Dinamarca no dio prácticamente opción a España. Con un Emil Nielsen erigido en todo un muro, capaz de firmar 14 paradas, y un ataque demoledor, con un Emil Jakobsen (ocho tantos) y buenas aportaciones tanto de Pytlick como Kirkelokke o Gidsel, el conjunto danés, siempre alentado por su público, logró llevarse un triunfo por 31-36 que deja definitivamente a los Hispanos fuera de la lucha por las medallas.
Pese a la derrota, cabe destacar el tremendo desparpajo y la calidad mostradas por un Marcos Fis que, pese a su juventud, se erigió como el mayor argumento ofensivo del conjunto que dirige Jordi Ribera. No solo tomó la responsabilidad y transformar acciones desde los siete metros después de que Nielsen fuera capaz de frustrar inicialmente a todo un especialista consumado como Alexi Gómez, con quien comparte vestuario en el Barça, sino que, además, fue todo un estilete en el ataque español. Fue quien más buscó el disparo y logró un más que justo premio a su esfuerzo: nueve tantos que, pese a todo, no bastaron para lograr lo que era como mínimo un trabajo digno de Hércules.
Y eso que, pese a verse por detrás en el luminoso a lo largo de prácticamente todo el partido, España supo encontrar un pequeño resquicio para acariciar el triunfo en su empeño. El momentáneo 17-17 conquistado con gran esfuerzo por los Hispanos sería con todo borrado prácticamente de un plumazo por unos daneses capaces de anotar un parcial de 2-10, siempre apoyados en el buen hacer de su portero, que les permitió marcharse por una diferencia de ocho goles que sería ya prácticamente decisiva. En el ocaso, los españoles encontraron la forma de estrechar el marcador hasta un 31-36 final que deja ahora como aspiración máxima poder pelear por ser los quintos o sextos clasificados.
España afrontará a partir de este jueves una tarea poco menos que titánica. El camino hacia las semifinales del Europeo de balonmano va a ser empinado. Tanto por la calidad de los rivales como por el hecho de haber llegado a la main round sin ningún punto en su casillero. La derrota del lunes ante Alemania provocó que fueran los germanos los que accedieran a esta nueva fase como líderes de grupo y, por tanto, con dos puntos, mientras que los Hispanos no dispondrán de este colchón que puede ser trascendental a la hora de pelear por las medallas.
Los rivales a los que se enfrentarán no son precisamente sencillos. Por lo pronto, abrirán fuego este jueves a las 18.00 horas frente a Noruega, una de las anfitrionas y todo un clásico del balonmano. Los noruegos, como los Hispanos, llegan sin puntos a esta main round tras caer ante Francia, otro de los cocos de esta ronda, por 38-34 tras haberse impuesto antes a Ucrania por 39-22 y a la República Checa por 25-29.
El sábado, también a las 18.00 horas, mientras, España se enfrentará a Dinamarca, otro de los organizadores del torneo, en un ambiente hostil para sus intereses. Por mucho que consten como locales, el duelo, como todos los que jugó en la primera fase y, de hecho, también todos los de la main round, tendrá como escenario la localidad danesa de Herning, situada en el centro de la península de Jutlandia.
Los daneses, por su parte, no cuentan tampoco con un colchón de dos puntos debido a su en gran parte sorprendente derrota frente a Portugal, por 29-31, por mucho que los lusos parecieran haberse complicado la vida cediendo un empate ante Macedonia del Norte (29-29). Una derrota que, en este caso, empañó en gran parte los contundentes triunfos logrados precisamente frente a los macedonios (36-24) y Rumanía (24-39).
Quien no ha dado en absoluto tregua es una Francia que será la tercera rival. Los bleus, el conjunto al que se medirán los de Jordi Ribera el lunes 26 de enero, de nuevo a las 18.00 horas, han sido casi una apisonadora y no parece que vayan a levantar el pie del acelerador. República Checa, a la que se impuso por 42-28, y Ucrania, a la que derrotó por 26-46 antes de enfrentarse, y vencer, a Noruega, pueden atestiguarlo de primera mano.
Portugal será el último de los rivales. El partido, en este caso, se disputará a las 15.30 del próximo miércoles 28 de enero. Los lusos, además de sorprender a Dinamarca y firmar un inesperado empate con Macedonia, llegan a esta ronda con una victoria frente a Rumanía por 40-34 y, sobre todo, con un golpe de mano a los Hispanos en su último enfrentamiento previo al Europeo. En la final del torneo de Navarra, jugada el domingo 11 de enero, fueron capaces de remontar una desventaja de seis goles (24-18), amasada a mediados del segundo tiempo, para acabar llevándose un triunfo por 31-34.
