De un tiempo a esta parte, un sector de los consumidores de prensa deportiva, poco dado a distinguir entre las diferentes opciones, ha decretado que todos son (somos) lo mismo, dejando detrás de ese decreto una clara desconfianza hacia todo lo que lee, escucha o ve. Una sensación de que todo lo que se escribe o se dice está mal, o es falso o, simplemente, viene predeterminado por algún extraño interés. Ese magma, generado por un sector, no pequeñ
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Eurocopa 2024
Selección española
EDUARDO J. CASTELAO
@EJCASTELAO
Madrid
Actualizado Sábado,
2
septiembre
2023
-
02:29Ver 13 comentarios"No me reconozco en esas imágenes", asegura el...
Más allá de su imagen, un punto distante, Unai Simón (Vitoria, 28 años) es un tipo muy educado y, a su manera, a la manera, quién sabe, de un vasco, muy divertido. Buen conversador y con las ideas claras, es el capitán de esta concentración. Porque faltan unos cuantos, sí, pero también porque lleva 54 partidos con la selección desde su debut en 2020. Le puso Luis Enrique y le mantuvo De la Fuente. Ha tenido algún problema, y no por culpa suya, con la prensa, y hay quien no entiende su forma directa de responder. Como aquí.
Pregunta. En 2021 me dijo que era su madre quien, si se le subía un poco el ego, le decía: '¡ya vienes con aires de Bilbao!', cuando iba a comer.
Respuesta. Sí sí, pero hace mucho que no me lo dice. Eso es buena señal, digo yo, pero si volviese igual que volvía a casa hace años, seguro que me lo vuelve a decir.
P. Ella sigue siendo la que le pone los pies en el suelo...
R. Bueno, siempre ha sido ella, claro, pero yo creo que todo mi entorno. Al final, las amistades desde pequeño, mi pareja, mi padre evidentemente, y toda mi familia, creo que han sido los que me han hecho ver la realidad de lo que es la vida de los futbolistas. Al final, los futbolistas vivimos en un mundo que no es el real.
P. También dijo entonces que dedicarse profesionalmente al fútbol le impide disfrutarlo como juego.
R. Yo empecé a jugar al fútbol por eso, porque me divertía mucho, con los amigos en el pueblo, en un campo que era un barrizal, tirarte allí, ponerte perdido... Pero a medida que iba quemando etapas, la exigencia iba siendo mayor y el disfrute menor. Ahora sí que vuelvo a notar ese disfrute en el día a día, en el vestuario, tras un partido ganes o pierdas.
P. Es que si alguien le escucha decir que no disfruta realmente del fútbol, puede decir: 'Oiga, ¿qué más quiere? Son jóvenes, ganan mucho dinero haciendo lo que les gusta...'
R. Si yo jugase en un equipo en el que no tuviese una afición como la del Athletic, con ese sentimiento, probablemente no lo disfrutaría tanto. Ver a la gente emocionarse con nuestras victorias o sufrir con nuestras derrotas es lo que me hace disfrutar fuera del campo y vivir así el fútbol.
P. En resumen, ¿es fácil ser futbolista profesional o es difícil?
R. Depende de cómo se gestione. Creo que mientras uno sepa cuál es su realidad y el fútbol que le toca jugar, podrá disfrutarlo. Si cree que es más o menos de lo que realmente es, acabará frustrado. Saber gestionar la realidad, los estados mentales, es lo que permite disfrutar del fútbol.
P. ¿Tiene ayuda para gestionar eso o lo hace usted solo?
R. No tengo ayuda, y no digo que sea lo mejor. Recuerdo que terminé mentalmente tocado el Mundial de Catar, y con el tiempo logré superarlo. El tiempo y conocer la realidad me ayudaron a salir de esa etapa. No obstante, recomiendo a todos que, si tienen dudas, busquen ayuda profesional.
P. Hace poco los futbolistas pararon unos segundos para protestar por el partido de Miami. Es de las pocas iniciativas colectivas que se les recuerdan, y triunfó.
