Fue el partido más insignificante que he visto esta temporada, donde el Real Madrid hasta se aburrió a sí mismo frente a un paupérrimo Granada, bajo de presupuesto, bajo de juego.
Esta es la Liga de Javier Tebas, el que salvó seis equipos. Todos los d
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El Madrid es el líder de la Liga y Xabi Alonso ha llegado para ser el líder del Madrid, el líder del juego, se entiende, no el líder máximo. La primera crisis del equipo blanco, porque de ese modo se califica en el Bernabéu a una serie de dos partidos sin ganar, no es tanto la del líder que todavía manda en la tabla como la del líder que pretende ser su entrenador. La atonía del Madrid en Anfield y en Vallecas apuntan a una acelerada descompresión del conjunto que propuso con fuerza el sorpasso en el fútbol español tras dominar el clásico ante el Barça.
La reacción de Xabi Alonso, más allá de sus comprimidas palabras y llamadas a la «mesura», no ha sido suficiente, como si no tuviera un plan B, como si la parálisis hubiera afectado, asimismo, al banquillo. Liverpool y Rayo no recibían al Madrid en su mejor momento. Irregulares los primeros en la Premier, los rayistas acababan de celebrar una remontada ante el Lech Poznan, pero su último resultado en Liga había sido un 0-4 frente al Villarreal en el mismo escenario.
Cualquiera de los dos resultados, derrota y empate, por separado habría tenido coartada, fuera el nivel del rival en el caso de los ingleses, o los antecedentes del Madrid en Vallecas, donde esta temporada también ha empatado el Barça. Los dos resultados encadenados crean, en cambio, una tendencia, mala para Xabi Alonso.
lesiones y cambios
Obligado a realizar cambios por la lesión de Tchouaméni, convertido en la boya del juego posicional que el tolosarra desea, Xabi Alonso retrasó a Güler en Vallecas. El futbolista con mejor visión para el último pase estaba demasiado lejos de la portería contraria, hecho que, además, rompió la excepcional conexión del turco con Mbappé.
El delantero francés estuvo ausente, tanto que únicamente tocó 11 veces la pelota en el primer periodo ante el Rayo. En su caso, no hubo diferencias con el partido que realizó en Anfield, donde estuvo desaparecido. No es casual que en esos dos encuentros el Madrid no consiguiera ni un solo gol, ya que Mbappé ha marcado el 52% de los tantos de los blancos esta temporada, 13 de 26 en Liga, la mitad exacta, y seis de ocho en Champions. En la posición de 9, hablamos de un finalizador que se resiente del mal juego de los suyos, por supuesto, pero al que en los dos últimos partidos se le ha observado desconectado, sin la rebeldía necesaria para generar ocasiones de la nada, como se espera de un futbolista de su jerarquía. Con sus luces y sombras, lo que hace Vinicius.
El brasileño y el entrenador dieron por cerrado el episodio del clásico, aunque con las dudas que generó su comunicado, sin mencionar explícitamente al técnico. Un caldo de cultivo peligroso si la duda acerca de su trabajo germina en el vestuario. Vini, su entorno y buena parte del club no han entendido alguna de sus suplencias y cambios. En definitiva, la pérdida de la condición de titularísimo. Lo mismo siente Valverde, anclado de momento al lateral, con Carvajal lesionado y Trent en el banquillo.
Xabi Alonso, el domingo, en el estadio de Vallecas.EFE
Pese a observar a un Madrid sin gol y con un Mbappé ofuscado, Xabi Alonso no utilizó a Gonzalo, su gran hallazgo en el Mundial de clubes, donde demostró valentía ante las jerarquías, pese a la lesión del francés. Endrick, por su parte, parece olvidado, a la espera de una cesión. En ataque, además, el técnico todavía no ha definido con claridad la banda derecha, en la que su preferencia es Mastantuono, lesionado. En Vallecas apareció Brahim y después Rodrygo. Ninguno funcionó. No es únicamente una definición de hombres, también de sistema.
Bajada de Huijsen
La inclusión de Camavinga en el centro del campo, para pasar de un 4-3-3 a un 4-4-2, funcionó ante el Barça, pero no en Anfield. En Vallecas, el francés sustituyó a su compatriota Tchouaméni, pero Xabi Alonso acabó por llamar a Ceballos, y es que la crecida del Rayo podría haber supuesto algo peor. Lo mismo ocurrió con Militao, que empezó en el banquillo para dar minutos a Asencio y tuvo que entrar debido a la tarjeta amarilla e inseguridad de Huijsen. El central ha bajado en su rendimiento con respecto a su autoritario inicio.
