Portugal se agiganta para arrebatar a Georgia (17-19) el Campeonato de Europa de rugby y España rescata el tercer puesto

Portugal se agiganta para arrebatar a Georgia (17-19) el Campeonato de Europa de rugby y España rescata el tercer puesto

Honor al rugby de Portugal, que este domingo contra pronóstico ha batido a Georgia (17-19) para hacerse con el Campeonato de Europa. Rompe la racha de ocho títulos caucásicos consecutivos y confirma que el crecimiento exhibido en el último mundial no se detiene. Este domingo ha firmado en Leganés un partido precioso, pleno de valentía y madurez para derrotar a la rocosa Georgia.

Porque jugar contra Georgia, fortísima en el combate, áspera como una lija y al límite del reglamento, equivale a un extenuante ejercicio de resistencia. Portugal ha querido ir más lejos. Ha propuesto su plan desde el principio, haciendo circular el oval a lo ancho, moviendo a la defensa, cruzando balones rasos a las espaldas, anchísimas espaldas, de los caucásicos. Sin embargo, los dos golpes de castigo obtenidos no pasaban entre los palos. Con los minutos Georgia comenzó a crecer. Balón y empuje hasta meterse en la 22 rival, percutir, percutir y percutir. Aguantó Portugal las embestidas hasta que en el 25 Georgia posó, en uno de sus mauls letales, junto al banderín (5-0). Quirúrgica como acostumbra, todavía firmaría otro ensayo con una melé avasalladora para abrir hueco antes del descanso (12-3).

Los Lobos lusos han recuperado el timón al regresar al campo. Con posesión, ahora sí, en la 22 georgiana, divisando ya la línea de ensayo. Cada placaje, un choque de trenes. Conquistaba Portugal un golpe de castigo centrado (12-6) para entrar con vida en los 20 minutos decisivos. Su apertura, Cabral, cruzaba una patada 50/22 y a la salida el equipo rozaba la marca. Se quedaba otra vez a un palmo de la línea prometida. Sumaba tres puntos de un golpe de castigo (12-9) que sabían a poco. A Georgia, por mal que lo pase, siempre le queda el maul. Con uno imparable ha posado por tercera vez (17-9, minuto 67).

Con el agua al cuello han apretado los portugueses, que se han dado el lujo de sacar un golpe de una melé georgiana (17-12) y, al siguiente envite, tras otra infracción que dejaba al rival con un jugador menos, regresar a la 22. Ahí, a la tercera, llegó el ensayo de Pinto que remontaba la final (17-19, minuto 73) con la transformación de Vareiro, mejor jugador de este partido decisivo. La intensidad subió todavía más con las brutales cargas georgianas, el impenetrable muro luso, el éxtasis del quince ibérico y de sus seguidores.

Es la segunda mala noticia para Georgia en tres días, después de que el viernesla Agencia Mundial Antidopaje confirmara la suspensión de seis jugadores de su selección. Aunque es cierto que no han participado en esta edición, el número de sancionados y la implicación de un miembro del staff ponen en cuestión la versión que reduce el incidente al uso de drogas recreativas.

España salva el bronce en la segunda mitad

El Campeonato de Europa acaba con alivio para la ciclotímica España, que disparó su euforia plantando cara a domicilio a Georgia en la fase de grupos y se vio desactivada en semifinales por la defensa de Portugal. La resaca de esa derrota ha dejado tocado y destemplado al XV del León. Pareció salir más fuerte que Rumanía, pero se fue enfriando, con el partido disputado al ritmo del medio melé visitante Conache, paciente para manejar la posesión -un 69% rumana en este primer tiempo-, avanzar hasta la 22 española, exprimir cada maul, buscar la corpulencia de sus tres cuartos. Con 0-3 a favor de los visitantes una tarjeta roja no reemplazable al rumano Immelman ha dejado a su equipo en inferioridad para el resto del encuentro.

