Escocia reduce las patadas tácticas, Francia corre sin freno: los datos del arranque del Seis Naciones

Escocia reduce las patadas tácticas, Francia corre sin freno: los datos del arranque del Seis Naciones

Quince minutos retratan las dos caras de Escocia en el Seis Naciones. En la primera jornada el XV del Cardo jugaba en Roma y en el último cuarto de hora, tres puntos por debajo, fue incapaz de crear peligro y sufrió ante Italia una derrota (18-15) con ecos de fracaso, generación agotada y seleccionador cuestionado. Sin embargo, el pasado sábado en Edimburgo en los primeros quince minutos encadenó un 17-0 y encarriló su inesperada victoria sobre Inglaterra (31-20). Un resultado que cuestiona el pronóstico inicial de un torneo reducido en 2026 a la pugna entre ingleses y franceses.

Cuando Escocia se divierte al ritmo de Finn Russell, el Seis Naciones gana emoción, recobra su viejo encanto. Pero Escocia sólo se divierte de vez en cuando. Puede arruinar el torneo a un rival pero no lo ha ganado en este siglo, anclada en el último lustro en la zona media de la clasificación. Si Escocia había caído con Italia en el debut, Inglaterra había barrido a Gales (48-7) y llegaba como favorita al duelo de máxima rivalidad, la llamada Calcutta Cup.

Pero las estadísticas oficiales permiten una segunda mirada. El rugby contemporáneo no sólo concede importancia a la batalla por el balón en el suelo, sino que en los últimos años también ha ganado valor el vuelo, la disputa por los balones aéreos. Las habituales patadas defensivas para alejar el peligro se alternan con patadas tácticas de ataque, generalmente para presionar al contrario cuando recibe la bomba caída del cielo y tratar de recuperar el oval.

Los escoceses se desmarcaron de esa apuesta que reduce riesgos y brindaron ante Inglaterra jugadas agradecidas para el espectador, con cambios de pie, carreras, el balón de mano en mano y alguna salida alocada desde su zona de 22. Escocia disfrutó del 46% de posesión pero rompió 14 veces la línea defensiva. Además de ganar muchos duelos en el aire, sólo dio diez patadas tácticas de ataque, la cifra más baja en lo que va de torneo. En el partido que perdió en Roma había dado 18, un recurso favorecido ese día por la lluvia.

El juego con el pie ha sido, por el contrario, santo y seña de Inglaterra de la llegada de Borthwick al banquillo. Sobre esa base construyó su tercer puesto en el último mundial. El apertura Ford lleva la partitura cosida a la bota. Pero el sábado, cuando intentaba un drop, los escoceses bloquearon la patada y atravesaron disparados el campo para posar el ensayo bajo los palos de Inglaterra. El pie frenado por los brazos, acaso una metáfora del choque.

Pese al tropiezo, el XV de la Rosa dispone de muchos jugadores de calidad y es todavía candidato a la victoria final. A Gales le había metido siete ensayos sin exprimirse en la primera jornada. Contra Escocia tuvo minutos de iniciativa aunque interrumpidos por sus propios errores, desperdició ocasiones de ensayo, y pagó su inferioridad numérica durante 30 minutos, 20 de ellos por una expulsión evitable. Ahora se ve obligado a vencer todos los partidos en la estela de una Francia que no falla y, además, a asaltar París en el encuentro que el 15 de marzo cerrará la competición.

Italia ilusiona, Irlanda preocupa

Tras el avance de los últimos años Italia se acredita como otra posible animadora del Seis Naciones. En su victoria de la primera jornada contra Escocia se quedó en el 36% de posesión de balón y el 31% de dominio territorial. Venció multiplicándose en defensa: completó 226 placajes y sólo falló 26 (86% de éxito). Este sábado perdió el segundo partido, cayó 20-13 frente a Irlanda en Dublín, y sin embargo se marchó entre elogios por el dominio en la primera mitad y la visible superioridad de su melé, que empujó a la local a lo largo del encuentro. La Italia de Gonzalo Quesada ha crecido en los aspectos básicos, antes era comparsa y ahora genera expectación.

Irlanda emite, por el contrario, señales de declive. Las lesiones, la tardanza en el relevo generacional y una probable bajada de nivel en puestos clave presagiaban que en 2026 podía retroceder. En la primera jornada fue arrollada en París por Francia (36-14) aunque consiguiera reducir la desventaja en la segunda parte. Ya en ese partido entre los dos grandes dominadores de los últimos años,el XV del Trébol pisó en un par de ocasiones la 22 rival y acabó perdiendo el balón. Es el espacio donde antes se mostraba letal. Este sábado, en casa contra Italia, sumó con mucho esfuerzo su primer triunfo y su segunda tarde de inquietud. A la inferioridad en melé puede, al menos, oponer la satisfacción de la remontada y un detalle positivo. En el 50% de sus rucks sacó el balón en menos de tres segundos, un dato que le permite abrigar esperanzas de mejora.

Francia y Gales, cara y cruz

El tropiezo inglés deja ahora como gran favorita a Francia, que está descosiendo a los rivales sobre todo con su juego abierto. El domingo, los jugadores de Galthie le metieron tres ensayos, 19 puntos, a Gales en el primer cuarto de hora. Si sus delanteros se despliegan por todo el campo, los tres cuartos irrumpen vertiginosos, se apoyan y en segundos agujerean la trinchera contraria. Al mando, tres jugadores que se caracterizan por su lectura inmediata para leer espacios y, si no los ven, fabricarlos. El medio melé Dupont, el apertura Jalibert y, en las transiciones de defensa a ataque, el zaguero Ramos.

Seis Naciones 2026

El francés Theo Attissogbe se escapa de la defensa galesaPaul EllisAfp

En el primer partido contra Irlanda Francia rompió 19 veces la línea defensiva y anotó cinco ensayos. En el segundo contra Gales (12-54 en Cardiff), sólo tuvo el 45% de la posesión. Pero aun así sumó 28 rupturas, 1.152 metros con el balón en la mano y ocho ensayos. En un partido rápido Francia parece ahora mismo imparable.

Gales, para su desgracia, confirma las previsiones.Ha encajado 48 puntos de Inglaterra y 54 de Francia. A ratos domina sin obtener fruto, otros resiste en defensa con el orgullo herido, pero transmite la incómoda sensación de ser inferior a sus rivales. En el primer partido la acumuló indisciplinas y expulsiones; en dos ocasiones llegó a quedarse con dos jugadores menos sobre el campo. En el segundo, al menos, no sufrió ninguna expulsión. Puede refugiarse en el consuelo de que ya ha jugado contra los dos rivales a priori más potentes. En la esperanza de que le faltan dos partidos en casa. En la certeza de que, tras este arranque, lo más probable es mejorar.

LRZ, un relámpago de esperanza para la resurrección de Gales en el Seis Naciones

LRZ, un relámpago de esperanza para la resurrección de Gales en el Seis Naciones

Louis Rees-Zamitt corre tan rápido que a los 22 años hizo lo mismo que el legendario Michael Jordan en la treintena: abandonar el deporte que le había lanzado al estrellato, probar sin éxito entre la élite de otra disciplina y retornar al punto de partida. Su padre jugó al fútbol americano; su hermano y su tío, al rugby. A toda velocidad, él ha superado esa encrucijada.

Con el talento atlético de su 1,90, LRZ atravesó como un relámpago el rugby de cantera. Con 16 años, se había instalado en la academia de Gloucester, un club de la Premiership inglesa. La primera noche, ha contado, "lloró a lágrima viva". Apenas cumplidos los 18, fue el jugador más joven en alinearse con el primer equipo, comenzó a dejar huella en la liga y en la Champions Cup.