En un viaje para visitar a su familia en Yaundé, la capital de Camerún, Lysa Tchaptchet descubrió que hay cosas que se llevan en la sangre. Para entonces ya estaba más que asentada en Villava, muy cerca de Pamplona, y había empezado a disfrutar del balonmano en el Beti Onak, el equipo del pueblo. Sus padres nunca pisaron el 40x20 y pensaba que su pasión había surgido de la nada, como tantas. Pero en un cajón de la casa de sus abuelos en Camerún se enteró de la tradición que le empujaba.
"Fue casualidad. Encontré un libro de mi abuelo, lo abrí y vi que tenía dibujadas un montón de jugadas de balonmano. Resultó que había jugado muchos años de su vida antes de ponerse a trabajar. No fue internacional, pero estuvo en el equipo de la capital. Por desgracia cuando me enteré ya había fallecido", explica Tchaptchet sobre ese hallazgo iniciático.
¿Diría que tuvo que ver esa tradición en sus inicios en el balonmano?
¿Quién sabe? Puedo decir que lo llevaba en la sangre. Mi abuelo era muy alto y esa parte, la genética, es importante. En realidad, yo empecé a los siete años porque mi madre me dijo que tenía que hacer deporte. En Villava sólo podía escoger entre ciclismo [es el pueblo de Miguel Indurain] o balonmano y no me veía sobre la bici. Al principio el balonmano no me gustó. En benjamines jugaba en un equipo mixto y los chicos eran muy brutos, pero cuando pasé a alevines, a un equipo puramente femenino, empecé a disfrutar.
Hoy Tchaptchet, a sus 22 años y con sus 1,85 metros, es una de las mejores pivotes del mundo, referente del Vipers Kristiansand noruego que ha ganado las dos últimas Champions y líder de España. En pleno relevo generacional, con la selección ha vivido dos decepciones en el último Mundial y el último Europeo, pero esta semana intentará desquitarse en el Preolímpico de Torrevieja ante Países Bajos, República Checa y Argentina. Son cuatro equipos, van dos a los Juegos Olímpicos de París: una misión complicada.
"Estuve en el pasado Preolímpico y aunque era una niña ya viví la tensión, los nervios. Es un torneo muy complicado. Esta vez además llego de otra manera, mi rol ha cambiado mucho en la selección", comenta Tchaptchet, el nombre sobre el que se sustenta el futuro.
Rosa Gonzalez
De aquellas guerreras que se colgaron el bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con aquel apodo como estandarte ya no queda nadie y ahora hay varias internacionales nacidas este siglo. Junto a Tchaptchet, Paula Arcos, compañera suya en Noruega, Danila So Delgadoo Ester Somoza, de sólo 19 años. En el grupo podría estar la hermana pequeña de Tchaptchet, Lyndie, lateral de 18 años que ya ha debutado con la absoluta, pero tendrá que esperar. "Es muy joven, pero ya juega muy rápido, a su edad yo no tenía su habilidad. En su posición hya mucha competencia en España, no lo tiene fácil. Ojalá podamos jugar juntas muchos años, mi madre se volvería loca", apunta la pivote.
¿Fue el balonmano un medio de integración a España?
Diría que no, la verdad. Yo llegué a España a los cuatro o cinco años y cuando empecé en el balonmano ya estaba integrada. No tengo muchos recuerdos, pero siempre me explican que en un curso ya dominaba el castellano, que no me costó. Todo lo que recuerdo de esos años es muy grato.
El padre de Tchaptchet es un físico que cuando ella nació ya llevaba un tiempo trabajando temporadas en Europa y que con el tiempo decidió instalarse con la familia en España, concretamente en Navarra. Difícilmente sabría que su hija Lysa duraría poco en Villava. En cuanto destacó con el Beti Onak, a los 17 años, la fichó el Elche y en sólo dos temporadas ya daba el salto a Europa.
Ahora, después de triunfar en Noruega, se ha comprometido con el Odense danés para llevarlo lejos. "La liga danesa es muy atractiva y Odense es un proyecto muy interesante. No sé qué me deparará el futuro, dónde seguirá jugando, pero mi casa está en Villava. Es mi lugar seguro, mi hogar. Yo me siento muy villavesa, soy muy villavesa", finaliza Tchaptchet que del próximo jueves al domingo buscará un billete para los Juegos de París.