La Federación Española de Fútbol tiene tomada la decisión de que Jorge Vilda deje de director deportivo y seleccionador absoluto femenino. Pese a su comunicado calificando como «impropio e inaceptable» el comportamiento de Luis Rubiales, no hay vuelt
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¿Cómo parar un tren de alta velocidad? Con esa pregunta se fueron los italianos del AufSchalke Arena después de ver cómo Nico Williams hundía a Di Lorenzo y le hacía pensar en lo que pesan 30 años cuando un descarado jovenzuelo se empeña una y otra vez en someterte a un calvario. No había ayuda posible que consiguiera que recuperara la cintura cada vez que el extremo del Athletic le encaraba. "Es lo que me pide el míster, que encare y sea yo mismo, y eso es hecho", contó el jugador tras recibir el galardón al mejor jugador del partido (MVP), sustituyendo a Fabián, que lo fue en el debu.
"Sabíamos que iba a ser difícil porque Italia se junta bien, pero hemos tirado mucho", añadía antes de confesar que encontró un socio inesperado en Cucurella. "Me entiendo a las mil maravillas con él".
En la primera fila, disfrutando de este baño a Italia, estaba el Rey Felipe VI, que viajó a Gelserkirchen para presidir el partido y fue recibido a pie de estadio por el presidente de la RFEF, Pedro Rocha. "Este equipo puede hacer grandes cosas", contó el monarca tras pasar por el vestuario, donde confesó que había "mucha fiesta" y se transmitía un mensaje: "Hay que seguir así".
"Ha sido un partido espectacular, con dominio del campo en todos los momentos, aunque el gol no haya sido posible, porque ha sido en propia puerta. Espero que haya muchos goles más de los nuestros", resumió. "Ha sido muy agradable", resumió el propio Pedro Rocha.
La presencia de Rocha no pudo ser evitada por el Gobierno, aunque lo intentó. La UEFA ampara al presidente federativo y en Gelsenkirchen quedó claro que los intentos por restarle protagonismo han sido en balde. Ni siquiera el presidente del CSD, Rodríguez Uribes, estuvo en la primera fila de autoridades, y no fue porque no lo intentó a través de todas las vías posibles. De Vicente del Bosque, presidente de la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación, nada se sabe.
El sentimiento de equipo
Uno que vivió con desesperación fue Spalleti. El técnico toscano se encaró con el banquillo español en una falta de Di Marco a Le Normand. "Tira para tu banquillo", le vino a gesticular De la Fuente, bien tranquilo porque su equipo bailaba a la todavía campeona de Europa. "Esto es gracias a los jugadores, que no se cansan de tener ambición. El sentimiento de equipo es la clave", dijo el seleccionador.
"Tenemos muchísimo talento, no me canso de decirlo. Yo no dormiría si fuese el míster por la cantidad de alineaciones que puede hacer", reflexionaba Morata. Ni siquiera se dio un respiro España en ataque y por eso vivió tranquilo Laporte pese a que tenía que encararse con Scamacca, un león al que convirtió en gatito.
Williams dribla a Di Lorenzo durante el partido.P-DE MELOAFP
Fue el central la única sorpresa del once de Luis de la Fuente, que recuperó la pareja con Le Normand porque Nacho, titular ante Croacia, arrastra molestias que le llevaron a llegar con retraso a la concentración en Essen porque se sometió a pruebas. Se lo guardó el seleccionador ante un partido exigente que acabó siendo más cómodo de lo esperado.
Nada más protegió el seleccionador. Apostó por Fabián, que se aprovechó de las ayudas de los centrocampistas italianos a las orillas, y se movió con tanta libertad que obligó a Donnarumma a sacar una mano decisiva para evitar el primer gol del partido. También maniobró Pedri a su antojo ante la mirada de Jorginho, otro al que la fecha de nacimiento se le notó, obligando a Calafiori a perseguirlo. Aseado estaba siendo el partido del central del Bolonia pretendido por la Juventus hasta que se convirtió en el protagonista involuntario del gol. Nunca habría imaginado sufrir tanto con esta España que, si bien huye de encasillarse en un estilo, está cada vez más claro a qué juega y la capacidad de dañar que tiene.
