Pasaron muchas cosas en las calles de Bakú, pero lo esencial, lo maravilloso, lo ilusionante es que, independientemente de los sucesos finales, la temporada 2024 se está convirtiendo en un regalo. Es difícil elegir una sola moraleja del gran premio, en realidad hay mucho donde escoger.
La primera palabra que se me viene a la cabeza es igualdad. Que tres pilotos de tres equipos diferentes lleguen a las últimas vueltas con opciones de ganar es una d
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A falta de seis carreras para el cierre, la pelea por el título de la F1 no sólo se juega sobre el asfalto, donde Max Verstappen deberá exprimirse para mantener sus 52 puntos de ventaja sobre Lando Norris. Otra batalla, también cruenta, se dilucida en las fábricas y las computadoras de los ingenieros, que apenas descansaron durante estas tres semanas de parón en busca de alguna mejora del rendimiento. Por pequeña que sea, puede resultar decisiva. Así que la tensión ya se palpa en el paddock del Circuito de las Américas, donde este fin de semana se reanuda el Mundial entre murmuraciones y sospechas.
En las últimas horas, la FIA ha tenido noticia de que un equipo viene utilizando un descarado truco con el que modificar ilegalmente su monoplaza. Por el momento se desconoce la identidad de dicha escudería, pero varios de sus rivales ya han dado parte al organismo rector. Según adelantó el miércoles Motorsport, esa artimaña permitiría ajustar la altura del coche entre el sábado y el domingo. En ese periodo, denominado Parc Fermé (parque cerrado), que separa la clasificación de la carrera.
Durante esas horas, ningún mecánico puede tocar la configuración aerodinámica del coche, salvo el alerón delantero. Sin embargo, según las citadas filtraciones, algún equipo habría montado un mecanismo en el habitáculo que podría activarse a hurtadillas de los comisarios. Un cambio en la altura incrementaría exponencialmente las prestaciones del vehículo, que podría partir el sábado con una configuración muy agresiva para atacar la vuelta con poco combustible y ajustarse el domingo a las necesidades de un coche con 100 kilos de gasolina.
El precedente de 2023
«Aunque no hemos recibido notificación de que ningún equipo emplee un sistema de este tipo, la FIA se mantiene vigilante en sus esfuerzos para mejorar el control del deporte», explicó el miércoles un portavoz del organismo presidido por Mohammed ben Sulayem. «Ya hemos aplicado ajustes en el procedimiento para asegurar que el espacio libre de la quilla no pueda ser modificado fácilmente», añadió esta fuente. Gracias a los ajustes en esta pieza, denominada T-Tray, el piloto no sólo pisaría los pianos durante la qualy sin miedo a dañar el suelo, sino que también optimizaría la ventana de funcionamiento ideal de los neumáticos durante las casi dos horas de la carrera.
Aun sin pruebas concluyentes, la intriga y los recelos se han instalado en Austin, donde hace sólo un año Lewis Hamilton y Charles Leclerc ya fueron descalificados por un desgaste excesivo en el plank, la plancha de madera instalada en el fondo plano. Precisamente esa zona que ahora acapara las polémicas. Desde el cambio de normativa de 2022, con la reintroducción del efecto suelo, el fondo plano se ha convertido en la principal fuente de carga aerodinámica. Y los ingenieros se devanan los sesos para multiplicar su eficiencia.
Tres victorias seguidas
Por extraño que pueda parecer, durante el citado GP de EEUU 2023, los comisarios ni siquiera investigaron a George Russell y Carlos Sainz, pese a ocupar los mismos asientos que habían hecho perder la plaza del podio a sus respectivos compañeros en Mercedes y Ferrari. Aquel domingo, Verstappen firmaría su triunfo más apurado del curso, víctima del sobrecalentamiento en los frenos y la degradación de sus neumáticos. Ahora queda por ver si Red Bull aprendió algo de todo aquello y si ha logrado evolucionar su RB-20.
Tras varias carreras muy lejos de Norris, Mad Max pudo reconducir el rumbo en Singapur, un circuito donde nunca se había sentido cómodo. Este fin de semana debería suponer un alivio para quien ya se impuso en las tres últimas carreras sobre ese mismo asfalto bacheado. Norris, por contra, no cuenta con margen para más errores. El ritmo de su MCL-38, irresistible desde junio en todo tipo de trazados, supone su mejor baza. No obstante, ese dominio quedaría ahora en entredicho en caso de desplome repentino. Por si acaso, la FIA observará con lupa en Austin la quilla del monoplaza papaya.
