerta, pero le pega en la mano. Ojalá que sea más claro siempre para todos porque la situación es poco entendible, un día va a ser penal, otro no... Ojalá que se pudiera manejar la misma línea en todos los equipos», reconoció el argentino, que se llevó la victoria 0-3, pero pudo ver complicarse el duelo en esa jugada.
Eso es lo que pensó Corberán, que quiso ser más diplomático: «Prefiero pensar que no ha sido penalti, duele menos. Porque un gol creo que hubiera cambiado la dinámica del partido por completo». «Hay un VAR para corregir errores y creo que es más saludable pensar que no ha sido penalti que pensar que lo era y no ha sido señalado», añadió el técnico.
La duda, como evidenciaba Simeone, permanece. Para la mayoría de árbitros españoles no es penalti. El CTA afinó esta temporada los criterios para que la manos en posición natural no fueran falta. En este caso consideran que no es sancionable porque, pese a estar despegada del cuerpo, no ocupa una posición antinatural. El problema es que para la UEFA sí lo es o, al menos, así lo determinó en septiembre en una reunión del Comité de Árbitros con el ejemplo de aquella de Cucurella que, en los cuartos de final contra Alemania en la Eurocopa, no se pitó.
La mano de Cucurella en el España-Alemania de la Eurocopa.REUTERS
El criterio, que hizo público una filtración para enfado de la UEFA, es que los ingleses Anthony Taylor y Stuart Attwell (VAR) debieron pitar penalti. «El contacto mano con balón que detiene un tiro a puerta debería castigarse de forma más estricta, y en la mayoría de los casos debería concederse un tiro penal, a menos que el brazo del defensor esté muy cerca del cuerpo o sobre el cuerpo», recogieron en el documento de observaciones. «En este caso, el defensor detiene el tiro a puerta con el brazo, que no está muy cerca del cuerpo, haciéndose más grande, por lo que se debería haber concedido un tiro penal», zanjaron.
La única diferencia con la de Galán es que no interceptó un remate a diez metros como el de Musiala, sino el testarazo a bocajarro de Sadiq. Como Simeone, en el Valencia no entienden el criterio ni que el VAR no llamara a Busquets para que evaluara la jugada, por lo que no hay audio de la interpretación.
Revisión de un fuera de juego
Sí lo hay de la jugada polémica que encendió el partido en el estadio de Gran Canaria entre Las Palmas y el Barça. En el minuto 81, con los azulgranas ganando 0-1 pero con los insulares volcados, hay una mano de Eric García en el área, de espaldas y cayéndose, que ataja un disparo de Álex Suárez. Cordero Vega no señala el punto de penalti, pero Del Cerro Grande enseguida le llama desde el VAR. «El brazo, aunque va al apoyo, está extendido, ocupa un espacio, y es un disparo a portería, pero quiero que valores que también hay una posición de fuera de juego previa», le explicaba.
Le muestra primero la imagen de la mano y después varias tomas para verificar el fuera de juego que en LaLiga esta temporada ya es semiautomático. Sin embargo, el colegiado revisa hasta comprobar la posición adelantada del lateral Álex Muñoz en el centro del que nace toda la jugada y que la invalida. ¿Por qué entonces avisó el VAR? «Después de esta semana, es normal que todo se revise», comentó entre sonrisas Eric García. Las protestas del Real Madrid, la carta de queja por los arbitrajes y la reunión privada con el CTA es «la semana» a la que se refería el central azulgrana.
Cordero Vega revisa en Las Palmas la polémica jugada en el VAR.AFP
No quiso Diego Martínez buscar explicaciones sino que se las pidió al árbitro al final del partido. «¿Por qué paráis?», preguntó el entrenador en un diálogo que cazaron las cámaras de Movistar Plus. «No, pero está bien ejecutado, porque si no hubiera fuera de juego, hubiera sido falta...», decía el árbitro. «Ya pero es que... entonces, ¿por qué lo paráis?», reclamaba el técnico ante lo que se encontró esta respuesta: «Para que la gente lo sepa, para que no se piensen que no...». Y ahí quedó la conversación que luego Martínez resumió en sala de prensa. «Es un tema de interpretación y ojalá que a partir de ahora alguna de estas jugadas extrañas nos caiga de cara».
