España se despide de un Europeo agridulce con una contundente derrota ante Portugal

España se despide de un Europeo agridulce con una contundente derrota ante Portugal

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No pudo ser. España necesitaba vencer a Portugal y esperar que otros resultados le fueran favorables para meterse en la lucha por el quinto puesto, pero una contundente derrota por 27-35 frente a un adversario que compite hasta el extremo contra los Hispanos la dejó fuera de esa pelea y se despide así de un Europeo agridulce. Los de Jordi Ribera arrancaron el torneo con dos victorias frente a Serbia (29-28) y Austria (25-30), pero la derrota ante Alemania, por 34-32, en el último partido de la ronda preliminar la condenó a pasar a una main round donde llegó obligada la heroica.

Ante Noruega, en un partido en el que la fortuna les dio la espalda y en la que una mala ejecución de una última jugada acabó por privarla del empate, cayó por 34-35. Dinamarca, impulsada por un Emil Nielsen excepcional bajo los palos, no dio opción a los Hispanos y acabó por obligarlos a hincar la rodilla con un claro 31-36. Frente a Francia, en su mejor partido en el torneo, los españoles lograron darle un hilo de vida a sus opciones de acabar terceros, mostrando sus mejores cualidades tanto a nivel ofensivo como defensivo para imponerse a un rival que esperaba un choque sin sobresaltos por 36-32.

Ante Portugal, en cambio, la imagen fue diametralmente opuesta. Pecaron de precipitación en ataque y no supieron cerrar bien las acometidas de un rival que, a la práctica, acabó por pasarles por encima sin miramiento alguno.

Debutantes descarados

Es muy cierto que el equipo está en pleno proceso de renovación. Que hay que dar entrada a savia nueva para reverdecer laureles tampoco tan antiguos. Cómo no, mientras el cuerpo aguante, con el apoyo de los veteranos. El seleccionador apostó por dejar fuera de la convocatoria a dos imprescindibles durante la última década, Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales, y promocionar a Sergey Hernández y recuperar para la causa a un Nacho Biosca que nunca había jugado un gran torneo. El futuro portero del Barça ha sido habitualmente su opción de arranque y puede decirse que ha cumplido. Sobre todo, en la exhibición frente a Francia. Biosca, mientras, también ha aportado en acciones de siete metros. Ambos han dejado claro que la portería está más que bien resguardada.

En la defensa, mientras, otro debutante en un gran torneo, Antonio Serradilla, ha tenido también un rendimiento destacable. El sevillano se conjuró en 2021 para volver a lo más alto tras perder el ojo derecho por un tumor y se ha encargado de liderar el entramado defensivo. Su calidad es incuestionable. No en vano, el Magdeburgo, con el que ganó la Champions en 2025 pero acabó por dejarlo escapar ese mismo verano, ha apostado por recuperarlo con un contrato por tres temporadas. Tal vez, desde un punto de vista general, hay automatismos que deben pulirse con cuidado. Pero hay mimbres con los que hacerlo.

En ataque, la noticia más agradable ha sido la irrupción de un Marcos Fis tremendamente descarado, a quien no le ha pesado en absoluto el hecho de jugar un torneo considerado mucho más duro que un Mundial. Ante un rival como Dinamarca, con un portero tan sólido como Nielsen, fue capaz de marcar nueve goles, tres de ellos desde los siete metros. Aunque el Europeo haya dejado algunas sombras y la clasificación haya estado lejos de la esperada, España tiene, desde luego, luces más que de sobra para volver a estar de nuevo arriba.

El 'carpe diem' de Antonio Serradilla tras perder un ojo: "Hay que vivir el momento"

El ‘carpe diem’ de Antonio Serradilla tras perder un ojo: “Hay que vivir el momento”

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La de Antonio Serradilla (Sevilla, 1999) es sin duda una historia de superación. En 2021, tuvieron que extirparle el ojo derecho a causa de un tumor. Entonces, llegaron a decirle que su paso por el balonmano de élite como jugador podía llegar a su fin. Cuatro meses más tarde, volvía a entrenarse y pudo volver a jugar con el Logroño, entonces su equipo en la ASOBAL. En 2023, el Elverum noruego se lanzó a por su fichaje y, desde allí, dio el salto a un Magdeburgo con el que ganó la Champions el año pasado. El gigante germano no lo retuvo y, desde allí, se fue al Stuttgart, pero ya ha enmendado su error: el verano que viene volverá a sus filas con un contrato por tres temporadas. En los Hispanos, además, es una pieza clave. Pero sabe bien que todo es volátil.

