Los azulgrana lucirán el emblema de Drake como parte de una acción enmarcada en su contrato con Spotify.
La camiseta que lucirá el Barça el domingo en el Bernabéu.FC BARCELONA
El FC Barcelona lucirá el emblema del cantante Drake en la camiseta que vestirá el próximo domingo durante el Clásico ante el Real Madrid para celebrar el récord mundial de reproducciones en Spotify del artista canadiense. Por vez primera, el equipo azulgrana no lucirá en el frontal el logo de su patrocinador principal sino el emblema del ganador de cuatro premios Grammy y el primero en alcanzar los 50.000 millones de reproducciones en Spotify.
En lugar de leer el nombre del servicio bajo suscripción de audio en streaming más popular del mundo, los aficionados verán la silueta de un búho, que corresponde al logo de la marca impulsada por el rapero. “Spotify cede así este espacio privilegiado (…) como parte de una acción que se enmarca en el partnership con el club”, explica el Barça en un comunicado.
Se prevé que este tipo de cambios podrán darse en más ocasiones a lo largo de la temporada. Para dar a conocer el diseño que lucirán los jugadores, el Barça y Spotify han contado con el mismo cantante, que ha publicado a través de su perfil en Instagram, donde cuenta con más de 120 millones de seguidores, un contenido con la camiseta.
50.000 millones de reproducciones
“Poniendo el logo de Drake al frente de la camiseta, el Barça y Spotify quieren celebrar el hito logrado por el cantante, al ser el primer artista en conseguir 50.000 millones de reproducciones de sus canciones a la plataforma”, añade el club presidido por Joan Laporta.
Como parte de la conmemoración de este récord se prevé que los futbolistas de Xavi Hernández vistan durante el calentamiento previo al partido una versión especial de la camiseta, que muestre el nombre de Drake y el número 50 en la espalda, con el logo de Spotify delante.
Drake, responsable de éxitos como Take Care o Certified Lover Boy, acumula récords de sus sencillos y se ha situado en el primer puesto de las principales listas de éxitos. A lo largo de su carrera ha sumado más de 275 reconocimientos, entre ellos cuatro premios Grammy, una de las principales distinciones a nivel internacional.
Imagine el lector un Manchester-Real Madrid de cinco horas y media. Es lo que ocurrió este miércoles en Toronto, un drama entre dos jugadores formidables con el que el ruso Ian Nepomniachtchi alcanzó el primer puesto de la clasificación del torneo de Candidatos. El ajedrez es el mayor espectáculo del mundo. La mayor diferencia con el fútbol, aunque les parezca increíble a los no iniciados, es que requiere de cierta formación del público.
El fotógrafo Michal Walusza dejó varias estampas que seguiremos admirando dentro de unos años. En una de ellas, Vidit Santosh Gujrathi se levanta, con las manos en la cabeza, sin terminar de creer la tragedia que acaba de coescribir y protagonizar. Nepo, al que hemos visto resoplar varias veces, cierra los ojos en su silla, sin terminarse de creer el milagro. Estuvo contra las cuerdas dos veces y no lo remataron. Luego, Vidit no se conformó con el empate, porque necesitaba ganar, y acabó cayendo. El propio árbitro parece reflexionar sobre si todo ha sido legal, si su papel podría haber sido más activo.
Es otra de las diferencias con otros deportes. Por suerte, en ajedrez un árbitro puede advertir a un jugador si está haciendo demasiado ruido, pero lo normal es que solo intervenga como notario. Los propios grandes maestros escriben las actas, que son sus planillas con las jugadas.
Este miércoles, vimos varios hechos extraordinarios en Toronto, en una jornada que pudo ser aciaga para los rusos, pero que al final favoreció a Nepo, como siempre. El ruso juega su tercer Candidatos y solo conoce dos posiciones: líder o colíder. Es su torneo, cuando el resto del año parecer uno más entre la élite. En la undécima jornada de esta liga a doble vuelta parecía que podría ser superado por fin por Hikaru Nakamura, pero una vez más se salvó, como el Real Madrid en la Liga de Campeones. Más allá de los caprichos del azar, algo hará bien.