Tampoco se libró de la polémica el Rayo. Se quedó con diez ante el Villarreal por la roja que García Verdura mostró a De Frutos al filo del descanso por una entrada que el videoarbitraje. Eso provocó el enfado del presidente Martín Presa, que dejó el palco para bajar a los vestuarios. En el Bernabéu, el Real Madrid, después de las quejas, tuvo una tarde plácida con el Girona.
No es que no hubiera penaltis o expulsiones en el resto de la jornada, pero fueron jugadas claras en las que ni siquiera tuvo que mediar el VAR.
Sólo un árbitro 'Elite'
El comunicado de los árbitros pidiendo respeto y la campaña de la RFEF contrasta con que para esta jornada el CTA sólo haya designado a un colegiado 'Elite UEFA'. Fue Sánchez Martínez y arbitró el Celta-Osasuna, un duelo donde se esperaba menos tensión que en otros que marcaba el calendario. Hernández Hernández, que arbitró competición europea, y Gil Manzano descansaron.
Sánchez Martínez en el Celta-Osasuna.AFP
Sin embargo, a Cordero Vega, que ha vuelto a Primera esta temporada, se le asignó el partido Las Palmas-Barcelona, auxiliado por Del Cerro Grande.
Al frente de la Sala VOR en Vallecas y en Mestalla hubo dos colegiados descendidos a Segunda el pasado verano pero que siguen en el VAR de Primera: Figueroa Vázquez, que avisó de la expulsión que desde el Rayo ven muy rigurosa, e Iglesias Villanueva, que no consideró revisar la mano de Galán.
La razón de estas designaciones hay que situarla, según fuentes federativas, en que se realizan dos semanas antes, que los árbitros suelen pitar cada 15 días y que había que encajar esta jornada con la elección de los colegiados en la ida de las semifinales de la Copa del Rey con dos partidos tensos entre Barça y Atlético y Real Sociedad-Real Madrid.
Luis de la Fuente está agrandado. O igual no, pero lo parece. Y, visto desde fuera, tiene motivos para estarlo. Esto, que lo puede suscribir casi cualquiera que esté cerca de la selección nacional, lo verbalizó, tal cual, el propio protagonista después de jugar realmente bien contra Serbia este martes en Córdoba.
"El que diga que estoy agrandado queda retratado por sí mismo. Me conocéis como soy, y no es así para nada", comenzó diciendo en la sala de prensa del Nuevo Arcángel. Pero claro, hablar delante de los micrófonos durante mucho tiempo lleva a uno a decir lo que realmente piensa. "¡Es que hay cosas que son ciertas y no hay más! La tierra es redonda, no se puede discutir, y contra las cosas ciertas... No puedes ir contra las cosas ciertas. Estoy muy tranquilo, y no estoy agrandado, pero si lo estuviera, me lo habría ganado. Otros con esta situación tirarían de carisma y no te quiero ni contar", refirió ante las cejas arqueadas de algunos periodistas.
El técnico le robó algo de protagonismo, al final, a Álvaro Morata, que culminó la expulsión de sus demonios en el Nuevo Arcángel de Córdoba. Ante Serbia vivió con naturalidad las primeras ocasiones falladas, se sobrepuso a la presión de lanzar y fallar un penalti y emergió para marcar un gol muy esperado con el que soltaba buena parte del lastre que lleva en una mochila que carga desde hace demasiado tiempo. Cierto es que, desde que confesó su depresión, aquella que desataba una ansiedad incontrolable sólo con atarse las botas, ha encontrado comprensión, reconocimiento y cariño. «La gente me ha ayudado a seguir peleando y luchando», confesaba el delantero que vivió parte de su infancia en Córdoba.
