Viernes 6, 21:00, Francia – Italia. Aun sin Dupont, Francia es favorita para derrotar a Italia, que llega de recibir una paliza de Nueva Zelanda. Para los italianos, cualquier opción de clasificación para cuartos de final pasa por la victoria.
Sábado 7, 21:00, Irlanda – Escocia. Irlanda recurre de nuevo a sus titulares para evitar que Escocia intente una sorpresa que podría colarle en cuartos. Un improbable triunfo de los escoceses por 21 o más puntos, en el que los irlandeses anoten cuatro o más ensayos, daría el pase a cuartos a ambos y dejaría fuera del Mundial a Sudáfrica.
Domingo 8, 13:00, Argentina – Japón. Este partido de la fase de grupos será, en realidad, una eliminatoria porque ambos llegan empatados. Ninguno de los dos conjuntos ha brillado hasta el momento, pero colarse entre los ocho mejores les daría un nuevo impulso.
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Diez años ha practicado el rugby a alto nivel, entre Argentina y España, Sacha Casañas. Placando y cargando, entregado a las tareas más ingratas para conquistar el balón, avanzar con él. Una década de partidos y títulos que ha simultaneado con los estudios. En febrero de 2020, en un viaje relámpago a Buenos Aires, concluyó la carrera de Medicina que había iniciado allí. Semanas después, en el peor momento de la pandemia, con la sanidad en riesgo de colapso, se presentó desinteresadamente como médico voluntario para "echar una mano" en un hospital de Valladolid, la ciudad donde jugaba y vive.
"Tenía una vocación, ganas de ayudar", relató Sacha a EL MUNDO hace cuatro años. Colaboraba en la primera atención a los pacientes con patologías diferentes al covid. Soñaba con homologar el título, hacer el MIR y especializarse. Hoy se ve atrapado en la intrincada melé de la burocracia.
Su etapa en la élite ha concluido. En mayo de 2023, en las filas del VRAC Quesos Entrepinares, se lesionó en la final de liga la rodilla izquierda. Ya ha sufrido dos operaciones y una tercera le reducirá el dolor "para que pueda tener una vida normal". Adiós al deporte que le trajo a nuestro país. "Siempre jugué porque me gustaba, pero fue un trabajo", dice a modo de despedida.
El delantero preparó durante años la retirada. "Saqué la carrera sin faltar a un entrenamiento", recuerda. De ese compromiso nace su decepción. La pandemia y los cierres de servicios retrasaron la expedición de su título en Argentina. No pudo solicitarlo hasta diciembre de 2020 y no lo recibió hasta un año más tarde. 22 meses de retraso en su país de origen.
Nada más recibir la documentación, el 22 de diciembre de 2021, Sacha Casañas la presentó ante el Ministerio de Universidades. No tuvo noticia hasta abril de 2024. Habían pasado 29 meses. Consultando dos veces por semana el estado de la tramitación. Visitando las ventanillas. Preguntando. "Nadie te da respuestas". Esperando, desesperándose. "Sientes la impotencia de levantarte todos los días sin saber si alguien lo vio, si va a salir". Con el ánimo "por los suelos". Buscando ayuda psicológica "porque el deporte que tanto amé va a ser imposible y porque todavía no puedo trabajar".
Pero no se trata de un problema particular de Sacha Casañas. Un censo de la asociación 'Homologación Justa Ya' estima que el atasco en las homologaciones alcanza a unos 100.000 expedientes; el 80% ellos, de profesionales sanitarios. Sitúa el tiempo medio de resolución en unos tres años, cuando los dos decretos vigentes -de 2014 y 2022- marcan un plazo máximo de seis meses y una recomendación de la Comisión Europea lo reduce a dos. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades no ha facilitado los datos solicitados.
"No hay voluntad de resolverlo a pesar de la escasez de sanitarios", sostiene Rami Ahmadi, presidenta de 'Homologación Justa Ya'. Achaca la tardanza a "una discriminación contra profesionales extranjeros", a que hay "muy pocos funcionarios" dedicados a esta tarea y a procedimientos que penalizan al solicitante. "La gran mayoría de expedientes incompletos son por errores del ministerio", denuncia.