No llegaba a los 20 cuando debutó con la selección de Gales, emblema de ese rincón del Reino Unido. Por residencia podía elegir la camiseta de la poderosa Inglaterra. "Mis padres son galeses y soy de Llandaff, en Cardiff, quiero jugar para mi país natal", zanjó entonces, ignorando el trolleo de Paul Scholes. "El debut con Inglaterra no puede estar lejos", había reclamado en Instagram el ex futbolista del Manchester United. Louis le respondió con una sola palabra: 'Gales'. Más tarde desvelaría las razones. "Solía salir con su hija, así que era una broma recurrente".

El primer ensayo de LRZ en un partido internacional se produjo ante una grada vacía por las restricciones contra el covid. Participó en el último éxito de Gales, la victoria en el Seis Naciones 2021. A partir de ahí, el declive de la selección y el despegue del jugador. En enero de 2024, en los prolegómenos del mismo torneo, Louis Rees-Zammit anunció por sorpresa que dejaba el rugby para sumarse al programa de reclutamiento de la NFL. Ya había jugado 32 partidos internacionales y anotado 14 ensayos.

Desde entonces, aunque en rigor no por su salida, Gales ha ido a peor. No ha ganado ningún partido en los dos últimos Seis Naciones y el año pasado despidió al seleccionador Warren Gatland a mitad de torneo. Un desastre para un quince que protagonizó gestas que anidan en la memoria del rugby internacional. Louis Rees-Zammitt también comprobó que su estrella brilla menos en América. Trató de aprender como pateador, corredor y receptor. Se estrenó en un amistoso formando parte de los equipos especiales de los Kansas City Chiefs.

De su paso por los entonces campeones de la NFL el galés conserva un tesoro que ha contado a sus miles de seguidores en redes sociales. "He oído que lo estás haciendo muy bien con los Chiefs, sigue así y espero poder conocerte pronto", le escribió de su puño y letra Taylor Swift, pareja de su compañero de equipo Travis Kelce. Nunca llegaron a encontrarse. LRZ se fue a los Jacksonville Jaguars, con los que tampoco disputó ningún encuentro oficial. En agosto de 2025 dio la segunda sorpresa. "Ha sido una gran experiencia, pero es tiempo de volver a casa, os veré pronto, aficionados al rugby", anunció.

En una entrevista en la BBC, Louis Rees-Zamitt ha profundizado en las razones del retorno. "No me arrepiento", deja claro. Explica que en el fútbol americano le faltaba lo que le sobraba en el rugby: años de aprendizaje antes del profesionalismo. "Es muy difícil entrar en la NFL si no has pasado por el deporte universitario". Nunca escatimó esfuerzos, llegó a aprenderse 1.500 jugadas, pero no recibió minutos. Echaba de menos los partidos. "Sentía que estaba desperdiciando mi talento".

Así que ha regresado todavía joven, con 25 años desde hace días. Más pesado, más rápido y más explosivo. En un lustro ha pasado de 92 kilos a 100 sin perder velocidad. Según su club, Bristol Bears, el ala alcanzó los 37,93 km/hora en el último minuto de un partido en septiembre y se le atribuye un tiempo de 10,44 en los 100 metros lisos. En cuanto a la explosividad, Rees-Zamitt ha añadido recursos a la estampida. No sólo evade al defensor, se siente más confiado en el contacto contra él y puede buscar el choque para acabar pasando el balón a un compañero.

LRZ se reincorporó a Gales en noviembre, cuando el XV del puerro rompió una racha de 18 derrotas consecutivas. Ante la necesidad de reiniciar la selección, el nuevo entrenador, Steve Tandy, ha abandonado el vestuario de la zona sur del Principality Stadium de Cardiff, con fama de gafe, y lo ha instalado en el que durante 20 años ha ocupado el conjunto visitante. Recuperar la inercia ganadora exigirá cambios de mayor calado porque surgen menos jugadores de calidad que en el pasado y los mejores , como Louis, emigran a clubes ingleses.

La selección galesa inicia el Seis Naciones 2026 visitando el sábado precisamente a una Inglaterra que aspira a conquistar el torneo. Y lo concluye en casa, ante Italia, en un choque que quizá sirva para evitar la simbólica cuchara de madera que mancha a quienes pierden los cinco encuentros.

De LRZ se esperan ensayos supersónicos, optimismo, conexión con los jóvenes fans. Su puesto de ala, a veces zaguero, le convierte en ataque en finalizador, muy dependiente de los balones que le suministren sus compañeros. Si Michael Jordan regresó para hacer otra vez campeón a Chicago Bulls gracias a su protagonismo, a la recuperada promesa de la selección galesa de rugby sólo se le puede exigir que inyecte esperanza y orgullo a una difícil resurrección.

El regreso de Régis Sonnes: el viajero "innovador" que quiso modernizar el rugby español dirigirá a las Leonas

El regreso de Régis Sonnes: el viajero “innovador” que quiso modernizar el rugby español dirigirá a las Leonas

Un viajero siempre dispuesto a aprender. Con esa filosofía de vida asume Régis Sonnes la dirección de la selección femenina de rugby hasta el Mundial 2029. Este jueves ha tomado el relevo de Juan González Marruecos. Un movimiento que la Federación presenta como "un nuevo ciclo" tras el Mundial que acabó en septiembre con cara y cruz para las Leonas: actuaciones más que dignas pero tres derrotas ante Nueva Zelanda, Irlanda y Japón. La intención es crecer a mayor velocidad con un entrenador de trayectoria muy contrastada y experiencia previa en España. "Un tren que se perdió es que Régis estuviera sólo dos años", asegura Jesús Moreno, 54 veces internacional, sobre la primera etapa de Sonnes en nuestro país.

Porque el técnico francés (Mont-de-Marsan, 1972) no llega sino regresa. En 2008 se hizo cargo del club madrileño CRC y en 2010 tomó las riendas de los Leones. Trató de organizar un trabajo continuo, a lo largo de toda la temporada, con los mejores jugadores de la División de Honor para elevar el nivel del equipo nacional. Sus propuestas, que pasaban por reorganizar las competiciones, chocaron con los clubes y no salieron adelante. Tras dos derrotas muy abultadas de los Leones, Régis Sonnes, formado en el profesionalismo francés, pronunció una frase polémica: "Tenéis el rugby que os merecéis".

Según explicó después, quería provocar un cambio, ir más rápido de lo que permitían las costuras del amateurismo. Algunas de sus decisiones permanecen. Fichó para los Leones a jugadores franceses con padres o abuelos españoles. Es la vía del parentesco que, junto a la de la residencia, hoy usan para reforzarse hasta las selecciones de la élite mundial. "Tenía que crear un equipo competitivo para intentar clasificarnos para la Copa del Mundo. ¿Y dónde lo buscas? Pues los jugadores nacidos en Francia o que juegan en Francia. Se le criticó mucho por eso, él lo llevó bien", recuerda el pilier Jesús Moreno, que jugó a sus órdenes.

Bajo la dirección de Sonnes, España ganó en el mismo año (2012) a Rumanía y a Georgia y aspiraba a la clasificación para el Mundial 2015. Pero su proyecto quedó interrumpido. El técnico no renovó porque la Federación entonces saliente sólo le ofrecía un año de contrato y dejó el cargo, buen recuerdo entre los aficionados y el deseo de un retorno que ahora se cumple.

