Febrero, que ha empezado con una jornada liguera combatida y exigente como demuestran los partidos Unicaja-Andorra o Zaragoza-Breogán, va a ser, más aún de lo habitual, una muestra de las desigualdades en el baloncesto internacional, con dos competic
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La NBA pasea su producto en Europa de forma deslumbrante. En pleno debate sobre su desembarco en el continente en forma de Liga que desplace a la tan tradicional como ruinosa Euroliga, Adam Silver despliega su galería de asombros. Que van mucho más allá de lo que sucede en la cancha. Y eso que en el O2 Arena de Londres regresó a la acción el inefable y genial Ja Morant, el show en sí mismo (24 puntos, 13 asistencias y todo lo demás). Quizá sea esa la clave, que lo que depararon Magic y Grizzlies (126 a 109 para los de Tennessee, que dominaron de principio a fin) sobre el parqué, en partido oficial, fue lo de menos.
Es el sentido del espectáculo a la americana. Esta vez el circo de regreso a Londres (el jueves jugaron en Berlín después de tres años seguidos en París al calor del efecto Wembanyama), país de baloncesto residual, pero repleto de aficionados. Casi 20.000, todo vendido a precio de oro en las tribunas del O2, que es mucho más que un pabellón. Es la inmensidad del ocio, más de 30 restaurantes, sitios de escalada, cines, boleras, exposiciones y todo lo que se pueda imaginar a cuatro paradas de metro del centro de Londres. Por si las canastas no fueran suficientes.
Las primeras filas eran un pulular de caras reconocidas. Otro escaparate. Desde Thierry Henry (uno de los más madrugadores en acudir, jugosa conversación la que mantuvo con Dirk Nowitzki y Steve Nash, ahora comentaristas estrellas de Amazon Prime) al piloto de Fórmula 1 Kimi Antonelli. Tony Parker, Pau Gasol (emotivo e inspirador abrazo con Santi Aldama) a la vera de Isiah Thomas. Futbolistas en primera fila como Marcelo, Joao Pedro, Declan Rice, Virgil Van Dijk, Destiny Udogie...
Marcelo y Joao Pedro, en el O2 Arena de Londres.GLYN KIRKAFP
Los himnos, el concierto de Flo (girlband británica) al descanso, las mascotas descendiendo desde el techo, camisetas en paracaídas, pulseras led para cada aficionado... Todo bien engalanado por la ristra de patrocinadores. Tissot, Revolut, Balenciaga, Emirates, Foot Locker... y luego el partido.
En Berlín, donde reapareció el local Franz Wagner, el triunfo, remontada incluida, fue para los Magic (pese a los cuatro triples sin fallo de Aldama). Que pugnan en las cumbres del Este apoyados en la pareja Wagner-Banchero. Esta vez también comenzaron mandando los Grizzlies, a lomos del descarado Morant, quien no tardando podría ser carne de traspaso.
Aldama, que era duda por problemas físicos, sorprendió apareciendo en el quinteto (sólo nueve puntos y cinco rebotes esta vez) y antes de que acabara el primer cuarto, su equipo mandaba por 19 (38-19). Una distancia que se disparó en el segundo acto (63-30), con el base y sus zapatillas deslumbrantes repartiendo sonrisas, canastas y provocaciones. Hasta el punto de tener que aclarar él mismo a los árbitros que sus histriónicos gritos no iban contra el rival, sino para sus compañeros.
El chico, aficionado a lucir pistolas en sitios inapropiados y sancionado continuamente por sus conflictos con propios y extraños -la última vez, en noviembre, por su propio equipo a causa de su conducta inapropiada-, acabó con la paciencia de los Grizzlies. Cobra 40 millones de dólares por curso y no está siendo sencillo encontrarle intercambio. Aunque no haya nadie como él en toda la NBA. El show del show en el O2 Arena fue Ja Morant, su magia y su trashtalking. En sala de prensa no quiso entrar al trapo de esos rumores: «Soy un jugador leal».
«Eléctrico, divertido para todos», le calificó Jaren Jackson Jr.. «Su energía es contagiosa. Ha hecho un gran trabajo, compartiendo el balón. Estoy súper feliz de verle de nuevo», admitió después su entrenador. Tuomas Iisalo recuperó a su estrella, que sólo ha jugador 19 partidos esta temporada y sus Grizzlies siguen en la pugna por los playoffs en el Oeste, donde son 10º. «Con su dribblig y su ritmo, es un tipo que cambia el juego ofensivo. Saca ventajas. Y cuando esto pasa, jugamos muy bien como equipo. Es muy rápido. Y también muy listo», le elogió. «Ha sido genial, especial. Es muy terapéutico para mi, ver el amor de estas personas por primera vez. Se trata de representar a Memphis lo mejor posible», pronunció la estrella.
Caras largas y sensación de impotencia. Finales apretados que se escapan, remontadas que no cierran. El Barça avanza como un tractor cuesta arriba, como si algo se hubiera roto en lo colectivo. Y, para colmo, enredos que no ayudan como el protagonizado con Thomas Heurtel en los últimos días.
Pese al recital de Kevin Punter en el último cuarto (11 puntos de sus 19 puntos en ese tramo) y a que dispuso de un lanzamiento final, ya en la prórroga, para haber ganado el partido, el Joventut asaltó este domingo el Palau (90-91) y no sólo selló virtualmente su billete para la Copa de Las Palmas del próximo mes de febrero, también dejó tiritando a los de Joan Peñarroya, en mitad de una crisis de la que parecen incapaces de salir.
"Con lo que significa un derbi en can Barça y cómo está la clasificación, esperaba un poco más de ganas. No hemos demostrado estar a la altura, hemos tirado el partido nosotros", reconoció ya en el vestuario Alex Abrines, un tipo que nunca se muerde la lengua. Y que pone de manifiesto con sus palabras una situación desesperada que está minando la apuesta por Peñarroya en el banquillo azulgrana. Su Barça ha disputado 34 partidos en lo que va de curso y ha perdido 17, los mismos que ha ganado.
Cerró el año perdiendo en el Palacio contra el Real Madrid y su triunfo en París el viernes, en mitad de la tormenta y la polémica por el no fichaje de Heurtel, significó todo un alivio en una Euroliga en la que sigue fuera de los puestos de playoffs (es 10º). Pero ante la Penya, contra quien fue cayendo buena parte de la mañana, resultó una vuelta a las andadas. Nunca en la historia hubo una Copa del Rey sin el Barça y esa opción es hoy por hoy bastante posible.
Jabari Parker, entre dos defensores del Joventut.Andreu DalmauEFE
Si el martes los azulgrana ganaran en su visita al colista Girona, que ayer se impuso en la pista del Lleida, igualarían en la octava plaza con Casademont Zaragoza y Baxi Manresa. Dos plazas para tres (o para cuatro si Baskonia gana sus dos encuentros pendientes, este lunes contra el Madrid y el miércoles contre el Leyma Coruña) con dos jornadas en juego. Teniendo en cuenta el factor de que Zaragoza y Manresa se enfrentan entre ellos el fin de semana, al Barça le resta el complicado duelo en Gran Canaria y recibir al Bilbao para apurar sus opciones.
"El equipo está jodido, sabía de la importancia del partido. Nos hemos quedado sin red de seguridad para los tres partidos de la primera vuelta. El vestuario está tocado", admitió un Peñarroya que sigue aguardando un refuerzo en el puesto de base tras la grave lesión de Laprovittola y la presencia efímera de Raulzinho Neto, cuyo contrato fue rescindido a causa de sus problemas físicos.