Viernes 6, 21:00, Francia – Italia. Aun sin Dupont, Francia es favorita para derrotar a Italia, que llega de recibir una paliza de Nueva Zelanda. Para los italianos, cualquier opción de clasificación para cuartos de final pasa por la victoria.
Sábado 7, 21:00, Irlanda – Escocia. Irlanda recurre de nuevo a sus titulares para evitar que Escocia intente una sorpresa que podría colarle en cuartos. Un improbable triunfo de los escoceses por 21 o más puntos, en el que los irlandeses anoten cuatro o más ensayos, daría el pase a cuartos a ambos y dejaría fuera del Mundial a Sudáfrica.
Domingo 8, 13:00, Argentina – Japón. Este partido de la fase de grupos será, en realidad, una eliminatoria porque ambos llegan empatados. Ninguno de los dos conjuntos ha brillado hasta el momento, pero colarse entre los ocho mejores les daría un nuevo impulso.
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No encuentra su techo la selección masculina de rugby a siete. Este fin de semana en Los Ángeles los Leones de seven han hecho saltar por los aires el orden consolidado de las tradicionales potencias del deporte oval. Ya el sábado se convirtieron en el único conjunto del hemisferio norte en colarse en semifinales y este domingo se han asegurado, al menos, el subcampeonato del mundo en la presente temporada tras derrotar a Argentina en la semifinal (29-5).
La selección masculina de rugby a siete puede aún conquistar el oro porque disputará la finalísima contra Sudáfrica a las 02:40 de la madrugada (Rugby Pass tv, sólo hace falta registro).
Argentina era el único equipo al que esta temporada no había ganado el seven español. Hasta este domingo. Los Pumas han empezado muy bien, con una escapada por el centro en la que sólo un placaje in extremis de Moreno, ayudado por Ramos, ha evitado el ensayo. El primer aviso español ha llegado al reanudarse el juego: los Leones han arrebatado la melé que introducía su rival. A partir de ahí, el conjunto de Paco Hernández ha crecido, ha mantenido la posesión y ha dejado sin balón a los americanos. Cocinada a fuego lento ha llegado la marca de Pol Pla, su ensayo número 109 en las Series Mundiales.
En el último respiro de la primera mitad, una expulsión por golpe con el hombro en la cabeza ha dejado a Argentina con seis jugadores para el resto de la semifinal. A la salida del castigo, España ha posado su segundo ensayo para ampliar la brecha antes del descanso (10-0). El partido ya sólo lo podían perder los españoles y eso no ha ocurrido. Aunque González ha reducido diferencias para los americanos (10-5), tres marcas posteriores han ampliado la ventaja de los hombres de Paco Hernández hasta el 29-5 definitivo.
El sábado, clasificación épica
España había quedado tercera al final de la temporada y ese estado de forma le convertía en una de las favoritas para este torneo en el que, sin embargo, todos parten de cero.
Pero entraron mal los Leones a la serie decisiva. Con una derrota en el primer partido de la fase de grupos ante Australia (15-10) en un partido en el que no estuvieron cómodos. Balones caídos, balones retenidos, la presión del inesperado marcador en contra y, enfrente, un conjunto que aprovechó cada detalle de forma quirúrgica. Aun así, dejaron como siempre una nota de raza, perdieron cuando la remontada parecía posible. Porque, salvo en algún partido, este conjunto ha competido hasta en las derrotas.
Juan Ramos, tras posar el ensayo contra Nueva Zelanda
Contra Nueva Zelanda no tenían margen de error. Los españoles jugaron sobre el alambre. Encajaron un ensayo y salvaron otro in extremis sobre la línea de marca. Al descanso (0-5), los Leones, de nuevo con errores de manos, estaban ya fuera de la lucha por las medallas. Pero empezaron a crecer, a creer. A falta de tres minutos se hicieron con el control del encuentro. Volvieron a esa peligrosa mezcla de paciencia y agresividad que les ha dado victorias. Acogotaron a los All Blacks bajo sus palos, y entonces Juan Ramos, vibrante, valiente, se fue contra el mundo y posó atropellando a dos rivales más fuertes. La victoria (7-5) les daba otra oportunidad.
España tenía que vencer el tercer partido -y por ocho o más tantos- a Fiyi, que llegaba por encima, como segundo clasificado, a esta fase regular. Mostró un gran control del partido, que ya dominaba al descanso (12-0). Sin embargo los Flying Fidjians, lejos de entregarse, buscaron la igualada en la segunda mitad y se acercaron a sólo siete puntos (19-12). La clasificación se decidió al límite, con una galopada de Ramos que, ya cansado, esperó el apoyo de Trevithick para descargarle y lanzar su carrera hacia el ensayo (24-12) y las semifinales, que han ganado este domingo. Ahora sólo falta la final.