Las escenas de júbilo tras el GP de Mónaco reeditaron viejos tiempos de gloria en Ferrari. Envuelto en la bandera monegasca, harto de abrazos con la familia real, Charles Leclerc aguardó a los acordes del otro himno para no dejar escapar ni un verso del Fratelli d'Italia. Los mecánicos habían reservado un par de botellas de champán para la fotografía oficial, a la que no faltaría Carlos Sainz. Tampoco iba a librarse Fred Vasseur, team principal del equipo, sumergido en las aguas del puerto tras un empujón del vencedor.
Hay razones que justifican la euforia en la Scuderia, porque Leclerc convirtió al fin su pole en victoria, tras 12 intentos fallidos. De este modo se evitó el sonrojo de igualar el récord negativo de René Arnoux, que jamás sumó un triunfo pese a partir 13 veces desde la mejor posición de la parrilla. Dentro de dos semanas, en Montreal, el SF-24 se perfila de nuevo al menos con las mismas opciones que Red Bull. Sobre otro trazado poco convencional, el monoplaza rojo representa algo más que una amenaza para Max Verstappen.
Bryan Pozzi, su nuevo ingeniero de pista, le adelantó por radio una cifra errónea, pero son 31 los puntos de déficit de Leclerc frente al líder del Mundial. Un margen aún considerable, aunque ínfimo comparado con el de 2023, cuando tras las ocho primeras carreras, cedía 141 ante Mad Max. "Queda aún mucha temporada por delante. Sin embargo, a nivel emocional, esto significa mucho para mí", advirtió durante la rueda de prensa oficial de la FIA.
"Nunca con piña"
A esa cita con los periodistas llegó Leclerc con bastantes minutos de retraso. De hecho, Oscar Piastri y Sainz optaron por tomárselo a chufla. "Acabo de dormir más ahora que la pasada noche", bromeó el australiano, repantingado en el sofá. Debía de andar algo nervioso desde el sábado porque ni siquiera puso en un aprieto a los Ferrari.
Mucho más plácida había resultado la noche para Leclerc. "Dormí muy bien, pese a que cené muchísimo. Había llegado demasiado tarde a casa y no pude cocinar, así que pedí que me trajeran una pizza", detalló ante las risas del auditorio. De inmediato, alguien quiso saber su sabor favorito. "Pizza Margherita con prosciutto crudo. Nunca con piña", aclaró, sin aclarar si a su perro Leo le había alcanzado alguna porción pequeñita.
En el Principado, la vida familiar de Leclerc gira en torno a dos mujeres: Pascale, su madre, y Alexandra Saint Mleux, su novia. Durante todo el fin de semana, ambas han luchado contra los nervios en el paddock. La autoridad de Pascale se demuestra incluso con unas tijeras, cuando considera que Charles se ha dejado demasiado largo el pelo. Sus hermanos Arthur, ex piloto de la Ferrari Driver Academy, y Lorenzo, no cabían ayer de gozo. Por no mencionar a Nicolas Todt, algo más que un representante para el clan familiar.
La foto de grupo de Ferrari en Mónaco.SCUDERIA FERRARI
Sin embargo, el vacío dejado por Hervé, su padre, sigue resultando duro. Ex piloto de F3 en la década de los 90, su muerte a los 54 años dejó en shock a la familia. Aquel domingo de 2017, Charles no faltaría a su carrera de F2. Y ayer, justo antes de paladear la gloria en casa, los recuerdos afloraron sin filtro. "Debo admitir que durante las últimas vueltas he pensado más en mi padre que en otra cosa. Él lo entregó todo para que yo hoy esté aquí", confesó.
La emotividad del momento ya se había llevado por delante al Príncipe Alberto. Ajeno a cualquier protocolo, el soberano festejó en el podio a lágrima viva. "Cuando tenía 12 o 13 años, mi padre me llevó a palacio por primera vez. Buscábamos financión para mi carrera. Desde entonces, el Príncipe siempre ha tenido palabras bonitas en los buenos momentos y también en otros mucho más difíciles", relató. Durante la tradicional gala con la que se agasaja al vencedor, el monarca también parecía rememorar aquellos tiempos.
A esa cena tampoco iba a faltar Vasseur, el director que le dio un asiento en Alfa Romeo y con el que conquistó sus primeros puntos durante el GP de Azerbaiyán 2018. Pese al remojón y las burbujas en el vaso, el jefe de Ferrari aún intentaba contener tanto entusiasmo. "No debemos dejarnos llevar y tenemos que mantener la concentración, pero esta victoria es una gran motivación, tanto para la gente que viaja como para la de Maranello".