Nakamura, pluriempleado
Lo del estadounidense de origen japonés también es insólito. En la víspera de su partida contra Praggnanandhaa, jornada de descanso, Naka jugó y retransmitió los torneos semanales de rápidas de la plataforma Chess.com. Ganó el último, además, un buen augurio y a la vez una aparente irresponsabilidad. En las redes celebró la victoria y comentó medio en broma que volvería a su "torneo de vacaciones", que es el Candidatos.
Por si fuera poco, cada noche el americano graba un vídeo en el que comenta cada una de sus partidas. Es su trabajo de verdad, con el que más dinero gana, y no lo deja ni cuando podría concentrarse en otra empresa temporal, para todos sus rivales la más importante del año y en general de sus vidas.
Michal WaluszaFIDE
Después de su exhibición multitarea, Naka planteó contra Pragg una partida muy inteligente. El indio, de 18 años, demostró talento, recursos y valor, pero el americano demostró que la experiencia no es menos importante. Se anotó la victoria y todos pensaban que acabaría la jornada entre los líderes, dado el empate entre Gukesh con Caruana (demasiado perfectos los dos para que ocurriera otra cosa) y la situación difícil de Nepo contra Vidit.
India, Estados Unidos o Rusia
Al final, el título se lo juegan entre tres potencias muy distintas. Hay millones y millones de aficionados indios que sueñan con la victoria de uno de sus tres representantes. Gukesh, de solo 17 años, tropezó y se repuso, y ha desplegado un juego impecable, increíble para un muchacho de su edad. Está a tiempo de ganar, pero enfrente tiene unos rivales tan buenos como él y con muchas más tablas, no solo ajedrecísticas.
En Estados Unidos y en buena parte del planeta suspiran por una victoria estadounidense. Nakamura es el mayor 'showman' de los tableros y le daría aún más popularidad al ajedrez. Solo por las caras que pone, el juego de las 64 casillas se convertiría en un espectáculo televisivo de primera. Mi hija pequeña lo llama "el misterioso". No hace falta entender demasiado para disfrutar sus actuaciones, que un director estricto trataría de controlar. Este miércoles lo vimos además con su padre adoptivo, quien lo trajo de Japón cuando era un bebé. Era una señal de fortalecimiento familiar, después de que Naka confesara que logró reponerse de una derrota anterior gracias a su mujer, también ajedrecista y de origen iraní.
Si Nakamura vence en Toronto, sería el gran favorito para derrotar a Ding Liren en el Campeonato del Mundo que se celebrará a finales de año. Podríamos tener al primer campeón americano desde hace más de medio siglo, cuando Bobby Fischer protagonizó la mejor película de la historia del ajedrez.
El tercer aspirante y el mejor colocado ahora es Ian Nepomniachtchi. Ha ganado siempre los Candidatos en los que ha participado, aunque luego le fue mal en los Mundiales. Es el único invicto en Canadá, pese a que ha bordeado la derrota varias veces, y parece tener la suerte de los campeones, que también es necesaria en ajedrez. Guardiola decía anoche, ingenuo, que intenta creer que la suerte no existe. Lo que ocurre es que su reparto no es por azar puro, como vemos una y otra vez en el césped y en las 64 casillas.
El cuarto clasificado en Toronto es otro americano, Fabiano Caruana, que salvo un milagro se quedará sin el premio final. De los cuatro primeros es el que menos alma ha puesto en sus partidas. Muy cerebral y sin duda el más completo después de Carlsen, necesita entregarse más en estas citas, dejarse la piel y no solo las neuronas.