Sea cual sea el resultado, en Los Ángeles el rugby español ha ocupado el centro del escaparate y proclama su pujanza entre los países emergentes.
Honor al rugby de Portugal, que este domingo contra pronóstico ha batido a Georgia (17-19) para hacerse con el Campeonato de Europa. Rompe la racha de ocho títulos caucásicos consecutivos y confirma que el crecimiento exhibido en el último mundial no se detiene. Este domingo ha firmado en Leganés un partido precioso, pleno de valentía y madurez para derrotar a la rocosa Georgia.
Porque jugar contra Georgia, fortísima en el combate, áspera como una lija y al límite del reglamento, equivale a un extenuante ejercicio de resistencia. Portugal ha querido ir más lejos. Ha propuesto su plan desde el principio, haciendo circular el oval a lo ancho, moviendo a la defensa, cruzando balones rasos a las espaldas, anchísimas espaldas, de los caucásicos. Sin embargo, los dos golpes de castigo obtenidos no pasaban entre los palos. Con los minutos Georgia comenzó a crecer. Balón y empuje hasta meterse en la 22 rival, percutir, percutir y percutir. Aguantó Portugal las embestidas hasta que en el 25 Georgia posó, en uno de sus mauls letales, junto al banderín (5-0). Quirúrgica como acostumbra, todavía firmaría otro ensayo con una melé avasalladora para abrir hueco antes del descanso (12-3).
Los Lobos lusos han recuperado el timón al regresar al campo. Con posesión, ahora sí, en la 22 georgiana, divisando ya la línea de ensayo. Cada placaje, un choque de trenes. Conquistaba Portugal un golpe de castigo centrado (12-6) para entrar con vida en los 20 minutos decisivos. Su apertura, Cabral, cruzaba una patada 50/22 y a la salida el equipo rozaba la marca. Se quedaba otra vez a un palmo de la línea prometida. Sumaba tres puntos de un golpe de castigo (12-9) que sabían a poco. A Georgia, por mal que lo pase, siempre le queda el maul. Con uno imparable ha posado por tercera vez (17-9, minuto 67).
Con el agua al cuello han apretado los portugueses, que se han dado el lujo de sacar un golpe de una melé georgiana (17-12) y, al siguiente envite, tras otra infracción que dejaba al rival con un jugador menos, regresar a la 22. Ahí, a la tercera, llegó el ensayo de Pinto que remontaba la final (17-19, minuto 73) con la transformación de Vareiro, mejor jugador de este partido decisivo. La intensidad subió todavía más con las brutales cargas georgianas, el impenetrable muro luso, el éxtasis del quince ibérico y de sus seguidores.
Es la segunda mala noticia para Georgia en tres días, después de que el viernesla Agencia Mundial Antidopaje confirmara la suspensión de seis jugadores de su selección. Aunque es cierto que no han participado en esta edición, el número de sancionados y la implicación de un miembro del staff ponen en cuestión la versión que reduce el incidente al uso de drogas recreativas.
España salva el bronce en la segunda mitad
El Campeonato de Europa acaba con alivio para la ciclotímica España, que disparó su euforia plantando cara a domicilio a Georgia en la fase de grupos y se vio desactivada en semifinales por la defensa de Portugal. La resaca de esa derrota ha dejado tocado y destemplado al XV del León. Pareció salir más fuerte que Rumanía, pero se fue enfriando, con el partido disputado al ritmo del medio melé visitante Conache, paciente para manejar la posesión -un 69% rumana en este primer tiempo-, avanzar hasta la 22 española, exprimir cada maul, buscar la corpulencia de sus tres cuartos. Con 0-3 a favor de los visitantes una tarjeta roja no reemplazable al rumano Immelman ha dejado a su equipo en inferioridad para el resto del encuentro.
Ni así ha tomado el mando España, muy exigida en el contacto. Las rupturas que ha conseguido el conjunto de Bouza, con Nieto siempre listo para la arrancada, han muerto, como en Lisboa, en pérdidas de balón. Muy pocas oportunidades y sin fruto. Un ensayo del ala Bonaparte y un drop han llevaron hasta el 0-11 la ventaja rumana y la inquietud a la grada. Richardis aprovechó un golpe centrado para reducir diferencias (3-11) y el arreón final no tuvo premio. A esta España desvaída le venía bien el descanso.
