Un Madrid superior le tocó las palmas a un equipo canario obtuso, provinciano con tanto toque estéril. Y ganó con suficiencia pese a su primer período al estilo pancelotti, como le llaman algunos.
Hay algún blanco que queda de negro. Ni Joselu ni Ceb
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ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Madrid
Actualizado Sábado,
2
diciembre
2023
-
23:50El centrocampista evitó de nuevo posicionarse entre una selección y otra, diciendo...
Que Brahim Díaz no era seleccionable por España lo sabía la Federación, extraoficialmente, desde primeros de este mes. Que Brahim Díaz no era seleccionable por España lo dio por hecho la Federación cuando FIFA le remitió, el sábado 9 de marzo, la carta que el futbolista había mandado al máximo organismo del fútbol mundial solicitando jugar con Marruecos, y cuyo contenido adelantó en exclusiva EL MUNDO el pasado viernes. Pero que la FIFA había dado luz verde al acuerdo entre Marruecos y Brahim para unir sus destinos no fue oficial hasta el martes de la semana pasada.
Ese día, 12 de marzo, en una comunicación oficial firmada por su Director Jurídico, el español Emilio García Silvero, a la que ha tenido acceso este periódico, FIFA informa a la Federación española de la resolución mediante la cual acepta la petición de las dos partes (la Federación marroquí y el futbolista). Dirimido el asunto por el juez único de la Cámara del Estatuto del Jugador, el argentino Javier Vijande, el texto consta de dos escuetos puntos.
Para saber más
"La solicitud de la Real Federación Marroquí de fútbol relativa al cambio del jugador Brahim Abdelkader Díaz ha sido aceptada", es el primero de ellos. El segundo: "El jugador Brahim Abdelkader Díaz es elegible para jugar en el equipo de la Real Federación Marroquí de fútbol con efecto inmediato". Es decir, si quedaba alguna duda de los posibles resquicios a utilizar para 'recuperar' a Brahim para la selección española, este documento la cerraba. En la resolución, que consta de tres páginas, no se dan más detalles del expediente con referencia FPSD-14001, que es el número que tiene el asunto "Cambio de asociación del jugador Brahim Abdelkader Díaz".
Eso sí, como es preceptivo según los estatutos vigentes, el organismo traslada a España la resolución para que "tome nota de su contenido y vele por su puesta en práctica", al tiempo que da 10 días para recurrir. "Según el artículo 15 del Reglamento del Tribunal de Fútbol, cualquier recurso deberá ser recibido por escrito en la secretaría general de la FIFA en el plazo de 10 días siguientes a la recepción de esta notificación. El incumplimento de esto [...] dentro del plazo dará lugar a que la decisión sea firme y vinculante". España no tiene la más mínima intención de realizar ese trámite, pues respeta la decisión del futbolista.
Brahim celebra su gol, el pasado sábado en PamplonaJESÚS DIGESEFE
Brahim, de hecho, en su carta a la FIFA solicitando el cambio de Federación lo dejaba muy claro: "Yo, el abajo firmante, Brahim Abdelkader Díaz, nacido el 3 de agosto de 1999 en Málaga, con doble nacionalidad marroquí y española, miembro del Club Real Madrid (España), habiendo jugado ya en beneficio de la Real Federación Española de Fútbol, declaro que he optado por jugar a partir de ahora en la Real Federación Marroquí de Fútbol", decía la misiva.
"Elijo jugar en representación de las selecciones nacionales de Reino de Marruecos por motivos personales [...]. Además, confirmo que soy consciente de que sólo puedo ejercer mi derecho a cambiar de asociación nacional una vez y que, una vez que la FIFA haya tomado la decisión, este cambio será definitivo e irrevocable", concluía el futbolista.
Parecía llamado a dominar la futura banda derecha del Real Madrid y a ser la puerta millonaria del club hacia el tan deseado mercado asiático, pero Takefusa Kubo (Kawasaki,, 2001) sigue sin pasar el umbral del vestuario local de Chamartín y cada vez está más lejos. Por él, cansado de esperar desde su fichaje en 2019, y por el propio conjunto madridista, confiado su carril diestro a Rodrygo, Brahim y Güler. Hoy vuelve a visitar la Castellana con la Real Sociedad, dueña de sus derechos federativos y del 50% de lo que genere la plusvalía de una futura venta. El otro 50% es del Madrid, que lo vendió por seis millones a los txuri-urdin y se guardó esa opción, esperando ahora un ingreso millonario cuando alguien se acerque a los 60 millones de su cláusula.