"Hay que vivir el momento, yo sé bien que un día te puede pasar algo y se te acaba todo", comenta a EL MUNDO. "Eso es lo que he aprendido con mi experiencia de vida. Si tienes algo a tu alcance para cogerlo, cógelo ya. Soy mucho de pensar que, en la vida, normalmente no te vienen muchas más oportunidades".

Las medallas han quedado fuera del alcance de una selección en proceso de renovación, pero que tiene todavía un gran presente y un porvenir brillante con la sangre nueva que está llegando, encarnada en este torneo por Marcos Fis. Por eso, y por muchos más motivos, se permite soñar con un gran éxito a un par de años vista. "Por importancia, me haría mucha ilusión sacar medalla en unos Juegos Olímpicos. Siempre, desde luego, aprovechando todas las opciones que puedas tener antes de sumar éxitos. Las oportunidades hay que cogerlas al vuelo", recalca.

"Siempre va a estar ahí"

Su forma de jugar, tras la operación, tuvo que cambiar. En muchos aspectos. "Es muy difícil de explicar, porque son tantos detalles y tantos automatismos que tienes que cambiar, tienes que adaptarte a una nueva normalidad y es básicamente como aprender a jugar visceralmente. Pierdes la visión periférica, hay algunos problemas con las distancias, que tampoco son muy grandes, y tienes que esforzarte por captar la máxima información en el menor tiempo posible. Al final, te adaptas y vives con ello, y para mí ya no supone ningún problema, aunque es algo que siempre va a estar ahí", explica.

Por supuesto, preparar de antemano los partidos es vital. "Analizar al rival, ver vídeos y saber qué jugadas me esperan para mí es fundamental. Por suerte, llevo mucho tiempo haciéndolo y es una herramienta muy útil para mí", destaca Serradilla, que no solo ha logrado jugar un torneo importante con los Hispanos, sino que además lo está haciendo como una pieza clave. "Me siento líder, y eso es algo muy importante para mí para poder desarrollar mi juego", recalca. La fuerza de voluntad, en su caso, ha sido clave para estar en lo más alto pese a todas las pruebas que le ha puesto la vida en su camino. Por todo ello, levantar la Champions en junio del año pasado fue una sensación única.

Atentado terrorista

"Hasta entonces, ha sido el día más feliz de mi vida. Es una experiencia al alcance de muy pocos y poder conseguirlo, con ese trágico problema que tuve en el ojo y otras cosas que me han pasado, como el atentado terrorista que viví de cerca en la Navidad de 2024 en Magdeburgo, hace que haya sido algo muy especial".

"En general, hay tranquilidad en Alemania, pero es cierto que el año pasado hubo bastantes percances similares en varias ciudades, creo que en cuatro. En ese sentido, tuve muy mala suerte, Magdeburgo fue una de las primeras. La verdad es que cuando oía las noticias, se me ponían los vellos de punta", reitera Serradilla, a quien le gustaría tener un club de élite en su ciudad. "Aún tengo cuerda para rato, pero es algo que me encantaría. De hecho, creo que ya hay algo en marcha. Sevilla, además, es una ciudad muy grande, muy bonita y creo que a muchos les encantaría poder vivir allí", vaticina. Tal vez, incluso, con él como técnico. "Entrenar es algo que me llama la atención y sería genial tener un club en casa", finaliza.

España cae ante Dinamarca y se despide de las medallas

España cae ante Dinamarca y se despide de las medallas

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Dinamarca no dio prácticamente opción a España. Con un Emil Nielsen erigido en todo un muro, capaz de firmar 14 paradas, y un ataque demoledor, con un Emil Jakobsen (ocho tantos) y buenas aportaciones tanto de Pytlick como Kirkelokke o Gidsel, el conjunto danés, siempre alentado por su público, logró llevarse un triunfo por 31-36 que deja definitivamente a los Hispanos fuera de la lucha por las medallas.

Pese a la derrota, cabe destacar el tremendo desparpajo y la calidad mostradas por un Marcos Fis que, pese a su juventud, se erigió como el mayor argumento ofensivo del conjunto que dirige Jordi Ribera. No solo tomó la responsabilidad y transformar acciones desde los siete metros después de que Nielsen fuera capaz de frustrar inicialmente a todo un especialista consumado como Alexi Gómez, con quien comparte vestuario en el Barça, sino que, además, fue todo un estilete en el ataque español. Fue quien más buscó el disparo y logró un más que justo premio a su esfuerzo: nueve tantos que, pese a todo, no bastaron para lograr lo que era como mínimo un trabajo digno de Hércules.