Régis Sonnes cuando era seleccionador masculino en 2012, en la presentación de un acuerdo con la Escuela de Guerra

Régis Sonnes cuando era seleccionador masculino en 2012, en la presentación de un acuerdo con la Escuela de GuerraJosé A. GarciaMarca

"Básicamente es un innovador. Trajo varios conceptos y fórmulas de intentar entrenar no solamente la parte física, sino también la mentalidad, ha hecho cosas muy revolucionarias". Jesús Moreno recuerda la charla con el torero Dávila Miura en la que el diestro les explicó cómo afrontaba la salida al ruedo y la colaboración con la la Escuela de Guerra, donde altos mandos militares les concienciaron sobre "el trabajo en equipo y la motivación".

Década y media después, el ideario de la Federación actual coincide con algunos planteamientos que esbozó el nuevo seleccionador y eso ha posibilitado su fichaje. "Esperamos un salto de calidad", ha afirmado el presidente Juan Carlos Martín Hansen sobre la etapa que se abre.

Curiosamente el primer y casi único contacto del nuevo seleccionador con el rugby femenino de élite fue con el quince que va a dirigir. Sonnes estaba afincado en Irlanda cuando José Antonio Barrio Yunque -hoy director deportivo de la FER y entonces seleccionador- le sumó a una concentración previa al Mundial de 2017 para que reforzara el trabajo sobre las fases de conquista. "Una experiencia muy buena, he aprendido mucho, me ha dado mucho confianza, espero también que haya dado confianza al equipo", dijo aquel día. "Un reto nuevo que me gusta", ha manifestado esta tarde durante su presentación.

A Jesús Moreno el seleccionador que regresa no le puso fácil la titularidad, pero reconoce una impronta que vinculada a su carácter de delantero. "Entiende que las prioridades individuales tienen que ponerse al servicio del colectivo. Es su manera de relacionarse, creo que él ponía un poco de su ego de lado, pero también hacía que tú pusieras tu ego de lado".

Como jugador, Régis Sonnes estaba en lo alto de su carrera, había ganado dos ligas en Francia, cuando en verano de 1995 decidió tomarse un año sabático para hacer surf en el Pacífico. Regresó a tiempo de disputar la siguiente temporada, en la que levantó de nuevo el título con su club, Stade Toulosain. Años después puso fin a su carrera en un equipo que él mismo había fundado en su región de nacimiento.

Su trayectoria como entrenador ha surfeado entre la élite y la cantera. Ha alternado temporadas en los mejores equipos del Top 14 francés con dos etapas en Bandon, de la provincia irlandesa de Munster, dedicado a fomentar el talento en los jóvenes. En la selección masculina Jesús Moreno asociaba a Sonnes con "un rugby evidentemente muy francés, basado en una parte de caos, de rugby champán, y una parte de organización de lanzamiento de juego".

Régis Sonnes, durante su concentración con las Leonas en 2017

Régis Sonnes, durante su concentración con las Leonas en 2017Federación de Rugby

Su próximo reto será mejorar los resultados de las Leonas, un equipo muy joven y con calidad técnica, con una decena de integrantes que se alinean en clubes de Francia e Inglaterra. Hace un lustro, sin embargo, que la selección pierde ante rivales a las que antes ganaba . Un problema más achacable a la falta de concentraciones y medios hasta hace dos años que al propio Juan González Marruecos, que llegó al puesto de seleccionador en 2022 y continuará en la estructura federativa.

La selección femenina mostró en el último mundial una evidente mejoría en las fases estáticas y en la defensa pero no sacó el provecho deseado de sus posesiones en ataque. Mejorar el juego con el balón en la mano es una de las claves que explica la contratación del nuevo seleccionador, que se ha marcado como primer paso "ampliar la plantilla". Sonnes contará con Aroa González como segunda entrenadora.

El mayor logro de Régis Sonnes en el banquillo fue la victoria en el Top14, codirigiendo con Ugo Mola a Stade Toulosain en 2019. Al final de la siguiente temporada, marcada por el covid, no renovó su contrato y, como no quería moverse por razones familiares, llegó a un acuerdo para entrenar a los cadetes de un club de categoría inferior. "Es bastante singular en su comportamiento, en su forma de ser, un personaje en el mejor sentido, un tipo superespecial en su forma de ver el mundo". Así describe Jesús Moreno a Régis Sonnes, con fama de espíritu libre y ahora el viajero encargado de conducir a la selección femenina de rugby hacia la élite.

World Rugby respalda el interés de España por acoger las Series de Seven y el Mundial: “Nos brinda una gran oportunidad”

Actualizado Miércoles, 18 junio 2025 - 14:39

World Rugby, la federación internacional de este deporte, ha mostrado este miércoles de forma explícita su respaldo al desarrollo de España. En primer lugar, en el plano deportivo, elogiando los resultados de las selecciones. "Vemos un gran progreso, se ve en la participación de la selección femenina en el Mundial de Inglaterra de este año", ha puesto como ejemplo su CEO, Alain Gilpin. Pero sobre todo ha subrayado el valor de las propuestas de la Federación Española para acoger las grandes competiciones. "España está interesada en acoger grandes eventos, incluyendo los mundiales masculino en 2035 y femenino en 2037, es algo muy excitante y nos brinda una gran oportunidad".

En un desayuno organizado por Europa Press, el CEO de World Rugby se ha referido al crecimiento económico del rugby y, en ese contexto, a nuestro país como una posibilidad de expansión. Una visión compartida por el presidente de la Federación Española, Juan Carlos Martín Hansen. "No veo ningún país que tenga el potencial de España", ha manifestado este último. "Sabemos que World Rugby necesita países como España para crecer y podemos ser el candidato ideal", ha recalcado.

La buena sintonía puede concretarse, en primer lugar, en el retorno de las Series Mundiales de Seven, el también llamado rugby a siete. Madrid acogió el torneo decisivo hace ahora un año, pero el contrato no se renovó y la competición más exigente de la modalidad olímpica no ha pasado por España en la temporada que concluye, justo cuando la selección masculina se ha proclamado subcampeona del mundo con una actuación que Gilpin ha calificado como "impresionante".

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"Nos interesa muchísimo y tenemos todas las papeletas", ha explicado Juan Carlos Martín Hansen, quien ha citado el apoyo del COE para organizar de nuevo una Serie Mundial. Cuatro ciudades españolas, dos de ellas en el norte, están interesadas ahora misma en albergar durante un fin de semana la competición internacional. "Estamos muy cerca", ha corroborado Alain Gilpin sobre la marcha de las conversaciones. El anuncio de las sedes de la próxima temporada se hará público durante el mes de julio.

En las preguntas al presidente de la Federación Española también ha salido a relucir la aspiración a organizar los Mundiales masculino de 2035 y femenino de 2037 de rugby a quince, la modalidad original de este deporte. Una carrera de fondo que tendrá una primera meta cuando, tras el verano, World Rugby decida si su competición estrella -y uno de los acontecimientos más seguidos del deporte internacional- se celebra en esas fechas en Asia o en Europa. En el segundo caso, se haría oficial entonces la candidatura española, que Hansen ha defendido apelando, de nuevo, al potencial de crecimiento. "España tiene todo lo que buscamos: una gran audiencia deportiva, un público apasionado, mercado, por supuesto infraestructuras, selecciones que progresan, ¿por qué no?", ha coincidido el CEO de World Rugby respondiendo a las preguntas de los periodistas.

Juan  Carlos Martín, este miércoles en Madrid

Juan Carlos Martín, este miércoles en MadridWalter Degirolmo | RFER

"España es una startup en el mundo del rugby" ha destacado el presidente de la Federación Española. "Si yo tuviese que apostar mis dinero en una empresa, no lo haría en la que más beneficios da ahora mismo, sino en la que más beneficios puede dar en los próximos años", ha argumentado para defender que unos mundiales en nuestro país ensancharían "límites" y "mercados" al rugby internacional.