Susto y amarilla de Rodrigo
El único susto de la noche lo dio Rodrigo. Con una amarilla a la espalda del duelo ante Croacia, vio otra poco antes del descanso. Demasiado pronto para pensar que fue buscada porque el marcador aún marcaba el empate a cero, pero le obligará a descansar ante Albania el próximo lunes en Düsseldorf. No hay mal que por bien no venga, porque el capitán de España sufrió la entrada de Cristante en el arranque de la segunda mitad que le dañó la rodilla izquierda. Por un momento, la hinchada española enmudeció al ver cómo le hacían sobre el mismo césped pruebas en la articulación. Se alzó, correteó, se tocó pero aguantó todo el partido sin resentirse.
«No quiero jugar de lateral derecho». Así de contundente fue Jules Koundé en el verano de 2023 en una conversación privada con Xavi Hernández. En La Cartuja, cuando arrancó para interceptar el pase de Modric, plantarse en el área y chutar, nadie pensó en aquel desafío, ni siquiera él, porque desde entonces fue adaptándose hasta convertirse en uno de los mejores laterales derechos del mundo y que su nombre quede para siempre vinculado a la Copa de 2025. «Me estaba guardando este gol para una final», confesaba entre risas nada más acabar el partido.
Pieza clave en el Barça, no se pierde un partido desde el 28 de noviembre de 2023. Suma 88 como azulgrana y 18 más con Francia, donde Deschamps también le coloca pegado a la cal. Por eso acabó 2024 como el jugador de campo que más minutos acumuló ese año natural, cifra que puede pulverizar en 2025 porque esta temporada ya suma 4.581 minutos. Flick solo le ha dejado en el banquillo una vez y le ha sustituido en tres. Fuera de la convocatoria solo le puede dejar una amarilla que le obligaría a cumplir sanción si la ve en uno de los cinco partidos que vienen en Liga.
Koundé se deconstruyó como central para dar un paso hacia la derecha después de su primera temporada como azulgrana y como campeón de Liga. El Barça no tenía jugadores en esa posición ni recursos económicos para buscarlos. Por eso la resistencia del francés pudo durar poco: la titularidad indiscutible estaba en el lateral de la defensa, desde donde , a sus 26 años, se ha colado entre los mejores del mundo y ha subido su cotización en el mercado por encima de los 50 millones que costó su salida del Sevilla.
Además, Flick le ha dado vidilla. La confianza del alemán le ha llevado a destaparse como arma ofensiva. Ha marcado cuatro goles, dos en Liga y dos en Copa, igualando su mejor registro, que fue como sevillista en la temporada 20/21. A este balance suma, además, ocho asistencias, una cifra poco habitual para un lateral salvo en este regenerado Barça, donde Balde lleva diez desde la izquierda.
Koundé es el complemento perfecto de Lamine Yamal. Con la defensa adelantada que trajo el técnico alemán, puede cubrirle las espaldas y también aparecer para acompañarle en ataque. Eso fue lo que hizo en la final . «Vi que Modric iba a dar el pase y me anticipé. Tenía a Lamine, pero pensé que era jugada de chutar», describió feliz desde las entradas de La Cartuja. Su complicidad con la joven estrella se ve dentro y fuera del campo.
Ambos se retroalimentan y fortalecen el «carácter» y la «confianza» que, para el francés fue clave en la remontada. El ejemplo lo que le dijo Lamine a Araújo en la prórroga: «Da igual si nos marcaban uno o dos goles porque este año no pueden con nosotros». Quizá no lo escuchó Koundé, pero él sabe cómo dañar al Real Madrid. En la final de Copa fue el gol decisivo en el minuto 116. En la Supercopa de Arabia una asistencia para gol de cabeza de Raphinha. «Soy futbolista para vivir estos partidos. Un Clásico es el mejor partido de Europa», confesaba con medalla de campeón al cuello.
Modelo y presidente
Al francés le quedan dos años de contrato en este Barça que inicia una nueva era y ya es también protagonista en la selección francesa. Pero el brillo traspasa los terrenos de juego, donde su pasión por cuidar su aspecto solo se puede reflejar en el pelo. Ahora largo y con cinta, ahora con trenzas o con dos moños. Fuera del campo transmite la misma personalidad en la ropa. No deja nunca indiferente, lo que le ha llevado a ser modelo de la firma francesa Jacquemus.
