Viernes 6, 21:00, Francia – Italia. Aun sin Dupont, Francia es favorita para derrotar a Italia, que llega de recibir una paliza de Nueva Zelanda. Para los italianos, cualquier opción de clasificación para cuartos de final pasa por la victoria.
Sábado 7, 21:00, Irlanda – Escocia. Irlanda recurre de nuevo a sus titulares para evitar que Escocia intente una sorpresa que podría colarle en cuartos. Un improbable triunfo de los escoceses por 21 o más puntos, en el que los irlandeses anoten cuatro o más ensayos, daría el pase a cuartos a ambos y dejaría fuera del Mundial a Sudáfrica.
Domingo 8, 13:00, Argentina – Japón. Este partido de la fase de grupos será, en realidad, una eliminatoria porque ambos llegan empatados. Ninguno de los dos conjuntos ha brillado hasta el momento, pero colarse entre los ocho mejores les daría un nuevo impulso.
En España todos los partidos son retransmitidos por Movistar Plus.
Desde su altura superior a 1,90, Pablo Bouza camina sin apresurarse, fijando la mirada unos metros por delante del suelo que pisa. Jugó con Argentina el Mundial de 2003 y ha participado en otros como entrenador asistente, primero de los Pumas y después de Uruguay. Desde hace quince meses vive en España, "muy contento" pese a la lejanía de la familia, su primera experiencia como seleccionador. "El desafío de clasificar un equipo al Mundial, eso fue lo que me llamó", afirma en conversación con EL MUNDO.
Un reto que se ha convertido para muchos aficionados en casi una obsesión porque los Leones sólo han participado hasta ahora en el lejano mundial de 1999. También por el sobrepeso de las decepciones. La selección masculina se clasificó para los dos últimos bajo la dirección de Santiago Santos y las dos veces fue descalificada por alineación indebida. "No quedan muchos, pero los que estuvieron sí lo sienten", dice Bouza y pasa página. "No hablamos del pasado".
El Mundial de Australia 2027 crece de 20 a 24 conjuntos y la federación internacional amplía a cuatro las plazas en juego en el llamado Campeonato de Europa. Ocho equipos en dos grupos de cuatro. Una sola vuelta en febrero; es decir, tres partidos. Y acceso directo al Mundial para los dos primeros de grupo. El resto luchará en marzo por la quinta plaza, que da opción a la repesca. Una clasificación exprés con una fecha clave, el 2 de febrero.
Con las 6.000 entradas agotadas, este domingo España recibe en Madrid (12:45, Estadio Nacional Complutense y Teledeporte) a Países Bajos. Como el grupo lo completan Georgia, favorita, y Suiza, a priori inferior, el ganador del choque tendría medio billete. "El partido es muy importante", insiste Bouza, pero rechaza que el camino, aun corto, sea fácil. "Hoy el rugby tiene muchas variables, hay más situaciones en que los árbitros pueden sacar tarjeta roja...". El quince neerlandés ha subido de nivel. Hace un año en Amsterdam estuvo a punto de ganar por primera vez a los Leones y el seleccionador ve hoy a ambos conjuntos "parejos".
"Países Bajos tiene muy buen juego con el pie, un pie largo, y también un pack de forwards [una delantera] grande, va a ser muy muy duro", analiza Bouza. Cuando se le pregunta por el contrario, responde con su equipo. "Me gusta hablar de lo mejor que podemos hacer nosotros". Si se le cita la palabra "favorito", la rechaza y ofrece otra. "Tenemos que tener mucha confianza". Aunque España parezca superior en el juego a la mano, no quiere retroceder en el cuerpo a cuerpo. "El contacto físico va a ser fundamental". Lo aprendió como jugador. "Lo peor de todo es sentir que uno en el contacto no está bien".
Precisamente para progresar en ese combate la selección española se ha enfrentado desde el verano a cinco rivales muy físicos, casi todos mundialistas: Samoa, Tonga, Uruguay, Fiyi y Estados Unidos. Cosechó dos victorias y tres derrotas pero tuvo opciones en casi todos los partidos. Cayó 19-31 ante un equipo de la élite como Fiyi, al que fue ganando 50 minutos. "La identidad de este grupo es competir, el equipo pone el cuerpo, responde, que esté por encima de lo que puede es lo más difícil como entrenador".