La adjudicación se decidirá en 2027. Sin avanzar detalles de un proceso todavía en sus fases iniciales, Alain Gilpin sí ha agradecido el paso adelante: "World Rugby está comprometido con este viaje de España". La federación internacional ya aporta a la española buena parte de los fondos para crear las estructuras de alto rendimiento que permiten que los jugadores más prometedores de la cantera evolucionen hasta alimentar las selecciones masculinas y femeninas.

Por qué los hombres de Paco son de plata: las claves del despegue del rugby a siete español

Por qué los hombres de Paco son de plata: las claves del despegue del rugby a siete español

"¿Por qué no? Quizá algún día los españoles puedan ver a su equipo ganando a los All Blacks". Corría marzo de 2023 y Bill Beaumont, entonces presidente de World Rugby (la Federación internacional), respondía a los periodistas sobre las razones para que Madrid fuera una sede de las Series Mundiales de rugby a siete. Dos años después la selección masculina no sólo ha vencido varias veces a Nueva Zelanda sino que se ha proclamado subcampeona, por detrás de Sudáfrica.

Hace ahora un año, precisamente en esa serie final en Madrid, el equipo trataba de evitar el descenso. Se salvó con solvencia. Al inicio de esta temporada, el seleccionador Paco Hernández se planteaba meterse entre los ocho primeros para garantizar la permanencia. En el primer torneo España fue plata; en el segundo, cuarta. Al término del tercero, en el que hizo bronce, era colíder. "Ahí nos dimos cuenta de que podíamos mirar objetivos más grandes", contaba Hernández a EL MUNDO tras la final de este domingo.

La explosión de 'los hombres de Paco', como se les ha llamado en las redes sociales de la Federación, se ha producido en los últimos meses pero se debe a un trabajo de años en un contexto favorable. El seven es olímpico desde 2016. En paralelo, constituye la apuesta de World Rugby para atraer nuevos públicos. Estadios grandes, con sucesión de partidos (14 minutos cada uno) sobre el césped, juego siempre en movimiento y ambiente festivo. La espectacularidad como principio y las redes sociales, en los últimos años, como escaparate.

En el rugby a siete han dominado las grandes potencias del rugby tradicional. Pero abre una ventana a los países emergentes: no hace falta una plantilla de cuarenta jugadores y quince personas de staff. Con la mitad se puede competir en la élite. Es más barato y permite la entrada de fondos adicionales vinculados al olimpismo.

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"Desde que terminó el covid este equipo lleva años junto", recordaba el jueves pasado Manu Moreno, incluido junto a Pol Pla en el equipo ideal de la competición. Es otra clave del despegue español. A las órdenes de Paco Hernández y del preparador físico Manuel García Sillero -también decisivo en la subida de nivel-, desde hace dos temporadas una veintena de jugadores pagados por la Federación están concentrados todo el año en Málaga -la selección femenina, en Madrid- y dedican al rugby su jornada laboral. Su rendimiento se ha multiplicado. "Se han convertido en mucho más profesionales de lo que eran, son compañeros de trabajo que funcionan muy bien", explica el seleccionador. A la vez, tratan de evitar la sobrecarga. Con el dinero que recibe cada uno se organiza para vivir, ya sea con compañeros o con personas ajenas al deporte.

Al éxito ha contribuido cierta continuidad. Hace más de una década la selección masculina, dirigida por Tiki Inchausti, ya estuvo en la élite. Pero sobre ella pesaron siempre las estrecheces presupuestarias. Pese a la clasificación para los Juegos de Río 2016, el plan no continuó. Volvió a coger impulso con Pablo Feijóo y ahora Paco Hernández ha llegado al vértigo de firmar seis semifinales en siete torneos. Incide también la especialización. Los seleccionadores detectan jugadores con capacidades para esta modalidad explosiva y les ofrecen probar. Excepto en algunos casos, eso supone la renuncia al rugby de quince, pero otorga la posibilidad de ingresar en un entorno muy competitivo con viajes por todo el planeta.

Hace unos años, además, que a las selecciones de rugby llegan jugadores con muchos años de bagaje porque se iniciaron de niños. España disfruta ahora de un conjunto con enorme competencia interna. Tiene un gran veterano, Pol Pla, 110 ensayos en Series Mundiales. Otros compañeros con mucha calidad, aún jóvenes pero con mucha experiencia en el circuito. Y jóvenes capaces de desatascar los partidos con descaro y velocidad.

Por último, la química interna del grupo humano funciona. Deportistas que lo pasan bien, que transmiten optimismo cuando se arrancan a cantar 'La Morocha', el altavoz siempre a mano. "Somos un equipo muy joven, muy alegre, tenemos muchas ganas de estar aquí, eso también es importante, porque es un deporte que quema bastante", cuenta Moreno. Una prueba de su aceptación popular es que en los contratos con la Federación se han incluido cláusulas para regular las acciones publicitarias.

Selfie de Tobías Sainz-Trápaga con el equipo y el staff

Selfie de Tobías Sainz-Trápaga con el equipo y el staff

Este excelente momento de la selección masculina se ha consolidado días después de que World Rugby, que se financia sobre todo con los mundiales de rugby a quince, redujera los equipos de seven en las Series Mundiales para la próxima temporada en un intento de limitar gastos. A los Leones, subidos al podio, no les afecta. Las Leonas, duodécimas en la temporada regular, han quedado fuera. Al circuito le hace falta dinero privado. A nivel nacional, lo señalaba Pla con la plata colgada al cuello. "Ojalá tengamos más apoyo económico de empresas que apuesten por nosotros, y seguimiento, que vean que jugamos contra los mejores y se diviertan con nosotros".

En conversación con EL MUNDO, el seleccionador Paco Hernández manifestaba sus deseos para llegar aún más lejos. "Intentar generar un campeonato de España de rugby a siete, seguir trayendo chavales, que los jugadores y jugadoras quieran estar en este entorno". Hace unas semanas, en el entrenamiento abierto que el equipo hizo en Madrid, él deslizaba en privado que en Los Ángeles miraban al podio. En el torneo que decidía el título han dado otro paso más. Del tercer puesto de la temporada regular han avanzado hasta el subcampeonato.

De Los Ángeles a Los Ángeles, "volver a los Juegos Olímpicos" es la meta que a medio plazo se marca el seleccionador. Significan reconocimiento, dinero, visibilidad. Pero después de una temporada deslumbrante que les sitúa bajo los focos de la élite internacional, los jugadores españoles, cuando se plantean objetivos antes utópicos, coinciden sin saberlo con aquella reflexión que entonces sonó a cumplido algo sorprendente. "¿Por qué no?"

El rugby español sube al podio: la selección masculina de seven se clasifica para la final del Mundial

El rugby español sube al podio: la selección masculina de seven se clasifica para la final del Mundial

No encuentra su techo la selección masculina de rugby a siete. Este fin de semana en Los Ángeles los Leones de seven han hecho saltar por los aires el orden consolidado de las tradicionales potencias del deporte oval. Ya el sábado se convirtieron en el único conjunto del hemisferio norte en colarse en semifinales y este domingo se han asegurado, al menos, el subcampeonato del mundo en la presente temporada tras derrotar a Argentina en la semifinal (29-5).

La selección masculina de rugby a siete puede aún conquistar el oro porque disputará la finalísima contra Sudáfrica a las 02:40 de la madrugada (Rugby Pass tv, sólo hace falta registro).