R. No sé si fue exactamente por eso que se suspendió el partido. Creo que había otros factores detrás que complicaban la organización. Pero sí, lo que la gente vio fue a los futbolistas deteniéndose 10 segundos. Aunque tengamos rivalidades, todos formamos parte del mismo gremio. Si creemos que una acción nos perjudica, debemos manifestarnos. Aunque seamos empleados de una gran empresa que es el fútbol, no todo vale.
El portero de la selección española.ÁNGEL NAVARRETEMUNDO
P. ¿Cree que ese gesto puede abrir camino para otros temas, como el del calendario?
R. Iñigo Pérez hizo una reflexión muy interesante: todos nos quejamos, pero cuando hay dinero de por medio, nadie lo rechaza. Yo estaría dispuesto a ganar menos dinero con tal de jugar menos partidos y evitar lesiones. Pero hay gente que se queja de los partidos y aun así no quieren renunciar a la parte económica. Hay que buscar equilibrio, no ser hipócritas.
P. ¿Me permite discrepar en algo? En la Eurocopa, tras unas declaraciones de Mbappé sobre las elecciones francesas, dijo que los futbolistas deberían hablar sólo de cuestiones deportivas. ¿Por qué no pueden dar su opinión sobre otros temas?
R. ¿Sabes qué pasa? Que si tú a mí me pides opinar sobre cohetes aeroespaciales, yo puedo tener mi opinión, pero no soy un experto, y mi opinión no estará acertada. El tema político es muy delicado y arriesgado, sobre todo porque somos personajes públicos y hay muchos jóvenes que están perdidos políticamente y que pueden dejarse influir. Al final terminarán votando a quien vote su ídolo futbolístico. Yo puedo saber lo que es bueno para mí, pero eso no necesariamente tiene porqué serlo para los demás. Por eso creo que quienes deben hablar de política son los políticos, no los futbolistas.
P. Pero usted ve las noticias, los telediarios, sabe lo que pasa ahí fuera.
R. Sí, claro. Hay casos extremos, como aquello de Francia y Mbappé, donde es evidente que no quiero en mi país fascismo, racismo ni xenofobia. Eso va más allá de la política, eso son cosas lógicas, va más allá de ser de derechas o de izquierdas. Después de aquella rueda de prensa se me malinterpretó y se me acusó de cosas que no soy. Yo simplemente no quiero condicionar a nadie políticamente, para empezar porque por supuesto que no tengo todas las claves.
P. Hay mucho ruido con Lamine Yamal. ¿Cómo ha vivido estas horas?
R. Con los años uno gana experiencia y aprende cómo funciona todo. Siempre se va a hablar de algo. Entiendo que el periodismo necesita vender y muchas veces lo que más atrae son las polémicas. A la sociedad española le gusta el salseo. Ya lo asumo como parte de la normalidad del fútbol, aunque no me guste.
Unai Simón.ÁNGEL NAVARRETE
P. ¿Pudo hablar con Lamine el lunes?
R. Es muy maduro para su edad. Desde fuera puede parecer inmaduro o disperso, pero quienes lo conocemos sabemos lo profesional que es. Tiene una pubalgia, que es difícil de gestionar, pero lo está haciendo muy bien. A veces lo mejor es descansar si no se está al cien por cien.
P. ¿Le afecta lo que dicen de él?
R. Aunque no lo demuestre, estoy seguro de que le influye. Lo importante es que tiene los pies en la tierra y sabe quién es.
P. Convivir con un fenómeno como él, para usted como capitán, ¿supone un desafío?
R. Intento tratarlo como a uno más. Sabemos la calidad que tiene y el potencial para ser el mejor del mundo. Tiene 18 años, hay que darle normalidad. Aquí es un chico trabajador.
P. ¿Le da vértigo decir que España es una de las favoritas para el Mundial?
R. España debe aspirar a todo, pero paso a paso. Hay que tener suerte, pero este grupo puede pelear por ello por supuesto.