Y eso que, pese a verse por detrás en el luminoso a lo largo de prácticamente todo el partido, España supo encontrar un pequeño resquicio para acariciar el triunfo en su empeño. El momentáneo 17-17 conquistado con gran esfuerzo por los Hispanos sería con todo borrado prácticamente de un plumazo por unos daneses capaces de anotar un parcial de 2-10, siempre apoyados en el buen hacer de su portero, que les permitió marcharse por una diferencia de ocho goles que sería ya prácticamente decisiva. En el ocaso, los españoles encontraron la forma de estrechar el marcador hasta un 31-36 final que deja ahora como aspiración máxima poder pelear por ser los quintos o sextos clasificados.

España cae ante Noruega y se obliga a una tarea titánica para luchar por las medallas

España cae ante Noruega y se obliga a una tarea titánica para luchar por las medallas

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El martillo de August Pedersen, autor de 11 goles, y algunas decisiones cuestionables condenaron a España a la derrota en el arranque de la main round del Europeo ante una Noruega a la que también le sonrió la suerte en momentos puntuales (34-35). En un último instante con doble superioridad, cuando pudo haberse forzado el empate, Ian Barrufet dejó escapar su opción, forzando una colgada hacia Aleix Gómez cuando la solución más lógica era el lanzamiento desde el extremo.

Los árbitros montenegrinos pusieron algo de suspense con un posible siete metros de Pedersen que, tras la pertinente revisión, acabó por marcharse al limbo. Casi, de hecho, como las opciones de meterse en semifinales para una España que, ahora mismo, está obligada a ganar todos los partidos que le quedan y confiar en que algunos resultados de sus rivales les sean favorables.

España pudo escaparse un par de veces por dos goles en el arranque ante una Noruega que contó con un Pedersen capaz de castigar una y otra vez la portería rival y un Robin Haug tremendamente efectivo bajo sus palos para mantenerlo todo una y otra vez en un puño. Para los Hispanos, con un ataque bien dirigido por la veteranía de Alex Dujshebaev y la clarividencia de Jan Gurri, fueron también decisivas las aportaciones puntuales en el marco de un Nacho Biosca que arrancó el duelo como titular y la efectividad desde los siete metros de un Aleix Gómez que se fue al descanso con cuatro tantos, todos transformados en esa acción del juego en la que es toda una garantía.

Solstad, desde el pivote

Con esos factores, no es extraño que el partido se marchara al descanso con un 16-16 que los de Jordi Ribera tuvieron opción de romper a dos segundos del final de la primera parte con una acción de saque y tiro tras golpe franco.

Los noruegos empezaron la segunda mitad golpeando primero, encomendados, cómo no, al acierto de un Pedersen que mantuvo su efectividad a lo largo de todo el encuentro. España, no obstante, logró amasar una máxima diferencia de tres goles (26-23) tras una acción de Dani Fernández. En ese trance, cuando debía imponerse el aplomo, fueron los nórdicos quienes impusieron su calidad en los seis metros.

Los balones hacia el pivote Thomas Solstad, que acertó con sus cinco lanzamientos, resultaron indefendibles para España. Y un parcial de 3-7, acabó por dar la vuelta al marcador en una recta final que acabaría resultando demasiado cruel.

Hovde, ante Romero y Serradilla, el jueves en Herning.

Hovde, ante Romero y Serradilla, el jueves en Herning.AP

Noruega, atacando en siete contra seis una y otra vez, castigó a una zaga a la que la suerte insistió en darle la espalda mientras sonreía cada dos por tres a sus rivales. Hasta el punto que algunas paradas salvadoras de Biosca eran aprovechadas por el ataque contrario para estrellar el balón en la red. De nada sirvió el coraje de Alex Dujshebaev, que forzó en la última posesión antes de ser duramente repelido por la defensa. Con 11 segundos por delante, tras las exclusiones de Vetle Eck Aga y Martin Hovde, Barrufet optó por una frivolidad.

Ahora, los tres partidos que restan, empezando el sábado ante Dinamarca (18:00 horas), así como los postreros frente a Francia y Portugal, se antojan finales para un equipo que afronta una labor titánica para pelear por las medallas.