A sus 23 años, Kubo volverá al Bernabéu con el mismo ánimo de revancha y la misma rabia acumulada de siempre, amenazando futbolísticamente al equipo que un día llamó a Japón y le recuperó para el fútbol español después de haber abandonado las inferiores del Barça.
Y es que la historia de Kubo en la capital es la de la espera y el rechazo. Un «no» constante que ha condicionado la primera etapa de su carrera. Aterrizó en el verano de 2019, formando parte de una camada adolescente que era vista en la cúpula como la heredera de la época dorada. Por ahí estaban Vinicius y Valverde, firmados en 2018, más Brahim, Rodrygo y Kubo, cuyos fichajes llegaron en 2019 junto a Militao y Mendy.
El ejemplo de Odegaard
De todos ellos, sólo Kubo se ha quedado en la carretera, compartiendo con Martin Odegaard el foco de los proscritos. En su momento, el noruego decidió que no iba a esperar y el club le vendió al Arsenal por casi 40 millones, previo paso brillante por la Real Sociedad. Lo suyo fue rápido y ahora es el capitán de los gunners.
En el caso de Kubo, todo ha sido diferente. Una situación peculiar limitada desde el principio por su pasaporte extracomunitario. La acumulación de extranjeros en el Madrid, especialmente brasileños, obligó al conjunto blanco a elegir desde 2019 a varios descartes, y Rodrygo siempre le ganó la partida a Kubo en el extremo derecho. Mientras el brasileño crecía junto a Vinicius en el ataque madridista, el japonés vivía temporadas complicadas entre Mallorca, Getafe y Villarreal. Cuestión de elecciones y de destino.
Así que el Madrid ganó la Champions 2022 con Rodrygo como héroe de la eliminatoria contra el Chelsea y el City en el momento en el que Kubo terminaba su segundo paso por Mallorca. Antes, había pedido dejar el Villarreal a mitad de año porque Unai Emery no contaba con él, y acabó unos meses en el Getafe de José Bordalás. Un camino de espinas que le revolvía el estómago, presionado mediáticamente en Japón y con la obsesión de brillar en Europa.
Kubo, rodeado de jugadores del Valladolid, el sábado en el Reale Arena.EFE
De blanco sólo le hemos podido ver en una pretemporada, la de 2019, cuando fue uno de los protagonistas por la ilusión que despertaba su fichaje. Se fue a la gira americana con Zidane, tuvo minutos y volvió para ponerse a las órdenes de Raúl en el Castilla, donde compartió algún amistoso con el propio Rodrygo. Un casting que terminó ganando el brasileño, que aceptó jugar varios partidos oficiales con el filial.
El japonés, mientras, observaba la elite con ansia. «Era cabezota. Tenía mucha personalidad y muy claras sus decisiones», recuerdan en Valdebebas fuentes consultadas por este periódico. «Me estresaba muchísimo en cada entrenamiento porque quería demostrar mi valía», admitió hace unos meses en una entrevista.
No llegó a debutar en partido oficial con el Madrid porque salió cedido al Mallorca justo antes del inicio de aquella temporada. Una decisión que el club veía bien para su formación, pero que quizás llegó demasiado pronto y el foco, lejos del Bernabéu, se fue apagando. No volvió a jugar de blanco. La pandemia en 2020, los Juegos en 2021 y su fichaje definitivo por la Real en 2022 lo impidieron.
Retraso en las nacionalizaciones
En esa operación, el Madrid se guardó una opción preferencial para recuperarle y el 50% de la plusvalía de una futura venta a cambio de seis millones. Seguía gustando en Valdebebas, pero el retraso en las nacionalizaciones de Militao, Rodrygo y Vinicius lo alargaba todo. Tres años después, todo parece haber cambiado. El japonés renovó con la Real hasta 2029, aunque mantuvo la cláusula en 60 millones, una decisión que desliza la intención de una futura venta.
El Madrid tiene hueco para extracomunitarios, nacionalizados ya los brasileños, pero la nueva zurda joven se apellida Güler y el nombre de Kubo se ve más como fuente de ingresos que en la espalda de la camiseta, esperando en Valdebebas ese salto definitivo en la carrera del talento asiático. Hoy, en la vuelta de semifinales de Copa, nueva reválida.