El Consejo Superior de Deportes (CSD) ha decidido este viernes mantener a Pedro Rocha en la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) después de un nuevo paso del acuerdo al que llegaron las dos partes hace varias semanas. El organismo gubernamental se ha comprometido a no suspender al directivo, una decisión que podría suponer un conflicto con la FIFA y la UEFA, como ambas organizaciones dejaron claro hace unos días. Y, por su parte, Rocha confirma que colaborará con la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación que tutelará la Federación y que dirigirá Vicente del Bosque.
De hecho, algunas fuentes dan por hecho que el propio Rocha ya no estará este sábado en el palco de la final de la Champions League que enfrentará al Barcelona y al Olympique de Lyon en Bilbao. Será Del Bosque quien, usando una de las invitaciones de UEFA al Gobierno, represente al fútbol español. Queda por saber cuál será el papel de ambos en la Eurocopa y en los Juegos Olímpicos. Sí tendrá Rocha una función relevante en los pasos que se han de dar para confirmar la organización del Mundial 2030 en España, cuyo dossier definitivo será enviado a FIFA en julio.
Pese al expediente que mantiene abierto el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) contra Rocha (que debe resolverse en las próximas semanas), y su imputación en el ‘caso Brody’, el CSD pone un poco de temple a sus intenciones, verbalizadas por la ministra, Pilar Alegría, y por el secretario de Estado, Rodríguez Uribes (“la representación del fútbol español no puede corresponder a un imputado”, dijeron), y mantiene el acuerdo al que llegaron hace dos meses con quienes hoy mandan en Las Rozas. El futuro del presidente dependerá ahora de lo que decida el propio TAD y de su colaboración con el Gobierno, que aún puede convocar una nueva Comisión Directiva para tumbarle.
Ahora se inician las maniobras para ver quién sale elegido en las elecciones del próximo otoño, a las que Rocha había insinuado que no se presentaría. Sin embargo, fuentes de la Federación sostienen que sí lo hará, y que tendrá enfrente a otra parte de las Federaciones territoriales.
UEFA Nations League
EDUARDO J. CASTELAO
Enviado especial
@EJCASTELAO
Rotterdam
Actualizado Sábado,
17
junio
2023
-
13:25El seleccionador pinta un panorama idílico en la previa...
Ayoze Pérez es uno de esos futbolistas que, si dieran un paseo por la Gran Vía de Madrid, o cualquier otra calle comercial de (casi) cualquier ciudad española, no atraería demasiadas miradas. No le reconocería mucha gente. Ayoze Pérez, el delantero hoy del Villarreal y antes del Tenerife (donde jugará mañana), Newcastle, Leicester y Betis, es la útima incorporación de Luis de la Fuente a un puesto, el de delantero centro, donde, detrás de Morata, no hay nadie fijo. La actuación del canario ante Dinamarca (volvió loca a la defensa e hizo el segundo gol), unido a su temporada a las órdenes de Marcelino García (10 goles en este arranque de curso) le sitúan como el hombre de moda para ese puesto.
Dice el seleccionador que tiene hasta cuatro jugadores por puesto con el nivel suficiente para jugar con España. En este concretamente, en el de delantero centro, la figura incuestionable es la de Álvaro Morata. Por fútbol, claro, pero también por ser quien porta el brazalete. El capitán es muy querido en el grupo y mientras mantenga el nivel no tendrá problema para ser el titular. Ocurre, sin embargo, que tiene 32 años y faltan casi dos para el Mundial, de modo que la obligación del cuerpo técnico es ir viendo opciones. Objetivos no le faltan a Morata, a solo un gol de igualar a Fernando Torres como tercer máximo anotador de España. Lleva 37, y aunque algo lejos, Raúl, el segundo en esa lista con 44, tampoco es un imposible.