Orden, meritocracia e intensidad en la presión fueron constantes que el Madrid apuntó en el Mundial de Clubes, pese a caer con un PSG mucho mejor, y empezó a consolidar en el arranque del curso. Todo progresaba adecuadamente en busca de un equipo dominante, que presione en campo del rival y tenga el control del juego a través de la posición, con sus centrales avanzados, como quiere Xabi Alonso. Un nuevo Madrid, en definitiva. Sin embargo, la abrupta desconexión en el Metropolitano y en Anfield y Vallecas, con el paréntesis del clásico, abre dudas que escalan hasta la cúpula del club, aunque con mesura, como pide Xabi Alonso, al que esperan dos largas semanas, por el parón, y tres visitas a domicilio: Elche, Girona y Olimpyakos. Después será el turno del revitalizado City de Guardiola en el Bernabéu. Otro grande. Otra prueba.
Pocos jugadores pueden decir esta temporada que llevan más minutos con su selección que con su club en la mitad de duelos. Menos aún que hayan marcado el cuádruple de goles con el equipo nacional que con la entidad con la que entrenan a diario. Quién le iba a decir esto a Brahim Díaz (Málaga, 1999), cuando en marzo de 2024 andaba deshojando la margarita entre España y Marruecos hasta decantarse finalmente por el país de su abuela paterna. El malagueño es el pichichi y la estrella de esta Copa África que se celebra en el país magrebí y cuya selección es una de las favoritas para conseguir el trofeo.
Volviendo a los datos de este curso, el 10 de Marruecos lleva 605 minutos disputados con el combinado nacional en ocho encuentros, sumados los últimos 85 que disputó contra Tanzania. Esta temporada, Brahim apenas ha jugado 484 minutos en 18 encuentros, seis de Champions y 12 de Liga, con el Real Madrid. Mientras que en un sitio es la estrella y el líder del equipo, en el otro apenas resulta un revulsivo puntual. "Está en un buen momento y entiende lo que se espera de él porque es un jugador clave", elogió su técnico en el combinado nacional, Walid Regragui.
El entrenador destaca la inteligencia del malagueño en el último tercio del campo, donde se deciden los partidos. Y él lo demuestra con goles y asistencias. Brahim ha marcado cuatro tantos en la Copa África, uno por partido, el primer futbolista que alcanza ese hito con la camiseta roja y verde en la historia de este torneo. Precisamente un tanto suyo fue el que le dio la clasificación a los Leones del Atlas ante Tanzania en octavos de final. Aunque el primer control y el regate del delantero son maravillosos, Masalanga, el portero tanzano, falla estrepitosamente en el primer palo tras el disparo del delantero. "Estoy feliz de poder marcar goles con Marruecos y quiero agradecer a mi familia su apoyo permanente", declaró tras el duelo.
Sin embargo, uno lleva con el Real Madrid y fue en la manita que el Madrid endosó al débil Kairat Almaty en Champions. El malagueño, que llegó al equipo blanco del Manchester City, no pasa por su época de mayor protagonismo en las filas blancas. De hecho, habría que volver a aquel marzo de 2024 en el que eligió Marruecos pese a estar en la prelista de Luis De la Fuente para entender la decisión de un jugador que la rompió en Milán y que sus minutos en el equipo blanco han ido disminuyendo año a año desde su llegada en enero de 2019.
"Había que mejorar en calidad y en el banquillo. Tras el Mundial, ya empecé a trabajar en ese tema", cuenta Regragui el inicio del fichaje de Brahim para Marruecos. Ese trabajo incluyó "muchos" viajes para convencer a una "pieza clave" en el ataque marroquí según alaba la prensa local. Hasta que el delantero malagueño, en un momento en que tuvo abiertas las puertas de ambas selecciones y pese a que había jugado en todas las categorías inferiores de España, se decidió por Marruecos. "Reconozco que tuve miedo. Es la decisión más difícil para un jugador. El pueblo marroquí le estará siempre agradecido", apuntó Regragui en una entrevista previa.
El jugador celebra un tanto con Marruecos.PAUL ELLISAFP
El 10 debutó oficialmente el 22 de marzo de 2024 en un partido amistoso frente a Angola y disputó 87 minutos. Cuatro días después, frente a Mauritania, completó el encuentro, pero su despegue llegó en los encuentros de clasificación del Mundial, en junio de 2024, en los que sumó sus primeras asistencias ante Zambia y Congo. Y ya en los encuentros de clasificación de la Copa África comenzó su andadura goleadora con siete tantos en cuatro partidos. Hoy su cifra se eleva a 12 y dos pases de gol.
Agradecimiento y cariño
"Son dos países que amo, España y Marruecos. He crecido en España, Málaga es mi ciudad, y tengo raíces marroquíes por mi familia. Lo he decidido así. Me han brindado una oportunidad, tienen las mismas ganas que yo, me han dado cariño y amor". Así agradeció Brahim la pelea que realizó el país de su abuela para incorporarle a sus filas y quiso devolver el cariño a uno de sus compañeros, el lesionado Ounahi, levantando su camiseta con el gol que clasificaba a Marruecos para los cuartos de final que les enfrentarán este viernes a Camerún. Con la ausencia del 8, la responsabilidad recaerá en las espaldas de un futbolista que ha adoptado otro rol con su selección, la de líder y la de nunca bajar los brazos. Aunque esto último también lo demuestra a diario en su club.