España busca la heroica para pelear por las medallas

España busca la heroica para pelear por las medallas

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España afrontará a partir de este jueves una tarea poco menos que titánica. El camino hacia las semifinales del Europeo de balonmano va a ser empinado. Tanto por la calidad de los rivales como por el hecho de haber llegado a la main round sin ningún punto en su casillero. La derrota del lunes ante Alemania provocó que fueran los germanos los que accedieran a esta nueva fase como líderes de grupo y, por tanto, con dos puntos, mientras que los Hispanos no dispondrán de este colchón que puede ser trascendental a la hora de pelear por las medallas.

Los rivales a los que se enfrentarán no son precisamente sencillos. Por lo pronto, abrirán fuego este jueves a las 18.00 horas frente a Noruega, una de las anfitrionas y todo un clásico del balonmano. Los noruegos, como los Hispanos, llegan sin puntos a esta main round tras caer ante Francia, otro de los cocos de esta ronda, por 38-34 tras haberse impuesto antes a Ucrania por 39-22 y a la República Checa por 25-29.

El sábado, también a las 18.00 horas, mientras, España se enfrentará a Dinamarca, otro de los organizadores del torneo, en un ambiente hostil para sus intereses. Por mucho que consten como locales, el duelo, como todos los que jugó en la primera fase y, de hecho, también todos los de la main round, tendrá como escenario la localidad danesa de Herning, situada en el centro de la península de Jutlandia.

Los daneses, por su parte, no cuentan tampoco con un colchón de dos puntos debido a su en gran parte sorprendente derrota frente a Portugal, por 29-31, por mucho que los lusos parecieran haberse complicado la vida cediendo un empate ante Macedonia del Norte (29-29). Una derrota que, en este caso, empañó en gran parte los contundentes triunfos logrados precisamente frente a los macedonios (36-24) y Rumanía (24-39).

Quien no ha dado en absoluto tregua es una Francia que será la tercera rival. Los bleus, el conjunto al que se medirán los de Jordi Ribera el lunes 26 de enero, de nuevo a las 18.00 horas, han sido casi una apisonadora y no parece que vayan a levantar el pie del acelerador. República Checa, a la que se impuso por 42-28, y Ucrania, a la que derrotó por 26-46 antes de enfrentarse, y vencer, a Noruega, pueden atestiguarlo de primera mano.

Portugal será el último de los rivales. El partido, en este caso, se disputará a las 15.30 del próximo miércoles 28 de enero. Los lusos, además de sorprender a Dinamarca y firmar un inesperado empate con Macedonia, llegan a esta ronda con una victoria frente a Rumanía por 40-34 y, sobre todo, con un golpe de mano a los Hispanos en su último enfrentamiento previo al Europeo. En la final del torneo de Navarra, jugada el domingo 11 de enero, fueron capaces de remontar una desventaja de seis goles (24-18), amasada a mediados del segundo tiempo, para acabar llevándose un triunfo por 31-34.

Alemania devuelve a España a la tierra camino de la segunda fase

Alemania devuelve a España a la tierra camino de la segunda fase

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Alemania no dio cuartel a España. Los Hispanos llegaron al choque con la clasificación en el bolsillo tras la derrota de Serbia a manos de Austria, pero se vieron superados por un rival que se resarció con creces de su traspiés ante los serbios en la segunda jornada imponiéndose con un 34-32 que le permite avanzar con dos puntos a la siguiente fase del Europeo. Algo crucial, teniendo en cuenta el nivel de los que serán los contendientes de ambos en un grupo en el que estarán Noruega, Francia, Dinamarca y, muy posiblemente, una selección de Portugal que parece haberle tomado la medida a los españoles.

Con lo que había en juego, no fue raro que el primer tiempo fuera inicialmente un intercambio de golpes en el que, si bien los Hispanos abrieron el fuego, fueron los alemanes los que mostrarían una mayor contundencia en ambas áreas. En ataque, sobre todo, con un Renars Uscins demoledor en los instantes finales y que auparía a los suyos hasta una máxima diferencia de cuatro goles en la recta final del primer tiempo. En defensa, mostrándose como un bloque granítico y con un Andreas Wolff salvando llegadas aparentemente claras de los de Jordi Ribera.

Con todo, España supo apretar los dientes y llegó a rebajar la ventaja a solo un tanto con un parcial de 0-3 firmado por Daniel Dujshebaev, Marcos Fis e Ian Tarrafeta que Lukas Zerbe se encargó de dejar de nuevo en dos para que el marcador mostrara al descanso un aún esperanzador 17-15.