Para saber más

Argentina era el único equipo al que esta temporada no había ganado el seven español. Hasta este domingo. Los Pumas han empezado muy bien, con una escapada por el centro en la que sólo un placaje in extremis de Moreno, ayudado por Ramos, ha evitado el ensayo. El primer aviso español ha llegado al reanudarse el juego: los Leones han arrebatado la melé que introducía su rival. A partir de ahí, el conjunto de Paco Hernández ha crecido, ha mantenido la posesión y ha dejado sin balón a los americanos. Cocinada a fuego lento ha llegado la marca de Pol Pla, su ensayo número 109 en las Series Mundiales.

En el último respiro de la primera mitad, una expulsión por golpe con el hombro en la cabeza ha dejado a Argentina con seis jugadores para el resto de la semifinal. A la salida del castigo, España ha posado su segundo ensayo para ampliar la brecha antes del descanso (10-0). El partido ya sólo lo podían perder los españoles y eso no ha ocurrido. Aunque González ha reducido diferencias para los americanos (10-5), tres marcas posteriores han ampliado la ventaja de los hombres de Paco Hernández hasta el 29-5 definitivo.

El sábado, clasificación épica

España había quedado tercera al final de la temporada y ese estado de forma le convertía en una de las favoritas para este torneo en el que, sin embargo, todos parten de cero.

Pero entraron mal los Leones a la serie decisiva. Con una derrota en el primer partido de la fase de grupos ante Australia (15-10) en un partido en el que no estuvieron cómodos. Balones caídos, balones retenidos, la presión del inesperado marcador en contra y, enfrente, un conjunto que aprovechó cada detalle de forma quirúrgica. Aun así, dejaron como siempre una nota de raza, perdieron cuando la remontada parecía posible. Porque, salvo en algún partido, este conjunto ha competido hasta en las derrotas.

Juan Ramos, tras posar el ensayo contra Nueva Zelanda

Juan Ramos, tras posar el ensayo contra Nueva Zelanda

Contra Nueva Zelanda no tenían margen de error. Los españoles jugaron sobre el alambre. Encajaron un ensayo y salvaron otro in extremis sobre la línea de marca. Al descanso (0-5), los Leones, de nuevo con errores de manos, estaban ya fuera de la lucha por las medallas. Pero empezaron a crecer, a creer. A falta de tres minutos se hicieron con el control del encuentro. Volvieron a esa peligrosa mezcla de paciencia y agresividad que les ha dado victorias. Acogotaron a los All Blacks bajo sus palos, y entonces Juan Ramos, vibrante, valiente, se fue contra el mundo y posó atropellando a dos rivales más fuertes. La victoria (7-5) les daba otra oportunidad.

España tenía que vencer el tercer partido -y por ocho o más tantos- a Fiyi, que llegaba por encima, como segundo clasificado, a esta fase regular. Mostró un gran control del partido, que ya dominaba al descanso (12-0). Sin embargo los Flying Fidjians, lejos de entregarse, buscaron la igualada en la segunda mitad y se acercaron a sólo siete puntos (19-12). La clasificación se decidió al límite, con una galopada de Ramos que, ya cansado, esperó el apoyo de Trevithick para descargarle y lanzar su carrera hacia el ensayo (24-12) y las semifinales, que han ganado este domingo. Ahora sólo falta la final.

Sea cual sea el resultado, en Los Ángeles el rugby español ha ocupado el centro del escaparate y proclama su pujanza entre los países emergentes.

Manu Moreno, el jugador de moda que aspira a ser campeón del mundo de rugby: "Si tenemos tirón, me parece estupendo"

Manu Moreno, el jugador de moda que aspira a ser campeón del mundo de rugby: “Si tenemos tirón, me parece estupendo”

"Ese vídeo pegó y nos ha traído cosas bastante buenas". Para el público ajeno al deporte, el rugby a siete está asociado a 'la Macarena'. Hace casi un año la Federación Española colgó en sus redes sociales una breve grabación de un jugador, Manu Moreno, bailándola con el torso desnudo. La viralidad desbordó cualquier previsión. Para los aficionados al rugby, sin embargo, lo más importante llega este fin de semana. Moreno es la cara más popular de la selección masculina de rugby a siete, que por primera vez aspira a coronarse campeona del mundo. "Mi objetivo es el oro, el que no tenga ese objetivo no debería estar aquí".

Son las nueve de la mañana en Los Ángeles cuando el jugador, 27 años, se conecta para responder sobre el año de la explosión. La suya y la del equipo. Aunque antes había tenido "algunos picotazos" en la moda, en estos doce meses ha posado para Springfield, Biotherm, Invictus, Calvin Klein, Maurice Lacroix... Presente en anuncios, campañas, portadas, no reniega de una visibilidad tan veloz como sus carreras con el balón bajo el brazo. "Ha hecho que marcas que me gustan y me representan se hayan fijado en mí".

En paralelo, la selección se ha consagrado como la gran sorpresa de las Seven Series, que equivalen al mundial de la especialidad olímpica. Los Leones llegan al torneo definitivo como terceros de la temporada regular, por detrás de Argentina y Fiyi, y por delante de -atención- Sudáfrica, Francia, Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña. Su meta inicial era el octavo puesto, que daba la permanencia. En el primer torneo quedaron segundos. "El objetivo cambió, al terminar el equipo tenía un poquito más en la mente pelear por los puestos de arriba". En cinco de las seis series se han metido en semifinales.

Cuenta Manu Moreno que la selección, que lleva años en régimen de concentración permanente, ahora ha crecido "en experiencia, en físico". Tanto que se permite empujar a otros equipos. "Una melé cómoda te da superioridad". Este equipo parte de un proyecto que inició el anterior seleccionador, Pablo Feijóo, y ha desarrollado el actual, Paco Hernández. Crece sobre siete horas diarias de trabajo. Tres y media, entre campo y gimnasio, de muy alta intensidad. "El único entrenamiento que no tiene dolor es el primero del año". Del choque al sprint, el ritmo nunca se detiene. "El cuerpo sufre bastante". Lo asegura un estudiante que ha aparcado Medicina en cuarto y al que le duele más perderse un partido que jugarlo con el hombro reventado e infiltrado.

Los brillantes resultados y el buen rollo han convertido a la selección española en protagonista de las cuentas de Instagram y TikTok del campeonato. "Al final, si hay buena vibra entre los jugadores se nota; si no, la gente no duraría más de una temporada". Buena parte del equipo lleva ya cuatro. Él comenzó en el rugby a los 16 años, en el Ciencias de Sevilla, donde, con casi 1,95 y 93 kilos, solía jugar de zaguero "habilidoso". Durante el confinamiento por la pandemia, y cuando iba a relegar el deporte por los estudios, Pablo Feijóo le invitó a probar el seven. Hasta hoy.

A Manu Moreno el rugby le ha dado "la vida y una personalidad". Le cuesta definirla. "Creo que soy una persona generosa, esto es un deporte de equipo, y valiente a la hora de afrontar nuevas adversidades y retos, me gusta tirar para adelante". En los vídeos suele aparecer bailando, poniendo la música, agitando a los compañeros. "Me divierto con casi todo". Pero ni la fama -Manu es pareja de la influencer Jessica Goicoechea- ni la viralidad importan sobre el césped. El jugador y sus compañeros están despuntando por el alto nivel individual y, sobre todo, colectivo. Por su agresividad tanto en defensa como en la posesión.

El atractivo de las selecciones masculina y femenina, multiplicada por las redes sociales, ha acercado el seven a un público joven. "Al final somos un producto, esto es un negocio, y si tenemos tirón y ayuda a llegar a más gente, pues me parece estupendo", razona Manu Moreno. No olvida la otra cara. "Lo que no se ve es el trabajo sucio, el trabajo duro, las hostias que nos metemos en cada entrenamiento, los dolores, los fisios, las lesiones. Todos aquí hemos pasado algún mal momento y el que no, es un superhéroe".

