Sufrió España. Sufrió mucho y por eso, seguramente por eso, la explosión de alegría en cuanto pitó la colegiada brasileña, Edina Alves, fue inolvidable. La mayoría de las jugadoras se abrazaron a la primera persona que tenían al lado (alguna incluso casi se agarra a una alemana). Vicky López y Sullastres fueron a buscar a Cata Coll, heroína antes del gol con una parada sublime en el minuto noventa y muchos. Montse Tomé saltaba junto a sus ayudantes, Alexia se llevaba las manos a la cabeza, Aitana…
Aitana sonreía. Después de superar una meningitis que la mandó al hospital y que le hizo dudar incluso si podría jugar esta Eurocopa, este miércoles fue su día. En el minuto 113, plena prórroga, hizo una de esas cosas que tardarán en olvidarse. Cuando todo el mundo esperaba un centro, ella tiró a portería. ¿Por qué? Lo explicó después.
“Lo habíamos estudiado. El entrenador de porteras me lo había dicho, que su portera a veces salía a tapar el centro y se quedaba su palo libre. Así que nada, un pase a la red”, le dijo al periodista de la televisión pública, al que le costaba incluso engarzar preguntas. La euforia podía con la española.
Tres días de recuperación
“No creo en el destino, creo en el trabajo”, explicó la jugadora del Barça, con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Inglaterra? “Los últimos partidos que no sirven de nada. Primero, vamos a celebrarlo, y a partir de mañana pensaremos en ella. Gracias, ¡vamos!”, se despidió la centrocampista.
Tardó bastante el equipo en entrar al vestuario, donde hubo fiesta y música. De él salió Cata Coll, la otra protagonista. “Confío en mi equipo al 100%, y sabía que íbamos a ganar antes de los penaltis. Este grupo es muy fiestero”, decía.
El equipo, que derrotó a Alemania después de ocho enfrentamientos, tiene ahora tres días para recuperarse y disputar con garantías la final del próximo domingo (18.00 horas) frente a Inglaterra. Si gana, España será la vigente campeona del mundo, campeona de la Liga de Naciones y campeona de la Eurocopa. No parece poca cosa.
El 20 de julio de 2022, España caía en la prórroga de los cuartos de la Eurocopa femenina ante Inglaterra (2-1) y aquella dolorosa derrota en los malditos cruces abrió una herida que, paradójicamente, se hizo enorme cuando se proclamaron campeonas en el Mundial 2023. Ahora, dos años después, se puede decir que es una cicatriz curada. Tras mucho dolor, pero sanadora. En aquel campeonato de Europa estuvieron 12 de las 23 jugadoras que buscarán desde mañana en Suiza el primer título continental para una selección revitalizada y mucho más arropada, en los estadios y en las entrañas de la Ciudad del Fútbol. Por primera vez, este grupo se siente fuerte y valorado, capaz de ser «sólo futbolistas». La enorme tormenta que se desató en Australia no sólo las hundió, sino que cambió el fútbol español por completo y abrió los ojos de la sociedad ante una agresión sexual televisada en directo. La gota que colmó el vaso.
La condena judicial a Luis Rubiales (18 meses de multa por el beso a Jenni Hermoso) llegó hace apenas unas semanas, pero la catarsis sin precedentes ni vuelta atrás nació aquel 20 de agosto de 2023. Las jugadoras habían apartado de sus mentes cómo nadie las escuchó -ni Rubiales ni Jorge Vilda- cuando pidieron mejoras tras la Euro 2022. Ante esta situación, 15 de ellas, entre las que estaban las hoy capitanas Aitana Bonmatí y Mariona Caldentey, firmaron una carta que la RFEF interpretó como una renuncia.
Sólo hubo ligeros cambios, pero la ilusión por disputar la Copa del Mundo provocó que algunas de ellas aparcaran la lucha. Aquello fue un ejercicio de resiliencia que parecía acabar en explosión de júbilo con el gol de Olga Carmona ante Inglaterra. España era, por segunda vez, campeona del mundo. Pero Rubiales besó a Hermoso sin consentimiento en la entrega del trofeo y se desató una tormenta que ha durado dos años.
«más libres, más seguras y arropadas»
Pese a los intentos del ex presidente de normalizar un abuso y de su intento de resistencia en aquella bochornosa asamblea, ellas, las campeonas, tuvieron el respaldo social y político. Rubiales se vio inhabilitado por la UEFA y forzado a dimitir; Jorge Vilda, despedido. Las riendas las tomó entonces su segunda, Montse Tomé. Ella y la propia RFEF, con el Consejo Superior de Deportes de interlocutor, lucharon contra una desconfianza que hoy ha desaparecido.
«Ahora nos sentimos más libres, más seguras y arropadas», confesaba hace unos días Alexia Putellas. Hasta la relación con Tomé, que se inició muy tensa en aquella reunión en Oliva (Valencia), se ha destensado. La seleccionadora, con pausa, ha ido moldeando al equipo, incluso superando al inicio algún enfrentamiento con lideresas como Aitana -en diciembre de 2023 en el vestuario del España-Italia (2-3)-, o errores en los cambios que le hicieron jugar algunos minutos con una menos (en ese mismo partido ante Italia).
Hasta la informática falló al subir a la plataforma UEFA una convocatoria equivocada sin Irene Paredes, Ivana Andrés, Esther González y Mariona Caldentey. Eso y la eterna pregunta por Jenni Hermoso en cada una de las convocatorias en las que la madrileña, inmersa en el proceso judicial contra Rubiales, no ha sido llamada y lo ha cuestionado abiertamente en redes, algo que empieza a molestar a la RFEF.