Conato de rebelión

Los germanos, no obstante, no dieron opción para que España llegara a amenazar su victoria. Nada más empezar la segunda parte, lograron adelantarse por tres goles por medio de un Juri Knorr que, junto con Justus Fischer, acompañarían la efectividad mostrada por Uscins en el primer tiempo.

A pesar de algún conato de rebelión de los españoles, que llegaron a ponerse a un tanto de distancia, la falta de acierto en momentos cruciales, unida a una defensa alemana tremendamente física y pegajosa, acabó por evitar que sus intentos por lograr al menos la igualada se fueran una y otra vez a pique. Sobre todo, con un arreón de Alemania que le permitió colocarse a cinco goles en la recta final (34-29) que los de Ribera lograrían recortar hasta un ajustado 34-32.

España derrota a Austria y da un paso más hacia la ronda principal del Europeo

España derrota a Austria y da un paso más hacia la ronda principal del Europeo

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España se sacó la espinita de Austria a lo grande. Una gran primera parte tanto en ataque como en defensa, unida al mantenimiento de sus prestaciones defensivas en la segunda mitad del duelo, con un Sergey Hernández capaz de realizar intervenciones fantásticas a lo largo del todo el encuentro y un Nacho Biosca que volvió a mostrarse tremendamente difícil de batir desde los siete metros, les permitieron a los Hispanos imponerse por 25-30 a una selección austríaca que fue de menos a más, pero que nunca llegó a inquietar realmente las opciones de triunfo del conjunto de Jordi Ribera, que da así un nuevo paso firme en el camino hacia la ronda principal del Europeo.

El ataque español fue demoledor en el primer tiempo. Con Aleix Gómez erigido como máximo anotador del periodo, con cuatro tantos, muy bien secundado por Imanol Garciandia y Abel Serdio, cada uno de ellos con tres goles, el equipo de Jordi Ribera fue capaz de marcharse al descanso con 19 goles en su casillero. Pero, sobre todo, quien más brilló en esas tareas fue un Ian Tarrafeta que firmó una dirección ofensiva de altísimas prestaciones. Firmando, tal vez, sus mejores minutos con los Hispanos.

Austria, mientras, no acababa de encontrar la manera de romper la férrea defensa hispana, con un Sergey Hernández que rindió también a un excelente nivel y un tremendo compromiso en tareas destructivas de todo el equipo.

Tras el descanso, los austríacos mejoraron en ataque en una segunda parte en la que España, en cambio, no se mostró tan acertada en esa faceta del juego y en la que los de Iker Romero recurrieron en varias ocasiones al ataque de siete contra seis para meterse de lleno en el duelo. Pero, por mucho que Wagner y Bilyk multiplicaran su efectividad con respecto al primer tiempo, la defensa de los Hispanos mantuvo su nivel de rendimiento. Apoyada, sobre todo, en la efectividad de un Sergey Hernández capaz de marcar dos tantos aprovechando sendas porterías vacías de los de Iker Romero y que, a la postre, acabaría por alzarse con el MVP del encuentro.

España busca la mejor forma de resetearse en el viejo continente

España busca la mejor forma de resetearse en el viejo continente

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La selección española de balonmano está buscando la mejor forma de resetearse. La medalla de bronce conquistada en los Juegos Olímpicos de París fue un oasis perfecto en medio de dos citas internacionales que no se saldaron con toda la brillantez que habrían deseado los Hispanos.

El Europeo de 2024 fue un tremenda decepción, a raíz de una eliminación muy temprana tras una primera fase en la que el equipo cayó frente a Croacia por 29-39 y no pudo pasar del empate (33-33) frente a una selección de Austria que será también una de sus piedras en el camino de esta cita continental de 2026.

El año pasado, en el Mundial, el golpe fue también muy duro. Pese a pasar como segunda de grupo tras derrotar a Chile por 31-22, atropellar a Japón por 39-20 y empatar in extremis con una potencia como Suecia (29-29), firmó una errática segunda fase con derrotas frente a Noruega (25-24), Portugal (29-35) y Brasil (25-26) que la apearon finalmente de la lucha por las medallas.

El seleccionador, Jordi Ribera, es muy consciente de que tiene que ir implementando relevos. En la pista, se estrenarán en un Europeo el joven Marcos Fis, que ha convencido plenamente al seleccionador pese a que llegó a la mayoría de edad en abril del año pasado, Natan Suárez y Antonio Serradilla.