Hay jugadores que calan en los vestuarios y se convierten en imprescindibles para los entrenadores, pero que no conectan con la grada. Ni siquiera con la suya. Un día se valora su rendimiento y al siguiente, ante el más mínimo error, arranca de nuevo el calvario de críticas. Ése era Morata, un jugador con el halo de 'maldito' que está empezando a renacer tras una dolorosa confesión. Por eso no dudó en plantar la pelota en el punto de penalti cuando en el minuto 53, con el marcador a favor por el tempranero gol de Laporte, el colegiado señaló la pena máxima por manos de un central serbio en el minuto 53. Nadie pensaba en otro lanzador pero, pese a respirar hondo, mandó la pelota por encima del larguero de Rajkovic. Era la mejor confirmación de su redención y no la logró. «He pisado tan fuerte que he hecho un agujero en el césped. Es fútbol», se justificada con una sonrisa.
El fallo lejos de provocar el runrún de desaprobación hizo al estadio estallar el gritos de 'Morata, Morata'. Los aficionados, como ocurrió en Murcia, quisieron ayudarle a cerrar todas las heridas. Ya lo hicieron en el minuto 41,tras un testarazo al que llegó forzado y salvó mano abajo el ex mallorquinista Rajkovic. Quiere el seleccionador que sienta que merece la pena seguir poniéndose el brazalete porque su trabajo es imprescindible para el equipo.
Por eso todo el banquillo estalló cuando en el minuto 64 llegó un tanto con el que pone fin a siete partidos sin marcar, su peor racha con la selección. Había que remontarse al primer partido de la Eurocopa ante Croacia para encontrar el último gol del madrileño, que suma 37 como internacional. Está a uno de subirse al podio de los máximos goleadores de la selección porque en el tercer escalón está Fernando Torres con 38.
Pero Morata miraba al equipo. "Estamos en otra fase final y hay que darle valor, porque parece fácil pero no es fácil", reivindicó antes de recordar que se ha logrado con bajas. "Echamos de menos a los lesionados, porque es especial lo que hemos creado, pero hay un montón de jugadores jóvenes que están apareciendo. España tiene futuro increíble", destacó.
El estreno de Laporte
Hubo otro jugador que se reivindicó ante Serbia. Menos herido que Morata pero igual de cuestionado ha estado Aymeric Laporte. Su marcha al fútbol saudí puso un interrogante a su continuidad en la selección en la que debutó en junio de 2021 de la mano de Luis Enrique. Los rumores sobre el estado de forma con el que llegó a Alemania los soportó por su carácter, pero su ascendía en el grupo es notable. Tanto como para ser otro de los capitanes.
Por eso todo el equipo estalló cuando, en apenas cuatro minutos, voló en el segundo palo para cabecear cruzado un centro de Pedro Porro y adelantar a España cuando sólo habían transcurrido cuatro minutos de un duelo en el que Serbia se desmoronó sirviendo a la selección una victoria bajo la lluvia que la coloca en los cuartos de final de la Nations League. Era el primer gol de Laporte como internacional. No había marcado en sus 38 partidos con España, pero tampoco en su etapa en la inferiores de Francia.
Son imprescindibles para De la Fuente Laporte y Morata, como Cucurella, Oyarzabal o Zubimendi. Ninguno de ellos juega en los tres primeros clasificados de la LaLiga. Es más, por primera vez en 104 años, España saltó a un campo sin jugadores del Real Madrid, el Barcelona o el Atlético en su once inicial. El fútbol español se ha internacionalizado tanto que el seleccionador alineó a cuatro futbolistas que juegan en la Premier, uno en Arabia, otro en Francia y otro en Italia, y los que pertenecen a equipos españoles juegan en el Athletic, la Real y el Villarreal.