Laia Sanz y la ilusión de un Dakar con Ebro: "El nuevo coche es parte de mi infancia"

Laia Sanz y la ilusión de un Dakar con Ebro: “El nuevo coche es parte de mi infancia”

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Laia Sanz (Corbera de Llobregat, Barcelona, 1985) afronta la edición del Dakar que arranca este sábado con la ilusión de un niño con zapatos nuevos. En su caso, al volante, por primera vez, de un coche de la máxima categoría y de una marca reflotada con la ayuda del gigante chino Chery que tiene mucha solera en España: Ebro. Sacarse la espinita del año anterior, cuando un accidente la obligó a abandonar y no poder completar la prueba, será el primer objetivo. Sin renunciar, por supuesto, a nada ni ponerse más presión de la necesaria encima.

Quinto Dakar en coches. Con este bagaje, ¿cómo afronta la carrera?
Con mucha ilusión, especialmente después de cómo acabó todo el año pasado. Creo que este proyecto es muy ilusionante y, además, me llega en un buen momento en cuanto a experiencia. Estos años con el coche de dos ruedas motrices han sido un gran aprendizaje.
¿Qué significa el hecho de tener un coche de máxima categoría?
Es un sueño hecho realidad. Hoy en día el Dakar tiene un grandísimo nivel, se necesita un muy buen coche y pienso que lo tenemos. Hemos de ser conscientes de que estamos empezando, pero creo que es una muy buena base para trabajar y mejorar. Estoy convencida de que llegará a ser un coche muy competitivo.
¿Habría preferido un poquito más de tiempo para poder hacer más kilómetros?
Siempre quieres más. Incluso con la moto, los años que llegaba más preparada, siempre pensaba que me faltaba algo más de tiempo para poder estar mejor. Siempre quieres más, pero creo que tal como ha ido todo, el equipo ha hecho un milagro haciendo posible estar ya en este Dakar. Ha sido un proyecto que se ha creado en muy poco tiempo.
¿Qué es lo que más le gusta de este coche?
El hecho de que sea cuatro por cuatro. En las dunas, con dos ruedas motrices, pierdes mucho tiempo. Además, es un coche que en Marruecos, en algunas partes, nos daba la sensación de que no estábamos corriendo, y eso le permite ser un coche más eficiente y más rápido. La base para trabajar es muy buena y tenemos margen para ir mejorándolo.
¿El hecho de tener que afinar algunas cosas rebaja sus expectativas?
Hay mucha ilusión, pero creo que todos somos realistas. El objetivo debe ser llevar el coche al final. Tenemos que ser conscientes de que es un primer año, de que no hemos tenido demasiado tiempo y de que no nos ponemos demasiada presión. Somos realistas y ya veremos, pero estoy segura de que con tiempo para trabajar seremos competitivos. Pero la experiencia se presenta de lo más estimulante.
El hecho de que sea una marca histórica a nivel español, como Ebro, ¿qué implica?
Es una ilusión muy grande porque es una marca de casa. Yo soy una piloto de aquí, la marca del coche también, los patrocinadores también... Es un proyecto muy bonito y que, además, creo que enganchará a la gente de aquí. Al final, pienso que hace ilusión tener piloto y coche de casa y es una marca histórica. Todos tenemos recuerdos de ella, como, en mi caso, la primera carrera de trial a la que fuimos, con una furgoneta Ebro. Todos los que ya tenemos una cierta edad recordamos alguna furgoneta, algún tractor, algún camión, y es parte de mi infancia.
Aunque no habrá Empty Quarter, creo que igualmente habrá etapas largas y mucha dureza. ¿Así debe ser el Dakar?
David Castera [director de la prueba] nos habrá reservado alguna sorpresita, seguro. Por logística, era muy complicado bajar hasta el Empty Quarter. El paisaje era espectacular, pero estoy segura de que en cuanto a nivel y dificultad, este Dakar no defraudará. En las últimas ediciones subieron un punto de dureza y eso hace que sea más auténtico y la sensación es que se ha vuelto a los inicios, con un componente más de aventura.
Sumando todas las circunstancias y siendo lo más realista posible, ¿dónde cree que pueden acabar?
No quiero decir un resultado, no me atrevo, porque eso nos pondría presión. Seré feliz viendo al equipo sonreír al final. Querrá decir que las cosas han ido bien. Si llegamos al tramo definitivo sin grandes problemas, por el nivel que tenemos, pienso que podemos estar bastante arriba.
Lorenzo Santolino o cómo esperar a los 37 años para ganar una etapa del Dakar