El beso de Rubiales a Jenni Hermoso sentenciado como agresión sexual.rtve
La asturiana ha ido haciéndose con las riendas y en lo que no ha flaqueado es en su apuesta por revitalizar al equipo con jóvenes, aunque sólo hayan vestido la camiseta nacional en una decena de ocasiones. Las capitanas volvieron a ser las veteranas Alexia y Paredes, que disputan en Suiza su cuarta Eurocopa, pero a ellas se acaban de sumar Aitana y Mariona.
Larga maldición de los cuartos
En el huracán, España logró proclamarse campeona de la Nations League, clasificarse para esta Eurocopa y para disputar la fase final de la próxima Nations League. El único lunar fueron los Juegos de París. Nunca había estado en una cita olímpica y Alemania le arrebató la medalla de bronce.
A la Eurocopa llegan como favoritas para sacudirse la maldición que las ancla en cuartos. España no alcanza una semifinal desde 1997. En la fase de grupos se medirán a Portugal, Bélgica e Italia, pero para ser campeonas tendrán que cruzarse en algún momento con Inglaterra, Francia o Alemania.
En el campo base de Lausana nadie se fija objetivos, pero tampoco límites. Se espera a Aitana, recuperándose de la meningitis vírica que ya la deja tocar balón y es duda para los primeros partidos. También se cuida a la portera Cata Coll, que sale de unas anginas.
Hay dos frases que repiten como una letanía todas las jugadoras de la selección española. Una es «ahora podemos pensar 100% en fútbol» y la otra «no hemos tenido que pedir nada. Tenemos todo lo necesario». Y es que todo ha cambiado a su alrededor en esta Eurocopa de Suiza. El rendimiento de España, fulgurante en este arranque de competición, viene precedido de un éxito invisible consecuencia del Se acabó que comenzaron a pronunciar justo después de la Eurocopa de Inglaterra en 2022, pero cuyo grito resonó en todo el mundo después del beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso.
La RFEF estaba en el foco y las jugadoras, ya con la estrella de campeonas del mundo en el pecho, rompieron un largo tiempo de silencio y lo explicaron todo. «El fútbol femenino no ha estado en la lista de prioridades de la RFEF desde hace años», resumió Alexia Putellas el 21 de septiembre en una sala de prensa de Gotemburgo antes de enfrentarse a Suecia y tras aquella tensa concentración en Oliva. «Preparando la clasificación de la Euro, el día antes de un partido teníamos que coger un avión a las tres de la mañana. Un desgaste que no es normal en deportistas de élite. Las rivales iban en avión y nosotras nos chupábamos seis horas de autobús», explicaba.
Apenas dos días antes, la RFEF las había sacado de Las Rozas para enviarlas a un hotel con campos de entrenamiento sin luz artificial. Un recuerdo vago que España ha superado hoy.
a cinco minutos en coche del hotel
Su campo base está en Lausana, a orillas del lago Leman, y su hotel, el Royal Savoy, es uno de los más reconocidos del país, lujo cinco estrellas, donde se alojó la Reina Victoria Eugenia en el exilio. Las jugadoras disponen de un moderno edificio anexo para ellas, con vistas a los Alpes y al lago, y un gimnasio abierto 24 horas. Tienen, además, su propio cocinero -dicen que la especialidad es la pasta carbonara, cuando la nutricionista lo permite-, y, por primera vez, un maitre, un jefe de sala, sólo para jugadoras y técnicos. «Consigue todo lo que ellas, y el cocinero, puedan necesitar», cuentan.
A eso se une que no hay madrugones para coger vuelos regulares. España se mueve en chárter y cuenta, también por primera vez, con un asistente de viajes que prepara todos los desplazamientos. En esta Euro han sido cómodos, y de Lausana a Berna y Thun, a una hora por carretera, la expedición se ha desplazado en su autobús tematizado, han pernoctado en la ciudad la previa del partido y han regresado para recuperar en el Juan Antonio Samaranch, un coqueto campo con todas las comodidades, otro gimnasio y sala de prensa, a cinco minutos en coche del hotel. Montse Tomé ha realizado caminando el recorrido de vuelta algunos días, porque España se siente cómoda en la ciudad.
No ocurrió lo mismo en el Mundial, cuando debieron cambiar el lugar de concentración en Palmerston North (Nueva Zelanda), con un hotel e instalaciones mejorables, y mudarse a Wellington en mitad de la primera fase de la competición.
tratamientos hiperbáricos
Pero no todo son condiciones externas. Las internas son a las que dan mucho valor. Las jugadoras cuentan ahora con dos médicos, cuya labor resultó vital en la recuperación de la meningitis de Aitana Bonmatí o la amigdalitis de Cata Coll, y seis fisios que atienden a la recuperación, que se ha complementado con un acuerdo con la alicantina CTN.FI para instalar en el hotel máquinas con tecnología de vanguardia en «tratamientos hiperbáricos, crioterapia de cuerpo entero y fotobiomodulación» que optimizan el rendimiento y la recuperación. Las tuvo la selección de Luis de la Fuente en Alemania y las usa habitualmente Ilia Topuria.
Se ha reforzado el equipo de seguridad, de comunicación y el cuerpo técnico de Montse Tomé, con Nacho Fernández como segundo, Irene del Río como auxiliar, Carlos Sánchez para la portería y Víctor Cervera como preparador físico. A ellos se suman tres analistas y el psicólogo, Emilio González. Pendiente de todo, y como cabeza de expedición, Reyes Bellver, la directora de Fútbol Femenino. A Rafael Louzán se le espera sólo en los partidos.
Mundial de Fútbol Femenino
1-5 en Auckland
IRIA OTERO
@IriaOtero_
Actualizado Sábado,
5
agosto
2023
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08:57Vilda presentó cinco novedades con respecto al anterior...