Ni así ha tomado el mando España, muy exigida en el contacto. Las rupturas que ha conseguido el conjunto de Bouza, con Nieto siempre listo para la arrancada, han muerto, como en Lisboa, en pérdidas de balón. Muy pocas oportunidades y sin fruto. Un ensayo del ala Bonaparte y un drop han llevaron hasta el 0-11 la ventaja rumana y la inquietud a la grada. Richardis aprovechó un golpe centrado para reducir diferencias (3-11) y el arreón final no tuvo premio. A esta España desvaída le venía bien el descanso.

Pero regresó igual. Concediendo tres puntos (0-16) y perdiendo la primera touche, su refugio de seguridad. A los Robles les bastaba con rebañar balones en el ruck. Por fin a partir del minuto 45 se ha lanzado el quince de Bouza a desplegarse en horizontal. De lado a lado, con paciencia ha fabricado el ensayo de Laforga (10-14). Ahí España se vino arriba. Con los hombre de refresco en el campo, robó una melé en la 22 rumana, movió y Saleta se escapó para posar y empatar (17-17).

A partir de ese momento, a falta de 20 minutos, la batalla en el suelo ha cambiado de dominador. La defensa local ha robado dos retenidos, se ha ido a la touche en la 22 rival y ha sumado otros dos ensayos. En total, cuatro seguidos en 20 minutos, el ataque volvía a carburar. A los visitantes les pasaba al fin factura la inferioridad, aunque en una muy notable actuación, se mantenían en el partido con los tiros a palos convertidos por Conache (23-29, min 74). El quince de Bouza se enganchó a la trinchera. Los rumanos encadenaron más de 20 fases en la 22 española pero no pudieron llegar a la línea.

Este trabajado tercer puesto recompensa a los aficionados presentes en Butarque. "España ya no sorprende", decía el seleccionador Pablo Bouza. Pronostica partidos muy complicados y llama a mejorar: "Con esto no nos alcanza, lo vengo diciendo desde que nos clasificamos al mundial, necesitamos jugadores que lleguen mejor físicamente, con más competencia y más competencia entre ellos". El choque de este domingo, con el pobre inicio y la victoria final, sirve de aprendizaje.

"El rugby tiene que estar limpio"

El seleccionador español no ha entrado a fondo en la sanción de la Agencia Mundial Antidopaje a seis jugadores georgianos por sustitución de muestras de orina para evitar los controles, aunque sí ha lamentado la tardanza con la que se ha conocido la decisión. "No entiendo por qué sale ahora, había que sacarlo antes, el rugby tiene que estar limpio", ha manifestado Pablo Bouza.

Álvaro García, de jugar al rugby "por error" a ser uno de los capitanes de la selección: "No estamos en crisis, estamos en una buena línea"

Álvaro García, de jugar al rugby “por error” a ser uno de los capitanes de la selección: “No estamos en crisis, estamos en una buena línea”

Caminaba cabizbajo el rugby español, aún deprimido por la última descalificación de un mundial, cuando en verano de 2023 la selección masculina sub20 se clasificó para el de su categoría. El éxito no sólo consistía en esa plaza en la élite, sino sobre todo en la oportunidad de elevar el nivel de los canteranos más prometedores. Desde entonces ha mejorado la preparación y el número de jóvenes que se abren camino hacia la selección absoluta.

Álvaro García era el capitán de aquella selección sub20. Hoy, con 22 años, es profesional en Francia, además de titular y uno de los capitanes del XV del Léon. Como en el campo, en la videollamada entra directo. "Ha sido un accidente, no estamos en ningún tipo de crisis, estamos en una buena línea", responde sobre la reciente derrota (28-7) ante Portugal en la semifinal del Campeonato de Europa, el escalón siguiente al Seis Naciones.