Pero regresó igual. Concediendo tres puntos (0-16) y perdiendo la primera touche, su refugio de seguridad. A los Robles les bastaba con rebañar balones en el ruck. Por fin a partir del minuto 45 se ha lanzado el quince de Bouza a desplegarse en horizontal. De lado a lado, con paciencia ha fabricado el ensayo de Laforga (10-14). Ahí España se vino arriba. Con los hombre de refresco en el campo, robó una melé en la 22 rumana, movió y Saleta se escapó para posar y empatar (17-17).
A partir de ese momento, a falta de 20 minutos, la batalla en el suelo ha cambiado de dominador. La defensa local ha robado dos retenidos, se ha ido a la touche en la 22 rival y ha sumado otros dos ensayos. En total, cuatro seguidos en 20 minutos, el ataque volvía a carburar. A los visitantes les pasaba al fin factura la inferioridad, aunque en una muy notable actuación, se mantenían en el partido con los tiros a palos convertidos por Conache (23-29, min 74). El quince de Bouza se enganchó a la trinchera. Los rumanos encadenaron más de 20 fases en la 22 española pero no pudieron llegar a la línea.
Este trabajado tercer puesto recompensa a los aficionados presentes en Butarque. "España ya no sorprende", decía el seleccionador Pablo Bouza. Pronostica partidos muy complicados y llama a mejorar: "Con esto no nos alcanza, lo vengo diciendo desde que nos clasificamos al mundial, necesitamos jugadores que lleguen mejor físicamente, con más competencia y más competencia entre ellos". El choque de este domingo, con el pobre inicio y la victoria final, sirve de aprendizaje.
"El rugby tiene que estar limpio"
El seleccionador español no ha entrado a fondo en la sanción de la Agencia Mundial Antidopaje a seis jugadores georgianos por sustitución de muestras de orina para evitar los controles, aunque sí ha lamentado la tardanza con la que se ha conocido la decisión. "No entiendo por qué sale ahora, había que sacarlo antes, el rugby tiene que estar limpio", ha manifestado Pablo Bouza.
"¡Así, sufriendo, se crea el equipo!". Y tanto que había sufrido. En su primer partido bajo la dirección de Pablo Bouza, la selección masculina de rugby ganó a Países Bajos (18-20) después de que los locales fallaran un tiro a palos con el tiempo agotado. Las palabras de Bautista Güemes, uno de los veteranos, a sus compañeros abrazados en círculo contenían una segunda verdad. El equipo se está creando, está en construcción.
Mes y medio más tarde, la selección española ha acabado tercera en el Campeonato de Europa, el nivel siguiente al Seis Naciones. Tras esa angustiosa victoria en Amsterdam y otra más holgada contra Alemania(27-5), España se ha medido a tres quinces que disputaron el último Mundial. Plantó cara a Georgia antes de ser avasallada al final (38-3), dominó muchos minutos a Portugal pese a la derrota (33-30) y este domingo se ha impuesto a Rumanía en un encuentro que empezó mal y remontó con meritoria autoridad (33-40). Una actuación global que devuelve la ilusión a los aficionados.
"El seleccionador se enfoca mucho en el grupo, que estemos unidos", afirmaba hace unos días Güemes. El argentino Pablo Bouza dirige esta etapa. La anterior, conducida por Santiago Santos, se cerró con el éxito deportivo de la clasificación para dos Mundiales y el desastre de las descalificaciones posteriores por la alineación irregular de jugadores nacidos en el exterior. La columna vertebral se basa ahora en jóvenes talentos de la prolífica cantera española. Parte están enrolados en clubes franceses, algunos en los equipos filiales de 'promesas'. El nuevo capitán, Mario Pichardie, sólo 23 años, demostró su liderazgo contra Rumanía.
"Armar un equipo, crear una identidad" es el objetivo declarado por Bouza para este 2024. No sólo implica trabajo deportivo. Los ratos libres se aprovechan para hacer actividades juntos. "Se crean más vínculos; si no, sé cómo uno me la va a pasar pero no le conozco", señala Álvaro García, capitán hasta agosto de la selección sub20 y ya asentado en la absoluta. Cuenta cómo los sub20, que se clasificaron para el mundial de su categoría, pactaron unos valores en los que se refugiaban cuando un partido se torcía. Siente que, sin haberlo verbalizado, el XV del León comparte "el compromiso, me dejo el hombro por el equipo, y ser disciplinados".