Casañas no quiere hablar de mala fe y agradece la atención a los funcionarios que, al menos, le han escuchado. Tras esos casi dos años y medio sin noticias, la primera fue mala. "Cómo puede ser que después de 29 meses me dicen que me falta un papel, me vi llorando como un niño", cuenta. Los certificados que aportaba, donde constaban todas sus notas y que se había licenciado, no fueron suficientes. Aportó el título -con su correspondiente autentificación- de inmediato. Han pasado otros dos meses. "A veces hay esperanza, algo tiene que salir bien", se consuela.
Sacha Casañas, en sus prácticas durante la carreraEM
Lamenta el delantero que estos años le han ofrecido empleos que no ha podido aceptar. Incluso en la sanidad pública. "Como figuro como voluntario me han llamado dos veces porque necesitan cubrir esos puestos", explica. Casado y con dos hijas pequeñas, ha hallado en la familia su fuerza para seguir. "Si mi mujer no estuviese trabajando, no sé qué estaríamos haciendo", admite.
En total, el choque de Sacha Casañas contra la burocracia suma 22 meses en Argentina y casi 32 en España. Casi cuatro años y medio en los que ha obtenido la nacionalidad, ha seguido formándose y ha preparado por temporadas un MIR al que nunca pudo presentarse. Confía en que una homologación antes de septiembre le permita acudir a la próxima convocatoria. Recuerda su vocación como voluntario. "Intentas hacer cosas por la sociedad". Insiste en la justicia de su petición. "No pido que me pongan a trabajar en un lugar, pido que me den la homologación y trabajar donde yo consiga". Su deseo de recuperar el futuro que preparó en el pasado. "Quería ser traumatólogo, hoy sinceramente lo que busco es ser médico".
"Ese vídeo pegó y nos ha traído cosas bastante buenas". Para el público ajeno al deporte, el rugby a siete está asociado a 'la Macarena'. Hace casi un año la Federación Española colgó en sus redes sociales una breve grabación de un jugador, Manu Moreno, bailándola con el torso desnudo. La viralidad desbordó cualquier previsión. Para los aficionados al rugby, sin embargo, lo más importante llega este fin de semana. Moreno es la cara más popular de la selección masculina de rugby a siete, que por primera vez aspira a coronarse campeona del mundo. "Mi objetivo es el oro, el que no tenga ese objetivo no debería estar aquí".
Son las nueve de la mañana en Los Ángeles cuando el jugador, 27 años, se conecta para responder sobre el año de la explosión. La suya y la del equipo. Aunque antes había tenido "algunos picotazos" en la moda, en estos doce meses ha posado para Springfield, Biotherm, Invictus, Calvin Klein, Maurice Lacroix... Presente en anuncios, campañas, portadas, no reniega de una visibilidad tan veloz como sus carreras con el balón bajo el brazo. "Ha hecho que marcas que me gustan y me representan se hayan fijado en mí".
En paralelo, la selección se ha consagrado como la gran sorpresa de las Seven Series, que equivalen al mundial de la especialidad olímpica. Los Leones llegan al torneo definitivo como terceros de la temporada regular, por detrás de Argentina y Fiyi, y por delante de -atención- Sudáfrica, Francia, Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña. Su meta inicial era el octavo puesto, que daba la permanencia. En el primer torneo quedaron segundos. "El objetivo cambió, al terminar el equipo tenía un poquito más en la mente pelear por los puestos de arriba". En cinco de las seis series se han metido en semifinales.
Cuenta Manu Moreno que la selección, que lleva años en régimen de concentración permanente, ahora ha crecido "en experiencia, en físico". Tanto que se permite empujar a otros equipos. "Una melé cómoda te da superioridad". Este equipo parte de un proyecto que inició el anterior seleccionador, Pablo Feijóo, y ha desarrollado el actual, Paco Hernández. Crece sobre siete horas diarias de trabajo. Tres y media, entre campo y gimnasio, de muy alta intensidad. "El único entrenamiento que no tiene dolor es el primero del año". Del choque al sprint, el ritmo nunca se detiene. "El cuerpo sufre bastante". Lo asegura un estudiante que ha aparcado Medicina en cuarto y al que le duele más perderse un partido que jugarlo con el hombro reventado e infiltrado.