Una derrota que supuso un revés no tanto por el resultado como el pobre juego, porque la mejoría bajo la dirección de Pablo Bouza había alimentado las expectativas y porque las finales se celebran este domingo en el estadio Ontime Butarque de Leganés. España luchará (16:00) por el tercer puesto frente a Rumanía, Georgia y Portugal disputarán (18:45) la final, pero se ha roto el sueño de unas gradas llenas. Tras la decepción, la Federación ratificó en un comunicado su apuesta por el staff, la plantilla y la línea de trabajo. "No vi necesidad, pero no me voy a meter", dijo el viernes el seleccionador sobre ese mensaje.

Frente a esa difusa percepción de crisis, Álvaro García apunta a una mala actuación aislada. "Portugal supo aprovechar muchísimo mejor cada oportunidad y nos castigó muy duro, un exceso de confianza pudo ser uno de los factores, pero no lo es todo", explica el jugador. Alude a los minutos de posesión sin fruto, a oportunidades desaprovechadas. "La defensa de Portugal fue increíble, sin golpes de castigo, se va generando una frustración y se intentan cosas que no están dentro de lo que entrenamos". En nombre del equipo transmite el deseo de "pasar página".

La primera página de Álvaro García en este deporte se escribió, cuenta sonriendo, "por error o por casualidad". Tenía 9 años, ninguna relación con el rugby, se había cansado del tenis y su madre quería apuntarle a atletismo. Se metió en el local equivocado, del club Sant Cugat, y allí le convencieron para que el chico probara con el balón oval. "Un mes más tarde estaba a tope, enganchado", recuerda.

No hubo más casualidades. Despuntó en la cantera, debutó en División de Honor con la UE Santboiana y, animado por un compañero, miró a Francia. Sin agentes, de manera artesanal. Hizo un vídeo con sus mejores jugadas y lo mandó a los correos que había rastreado en las webs de los principales clubes. "Envié unos 20 ó 30 y sólo me respondieron tres, dos me dijeron que ya tenían talonadores, y la tercera respuesta, al fin positiva, fue la de Stade Français". El acuerdo fue rápido. "Cada año reciben unos 200 mails como el mío, les llamó la atención mi perfil".

Antonio HerediaEL MUNDO

El perfil deportivo de Álvaro es el de un jugador muy fuerte (1,78 y 107 kilos), seguro en las fases estáticas, sobre todo en el lanzamiento de touche, y que gana metros con el balón bajo el brazo. Del personal destaca un dato: el español recién llegado se convirtió también en capitán del equipo de promesas de un club francés fundado en 1883. "Supongo que es un poco innato", comenta. "Tenemos varios líderes", añade sobre la selección española. Esboza un apunte sobre su estilo. "Se juega mucho con el corazón y la cabeza, diría que es casi más importante estar centrado que a lo mejor sobreexcitado. A este nivel es más importante la parte técnica y táctica, por supuesto con un poquito de chispa".

Su veloz evolución no siempre ha sido fácil. "Llego a París, mal tiempo, entrenamientos durísimos, la primera vez que vivía solo, me pilló un poco de sopetón y me lo iba guardando todo". Acudió a un psicólogo deportivo, experiencia que recomienda. "Me ayuda a organizar la cabeza, a encontrar mis sistemas de escapatoria si siento que estoy empezando a ir mal, es una herramienta muy importante".

Hace unos meses, tras debutar con el primer equipo en el Top 14 y en la competición europea, Stade Français anunció el contrato como profesional de Álvaro García. Ahora alterna un club de máxima exigencia y una selección en crecimiento. "En el club los que tienes al lado son tus compañeros de trabajo. No digo que no tenga amigos ni que sea un ambiente frío, pero en la selección se siente un ambiente especial, hay un grupo muy unido, no hay pequeños clanes".