Lorenzo Santolino o cómo esperar a los 37 años para ganar una etapa del Dakar

Actualizado Martes, 7 enero 2025 - 18:09

Lorenzo Santolino (Guijuelo, Salamanca, 1987) tiene en la constancia uno de sus puntos fuertes como piloto. Con el Dakar, ha vivido una historia agridulce. Se vio obligado a abandonar tanto el año pasado como en sus dos primeras participaciones, en 2019 y en 2020, pero también logró acabar sexto en 2021. Esta vez, en la séptima ocasión en que se enfrenta a la dureza de un recorrido muy exigente, ha conseguido hacerse con el triunfo en una etapa, la tercera de una prueba que esta siendo todo una trituradora.

Sebastien Loeb, uno de los grandes candidatos al triunfo final en coches, sufrió por su parte un vuelco, como ya les ocurrió a Laia Sanz y a Carlos Sainz, y está a una hora y tres minutos del actual líder de la tabla, Henk Lategan, a quien le siguen Nasser Al-Attiyah y Mattias Ekstrom como segundo y tercero, respectivamente, y con Saood Variawa como vencedor de la etapa.

Santolino fue el más rápido en los 327 km de especial entre Bisha y Al Henakiyah, superando en más de cuatro minutos a Ricky Brabec y Skyler Howes. Ahora ocupa el décimo puesto de una general liderada por Daniel Sanders, que se dejó por el camino 15 minutos en una jornada recortada por el riesgo de lluvias. «Es increíble haber ganado. Era una etapa muy técnica, con muchas piedras hasta el kilómetro 100, donde he intentado atacar bastante. Iba también muy concentrado en la navegación y he podido alcanzar a Pablo Quintanilla, que salía cinco minutos delante. He llevado buen ritmo con él y he atacado bastante durante el día, tomando algún que otro riesgo... Pero ha valido la pena», comentó el vencedor.

Un equipo de carácter familiar

"Santo", como se le conoce cariñosamente, sueña con acabar en el top-10 de la general, lo que supondría todo un éxito tanto a nivel personal como de equipo, dado que Sherco, un equipo establecido en Francia, sigue teniendo un carácter prácticamente familiar.

En su caso, puede decirse que las motos es algo que le viene de familia. Fue su padre, también de nombre Lorenzo, y profesional responsable del mantenimiento de un embalse, de hecho, quien le compró su primera montura cuando era aún muy pequeño. A los nueve años, debutó como alevín en motocross.

Toda la familia le apoyó en esta aventura, por mucho que la economía, como tantas veces sucede en estos casos, no fuera precisamente muy desahogada. Con un remolque y una tienda de campaña, primero, y, después, con una furgoneta, recorrieron gran parte de la geografía española para contribuir a hacer realidad su gran sueño.

Santolino, tras su triunfo en Al Henakiyah.

Santolino, tras su triunfo en Al Henakiyah.RALLY DAKAR

En 2005, mientras, se abrió la puerta del enduro, una disciplina con muchos puntos comunes con el motocross, pero en la que también son muy importantes la resistencia y la navegación. Precisamente, dos de sus otros puntos fuertes.

La Federación de Motociclismo lo fichó en 2006 para su equipo de promesas de enduro y, un año más tarde, el joven Lorenzo conseguiría hacerse con el campeonato de España de Cross-Country. En 2010, mientras, fue campeón del mundo júnior y reeditó el campeonato por equipos logrado en 2009.

Más tarde, de la mano de su actual equipo, Sherco, se pasaría a los rallies. Y, con ellos, pudo estrenarse por fin en 2019 en el sueño del Dakar. La suerte le dio la espalda sus dos primeros años, pero 2021 fue muy emotivo. No solo logró acabar la prueba, sino que lo hizo además con un meritorio sexto puesto que pudo dedicar a su madre, fallecida el año anterior. Un gesto que, además, acompañó con la subasta de su equipación de carrera en favor de Pyfano, una asociación salmantina que trabaja con niños enfermos de cáncer.