Pero detrás de Morata hay pelea. Ayoze, visto estos últimos meses, y visto lo del viernes por la noche en Copenhague, es ahora mismo el meritorio número uno. Pero no es el único. De hecho, el siguiente podría ser Samu Aghehowa, la gran novedad de esta convocatoria, un chico que también ha empezado la temporada como un avión, marcando 12 goles con el Oporto y cuatro en el último partido con la sub'21, en octubre. Con una tipología completamente distinta a todo lo que hay (alto, fuerte, potente y rápido), es una opción de futuro pensando en ese Mundial de México, Estados Unidos y Canadá. Jugará mañana frente a Suiza y será el momento de empezar a calibrar su incorporación a un grupo que ahora mismo va sin freno por la vida.
El tercer nombre, que no ha venido a esta llamada, es Joselu. Fue uno de los fijos con De la Fuente desde que llegó, en marzo de 2023, y se mantuvo, pese a marcharse a jugar a Qatar, en los partidos de septiembre y octubre. No está aquí, pero De la Fuente ya ha demostrado que hay pocas decisiones irrevocables (la de Sergio Ramos, y poco más). Por ejemplo, llamó a Jordi Alba para jugar la fase final de la Nations League en el verano del 23. De modo que tampoco es descartable que vuelva a recurrir al ex delantero del Madrid.
Otras opciones menos probables pasan por jugar con Mikel Oyarzabal como falso delantero (algo que no convence mucho a De la Fuente, mucho más partidario de delanteros puros y duros, con las características que tengan) o seguir de cerca a Mateo Joseph, el delantero que está brillando en la sub'21 (cuatro goles en cuatro partidos). Futbolista del Leeds, cántabro pero salido de la cantera del Espanyol, es otra vía para el futuro.
En la Ciudad del Fútbol de Las Rozas el vídeo corrió por los teléfonos móviles durante la mañana del sábado 11 de octubre. La selección iniciaba el viaje hacia Elche, donde esa misma noche jugaba contra Georgia, tras no poder desplazarse el viernes por culpa de las lluvias. En las imágenes, publicadas en Instagram por la cantante argentina Nicki Nicole, se veía cómo ella y su novio daban un paseo en helicóptero por las islas croatas que salpican el Adriático. Su novio, claro, es Lamine Yamal, cuyo club, el Barça, había enviado una semana antes un parte médico en el que se hablaba de una «pubalgia» recurrente para justificar su ausencia con España. «¿Y este qué hace?», se oyó en algún despacho.
Esa frase, de hecho, se escucha estos días, estas semanas atrás, tanto en la Federación española como en el Barça. En ambas instituciones preocupa el camino por el que transita Lamine, un niño de 18 años al que toda la industria del fútbol se le ha venido encima de golpe, con lo que eso significa. Esa nueva dimensión en la que ha entrado se complica, según varias fuentes consultadas en Barcelona y en Madrid, por la falta de una figura que sea capaz de guiar al chico en ese océano de fama y dinero en el que ha caído.
«El problema es que nadie le marca el camino, y con 18 años es muy difícil verlo por ti mismo», explica una persona que sigue de cerca el día a día del primer equipo del Barcelona. A Lamine, susurran en la ciudad, nadie se atreve a decirle que no haga según qué cosas. Por ejemplo, no estar en un show de la King's League el jueves por la noche, muy cerca de viajar a Madrid para jugar un clásico. Eso, señalan estas fuentes, es el verdadero problema, y no tanto las palabras de si el Madrid roba o protesta. En este mismo saco cabría la imagen del helicóptero junto a su novia en plena semana de recuperación de una lesión que le está lastrando desde el comienzo de la temporada.
Para convertirse en referencia y que Lamine escuchase a alguien, habría tres vías. La familia, su representante o el club. En el caso de la familia, sólo su abuela, Fátima, o su madre, Sheila, podrían ejercer ese tipo de influencia, pero ambas están muy alejadas de lo que significa su hijo en lo futbolístico. En el caso del representante, Jorge Mendes, también está avisado de lo que está ocurriendo, pero de momento no hay constancia de ninguna actuación más allá de que un grupo de personas de Gestifute están a disposicion de su gran estrella.