Pese a su juventud, este delantero forma parte, junto a compañeros de selección más consagrados como el primer capitán Jon Zabala y Joel Merkler, del exclusivo club de españoles que compiten en la primera división francesa. "Somos afortunados de vivir de un deporte en el que lo pasamos bien", admite. En paralelo, avanza con los estudios, le falta algo más de un curso para licenciarse en ADE. "El deporte no dura para toda la vida, hay que preparar esa transición para presentarte en la vida real y es bueno conocer gente fuera".

Al rugby le agradece muchas cosas. "Desde pequeño me dio un grupo de amigos". El esfuerzo compartido. "Estás poniendo tu cuerpo al límite y eso une mucho". Y una mirada colectiva. "El sacrificio, estar un poco al servicio de los demás".

Tras un lunes "duro, con un poco de sentimiento de angustia" por la derrota en Lisboa, la selección española se reencuentra este domingo con Rumanía. Un conjunto que, según el seleccionador, presentará "una melé fuerte, un muy buen maul" y, en la tres cuartos, jugadores "grandes, frontales, que buscan el uno contra uno". Álvaro García espera que los aficionados respondan. "No jugamos tantos partidos en España, nos gusta tenerlos pegados a la oreja y animando". Y anima a quienes nunca han asistido a un partido en directo. "El rugby es chulísimo de ver".

Las finales del Campeonato de Europa

Los cuatro partidos se disputan este domingo.

Por el séptimo puesto:

Alemania - Países Bajos

11:00 Estadio Nacional Complutense (Madrid)

Por el quinto puesto:

Suiza - Bélgica

13:30 Estadio Nacional Complutense (Madrid)

Por el tercer puesto

España - Rumanía

16:00 Estadio Ontime Butarque (Leganés)

Final

Georgia - Portugal

18:45 Estadio Ontime Butarque (Leganés)

El Seis Naciones se rinde en el último segundo ante el ataque de la campeona Francia y deja a Inglaterra entre interrogantes

El Seis Naciones se rinde en el último segundo ante el ataque de la campeona Francia y deja a Inglaterra entre interrogantes

El sábado de pasión por el rugby europeo encumbra a Francia como campeona del Seis Naciones. La corona tras un epílogo trepidante en París. Un feroz, intensísimo Francia - Inglaterra que merecieron ambos equipos y sentenciaron al galope el ala galo Bielle -Biarrey, con cuatro ensayos, y su compañero Ramos, que anotó el tiro a palos de la victoria (48-46) con el tiempo cumplido. Tras 80 épicos minutos para la memoria del torneo, Francia revalida el título y cierra un lustro hegemónico, con tres triunfos y dos segundos puestos.

A la vista de los resultados anteriores, a Francia le bastaba ganar pero desde el inicio se le ha atragantado la a priori renqueante Inglaterra. Comenzó el XV del Gallo con su fórmula magistral, poca posesión y balones rasos para las carreras y los ensayos de Bielle - Biarrey. Pero los ingleses, deseosos de reivindicarse tras tres fracasos, devolvían golpe por golpe en un intercambio sin tregua y jugado de costa a costa. Escocia desnudó hace una semana los problemas defensivos de Francia y este sábado los ingleses los han aprovechado. Con el choque empatado a 17, su delantera ha comenzado a imponerse con claridad, ha conducido al equipo a una ventaja de 17-27. A punto de enredarse en sus dudas, en la última jugada de la primera mitad Francia ha forzado un ensayo de castigo (17-24) y una tarjeta amarilla que le daba superioridad numérica durante diez minutos.

Arrancó la segunda mitad al ritmo de Francia, ese oval que vuela de mano en mano guiado por el inspirado apertura Jailbert. En esos minutos con un jugador más los galos anotaron dos ensayos para poner rumbo a la victoria (38-27 en el minuto 48). Y ya apuntaban hacia el tercero consecutivo cuando el delantero inglés Chessum robo un balón, tiró de piernas y posó. Otra marca inglesa dio la vuelta al marcador (38-39).