De Carolina de Mónaco a Nandu Jubany: rostros célebres seducidos por la aventura del Rally Dakar

De Carolina de Mónaco a Nandu Jubany: rostros célebres seducidos por la aventura del Rally Dakar

Actualizado Sábado, 4 enero 2025 - 21:45

El Dakar tiene un encanto especial, una magia a la que muchos enamorados del motor acaban por sucumbir. Sean profesionales o aficionados, se sienten impelidos a vivir la aventura, por lo menos, una vez en su vida. O más, si es posible. Por eso tal vez muchos pilotos no dudan a la hora de volver año tras año a enfrentarse a los rigores del desierto, la dureza de las piedras y la tensión de larguísimas etapas, mientras otros, más conocidos por otros quehaceres, repiten en cuanto tienen la menor ocasión para hacerlo.

Este último sería el caso del cocinero Nandu Jubany. Ya completó la carrera en 2018, a los mandos de una moto. Ahora, a sus 53 años, volverá a intentarlo, en este caso conduciendo un buggy. Si todo va bien, llegar a la meta, el día 17, será un regalo genial de cumpleaños, solo levemente adelantado: el suyo es dos días después. «Me voy a enfrentar a un reto que no es muy diferente a lo que hago en mi día a día. Mi vida es muy intensa; trabajo durante muchas horas, coordino los restaurantes con sus equipos de trabajadores. Esta mentalidad es parecida a la que tengo a la hora de preparar un Dakar. Es un proyecto que es como un negocio; tienes que prepararte muy bien y buscar un buen equipo para tener éxito, exactamente igual que en un restaurante», aseguró el propio Jubany días antes de emprender el viaje a Arabia Saudí.

Comparte patrocinador, KH7, con pilotos de la talla de Isidre Esteve o Laia Sanz y con pioneros como Jordi Juvanteny, José Luis Criado y Xavier Ribas, que tratarán de completar tan exigente prueba con un camión impulsado por hidrógeno. Pero, además, tiene también el respaldo de toda un estrella: Leo Messi. Uno de los negocios del crack argentino, la cadena hotelera MIM, en la que Jubany colabora como responsable de las cocinas, es uno de sus sponsors para esta nueva aventura.

La llamada del desierto

Aunque hablemos de un escenario tan árido y tremendamente caluroso como el desierto, podemos irnos a latitudes mucho más gélidas y señalar que Jubany, curiosamente, puede considerarse a la práctica solo como la punta del iceberg. Muchos famosos, alejadísimos en su día a día de las carreras, han sentido también la llamada del desierto. Y, cómo no, han decidido dejarse atraer por ella. Del mundo del fútbol, por ejemplo, tenemos al entrenador portugués André Villas-Boas, que participó en la edición de 2018 al volante de un coche y que, tras un accidente y a pesar de no sufrir ninguna lesión grave, decidió abandonar.

O a Raymond Kopa, ex jugador del Real Madrid, quien tomó parte en la edición de 1985 como copiloto de Etienne Smulevici en un todoterreno y acabó la prueba en el puesto número 65. También, miembros de la realeza europea, como Alberto y Carolina de Mónaco. El primero disputó la prueba en 1985 y en 1986, pero nunca fue capaz de terminarla, mientras que la princesa lo hizo en 1985, como copiloto de su primer marido, Stefano Casiraghi, fallecido a causa de un accidente mientras competía en off shore en 1990, y tampoco pudo llegar a la meta.

También, por supuesto, hay artistas que han querido vivir de primera mano la aventura del Dakar. Paco Mir y Joan Gràcia, de El Tricicle, tomaron parte en varias ediciones de la prueba a finales de la década de los 80 del siglo pasado. El cantante y actor francés Johnny Hallyday, por su parte, lo hizo en la edición de 2002, con un experimentado René Metge a su lado como copiloto, y logró terminar la prueba como cuadragésimonoveno clasificado.

También tomó parte en la prueba Mark Thatcher, hijo de la ex primer ministro británica Margaret Thatcher. En 1982, estuvo seis días desaparecido en el desierto junto con su copiloto, Anne-Charlotte Verney, y su mecánico. Para encontrarlos, se llevó a cabo una operación a gran escala, en la que llegó a participar incluso el ejército argelino. Todo, al final, tuvo un feliz desenlace.

El actor francés Claude Brasseur tiene el honor de haber incluido su nombre en la lista de vencedores de lo que muchos consideran, posiblemente con mucha razón, como el raid por antonomasia. Fue en 1983, como copiloto de un Jacky Ickx que se labró un gran nombre en la Fórmula 1, pese a que no pudo hacerse nunca con el título, y que cuenta en su palmarés con varias victorias en las míticas 24 horas de Le Mans.