Candidatos femenino
En el torneo femenino, el nivel es inferior y los vuelcos en las partidas aún más sorprendentes, pero los astros han querido que la emoción se diluya antes. El título es cosa de las dos ajedrecistas chinas y la ganadora se enfrentará a la campeona del mundo, también china, Ju Wenjun. Poca tensión internacional. La dictadura del gigante asiático en el ajedrez femenino permite pocas alegrías y convierte este torneo en un suceso menor al lado del absoluto. La FIDE programó ambas competiciones a la vez para dar realce al Candidatos femenino, pero el efecto parece contraproducente. El eclipse se ha visto claro en Canadá.
Después de 11 partidas de las 14 programadas, Tan Zhongyi es líder después de salvar también varias pelotas de partido. La sigue a medio punto Lei Tingjie, que lleva una racha extraordinaria. Gracias a eso ha conseguido mantenerse en la estela de su compatriota. En tres partidas necesita recortar medio punto para llegar a los desempates en partidas rápidas. La situación es complicada, pero si mantiene su inercia ganadora todavía es más que posible.
La decepción en Toronto han sido las rusas, Aleksandra Goryachkina y Kateryna Lagno, que habrían necesitado que Nepo les repartiera un poco de suerte o les diera una lección de supervivencia. Seguramente son cosas que no se heredan ni se transmiten tan fácilmente.
En las entrevistas posteriores a las partidas, supimos también que Alireza Firouzja no piensa en la retirada. Son cosas que se dicen en caliente, explicó, que él mismo ha repetido «mil veces». Piensa seguir jugando y, algún día, demostrar por qué Carlsen lo eligió como heredero, un papel que tiene pendiente interpretar.
El carro se transformó en cuadriga con el sonido seco del latigazo que el coliseo blanco espera, paciente, por mala que haya sido la noche. Es el latigazo del gol. Lo soltó Rüdiger, un tipo con aspecto de gladiador que llegó hace poco tiempo a la verde arena, pero contagiado ya de lo incomprensible. Lo incomprensible sucede en el Bernabéu. Lo incomprensible es lo que se preguntan los jugadores del Borussia Dortmund. Lo incomprensible lo personifica Vinicius, dueño de un hat trick que precede a su Balón de Oro. Noches como ésta lo explican.
La historia dice que cuando ese latigazo se escucha en esta grada, la victoria llega por la ley de la naturaleza, como el verano sucede a la primavera. A la historia, sin embargo, hay que acompañarla. El Madrid lo hizo con el alma y el Bernabéu, con la liturgia, para superar a un rival que había sido mejor con la pelota. Ahora queda acompañarla con el juego, aunque el juego, hoy, parezca algo que nada tiene que ver con el Madrid, con lo que acontece en el Bernabéu. También es fútbol.
Vinicius logró un empate que parecía imposible después del dominio incontestable del Dortmund, plasmado en dos goles de ventaja al descanso. En el segundo tiempo, el Madrid consiguió cinco, tres del brasileño en total, una de esas remontadas que quedan para el recuerdo, una más, aunque no tenga la trascendencia de otras. Queda mucho para los títulos. El final del brasileño, un demonio, resultó incontenible para un rival que no cayó jamás, que obligó a lo mejor a Courtois y que incluso hasta los últimos minutos pisó el área contraria. No pudo, sin embargo, con la escena, ni con Vinicius.
Mbappé frente a Vinicius
Mbappé observó la crecida de Vinicius como un subalterno. Fue importante en el centro del primer gol a Rüdiger, clave, y en el trámite del segundo, pero fue uno más. Más peso tuvo Modric, titular después de iluminar al Madrid en Vigo, porque Ancelotti necesita un auriga, aunque sea un viejo auriga, para poner a correr a los 'purasangre'.
El papel de Vinicius es el que debía corresponder a Mbappé, o eso debe pensar el francés. En ese duelo debe encontrar una motivación. Vinicius le dará todos los pases posibles, pero no le va a dar un metro en el pulso de ídolos y de egos cuando toque el oro. Será el lunes.
