Febrero, que ha empezado con una jornada liguera combatida y exigente como demuestran los partidos Unicaja-Andorra o Zaragoza-Breogán, va a ser, más aún de lo habitual, una muestra de las desigualdades en el baloncesto internacional, con dos competic
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Mientras la temporada alcanza temperatura, con la Copa ya a la vuelta de la esquina, el Real Madrid busca su propia seña de identidad ahora ya que los refuerzos llegaron. Sufre en Europa, pero la ACB le es más agradecida. Contra el Joventut, quinto, y sin Campazzo, supo asestar el golpe certero en el momento oportuno para sumar su sexto triunfo de carrerilla y mantenerse en el liderato, ahora ya sólo igualado en lo alto con el Unicaja. [86-73: Narración y estadísticas]
En esta pequeña reinvención de mitad de temporada, con Dennis Smith Jr. y Bruno Fernando, los dos fichajes tan pedidos y ansiados ya a las órdenes de Chus Mateo por primera vez (el angoleño debutó el viernes en Euroliga), el Real Madrid se encontró a un Joventut serio y amenazante, nada dispuesto a dar su brazo a torcer. Más si el rival deambulaba a medio gas, como en una batalla de entreguerras.
Y la tarde-noche en el Palacio fue de una tremenda igualdad. El Madrid sin Campazzo (ausente por su paternidad reciente) pierde su guía y buena parte de su energía también. Y eso que amaneció con un 15-7 de salida. Fueron Dekker y Pustovyi los que espabilaron a la Penya, presta a herir en las probaturas del rival.
Porque en pista coincidieron Smith y Fernando en el tercer acto, aún parejo. En el inicio del cuarto, Dotson y Robertson hicieron saltar todas las alarmas del Palacio (60-66). Justo ahí se vio una interesante reacción.
Si durante todo el duelo había sido Dzanan Musa el referente anotador blanco, en ese desenlace emergió el ardor guerrero y la defensa. El parcial de 20-3 que iba a resultar definitivo lo encabezaron Andrés Feliz y Alberto Abalde desde sus acciones defensivas, bien festejadas por su entrenador, especialmente las del dominicano, un tipo al que necesita. "Los minutos decisivos no hemos estado como queríamos", reconoció Miret sobre la no reacción visitante.
El Madrid, que el viernes perdió en Euroliga en Mónaco, al menos sonríe en ACB, la misma en la que un rato antes el Barça sumó su novena derrota (en casa ante el increíble Manresa).
Durante las pasadas Navidades, mientras se recuperaba en Memphis de una lesión en el tobillo que le mantuvo dos semanas alejado de las canchas, Santi Aldama acabó de leer The inner game of tennis (El juego interior del tenis), el libro de W. Timothy Gallwey que, sirviéndose del deporte de la raqueta, ahonda en la relación mental del deportista consigo mismo, en sus miedos y las barreras a superar. Porque los desafíos para el único español en la NBA se amontonan en su cuarta temporada.
El canario, auspiciado por su entrenador, ha adoptado un lema: "A man on a mission". Un mantra con el que afrontar la responsabilidad. La individual, enorme en su último año de contrato, y la colectiva, en unos Grizzlies que, esquivando lesiones y polémicas pasadas (como la suspensión de su estrella Ja Morant), crecen de tal forma que sólo la timidez de las casas de apuestas les aleja un poco de su realidad: ser uno de los favoritos a disputar las Finales de la NBA. En el tercer mejor equipo del Oeste y quinto por balance (27-15) de toda la competición, Santi es un elemento fundamental.
Es el cuarto máximo anotador (13,3 puntos) de un grupo liderado por Morant, pero con referentes como Desmond Bane o Jaren Jackson Jr., y el segundo reboteador (7,1). Todo, partiendo desde el banquillo. Un rol impuesto por Jenkins al que, como casi todo en esta liga, Aldama se ha adaptado sin rechistar. Son tales sus prestaciones, que, de refilón, le ha acudido otro propósito que jamás hubiera pensando. Se ha colado de lleno en la pelea por un galardón que ningún español ganó nunca: ser el mejor Sexto Hombre de la NBA. Un prestigioso premio que necesita un par de requisitos: para ser elegible todo jugador debe disputar más encuentros saliendo desde el banquillo que empezando titular, además de jugar al menos 65 duelos.
Santi Aldama, ante los Spurs.D. William AbateEFE
En las apuestas que lidera el escolta de los Celtics Payton Pritchard luce destacado Santi (De'Andre Hunter, Russell Westbrook y Amen Thompson son otros de sus rivales), con sus prestaciones y la variedad de su juego, capaz de defender exteriores, lanzar, jugar de cinco... Un papel de revulsivo que le sirve como acicate. Y así lo reflejan sus números, que hicieron cima este mismo viernes ante, nada menos, que Victor Wembanyama. Con el gigante francés de los Spurs enfrente, el español firmó su tope de anotación en la NBA (29 puntos, en 30 minutos): por primera vez, dos partidos seguidos por encima de los 20 tantos. Una clara señal de lo que está siendo su temporada. Anota, rebotea, asiste y roba más que nunca. Y eso que promedia un minuto menos por partido que el curso pasado: Aldama ha evolucionado claramente en acierto. Clava triples al 39,2%. En la maraña estadística, hay otro secreto que habla del estupendo desempeño del internacional español: se encuentra entre los 25 mejores jugadores de toda la NBA en la diferencia entre puntos a favor y en contra mientras está en cancha.
Al comienzo de curso, pese a que los Grizzlies no consideraron oportuno ejercer su opción de renovar a Aldama (tienen problemas con su espacio salarial), Jenkins quiso retar a su mejora. «Sigo diciéndole que sea un hombre con una misión en el campo. Tuvo dos veranos fantásticos en años consecutivos. La experiencia en la selección nacional realmente le ha dado un impulso de confianza». Un salto que, además, le proyecta en sus horizontes a la hora de firmar, próximamente, el primer gran contrato de su carrera. Aunque ha estado últimamente en medio de rumores de traspaso, será agente libre restringido el próximo verano. Las estimaciones hablan de que firmará por 40 millones de dólares para las próximas tres temporadas (la presente roza los cuatro). Novias no faltarán.