65 minutos de gran emoción dieron paso a 15 de implacable dramatismo. El cuarto ensayo de Bielle - Biarrey, con su récord de nueve en una sola edición (45-39). El crecimiento del XV de la Rosa, imparable a la hora de encadenar percusiones y pases, de fabricar los huecos en una defensa, la francesa, que lo pasa mal en el combate.

Resistía Francia junto a su línea, incluso con un hombre menos. Tras un saque de lateral combatían en un maul los jugadores de ambos conjuntos como rinocerontes enfrentados, el estadio rompía a cantar La Marsellesa. Inglaterra posó a falta de dos minutos el 45-46 pero no supo cerrar el partido. Se deshizo de la posesión con una patada inoportuna y los locales, en una indesmayable sucesión de percusiones, arrancaron el golpe de castigo a 45 metros que la cabeza fría y la puntería de Ramos colaron entre palos con el tiempo cumplido. París ya era, más que nunca, una fiesta.

211 puntos, más de 40 en cada choque, ha anotado Francia en el Seis Naciones 2026. Nada menos que 46 ha anotado este sábado Inglaterra cuando sólo había hecho 107 en los cuatro choques previos. Concluyen los primeros con cuatro victorias y los segundos con cuatro derrotas, estos últimos sumidos en una crisis de resultados y los análisis llenos de interrogantes. También, por qué no decirlo, sumidos en una crisis de personalidad ¿Cómo es posible la Inglaterra plena de convicción que ha brillado esta noche apenas fuera una sombra en sus derrotas ante Escocia, Irlanda y Gales? La actuación de este sábado no oculta que ha sido la gran decepción del Seis Naciones. Llegaba como aspirante al título y apenas conquistó el partido inaugural. Finaliza penúltima.

Irlanda se impone a Escocia

A Francia sólo le hacía falta ganar porque Irlanda había derrotado a Escocia (43-21) en el primer partido de la tarde. El XV del trébol se ha mostrado inmisericorde en ataque, ha sacado mucha rentabilidad de sus entradas en la 22 contraria -tres ensayos antes de los 20 minutos-, recuperando una de las señales de identidad de sus años de éxito.

Pero Irlanda se ha llevado este partido entre candidatos sobre todo por su abrasiva defensa, Una veintena de fases le hicieron falta a Escocia para anotar su primer ensayo. Después, durante el resto de la primera parte, los irlandeses resistieron atrincherados, sin conceder puntos, cada vez que los visitantes bordeaban su zona de marca. El 19-7 del descanso se apretó hasta un 26-21 (minuto 60) que aún hacía soñar a Escocia. El intercambio final de golpes sólo amplió la ventaja local.

Irlanda ha ido menos a más. Se marcha segunda, con cuatro victorias y una derrota pero deja la sensación de haber llegado cuarenta minutos tarde al torneo. Su derrota inicial en Francia (36-14), a la postre decisiva, entraba dentro lo probable, pero no que el choque estuviera resuelto (22-0) antes del descanso. Sufrió mucho para ganar a Italia, remontó el vuelo con una brillante victoria a domicilio ante Inglaterra, bajo la batuta del medio melé Gibson-Park, y venció con solvencia a una correosa Gales. Entró con malas perspectivas y sale del Seis Naciones con la sensación de mantenerse entre las grandes selecciones del norte.

La derrota de este sábado en Dublín resquebrajaba a la vez el sueño escocés de ganar su primer Seis Naciones. No es que haya jugado mal; simplemente, una Irlanda superior ha sabido desactivarla. La Escocia de este sábado no ha transmitido la electricidad vibrantes victorias sobre Francia e Inglaterra. En su balance hay que computar el frustrante tropiezo inicial en Italia y el apurado triunfo en Gales. Concluye el torneo con tres victorias en cinco partidos. De nuevo fue la gran animadora y otra vez la frenó su intermitencia. Queda como casi siempre aunque sus aficionados agradecerán que en esta edición les hizo creer como casi nunca.