Mbappé apareció en el centro del área, un lugar donde no explota sus mejores condiciones, la carrera al espacio. La posición de delantero centro no le beneficia. Ancelotti no es el primer entrenador que lo sitúa en el área, ya lo hicieron Deschamps o Luis Enrique. La decisión es el resultado de la optimización de recursos, al dejar la banda izquierda a Vinicius, como el PSG o Francia sucedía con Barcola o Dembélé. Una volea en los primeros minutos, desviada por un defensa, fue de lo poco que el francés pudo encontrar en el primer periodo. Sus cualidades piden espacio para activar su físico, para explotar en la carrera, el desborde y el gol. Por supuesto que tiene calidad para hacerlo como delantero centro, pero es en el primer rol en el que es mortal pero no único, no con Vinicius. El área puede acercarle al gol, pero también le acerca a la prisión.
Ancelotti ha repetido que Mbappé y Vinicius tienen libertad para moverse en el frente de ataque. Frente al Dortmund no lo hicieron inicialmente, estáticos, lentos. Eso provocó que el Madrid jugará en exceso al pie, en lugar de hacerlo al espacio, hecho que facilitó el trabajo defensivo del Dortmund. Ryerson, en la derecha, lo hizo con una solvencia sorprendente, dado que suele ser la zona cero para un rival del Madrid, al tratarse de la banda por la que encara Vinicius y a la que cae Mbappé.
Inacción por falta de plan
A Vinicius y Mbappé les acompañaba Rodrygo, titular en el regreso de Ancelotti al 4-3-3, después de la mala experiencia, pese a la victoria, con los tres centrales en Vigo. Modric, clave en ese triunfo, volvía al once en un centro del campo, junto a Valverde y Bellingham. Ni Tchouaméni ni Camavinga. La experiencia no funcionó, con un dominio total de Nmecha, Sabitzer y Brandt durante la primera hora. Nmecha dio un curso de mediocentro y Brandt estuvo en todas partes. La razón no era únicamente su calidad, sino también la inacción del Madrid. Inacción por falta de plan, de ideas y, especialmente, de presión, agresividad y velocidad con la pelota. Sin presión alta, el Madrid replegaba frente a un rival que tocaba y tocaba hasta hacer eternas las posesiones.
Ese planteamiento no es el que corresponde al Madrid, pero, en cualquier caso, únicamente tiene sentido con una eficacia defensiva altísima. No la tiene el conjunto de Ancelotti y al Dortmund le costó poco, muy poco, demostrarlo. Llegó al área y encontró en las dudas de Lucas Vázquez una mina. Tras una de sus pérdidas, Gurassy cedió a Malen para abrir el marcador y, más tarde, el lateral no pudo anticiparse a Gittens en un centro.
Lucas Vázquez pudo resarcirse con su gol, tercero del Madrid, después del empate. El hueco dejado por el lesionado Carvajal no es cualquier cosa, porque aportaba mucho más que un lateral. De lo que sucedió después del latigazo de Rüdiger, con Vinicius desencadenado, sabe mucho Carvajal. De lo que pasó antes, hay que preguntar a Ancelotti. Mejor antes del clásico.
La noche del 6 de enero de este año, día de Reyes en España, Umit y Serap Güler se sentaron en una humilde grada de Aranda de Duero para ver el debut de su hijo Arda con el Real Madrid. Lejos, en Turquía, la retransmisión del partido se convertía en uno de los programas más vistos del día en el canal Tivibu Spor 1. Así era la pasión turca por el niño de moda en el país, elevado ahora en la Eurocopa a héroe nacional. «No ha habido ni hay en el país ningún jugador como él que haya conseguido tantas cosas tan pronto y juegue en un club tan grande», explica a EL MUNDO el periodista turco Halil Sarkaya, que conoce a Güler desde los 13 años.