La presencia del sevillano resulta especialmente emotiva teniendo en cuenta su historia. Pese a perder el ojo derecho por un tumor y haber estado ausente de las convocatorias de los Hispanos desde 2021, un 2025 de ensueño le ha permitido regresar por la puerta grande.

Tres estrenos a los que se les sumará bajo los palos una cara relativamente nueva: la de Nacho Biosca. El barcelonés, formado en la prolífica cantera barcelonista y actual guardameta del Nantes, tuvo que hacer las maletas hace ya tiempo para labrarse un futuro lejos de España que ha acabado por llevarlo de vuelta a la selección casi ocho años después de su debut y unos siete desde su última internacionalidad.

Junto con Sergey Hernández, quien, curiosamente, abandonará el Magdeburgo el verano que viene precisamente para defender la portería barcelonista, Biosca tendrá la ardua misión de tomar con éxito el relevo de la pareja que ha sido más habitual bajo los palos a lo largo de la última década: Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales.

El primero pudo regresar a las pistas en noviembre del año pasado en las filas del Kiel, tras superar una grave lesión de rodilla, pero se ha quedado fuera de la lista de Ribera, mientras que el segundo, por su parte, se ha visto finalmente apeado por un Biosca que fue precisamente el encargado de relevarlo en octubre para un par de amistosos ante Suecia a causa de unos problemas en la espalda. Los dos encargados de defender la portería de los Hispanos en este europeo cuentan con 30 años pero todo invita a pensar que será un Sergey que ha tenido más presencia en el equipo a lo largo de los últimos tiempos, aunque puede considerarse que era inicialmente como tercero en discordia, quien posiblemente deberá asumir más galones.

El camino de España en esta primera fase del Europeo no será precisamente amable. Además de medirse a Austrial, tal y como ya lo hemos comentado, conjunto que cuenta desde el pasado verano como seleccionador con un gran nombre del balonmano español como el de Iker Romero, los Hispanos tendrán que verse también las caras con una siempre complicada Serbia, una rival a la que se mide este jueves en el estreno, a la que el combinado español ha sido capaz de batir en cuatro de sus seis últimas citas, habitualmente con marcadores bastante ajustados y que tiene como máximo responsable desde el año 2023 a otro compatriota, Raúl González, quien se estrenó como entrenador como segundo de Talant Dujshebaev en el Ciudad Real en 2005 y dirigió al PSG entre 2018 y 2025.

Alemania, gran rival

Pero, sobre todo, la gran piedra de toque será una Alemania que les impidió a los Hispanos pelear por el oro en los juegos de París tras derrotarlos por un ajustadísimo 24-25 en un choque en el que brilló por encima de tod el guardameta germano Andreas Wolff.

Superar este primer camino lleno de escollos, no obstante, no significará forzosamente tener un periplo más amable en una hipotética segunda fase. En ella, España podría medirse a rivales tan potentes como Dinamarca, Francia, Noruega o una selección de Portugal capaz de remontar una ventaja de los Hispanos de seis goles para imponerse finalmente por 31-34 el pasado domingo en la final del torneo internacional celebrado en los últimos días en Pamplona.

Marcos Fis, la última joya del balonmano español de apellido conocido: "Mi padre me insistía, me entrenaba en el parque"

Marcos Fis, la última joya del balonmano español de apellido conocido: “Mi padre me insistía, me entrenaba en el parque”

El Balonmano Ciudad Real ya no existía, pero igualmente Julio Fis se llevaba por las tardes a su hijo mayor Marcos a practicar a algún parque de la ciudad. Los días que el niño no tenía entrenamiento de equipo, el padre le enseñaba cómo hacer pases y lanzamientos hasta que caía la noche.

Pese a la crisis en el deporte, el histórico lateral hispano-cubano, máximo goleador de la Asobal entre 2003 y 2005, creía que su primogénito podría vivir de lo que hiciera en el 40x20 como hacía él. Y en ello está.

Con solo 18 años, Fis junior es el goleador del Granollers -que lidera Pablo Urdangarín- y la semana pasada fue la sensación de la selección española en el Torneo Internacional previo al Europeo que empieza este jueves. Futuro le sobra. No tardará en seguir los pasos de su padre y fichar por un equipo grande de Europa.

¿Tuvo la opción de elegir no jugar a balonmano?
Mi padre me insistía con el balonmano, no te lo voy a negar, pero también porque a mí siempre me gustó. De pequeño probé el fútbol y no duré nada, solo estuve un año. Me gustaba jugar, pero en el balonmano todo me salía más fácil, era mucho mejor jugador. Me centré en el balonmano y creo que hice bien.