Tras la clasificación de las selecciones femenina y masculina de quince para sus respectivos mundiales, la conquista de un lugar en el podio por los chicos del siete elevaría a España entre los países emergentes. En la serie decisiva que entre el sábado y el domingo se disputa en Los Angeles (en directo en Rugbypass tv, sólo registro) no cuentan los resultados anteriores: el que la gane se proclama campeón del mundo. Los Leones están en un grupo con Australia, Nueva Zelanda y Fiyi. Los dos primeros pasan a semifinales. Y a soñar.

Manu Moreno, en un partido de las Series Mundiales

Manu Moreno, en un partido de las Series MundialesZach FranzenWorld Rugby

Tan pronto como pueda, Manu Moreno se tomará unos días para descansar. En los últimos meses ha exprimido el tiempo para que sus trabajos como modelo no mermaran su dedicación al rugby. "Si la marca te quiere y ellos se adaptan un poquito a tu calendario, que es bastante apretado... Es complicado, al final es sacrificar tus días libres para ir a trabajar, pero se puede", explica. ¿Cómo lo llevan sus compañeros? "Encantados porque algo siempre rascan, siempre con algo de coña, pero saben que las marcas están interesándose tanto por mí como por el equipo y eso repercute en recursos".

Junto a sus compañeros Pol Pla y Alejandro Laforga, Moreno va a enrolarse tras esta serie final una competición que arranca en India y a la que se ha invitado a jugadores de las mejores selecciones. "Son ligas privadas, hay bastante dinero y al final es una recompensa al trabajo bien hecho". El periodista bromea sobre la posibilidad de que le ofrezcan un papel en Bollywood. "Si me quieren pagar bien, hago la película que quieran... pero yo voy allí a jugar". Aunque ante la disyuntiva prefiere su deporte. "Es más probable ser campeón en Los Ángeles".

La selección femenina desciende por un cambio de reglas a última hora

Dos días antes de que comenzara el torneo decisivo de Los Ángeles, y cuando 16 selecciones (ocho masculinas y ocho femeninas) iban a competir por el ascenso o la permanencia en las Series Mundiales, la Federación Internacional ha anunciado públicamente que reduce de 12 a 8 los equipos en la élite.

Este corte por motivos presupuestarios deja fuera a la selección española femenina, que empezó mal la temporada pero había crecido con la competición y aspiraba a seguir en la élite. Las jugadoras de María Ribera pelearán en Los Ángeles por consolidarse en el segundo nivel, que les permitiría participar en tres series la próxima temporada.

Francia reconquista el Seis Naciones con cuatro victorias y 218 puntos anotados en cinco partidos

Francia reconquista el Seis Naciones con cuatro victorias y 218 puntos anotados en cinco partidos

Francia recupera el Seis Naciones de rugby y la ilusión de 2022, cuando lo ganó por última vez y soñaba con desafiar a los grandes del hemisferio sur. El mundial en su país ya pasó y ahora el equipo parece haber superado el lastre de la eliminación en cuartos. Año y medio después cierra el mítico torneo del norte con unas cifras deslumbrantes en ataque. 43 puntos a Gales, 25 a Inglaterra -pese a la derrota-, 73 a Italia, 42 a Irlanda y 35 este sábado frente a Escocia. Ha sido el conjunto más completo porque, cuando se ha visto sin balón, ha brillado en la defensa, casi hermética en la primera parte contra Irlanda y en la segunda mitad, este sábado, contra los escoceses.

La selección de Galthie no ha fallado en la jornada final. Ha sellado el triunfo en el Seis Naciones derrotando a Escocia (35-16) y haciendo inútiles las victorias de Irlanda en Italia (17-22) y de Inglaterra en Gales (14-68). Y eso que Francia se ha encontrado a una Escocia que siempre ha tratado de llevar la iniciativa, que se ha plantado en el descanso todavía con posibilidades de negarle la fiesta en París. Un balón suelto cazado por N'Tamack y el pase para la carrera y ensayo de Bielle - Biarrey (8 marcas, récord en una sola edición) han desatascado el encuentro y el músculo de los delanteros del banquillo lo ha asegurado. Reconquista el torneo tras rozar las cinco victorias.

Sólo ha perdido Francia ante Inglaterra, que acaba segunda. Desde la llegada del seleccionador Steve Borthwick el XV de la rosa ha acentuado su perfil sólido e industrial, eficaz y gris. Trata de controlar el juego y resulta muy complicado ganarla. Nadie podrá decir que en 2025 no ha competido. Perdió su primer partido pese a imponerse en la primera mitad a Irlanda. Ha ganado los otros cuatro, dos de ellos en casa y sobre el alambre. Se llevó por un punto el choque contra Francia (26-25) por los errores de manos de los rivales. Y se llevó por otro punto el partido contra Escocia (16-15) debido a la tarde aciaga con el pie y las indisciplinas de los escoceses. Pero estaba ahí, siempre al acecho hasta el pitido final.

Esas dos victorias impulsaron a Inglaterra. Hace una semana no pudo doblegar a Italia hasta el inicio del segundo tiempo pero acabó anotando siete marcas. Este sábado, otras diez en Cardiff en un encuentro disputado con la esperanza de un tropiezo francés y concluido con exhibición. Dentro de su estilo, el equipo se ha asentado bajo la dirección en el campo de Alex Mitchell y Fin Smith, y muestra fortaleza tanto en la delantera como en la tres cuartos. Los jóvenes siguen asomando a las convocatorias en una renovación que aparentemente apunta al próximo mundial.

Seis Naciones 2025

El debutante inglés Henry Pollock se escapa para anotar un ensayoAdrian DennisAfp

Con el funcionamiento de sus principales equipos vinculado al de la selección, Irlanda se ha aupado desde hace años por encima del binomio que forman Francia e Inglaterra. Los verdes son una máquina engrasada, pero al inicio del torneo les costó arrancar. En la primera jornada perdían 5-10 al descanso en casa ante Inglaterra. En la tercera, al poco de empezar la segunda mitad, caían 18-10 en Gales. En esos momentos suele asomar el criterio del medio melé Gibson-Park, que sube el ritmo, la delantera se calienta, empieza a pisar la 22 rival y, sumando fases, se transforma en imparable. A eso se añade la dureza de Bundee Aki y James Lowe para romper placajes y posar o descargar el balón.

Tres triunfos de tres había cosechado Irlanda a mitad de torneo. En Dublín contra Francia, en el partido probablemente más importante del Seis Naciones, el quince de Simon Easterby arrancó por fin a tope. En el primer cuarto de hora los galos, encerrados en su 22, llevaban 73 placajes por cuatro de los locales. Pero resistieron. Irlanda se fue sin puntos, algo insólito en un equipo generalmente muy efectivo. Consiguió remontar al descanso y en la segunda parte, cuando suele acelerar, se vio superada a lo largo y a lo ancho por el huracán francés, que le marcó cuatro ensayos seguidos. La derrota ya le privaba del Grand Slam. Este sábado ha hecho sus deberes en Roma -victoria 17-22 con punto bonus por cuatro ensayos- pero el tercer puesto se queda lejos de sus aspiraciones.

Escocia concluye cuarta. Otro año que se presentaba como candidata a la sorpresa y acaba a mitad de tabla. Comenzó como casi siempre, derrotando (31-19) a una Italia que a falta de 20 minutos le puso el partido cuesta arriba. Nunca pudo con Irlanda (15-27) y perdió la gran oportunidad ante Inglaterra, a la que se impuso claramente a domicilio en posesión, territorio, metros con el balón en la mano, defensores batidos, ensayos. Un cúmulo de méritos que se estrellaron con la tarde aciaga del apertura Russell en las transformaciones. Marró las tres, una relativamente sencilla, cuando su porcentaje de acierto en el torneo de 2024 fue del 96%. Inglaterra, al contrario, tiró cuatro veces a palos sin fallo.