Y la última pata es el club. El Barça, en su día, por medio de Jordi Roura, director entonces de la cantera, decidió que entrase en La Masía para aislarlo de su entorno, pero ahora eso ya no es posible, y en el Camp Nou, en sus obras, ya no existe la figura que encarnaron en su momento Juanjo Castillo o Pepe Costa, 'guardianes' de los jugadores en el más amplio sentido de la palabra. Hoy sigue existiendo una Oficina de Atención al Jugador, pero nadie de esa oficina tiene la confianza con Lamine como para que el chico escuche un eventual consejo. Como mucho, le ayudan a buscar piso. Hay, por último, una agencia de comunicación, The Underdogs, que le ayuda en cuestiones de imagen. Un detalle: no se sabe quién, pero alguien convenció a Lamine de no aparecer el martes en una entrevista con un conocidísimo 'streamer' francés.
Pero volvamos a la lesión. Porque la lesión está influyendo, y mucho, en el rendimiento. Los números no son muy llamativos. Este curso lleva tres goles (dos de penalti) y cinco asistencias, mientras que el año pasado, a estas alturas, firmaba cinco goles y 11 asistencias. La diferencia se puede explicar en los cinco partidos que se ha perdido en lo que va de temporada. Pero, más allá de los números, y muy por encima, están las sensaciones. En el Bernabéu fue obvio que Lamine está jugando lesionado. O, al menos, mermado por esa pubalgia.
Nicki Nicole, la novia de Lamine Yamal, en Montjuïc.EFE
Según los expertos consultados, esta dolencia necesita (si se elige, como así ha sido, un tratamiento conservador), muchas horas de fisioterapia, especialmente antes y después de los entrenamientos, y mucho descanso. La vida del chaval no discurre por ninguno de esos dos caminos, especialmente por el del descanso. Ya sean sus patrocinadores, ya sean los compromisos publicitarios con el club, ya sean sus deseos de comerse el mundo en las redes sociales a los 18 años, con novia famosa incluida, el caso es que no encuentra la solución a sus problemas físicos por esta vía y en Barcelona hay voces que hablan ya de que quizá la operación sea la mejor solución para esas molestias en el pubis que arrastra desde días después de su única estancia con la selección, en la ventana de septiembre.
Allí firmó su único gran partido del curso. Fue en Konya ante Turquía, y se pudo ver al Lamine eléctrico y regateador que le hace diferente. Fue en esos días donde otro detalle llamó la atención de algunos empleados de la Federación. En el entrenamiento abierto del lunes, Lamine no se paró a firmar autógrafos. Sólo se hizo un puñado de fotografías rápidas, lejos de los 10-15 minutos que estuvieron firmado otros compañeros. Son pequeños detalles que hablan del cambio que ha pegado alguien que, en la Eurocopa, se prestaba a todo tipo de bromas, grabaciones, entrevistas o locuras que se le ocurrían al equipo de comunicación.
No preocupa tanto, eso sí, que lo ocurrido con Carvajal al final del clásico pueda enturbiar la selección. De entrada, en noviembre no se van a ver pues Carvajal está lesionado (y es probable que Lamine tampoco acuda de nuevo por la pubalgia). Pero, al margen de eso, el peso del Madrid en este equipo no es, ni de lejos, el que tenían Ramos, Xabi o Arbeloa en la selección de 2011. Hoy el otro madridista habitual es Huijsen, y resulta que Huijsen es inseparable de Lamine. El cuerpo técnico, no obstante, vigila la evolución de la polémica. Y, como todos, se hacen la pregunta que desde casi su aparición ronda por la cabeza de los aficionados: ¿Lamine elegirá ser Neymar o elegirá ser Messi?