La marcha al Granollers

A finales del siglo XX, Julio Fis, el padre, recibió permiso del Gobierno de Cuba para jugar en la liga de Hungría, una prebenda habitual en aquella época, y un par de temporadas más tarde decidió desertar.

Durante 15 años no pudo regresar a la isla para ver a su familia, pero después de nacionalizarse creó otra en España, en Ciudad Real. Era un cañonero, uno de los más potentes que ha tenido la selección española.

«Muchas veces en los pabellones me para gente mayor para decirme que vio a mi padre y que disfrutó mucho de cómo jugaba cuando el Ciudad Real era un club muy importante», cuenta Marcos Fis en conversación con EL MUNDO. «Me hubiera encantado vivirlo, me hubiera gustado mucho, tanto a mi padre en activo como al Ciudad Real en lo más alto. Así no tendría que haber salido de casa».

El joven no tuvo que abandonar Cuba -de hecho solo ha estado una vez en la isla, para conocer a su abuela-, pero debió alejarse de su hogar, Ciudad Real, para triunfar.

Se formó entre el Balonmano Alarcos y el Balonmano Caserío, los dos clubes que representan ahora a la ciudad manchega, y el verano pasado ya se marchó al Granollers. Allí debutó en Asobal: en su primer partido marcó 10 goles. De hecho esta temporada es el tercer máximo anotador de la Liga.

P. Su padre dice que usted es una versión mejorada de sí mismo.

R. (Ríe) Mi padre lo dice porque él era más lanzador y yo quizá tengo más uno contra uno. Pero su lanzamiento era buenísimo, muy potente, ojalá algún día pueda lanzar como hacía él. También el balonmano ha cambiado, antes era más físico, había más choque, y ahora se busca más la velocidad. Es distinto.

Internacional antes de saltar a Asobal

En el palmarés de Fis hay una peculiaridad que rara vez alguien igualará. Hace unos meses, cuando todavía jugaba en el Caserío en División de Honor Plata, la segunda categoría del balonmano español, ya fue convocado por la selección absoluta.

Tenía 17 años, aún no conocía la Asobal y, es más, todavía no había jugado con la España junior, y ya contaba con un puesto entre los mayores. Cuentan en la Federación que el seleccionador, Jordi Ribera, alucinó con su zurda en una de las muchas concentraciones con jóvenes que realiza anualmente en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada.

No hay muchos jugadores como él y sobre él y otros como los hermanos Cikusa o Ian Barrufet se debe construir la selección rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 o Brisbane 2032. De momento, eso sí, los líderes siguen siendo los hermanos Dujshebaev que casualmente también son hijos de ex jugadores, como los anteriormente citados. Casualmente, o no.

¿Por qué el balonmano se hereda con tanta facilidad?
Habrá algo genético, pero el balonmano es un deporte pequeño y a los que nos gusta, nos gusta mucho. De niños nuestros padres nos transmitieron la pasión y poco a poco fuimos aprendiendo. Me parece hasta normal que haya tantos hijos de ex jugadores.
Pablo Urdangarin: "Mi padre es mi psicólogo. Antes de cada partido le llamo y me tranquiliza"

Pablo Urdangarin: “Mi padre es mi psicólogo. Antes de cada partido le llamo y me tranquiliza”

Detrás de la camiseta, Urdangarin. Después de décadas, después de tanto, el apellido regresa a la selección española de balonmano con otro nombre, Pablo, hijo de Iñaki. A sus 24 años, este jueves, en el amistoso ante Suecia (18.10 horas), el sobrino del Rey Felipe VI, el octavo en la línea de sucesión al trono, un Excelentísimo señor, debutará como internacional como si todo eso no pesara. «Es lo normal», repite durante la conversación telefónica con EL MUNDO desde Linköping, al sur de Suecia, aunque en su vida apenas ha habido normalidad.

La marcha de su familia a Estados Unidos y el caso Nóos le pillaron con apenas nueve años, luego tocaría mudanza a Suiza y, antes de cumplir la mayoría de edad, su emancipación en Alemania para centrarse en el balonmano. Ahora es la estrella del Granollers que va segundo de la Asobal y será difícil que no acabe pronto en uno de los grandes de Europa.