Javier BarbanchoEL MUNDO
El seleccionador espera que esta preparación marque la diferencia. "Sólido" es el adjetivo que repite sobre su quince. "Que tenga buenas formaciones fijas, una gran defensa y, cuando llegas a la 22, hacer puntos". Sorprende con una ironía, "no sé qué es jugar lindo", en un discurso sin frases rotundas ni estridencias.
Pablo Bouza no esconde que está "muy contento" con el staff -que heredó de Santos-, con "la entrega tremenda" de sus hombres, con la defensa y la melé. Tiene los pies en el suelo y prefiere que con el pie saquen sus hombres el balón desde campo propio. "Es lo que pueden aprender y desarrollar mejor". Asume que no han obtenido demasiados puntos con el touche- maul, admite que trabajan para frenar las plataformas de los equipos rivales y reducir los golpes de castigo. "Dedicamos mucho tiempo a las infracciones, a las que hicimos, a las que tratamos de evitar y a ver qué tipo de árbitro es".
El flaco Bouza mira directamente al periodista cuando le da una respuesta corta pero si busca un argumento extenso pierde la vista en un punto indefinido, como si hubiera una biblioteca con los detalles de partidos jugados hace meses. A petición suya, se ha detenido una semana la Liga española para mejorar el descanso de los jugadores. "El rugby demanda que piensen mucho, analicen mucho y se aprendan los movimientos, lo que necesitan es estar frescos".
Pulmones, músculo y cabeza. "Lo más importante es lo mental, mantener lo que venimos haciendo los cinco últimos partidos", señala Bouza. Con su plantel colabora, cuando alguien lo requiere, el psicólogo Pablo del Río, especialista en acompañar a deportistas de élite. "Es algo que pedí yo, me parece que la demanda mental que tienen los jugadores es muy grande, entonces es descargar y hablar".
El seleccionador actual comparte un problema con sus predecesores: no siempre puede contar con los jugadores de equipos profesionales franceses. Aunque la federación internacional obligaría a cederlos en partidos oficiales, los clubes pueden presionarles con sus contratos. "El jugador está en medio, no tendría que pasar. Algunos arriesgan el trabajo para venir con España, eso vale un montón". Las tareas deportivas se complican con viajes para negociar, bajas inesperadas, mucha paciencia y más cintura.
Para este domingo "están los que queríamos, tenemos opciones para todos los puestos", tranquiliza el técnico argentino. Tras el arranque de los proyectos de Alto Rendimiento en España, ha apostado por los jóvenes. En 2023 la selección sub-20 se clasificó para su mundial -de sólo 12 equipos- y en 2024 logró la permanencia. Un grupo de canteranos con experiencia al máximo nivel está irrumpiendo en la selección absoluta. "El relevo se fue dando, fue natural", explica el seleccionador. "Hay que dar la oportunidad, con algunos estamos muy contentos". Con apenas 20 años, varios han capitaneado a los Leones.
Después del crucial choque contra Países Bajos, el 9 de febrero la selección española visitará a la recién ascendida Suiza y el 16 recibirá en Madrid a Georgia, habitual dominadora del segundo nivel europeo. Pablo Bouza sabe que dos victorias serían suficientes, que el regreso a un mundial cumpliría su objetivo en España. "De ganar no voy a hablar". Él regresa al proceso. "El techo de la selección es mejorar siempre". Cuando se le pregunta hasta dónde, mira de nuevo sólo unos metros por delante del suelo que pisa. "Estamos pensando en Países Bajos, no voy a pensar cuál es el techo ahora", concluye con una sonrisa, como pidiendo comprensión.
El día preciso, a la hora exacta, la selección masculina de rugby ha comparecido. Dispuesta y engrasada. Ha competido, ha vencido (53-24) a Países Bajos y ha recorrido la mitad del camino para entrar en el Mundial de Australia 2027. El equipo, lo había anticipado el técnico Pablo Bouza, no tiene nada que ver con el estuvo a punto de perder, hace un año, contra el mismo rival en el primer partido bajo su dirección.
Se planteaba el choque contra los neerlandeses como un ejercicio de contundencia. Por el poderío físico de los visitantes y por el precedente de aquel día, cuando con la delantera o con patadas largas trataron de acogotar a España, de sitiarla junto a la línea de ensayo. Más que en el suelo, este domingo ambos conjuntos se han buscado las cosquillas inicialmente por el aire: patada y a campo contrario. Esas escaramuzas se han plasmado en un intercambio de golpes de castigo convertidos (3-3) en los diez primeros minutos.