El XV del Cardo, con una delantera muy trabajadora y una línea potente mueve sin descanso el balón, busca las cosquillas al rival, a ratos entusiasma y luego se apaga. Este sábado, pese a la derrota, ha jugado un partido valiente, de mucho mérito, en París. Pero un año más flota la sospecha de que sus resultados son cortos para su capacidad. Sin opción en los mundiales, tampoco encuentra su momento en el Seis Naciones.

Seis Naciones 2025

El irlandés Lowe trata de romper un placaje y no pisar la líneaFilippo MonteforteAfp

El Seis Naciones 2025 deja una señal de alarma en algunos resultados. Italia recibió 73 puntos de Francia; Gales, 68 de Inglaterra. La actuación en 2025 sabe a poco a la Italia del argentino Gonzalo Quesada, que el año pasado firmó dos triunfos y un empate. En su única victoria de este año mostró solvencia. Recibía a Gales en Roma en el duelo del fondo de la tabla y supo encarrilar el partido y mantener la diferencia (22-15). Los azzurri, sin embargo, fueron claramente inferiores a Francia e Inglaterra. Este sábado, en Roma, se han adelantado contra Irlanda y luego la han apretado en los minutos finales (17-22). Están aún lejos de estos tres conjuntos, pero han dejado de ser una comparsa.

Gales, para su desgracia, equivale a la nostalgia por un prestigio cada vez más lejano. Ganó el torneo en 2021. En 2022 y 2023 sólo venció un partido. El año pasado, ninguno. Este, tampoco. Tras la citada derrota en Roma el seleccionador Gatland fue despedido. El conjunto sobrevivía a base de defensa y maul, una receta que hoy se queda corta. Con la llegada interina de Matt Sherratt al banquillo y sus cambios en la alineación, el quince galés ha tratado de proponer más. Perdió con Irlanda, a la que se impuso en metros portados con el balón y defensores batidos. Asustó a Escocia hace una semana y este sábado, ante Inglaterra, aspiraba a la sorpresa y ha recibido una paliza (14-68), su peor resultado en un choque del Seis Naciones. Este triste presente apenas deja el consuelo de que su futuro por fuerza será mejor.

La apasionante última jornada del Seis Naciones: cuatro posibles ganadores, todo puede pasar

La apasionante última jornada del Seis Naciones: cuatro posibles ganadores, todo puede pasar

No muestra el rugby más completo y sólo una de sus selecciones ganó una vez un mundial pero el Seis Naciones se cimenta sobre un imán para los aficionados: la rivalidad. Secular, anual, imperecedera. Un aliciente al que suele sumarse la incertidumbre, que este año se prolongará probablemente hasta el final del último encuentro. Tres conjuntos tienen posibilidades reales -y un cuarto, opciones matemáticas remotas- de conquistar el torneo este sábado en la última jornada. Sí se ha despejado una incógnita: en 2025 no hay campeón invicto.

Después de cuatro encuentros, Francia encabeza la clasificación con 16 puntos, seguida de Inglaterra (15), Irlanda (14) y Escocia (11). Como la victoria supone cuatro puntos, y se reparte uno extra cuando un equipo anota cuatro o más ensayos, estos conjuntos aspiran al título. Pero no en las mismas condiciones. El quince galo entra en la recta final con la ventaja de que depende de sí mismo. Y, en segundo lugar, con la tranquilidad de que, salvo tanteos de escándalo este sábado, los empates en la clasificación final le favorecerán porque el primer criterio es la diferencia global de puntos y lleva +106, muy por delante de Inglaterra (+20) e Irlanda (+13). Habrá drama por arriba y drama por abajo. Italia, con 4 puntos, y Gales, con 3, competirán en paralelo para evitar la deshonra del último puesto.

La jornada decisiva arranca a la hora de la comida y concluye después de la cena. Italia e Irlanda abren el sábado en Roma (15:15, hora peninsular española; los tres partidos, en Movistar+). El conjunto visitante aún aspira a convertirse en el primero que se lleve tres veces consecutivas el torneo. Algo que nunca ha ocurrido desde que, en el año 2000, se incluyó precisamente a Italia. Debe vencer, mejor anotando cuatro o más ensayos y por amplia diferencia, y esperar un tropiezo de Inglaterra y luego otro de Francia. Complicado.

Si Irlanda no puede influir en esos hipotéticos fallos ajenos, en la última semana ha visto desmoronarse las certezas sobre su dominio durante las dos ediciones anteriores. El pasado domingo cayó ante Francia en Dublín por un inesperado 27-42 con dos ensayos postreros que maquillaron su derrota. Más dura es la sensación de que su muy fiable motor diésel se vio superado. Con todo, los irlandeses son favoritos en Roma y tratarán de sentenciar cuanto antes. Italia también se juega mucho. Una victoria le daría el prestigio y la confirmación de que planta cara a todos. Y el orgullo. En su último partido en Roma, Francia le hizo nada menos que 74 puntos.

A las 17:45 Gales recibe a Inglaterra en un encuentro aderezado por la difícil vecindad, resumida para el anecdotario en la hiperbólica, quizá retocada, arenga del capitán Phil Bennet a sus compañeros en 1977. "Mirad lo que esos bastardos han hecho a Gales. Se han llevado nuestro carbón, nuestra agua, nuestro acero. Compran nuestras casas y sólo las usan una quincena al año, de vacaciones. ¿Y que nos han dado? Nada. Hemos sido explotados, violados, sometidos y castigados por los ingleses. Contra esos tipos jugamos esta tarde". Aquel equipo venció; le sobraba el talento. Sin llegar a semejante memorial de agravios, el quince local necesita hoy imperiosamente el triunfo por razones muy distintas. Ha perdido sus últimos 16 partidos.

Enfrente, Inglaterra precisa, además del tropiezo francés, de la victoria y, si es posible, anotando cuatro o más ensayos. Es mejor equipo que el anfitrión y debería imponerse. Sin haber hecho un gran torneo, habiendo vencido dos encuentros en el último suspiro y por un solo punto, los ingleses se plantan en la última jornada con la posibilidad de ganar el Seis Naciones. Pueden confiar en su ataque. Hace una semana metieron siete ensayos a Italia (47-24), tres de ellos casi seguidos al inicio de la segunda mitad para cerrar un choque hasta entonces igualado.

El supersábado y el Seis Naciones 2025 concluirán con el partido que disputan en París (21:00) Francia y Escocia. Los locales reconquistan el torneo si ganan marcando cuatro o más ensayos; es muy posible que les sirva la victoria sin llegar a ese número de marcas. Y, aun así, es presumible que las metan a juzgar por sus amplísimos tanteos anteriores.

Las remotísimas opciones de Escocia pasan por una triple carambola: las derrotas de Irlanda e Inglaterra y su triunfo en París marcando cuatro o más ensayos y con una diferencia de 52 o más puntos. En rigor, lo que hace peligroso a este conjunto no es tanto ese cálculo casi imposible como su imprevisibilidad, el placer de dar un disgusto al que anfitrión mientras prepara la fiesta. ¿Sucederá? Es difícil.

Francia llega muy motivada por la lesión de su líder, Antoine Dupont. Recibió hace una semana en Dublín, en un agrupamiento espontáneo, un fuerte impacto lateral en la rodilla derecha que le ha causado una rotura del ligamento cruzado anterior. La polémica sobre si fue una circunstancia del juego o una carga intencionada arreció en los días siguientes. Su federación ha intentado sin éxito que se citara a dos jugadores irlandeses ante una comisión disciplinaria. Sus compañeros, que reaccionaron sobre el césped con una exhibición de buen juego, quieren dedicar el torneo al gran capitán y, por descontado, demostrar que un buen equipo es capaz de sobreponerse a la ausencia de su estrella más brillante.