Gales volvió a ganar

La última jornada ha sido, al fin, de fiesta en Cardiff: Gales ha roto la racha de 14 partidos perdidos consecutivos en el Seis Naciones. Recibió dos palizas al comienzo del torneo y empezó a crecer desde la defensa. Rozó la victoria en las dos citas siguientes y esta tarde, cuando corría el riesgo de salir a rastras, ha ganado el encuentro imponiéndose en el suelo, donde ha forzado los balones retenidos que han hecho retroceder a Italia. Con la determinación de su delantera, en ataque se ha confiado a su eficaz touche-maul para encarrilar el partido antes del descanso (21-0).

El paciente pero bien construido ataque galés ha funcionado en la reanudación y hasta un drop de 40 metros de Dan Edwards ha abierto la ventaja hasta el 31-0. El público cantando, la resurrección de un clásico. En la última media hora Italia se ha lanzado la ofensiva. Si hasta entonces, superada por los locales, había mostrado escasos recursos, en el tramo final ha sido suficientemente productiva para posar tres marcas y maquillar la derrota (31-17).

El quince azzurro que dirige Gonzalo Quesada concluye con dos choques ganados y tres perdidos. Esta derrota final deja un poco fría a Italia pero no debe ocultar el destacado rendimiento de su delantera, aunque no haya tenido este sábado su mejor día, y la solidez de sus centros. Cada año compite mejor y esa mejoría en el manejo de partido le permitió hace una semana la primera victoria de su historia ante Inglaterra. Año tras año, Italia desafía un poco más a quienes antes la dominaban.

La irreverente Escocia se desboca, bate a Francia (50-40) y resucita el Seis Naciones

La irreverente Escocia se desboca, bate a Francia (50-40) y resucita el Seis Naciones

Escocia otra vez celebra, revive el Seis Naciones. Caminaba Francia inspirada por el torneo, tres triunfos en tres partidos, presumiendo de su vendaval ofensivo mientras sus rivales tropezaban hasta que este sábado, de repente, se ha estrellado en Edimburgo. No es que fuera imposible -el ADN escocés nunca permite descartar nada- pero la trayectoria de unos y otros daba más posibilidades a un triunfo visitante que podría haber finiquitado el torneo a falta de una jornada. Al quince escocés, por el contrario, la derrota en el primer partido ante Italia le auguraba una edición, otra más, sin grandes opciones. Pero venció a Inglaterra, este sábado también a Francia y llega al partido final incluso con la posibilidad de proclamarse campeona.

Escocia solamente atiende a las jerarquías y sus

pronósticos para desafiarlos. A favor y en contra. Imponiéndose a rivales a priori superiores; perdiendo ante escuadras con menos recursos. Este sábado en Edimburgo sacó partido a su osadía por segunda vez en un mes. Reescribió aquella vieja frase atribuida a Jim Calder, jugador de los 80: "Ganar a Inglaterra es un deber, ganar Francia es un placer". Porque el XV del Cardo se ha dado un gustazo durante 60 minutos. Con un comienzo en el que, enchufadísima y muy confiada, se ha adelantado en el marcador (7-0). Andaba todavía con el subidón cuando Francia le recordó el orden natural, con dos ensayos consecutivos para el 7-14.

Ambos zarpazos acabaron de encender a Escocia. Llevó el partido a campo contrario y, casi por primera vez en el torneo, obligó a Francia a defender. Asomaron entonces las costuras de la selección visitante. Muy exigida por la delantera escocesa en el combate, su línea superada por los alas Graham y Steyn. El XV del Gallo no necesita mucho balón para liderar el marcador. Pero hoy, durante un buen tramo, se quedó sin él y sin capacidad de respuesta. Dos ensayos consecutivos de Escocia le devolvían el mando (19-14) del encuentro al descanso y elevaban su confianza a las nubes.