Como demandaba Bouza, los Leones han sido muy fiables en las fases estáticas. Y, sobre todo, han sido letales en el saque de lateral en la 22 contraria. Hasta tres ensayos, uno de castigo, han posado en el primer tiempo con un arma que apenas habían exhibido en la preparación. El día preciso, a la hora exacta, también reapareció el touche-maul para encarrilar el encuentro. La otra marca española en el primer tiempo la anotó Bay pero la fabricó Raphael Nieto, un bulldozer que con su fiereza se ha afianzado en el número ocho. Sus cargas y las arrancadas de Gimeno daban a la selección española muchos metros en el campo, sacaban rédito a un juego a la mano que fluía a mayor velocidad que el neerlandés.
De la selección de Países Bajos, que se presentó con ausencias, se esperaba mucha dureza en el contacto y la demostró cada vez que pisó la 22 española, haciendo retroceder a los locales. Así consiguió un ensayo de De Jong, pero no culminó otros dos por imprecisiones y por la presión de los Leones cuando ya estaban atrincherados en su propia línea de marca.
Conforme al mandamiento básico del rugby, la selección española ha sacado rédito de cada ocasión de peligro. A Países Bajos, por el contrario, le ha faltado chispa en esos metros decisivos. El marcador (31-10) y la diferencia de ensayos (cuatro locales por uno visitante) dejaban claro al descanso quién tenía el mando. Y al mando arrancó España asimismo la segunda parte. Bell robó un balón junto a la cal, dio una patadita rasa a seguir y con la presión de sus compañeros, Bay, el más rápido, acabó posando el balón suelto. El pateador López Bontempo, certero toda la mañana, amplió la ventaja con la conversión y con un golpe posterior hasta el 41 -10 (min 47).
Pero el rugby, además de contundencia, requiere contención. España también la ha mostrado, especialmente en la primera mitad, en la que apenas ha cometido golpes de castigo y se ha permitido arrancar una infracción en melé al paquete holandés. En el debe, la recepción dubitativa de los saques de centro y los problemas, como se temía, para frenar el cuerpo a cuerpo del conjunto naranja.
Contundencia, contención y, en la reanudación, velocidad. Con el paso de los minutos Los Leones han acelerado sus ataques. Si Países Bajos arañaba terreno metro a metro con la cabeza y el hombro, el quince español enlazaba carreras en el juego abierto. Tras una buena combinación ha llegado el ensayo del talonador Álvaro García por el ala que, con la transformación, ya dejaba el partido sentenciado (48-10) en el minuto 60.
El medio melé Bay patea ante la defensa neerlandesaVíctor LerenaEfe
El último cuarto se ajustó a lo previsto. Países Bajos, cómodo en las percusiones que le dieron dos ensayos más, de Salman y Raymond. España, a gusto moviendo el balón a todo lo ancho, con la mano y con el pie, en este último caso para un posado de Mateu.
Es Países Bajos un equipo que ha progresado en los últimos años pero sus mejores jugadores no están al nivel de los españoles más destacados. La selección neerlandesa está obteniendo buenos resultados en categorías inferiores. Sin embargo, en Madrid se ha presentado este domingo con menor preparación que la española y lo ha acusado. El día preciso, a la hora exacta, se ha llevado un marcador duro (53-24) porque el quince local ha mostrado un rugby más completo.
La victoria deja al conjunto de Pablo Bouza a un paso de la clasificación para el Mundia. Si el próximo domingo se imponen en Suiza (que el sábado cayó 110-0 ante Georgia), los Leones regresarán con el billete para Australia en el bolsillo. Este domingo han mostrado sobre el césped la solidez que buscaban. El próximo, pese a la ausencia de algunos titulares, deberán confirmar su fiabilidad.
Satisfacción y prudencia
"Las hemos visto de todos los colores", ha asegurado el capitán español, Jon Zabala, para reclamar que no se dé la clasificación por ganada hasta el partido del próximo domingo en Suiza. El seleccionador Pablo Bouza se ha mostrado muy satisfecho con "todo el equipo" y cauto ante el partido contra Suiza, a priori inferior a España. "Tenemos que plantearlo muy bien y llegar frescos", ha afirmado.