Los brillantes resultados y el buen rollo han convertido a la selección española en protagonista de las cuentas de Instagram y TikTok del campeonato. "Al final, si hay buena vibra entre los jugadores se nota; si no, la gente no duraría más de una temporada". Buena parte del equipo lleva ya cuatro. Él comenzó en el rugby a los 16 años, en el Ciencias de Sevilla, donde, con casi 1,95 y 93 kilos, solía jugar de zaguero "habilidoso". Durante el confinamiento por la pandemia, y cuando iba a relegar el deporte por los estudios, Pablo Feijóo le invitó a probar el seven. Hasta hoy.
A Manu Moreno el rugby le ha dado "la vida y una personalidad". Le cuesta definirla. "Creo que soy una persona generosa, esto es un deporte de equipo, y valiente a la hora de afrontar nuevas adversidades y retos, me gusta tirar para adelante". En los vídeos suele aparecer bailando, poniendo la música, agitando a los compañeros. "Me divierto con casi todo". Pero ni la fama -Manu es pareja de la influencer Jessica Goicoechea- ni la viralidad importan sobre el césped. El jugador y sus compañeros están despuntando por el alto nivel individual y, sobre todo, colectivo. Por su agresividad tanto en defensa como en la posesión.
El atractivo de las selecciones masculina y femenina, multiplicada por las redes sociales, ha acercado el seven a un público joven. "Al final somos un producto, esto es un negocio, y si tenemos tirón y ayuda a llegar a más gente, pues me parece estupendo", razona Manu Moreno. No olvida la otra cara. "Lo que no se ve es el trabajo sucio, el trabajo duro, las hostias que nos metemos en cada entrenamiento, los dolores, los fisios, las lesiones. Todos aquí hemos pasado algún mal momento y el que no, es un superhéroe".
Tras la clasificación de las selecciones femenina y masculina de quince para sus respectivos mundiales, la conquista de un lugar en el podio por los chicos del siete elevaría a España entre los países emergentes. En la serie decisiva que entre el sábado y el domingo se disputa en Los Angeles (en directo en Rugbypass tv, sólo registro) no cuentan los resultados anteriores: el que la gane se proclama campeón del mundo. Los Leones están en un grupo con Australia, Nueva Zelanda y Fiyi. Los dos primeros pasan a semifinales. Y a soñar.
Manu Moreno, en un partido de las Series MundialesZach FranzenWorld Rugby
Tan pronto como pueda, Manu Moreno se tomará unos días para descansar. En los últimos meses ha exprimido el tiempo para que sus trabajos como modelo no mermaran su dedicación al rugby. "Si la marca te quiere y ellos se adaptan un poquito a tu calendario, que es bastante apretado... Es complicado, al final es sacrificar tus días libres para ir a trabajar, pero se puede", explica. ¿Cómo lo llevan sus compañeros? "Encantados porque algo siempre rascan, siempre con algo de coña, pero saben que las marcas están interesándose tanto por mí como por el equipo y eso repercute en recursos".
Junto a sus compañeros Pol Pla y Alejandro Laforga, Moreno va a enrolarse tras esta serie final una competición que arranca en India y a la que se ha invitado a jugadores de las mejores selecciones. "Son ligas privadas, hay bastante dinero y al final es una recompensa al trabajo bien hecho". El periodista bromea sobre la posibilidad de que le ofrezcan un papel en Bollywood. "Si me quieren pagar bien, hago la película que quieran... pero yo voy allí a jugar". Aunque ante la disyuntiva prefiere su deporte. "Es más probable ser campeón en Los Ángeles".
La selección femenina desciende por un cambio de reglas a última hora
Dos días antes de que comenzara el torneo decisivo de Los Ángeles, y cuando 16 selecciones (ocho masculinas y ocho femeninas) iban a competir por el ascenso o la permanencia en las Series Mundiales, la Federación Internacional ha anunciado públicamente que reduce de 12 a 8 los equipos en la élite.
Este corte por motivos presupuestarios deja fuera a la selección española femenina, que empezó mal la temporada pero había crecido con la competición y aspiraba a seguir en la élite. Las jugadoras de María Ribera pelearán en Los Ángeles por consolidarse en el segundo nivel, que les permitiría participar en tres series la próxima temporada.