Mario Pichardie, jugador de la selección española de rugby: "En los mejores días podemos plantar cara a cualquiera"

Mario Pichardie, jugador de la selección española de rugby: “En los mejores días podemos plantar cara a cualquiera”

Mario Pichardie, 24 años, debutó en la selección española de rugby en el peor momento. Era noviembre de 2022 y el equipo se juntaba por primera vez tras confirmarse su exclusión del Mundial por la sanción a una negligencia en los despachos. "Si esto fuese un club, mucha gente se hubiera ido. No se sabía si el entrenador seguía o no, estaba todo en el limbo, era una situación muy complicada". Hoy recuerda a los compañeros que acudían a aquellas convocatorias para guiar a los que, como él, empezaban. Los Leones les han dedicado la recién ganada clasificación para Australia 2027. "Me quedé en el vestuario viendo la camiseta con sus nombres y me puso los pelos de punta".

En términos personales, aquel debut tampoco fue una decisión fácil. Con la primera internacionalidad pasaba a ocupar plaza de extranjero en Inglaterra y casi se cerraba una posible carrera en el país donde llevaba años. Pero Pichardie es en la actualidad uno de los jugadores fijos en la renovada selección española y, además, uno de los capitanes de esta nueva etapa. En los entrenamientos habla, gesticula, anima. "Hay que ser un líder en el campo para ser un líder fuera", explicaba el pasado jueves a EL MUNDO desde el hotel de concentración.

Para este delantero, más que el resultado, es importante mostrar el ADN, la identidad "Entrar al vestuario y estar orgullosos del partido que hacemos, que llegue el minuto 80 y no podamos recriminarnos nada". El mayor de los Pichardie -su hermano Hugo está igualmente en la órbita de la selección- define "la regla de oro" cuando se incorpora al XV del León: "Si llevas el escudo de España, en la calle o en el campo, hay que dar ejemplo".

Cuenta Mario, hijo de un jugador francés de rugby, que de niño este deporte le permitía "desconectar, tener una excusa para no estudiar". Practicaba otros, sobre todo judo. A los 12 años jugó contra su amigo y compañero de selección Gonzalo Vinuesa en un partido de baloncesto federado. A los 16 vio en el rugby una posible forma de vida y marchó a estudiar bachillerato a Inglaterra. Llegó con 76 kilos, ganó una docena en tres meses al empezar en el gimnasio. El chaval espigado y hábil de manos que ocupaba el puesto de medio de apertura mide ahora 1,94, pesa en torno a 104 kilos y, desde la segunda o tercera línea, intenta liderar a los delanteros.

De esos seis años en Inglaterra recuerda que dedicaba al balón oval "una barbaridad" de tiempo. Mario Pichardie despuntó y entró en la órbita de los Wasps, un club profesional de la Primera División, hoy desaparecido por quiebra. Entrenaba con la primera plantilla, con la que incluso debutó, y jugaba cedido en equipos afiliados. "Había días que salía de casa a las ocho de la mañana y volvía a las once de la noche, estuve siete meses sin tener ningún día libre". En los ratos sin balón se enfrentaba a la carrera universitaria. Es licenciado en ADE internacional.

Aunque ha tenido llamadas de Francia, Mario Pichardie ha optado por permanecer esta temporada en España. Ha vuelto a Alcobendas, el club donde se formó. "Era el año más importante y yo quería estar presente en todas la concentraciones, no tener que pelearme con ningún club francés, estar disponible siempre", explica. En julio, sin embargo, se lesionó en un hombro jugando contra Tonga. Seis meses ha tardado en reaparecer tras una recuperación contrarreloj para no perderse la fase de clasificación para el Mundial. "Saqué de mi vida todo lo que no fuera el rugby, quería poner muy difícil a Pablo Bouza dejarme fuera". Llegó a tiempo.

Para saber más

Aunque no estaba disponible, el delantero acompañó a la selección en los últimos partidos de preparación en noviembre. "Lo paso genial, no son compañeros de equipo, son amigos. Muchos, cuando nos vamos, tenemos ganas de volver", dice Mario Pichardie sobre el ambiente, "muy divertido", en esta escuadra rejuvenecida. Destaca la confianza que tenían ante el decisivo partido contra Países Bajos que España ganó 53-24. "Es como cuando te presentas a un examen sabiendo que has estudiado todo".

El XV del León ratificó hace ocho días su clasificación para el Mundial de Australia con una victoria en Suiza (13-43) en un partido muy flojo. "Yo creo que sentíamos que podíamos ganarlo en modo automático y era muy difícil jugar porque eran muy caóticos", admite Pichardie. "En el descanso nos cayó una bronca bonita".

Este domingo la selección tampoco ha convencido. Se ha visto claramente superada (32-62) por Georgia, que también estaba clasificada antes del encuentro. Bouza ha dado descanso a Pichardie. El jugador describe el estilo del seleccionador como "directo" y a la vez "involucrado" con sus hombres. «No va con rodeos y eso ayuda. Es una persona de pocas palabras pero es el patrón, se le escucha a rajatabla y vamos todos a una con él».

Del Mundial Pichardie espera que ayude a mejorar la financiación del rugby español. "Necesitamos dinero para hacer viajes, concentraciones, que los jugadores no tengan que tener un segundo trabajo, va a hacer que esto suba muchísimo". Recuerda de nuevo a la generación perdida, que ganó la clasificación en el campo pero fue descalificada por alineación indebida. "Te das cuenta de que no sólo lo haces por ti, en parte lo debemos a ellos y en parte debemos dar una imagen para España, saber que la clasificación ha merecido la pena y que estamos preparados para luchar contra los mejores".

Si es convocado, Australia 2027 le supondrá un premio. "Sería para mí una recompensa a una vida de sacrificios, yo he invertido mucho tiempo en el rugby. Una recompensa absoluta, es mi sueño jugar un mundial con España y ganar partidos allí". Al rugby Mario Pichardie ya le agradece lo que ha aprendido desde que empezó cuando era un adolescente caótico con poca afición al estudio. "Me da una base de vida, de compromiso, de entender lo que cuesta ganarte las cosas y el puesto, aprendes a manejar tus emociones, las frustraciones", detalla. A Mario Pichardie no le basta ir sólo a aprender. En la preparación para los partidos clasificatorios se dio cuenta del potencial de la selección española. «En los mejores días puede plantar cara a cualquiera».

"Creo que tenemos equipo para ganar el Europeo"

Georgia, España, Portugal y Rumanía ya han conquistado las cuatro plazas para el Mundial de Australia que la Federación internacional de rugby ponía en juego en el llamado Campeonato de Europa. El próximo mes los cuatro equipos lucharán por ganar este torneo, que en el Viejo Continente agrupa a los equipos del nivel siguiente al Seis Naciones.

El primer fin de semana de marzo Georgia recibirá a Rumanía en una semifinal. Portugal, a España en la otra. Georgia vuelve a ser favorita. Este domingo batió a los Leones en Madrid por un contundente 32-62 en un choque en el que les hizo diez ensayos.

En 2024 España fue tercera del Campeonato de Europa, un bronce que el seleccionador Pablo Bouza se ha propuesto superar este año. Mario Pichardie, en conversación con EL MUNDO, iba hace unos días más allá: "Quiero ganar el Europeo, creo que tenemos un equipo para ganarlo". El próximo y difícil paso, vencer a domicilio a Portugal.