Es raro que nunca haya jugado con España ni tan siquiera en categorías inferiores.
He llegado tarde, pero he llegado. Me hace una ilusión tremenda. Para cualquier deportista español es un sueño estar en la selección y me han recibido muy bien. Hay un grupo muy bueno.
¿Ya le han preguntado en el vestuario por su tío o por lo que ocurre dentro del Palacio Real?
No, no. Alguna broma me ha caído sobre el protocolo, sobre cómo llamarme. Pero todo el mundo me trata como uno más. Es lo normal.
Reconocía que llega tarde. ¿Siempre se quiso dedicar al balonmano?
Jugaba de pequeño, pero cuando nos mudamos a Washington no había equipos de balonmano, así que me pasé al fútbol. No era mucho lo mío. Luego en Ginebra combiné el balonmano con el tenis y hubo un momento en el que tuve que elegir porque me faltaban días a la semana para entrenar. Escogí el balonmano y creo que escogí bien. Pero el tenis también me gustaba mucho y se me daba bien: era ágil, tenía buen saque...
De escoger el balonmano a debutar con España hay un trecho.
Ha sido un crecimiento año a año. El momento clave fue cuando tenía 17 años. Me fui solo a Hannover para ponerme a prueba, para ver si realmente podía dedicarme al deporte. Fue un poco duro porque vivía en una residencia para estudiantes extranjeros y yo era el único extranjero de mi equipo. Pero hice amigos pronto, me adapté bien. Después de tantas mudanzas, de tantos cambios de colegio, creo que ya sabía cómo empezar de cero, cómo entablar relaciones. Luego probé el Nantes, entré en el Barcelona y ahora en Granollers estoy disfrutando más que nunca.
¿Por qué?
Siempre había jugado de extremo, pero por mi altura (1,95 metros) probé el lateral y empecé a ver el balonmano de otra manera. En los últimos años he progresado mucho, me siento con mucha confianza. Incluso mi entrenador, [Antonio] Rama, está empezando a ponerme en defensa, aunque tengo mucho que mejorar.
Tiene prácticamente su misma altura, pero no el físico de su padre.
Está claro, está claro. Él era casi un especialista en defensa, estaba muy fuerte, era muy contundente. Yo no sé si llegaré a estar tan fuerte, pero estoy trabajando para ganar más músculo. Necesito poder chocar contra los rivales.
Aguante tiene. Seguramente no haya un jugador de balonmano que haya recibido tanta atención desde pequeño.
Desde pequeño aprendí a vivir con esa atención, al igual que mis hermanos. Tengo recuerdos de niño con la cámara encima cuando salía de casa. Al final aprendes a cómo comportarte en ciertos momentos, a qué decir, a qué no decir... En el balonmano no me ha afectado nunca. Sé que puede haber más atención. Pero lo que me pone más nervioso es la propia competición, no lo que pase fuera. Hablo mucho con mi padre sobre eso.
¿Y qué le dice?
Es como mi psicólogo. Antes de cada partido le llamo y me ayuda mucho explicarle cómo me siento. Me tranquiliza mucho. Él sabe qué es jugar los partidos grandes, jugarse títulos, jugar con la selección.
Debe escuchar de todo en la pista.
No creas, en el balonmano hay un ambiente muy sano. Está claro que en partidos muy calientes, en pueblos que viven mucho el balonmano, recibo algunos insultos, me dicen cosas sobre mis apellidos... Pero nunca me lo he tomado mal. Si me quieren sacar del partido es porque lo estoy haciendo bien.
¿Cuántas cosas no ha podido hacer por apellidarse Borbón?
Nada, diría que nada. Como decía, hay cosas que ya sé, situaciones concretas que debo controlar, pero también he vivido muchos años en el extranjero y las cámaras no estaban siempre. He vivido experiencias como las de cualquier joven. En ese sentido, una vida normal.
¿Lo ha tenido más difícil o más fácil que otros jóvenes?
No lo sé, es imposible valorarlo. Supongo que en determinadas cosas lo he tenido más difícil y, en otras, más fácil. Por ejemplo, no he estado siempre en un mismo club, ni en un mismo país, para lo bueno y lo malo.
¿Habla de balonmano con su tío, el Rey Felipe VI?
Sí, claro. Cuando nos vemos me pregunta por cómo me van las cosas, conoce bien el deporte y hablamos sobre ello. Es lo normal.
Se habla mucho de ofertas, de dónde acabará en los próximos años, de un regreso al Barça, de una posible marcha a un grande de Europa.
He aprendido a plantearme mi carrera año a año. No pienso para nada en dónde estaré dentro de cinco años. De momento estoy muy bien en el Granollers y ya veremos dónde acabaré en el futuro.