En la actual estructura de la Federación, en los despachos cercanos al poder, sobrevive un grupo de personas que ha hecho de eso, de la supervivencia, su razón de ser. Muchas de esas personas llegaron de la mano de Luis Rubiales, pero cuando Rubiales les bajó el pulgar y les desterró antes de irse, fueron discretas. Y cuando Rubiales cayó, se movieron en las zonas oscuras de Las Rozas lo suficientemente bien como para convertirse en manos derechas de Pedro Rocha. Y ahora que ha caído Rocha, son quienes están detrás de Rafael Louzán, el presidente de la territorial gallega, condenado a siete años de inhabilitación para cargo público por prevaricar cuando era presidente de la Diputación de Pontevedra y que, sin embargo, ha tratado estos días, a voces incluso delante de sus interlocutores, de ser el heredero que la familia de los presidentes de las territoriales nombrase para ocupar el trono de la Federación.
Y puede conseguirlo, pero en contra de lo deseado (por él y por esas personas que le asesoran) deberá enfrentarse en unas elecciones, el próximo día 16, a otro presidente de una federación territorial.
Paréntesis: podrá presentarse si el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) no se lo impide al estudiar las denuncias que va a recibir de Miguel Galán, presidente de CENAFE, y quizá del propio Gobierno a través del CSD. Fin del paréntesis.
Sin el apoyo de las territoriales
Louzán, consciente de que la aventura le puede durar poco por sus antecedentes, se alió durante el fin de semana con Sergio Merchán, el presidente de la extremeña. Entre ambos, según sus propias fuentes, presentaron 82 avales. Otras fuentes rebajaban esa cifra a 70. En todo caso, presentaron avales con la suficiente holgura como para ser considerados, a falta de la confirmación oficial, que llegará hoy, candidatos, y con el apoyo de varias federaciones, la más visible, la catalana. La sorpresa fue cuando Salvador Gomar, el presidente de la federación valenciana, acudió también a la Ciudad del Fútbol ayer tarde con 26 avales (cinco más que los 21 exigidos, que son el 15% de los 142 asambleístas). Los outsiders, Juanma Morales y Gerardo González Otero, no llegaron al mínimo exigido.
Es decir, Louzán no cuenta, como se filtró desde la Federación a finales de la semana pasada, con el apoyo unánime de las territoriales. De hecho, nunca lo tuvo. El miércoles pasado, delante de todos, trató, a voces, de convencer a sus compañeros de que era la única opción. Sin embargo, no todos lo veían así. Salvador Gomar era uno de estos últimos. A propuesta del propio Gomar, se vieron cara a cara al día siguiente, el jueves, en un restaurante de Madrid.
«todos tenemos mochilas»
A esa reunión acudió Louzán acompañado por dos desconocidos, y le dijo a Gomar que iba a tener un centenar de avales, que es el hombre de consenso y que LaLiga le apoya. También le echa en cara varias cosas a Salvador Gomar. Lo primero, la carta «contra Rocha» que el pasado febrero, Gomar envió a Fernando Molinero, el director general del CSD, ante las dudas sobre cómo debía ser el proceso electoral. Y después, algo muy parecido a las amenazas.
A Louzán, sus detractores le acusan de llevar la «mochila» de una posible confirmación de condena por prevaricación por parte del Tribunal Supremo (que decidirá el día 5 de febrero). «Tú me hablas de mochila, pero todos tenemos mochilas», le dijo a Gomar. Primero le habló de una denuncia, archivada provisionalmente, de una trabajadora de la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana (FFCV) por acoso laboral. La trabajadora, de baja, demandó a la institución y a Gomar como máximo responsable. También le habló de un «dossier personal» con asuntos familiares sin ninguna trascendencia pública. Saber que su rival iba a usar esa guerra sucia hizo a Gomar plantearse si merecía la pena, y de hecho, anunció en un chat de todos los barones que se retiraba de la pelea.
Sin embargo, al día siguiente, viernes, otros presidentes y asambleístas le hicieron ver que había que plantar cara. Y, pese a las amenazas, Gomar se ha pasado el fin de semana recabando apoyos. Tiene ese apoyo, explítico o implícito, de Pablo Lozano, el presidente de la andaluza, que poco más o menos es lo mismo que tener el del Gobierno. Tiene también los de la federación balear y de Castilla la Mancha. También cuenta con un aval ciertamente significativo: el del Villarreal. Louzán presume del apoyo de LaLiga, pero que Gomar tenga al equipo de Fernando Roig, hombre muy cercano a Javier Tebas, indica que quizá LaLiga esté jugando con dos barajas.