Hoy, ante Austria, Turquía busca igualar el mejor resultado de su historia en una Eurocopa, los cuartos de final de la edición de 2000. Y lo hará a hombros de su nueva estrella, su Messi, autor de un golazo en la primera jornada y clave en el triunfo ante República Checa en el último encuentro de la fase de grupos. Ya es el jugador más joven en marcar en su debut en el torneo continental, superando a Cristiano Ronaldo (2004).
Arda, un niño por su edad pero también por su apariencia tímida, vive en el foco mediático del fútbol turco desde hace varios años, antes incluso de fichar por el Fenerbahce. Y la culpa la tiene el fotoperiodista Halil Sagirkaya, que hace seis años quería hacer un reportaje con algún recogepelotas del Genclerbirligi que quisiera ser futbolista profesional y preguntó al club quién podría valer. La respuesta: Arda. «Me avisaron sobre Arda. Le observé entrenar durante un rato y me pareció muy talentoso. Y además era fotogénico, tenía algo», explica a este periódico. «Le seguí durante algunos días, tanto a los partidos del club como a encuentros de la selección en los que también ejercía como recogepelotas», añade.
«Sabía lo que hacía»
En seis años, de recogepelotas a icono nacional, pero siempre manteniendo un perfil discreto. «Era muy tranquilo, muy trabajador y muy respetuoso. Sabía lo que hacía. Su mayor sueño era ser un gran futbolista», recuerda Sagirkaya.
Su fichaje por el Fenerbahce cumplió sus objetivos, porque ahí jugaba uno de sus ídolos, Álex de Souza, centrocampista brasileño que después de cruzar el charco para jugar en el Parma terminó vistiendo la camiseta del Fenerbahce durante ocho temporadas, desde 2004 a 2012. Arda, nacido en 2005 y cuyos partidos son los primeros que recuerda, dormía con la biografía del futbolista al lado. La leía casi todas las noches.
Su explosión en la Eurocopa llega después de un año complicado en el Madrid, con varias lesiones y una puesta a punto con algunas prisas que alargó su debut hasta enero. En Valdebebas lo llaman «un golpe de realidad». Pasar de Turquía al club con más presión del mundo, a una nueva ciudad y a un idioma nuevo no es fácil. «Le costó un poco», admiten en la ciudad deportiva. A partir de ahí, mucha mano izquierda de Ancelotti y de la directiva del conjunto blanco, con Juni Calafat, el jefe de ojeadores, pendiente de él para que no se impacientara por la falta de minutos y con el cuerpo técnico enfocado en su preparación física. Necesitaba tiempo para ganar musculatura, la calidad la tenía. «No se rindió y luchó», reflexionan en Valdebebas, donde no olvidan a James Rodríguez, que se dejó llevar cuando la situación se puso más complicada.
No saldrá cedido
Güler terminó jugando mucho en el tramo final del curso y acabó con seis goles en 379 minutos, ganándose el cariño del vestuario, donde es «el hermano pequeño», dicen, y del cuerpo técnico, que le quiere de nuevo en la plantilla la próxima temporada. Según ha podido saber este periódico, la idea del club es que no salga cedido y siga evolucionando al lado de sus compañeros. Ni la dirección quiere que se vaya ni él quiere salir.
En la fiesta de Cibeles, hubo un detalle que resumió la temporada de la nueva joya turca. «Hoy os quiero presentar a un chico muy interesante...», anunció Ancelotti al público. «¡Arda!», le llamó, mientras los compañeros aplaudían y se partían de risa. «¡Es muy tímido!», siguió el italiano. «¡Hola madridistas!», saludó Güler, mientras Ancelotti celebraba sus palabras. «Somos una familia, gracias por todo», terminó el joven. «¡Olé!», finalizó el técnico, que repite a su círculo cercano la misma frase desde hace meses: «Arda tiene un don».
Esta tarde, a sus 19 años, juega por la historia de su país.