Placaje de Alvar Gimeno al rumano TomaneChristophe Petit PessonEFE
Álvaro pide con frecuencia consejo a Del Hoyo y Ovejero, internacionales con más kilómetros que a la vez son sus competidores por el puesto de talonador. "Hay muy buen rollo, mi librito de apuntes se está llenando". Acude a la experiencia ajena porque en varios aspectos nota el salto de categoría. "La melé es una de las fases más complicadas; el ritmo de juego es distinto; y la parte física, no es lo mismo jugar entre gente que tiene 20 años que entre gente que tiene treintaypico", apunta. La melé es también la faceta del juego en la que el XV del León se ha visto más superado en estos cinco partidos. La solución no será inmediata. Hacen falta kilos de músculo y sobre todo horas de vuelo.
Durante el torneo la selección española ha mejorado en defensa, especialmente en la propia 22. "Nos encontramos cómodos", resume el apertura de origen argentino Bautista Güemes. El grupo también ha crecido en los contactos. De retroceder en el primer partido contra Países Bajos a imponerse en el pick and go -percusiones sucesivas- en la primera mitad contra Portugal y a hacer así dos ensayos, ambos de Pichardie, a los antaño abrasivos delanteros rumanos.
Sin embargo, esa dureza que va adquiriendo el quince de Bouza suele debilitarse a partir del minuto 60. El seleccionador tampoco ha dado hasta ahora muchos minutos a los hombres del banquillo. "Puedes jugar a lo que quieras, pero si delante no aguantas un partido entero, los equipos empiezan a flaquear", describe Álvaro García. Su compañero Bautista Güemes coincide. "Hay un momento en que nos empezamos a caer y por eso necesitamos subir el aspecto físico para aguantar los ochenta minutos al 110%". Destaca el compromiso común de seguir avanzando al margen de las concentraciones. "El físico es un poco nuestro debe, tenemos que trabajar, siento que cada uno lo va entrenar mucho más", añade.
La solución óptima a este problema supera a los propios jugadores y afecta en realidad a todo el calendario de competiciones. El seleccionador se ha mostrado partidario de un acuerdo con los clubes para que los internacionales lleguen más descansados a los partidos de 2025, cuando se disputará la clasificación para el el mundial de Australia 2027. Pero ese pacto parece muy difícil con los clubes franceses, ya bastante remisos a prestar a sus profesionales.
La selección celebra el tercer puesto en el Campeonato de EuropaChristophe Petit PessonEFE
En las cinco semanas de trabajo el equipo se ha esforzado en reducir las pérdidas de balón y en rearmar el maul de touche, una plataforma ofensiva que la selección de Santos practicaba de memoria y que, por la renovación, ha perdido efectividad. "Es un fuerte nuestro y vamos a seguir aunque tengamos gente joven, en categorías inferiores trabajamos mucho eso", afirma Álvaro García, convencido de que volverán a sumar ensayos avanzando en formación. Su pronóstico, expresado el pasado jueves, se cumplió el domingo contra Rumanía.
En el Campeonato de Europa ha destacado la calidad y peligrosidad de los tres cuartos españoles, veloces ejecutores de la mayoría de los ensayos. "Queremos rucks rápidos, mover la pelota, y hacer al otro equipo, más pesado, que se canse. En la inferioridad física podemos correr, tenemos jugadores que manejan muy bien la pelota", explica Bautista Güemes.
En los dos últimos partido la selección de Bouza tuvo tanta o más posesión de balón que Portugal y Rumanía, otra señal de progreso. "El engranaje es más fluido cada vez", subraya Álvaro García, quien elogia la experiencia que aporta un puñado de veteranos. Güemes, 33 años, destaca que a los recién llegados sólo les falta "rodaje" y apela al legado. "Estamos para acompañar y luego dejarlos que sigan", subraya.
A este equipo en construcción le queda media docena de partidos para completar la puesta a punto antes de luchar por la ansiada clasificación para Australia 2027. "España no sólo va a competir, sino que lo va a lograr", sentencia Güemes. Para él, superviviente del último fiasco, sería un sueño cumplido. "Si estamos acá, es por algo".
La clasificación, en 2025
La aspiración española de acudir a un mundial de rugby por primera vez desde 1999 se ve favorecida por el aumento de los equipos participantes, que en Australia 2027 subirán de 20 a 24. Eso puede suponer al menos una plaza más en el torneo clasificatorio europeo, que se disputará a lo largo del año 2025. No se ha anunciado aún cómo se desarrollará.
Para Francia 2023, las selecciones del llamado Campeonato de Europa compitieron por dos plazas directas y una de repesca. Si se confirmara el aumento, ocho selecciones lucharían ahora por al menos cuatro puestos. Georgia vuelve a ser favorita para conquistar el primero. Con Rusia aún excluida, Portugal, Rumanía y España serían candidatas a los otros. La amenaza para todos es el avance de Países Bajos.