Entre sus retos está ganar el triplete con el Barça, el deseo de un vestuario canalla de centennials que acaba contagiando con sus looks estrafalarios y sus bailes, pero fuera también tiene proyectos propios de esa Generación Z. Es copropietario junto a su gran amigo Tchouaméni, que también marcó en la final, del equipo 360 Nations de la Kings League francesa, que comparten con el portero del Milan, Mike Maignan, Mbeume y Manu Koné. Todo sin perderse ni un minuto en el campo.
El 15 de noviembre de 2019, Dani Olmo debutaba como internacional absoluto en Cádiz. Morata le dio la alternativa a un chico de 21 años que jugaba en el Dinamo de Zagreb y que ese día llevó el dorsal 12. Como si fuera una premonición. Cinco años después, Olmo partía en esta Eurocopa de Alemania como el jugador número 12, ése al que los entrenadores no se atreven a dar la titularidad pero acaba siendo imprescindible. Con España brillando en una Eurocopa, el último que vistió ese traje fue Cesc Fàbregas y Olmo recoge ahora el testigo. Además, ambos fueron el 'primer suplente' llevando el 10 a la espalda.
Para Luis de la Fuente es uno de sus incuestionables desde que lo llamó para la Sub-21 cuando andaba emigrado en Croacia. Sin embargo, su hueco en el campo se lo tuvo que pelear con Pedri desde su recuperación y el canario había ganado la partida de la titularidad hasta el pasado viernes. El debate lo zanjó Kroos con una entrada que deja al jugador del Barça fuera de la Eurocopa y le abre las puertas del once al jugador del Leipzig. Él ya estaba a punto de derribarlas.
Asistió a Ferran ante Albania en el único partido que fue titular, redondeó la victoria frente a Georgia en octavos saliendo desde el banquillo y, ante Alemania, en un partido que marcará su carrera, marcó el gol que ponía en ventaja a España y puso el centro perfecto para el remate de Merino. Con esos números, el parecido con el papel que jugó Cesc en 2008 se multiplicó. De hecho, ambos son los jugadores de España que más goles han marcado saliendo desde el banquillo en una fase final.
En aquella Eurocopa de Luis Aragonés en Austria y Viena, el jugador 12 fue el entonces jugador del Arsenal, también con 21 años. Entre Xavi, Silva, Xabi Alonso, e incluso Fernando Torres, se fue colando en los planes del técnico de Hortaleza hasta el punto de que acabó lanzando el decisivo penalti ante Italia que metía a España en semifinales a pesar de no haber tirado uno desde los 15 años. Antes ya había marcado su primer gol en el torneo para cerrar la goleada a Rusia del primer partido. Con minutos en todos los encuentros, Cesc acompañó a Marcos Senna y Xavi en el once titular de la final ante Alemania para después ser sustituido por Xabi Alonso.
Cesc marca el penalti de los cuartos de final ante Italia en 2008.AFP
La calidad y la confianza de Cesc le llevó también a ser imprescindible en la convocatoria de Vicente Del Bosque cuatro años después y a volver a contribuir con goles y su seguridad en el lanzamiento de penaltis. Marcó en los dos primeros partidos, luego tiró en la tanda de penaltis frente a Portugal en semifinales y fue titular en la goleada a Italia. El ahora entrenador del Como recién ascendido a la Serie A no duda en ver similitudes entre aquella selección y la que tendrá que vérselas con Francia mañana en las semifinales. Existirá la duda de si, en caso de que el pase a la final se decida desde los once metros, Dani Olmo lanzará. Sería una forma de sacarse la espina del fallo ante Donnarumma en la Eurocopa de 2020.
Lo que sí es una certeza es que Olmo estará en el equipo titular de De la Fuente. Sin saber que perdería a Pedri horas después, el seleccionador lo dejó claro antes del duelo ante Alemania: «Está preparadísimo. Cambiará el nombre del jugador, pero no la idea». Ese nombre será el de Olmo que, ahora sí, pasará del 12 al 10.