Si la primera parte de Escocia había sido buena, el arranque de la segunda quedará para el recuerdo de sus aficionados. Los medios White y Russell al mando de las operaciones; los delanteros, sobresalientes, gobernando en la mina. Se multiplicaban para llegar los primeros al agrupamiento, proteger los balones propios, presionar los ajenos. En ataque, lanzados como arietes al desgaste hasta derribar el muro.

Cuatro ensayos consecutivos ha metido Escocia a Francia para marcar un sonrojante 47-14 en el minuto 63. El naufragio galo se asomaba a los ojos de la estrella Dupont, que por una vez cometía errores incomprensibles para su categoría. La selección acostumbrada a recoger tantos balones sueltos se encontraba fuera de control. Sentenciado el partido, con Escocia por delante en la clasificación del Seis Naciones, Francia sólo podía aspirar a anotar dos ensayos más que le dieran un punto extra.

A toda velocidad, con un contraataque de lado a lado del campo, sumó Francia la tercera marca en el 73 y al fin se reencontró. El partido agonizaba cuando Francia consiguió desconectar a Escocia, que regresó a su habitual intermitencia para emborronar un triunfo que podría haber sido memorable. Al fin a gusto en el campo, reactivado su instinto anotador, el quince galo posó tres marcas en los cinco minutos finales. No sólo consiguió maquillar la derrota (50-40), sino que recuperó la iniciativa de cara a la última jornada.

Ahora Francia depende de sí misma para llevarse el próximo sábado el torneo: si derrota a Inglaterra en París anotando cuatro o más ensayos se proclamará campeona del Seis Naciones 2026. Si no gana o no llega a cuatro ensayos, Escocia, que visita a Irlanda, podría levantar el título si consigue ambos objetivos. E incluso Irlanda tiene opciones si vence a Escocia y Francia pierde con Inglaterra. Ocurra lo que ocurra, este torneo dejará dudas sobre la solvencia del vencedor como posibles rival de las grandes selecciones del sur. Y un año más, si no de excelencia en el juego, podrá presumir del encanto de la emoción.

Escocia reduce las patadas tácticas, Francia corre sin freno: los datos del arranque del Seis Naciones

Escocia reduce las patadas tácticas, Francia corre sin freno: los datos del arranque del Seis Naciones

Quince minutos retratan las dos caras de Escocia en el Seis Naciones. En la primera jornada el XV del Cardo jugaba en Roma y en el último cuarto de hora, tres puntos por debajo, fue incapaz de crear peligro y sufrió ante Italia una derrota (18-15) con ecos de fracaso, generación agotada y seleccionador cuestionado. Sin embargo, el pasado sábado en Edimburgo en los primeros quince minutos encadenó un 17-0 y encarriló su inesperada victoria sobre Inglaterra (31-20). Un resultado que cuestiona el pronóstico inicial de un torneo reducido en 2026 a la pugna entre ingleses y franceses.

Cuando Escocia se divierte al ritmo de Finn Russell, el Seis Naciones gana emoción, recobra su viejo encanto. Pero Escocia sólo se divierte de vez en cuando. Puede arruinar el torneo a un rival pero no lo ha ganado en este siglo, anclada en el último lustro en la zona media de la clasificación. Si Escocia había caído con Italia en el debut, Inglaterra había barrido a Gales (48-7) y llegaba como favorita al duelo de máxima rivalidad, la llamada Calcutta Cup.

Pero las estadísticas oficiales permiten una segunda mirada. El rugby contemporáneo no sólo concede importancia a la batalla por el balón en el suelo, sino que en los últimos años también ha ganado valor el vuelo, la disputa por los balones aéreos. Las habituales patadas defensivas para alejar el peligro se alternan con patadas tácticas de ataque, generalmente para presionar al contrario cuando recibe la bomba caída del cielo y tratar de recuperar el oval.

Los escoceses se desmarcaron de esa apuesta que reduce riesgos y brindaron ante Inglaterra jugadas agradecidas para el espectador, con cambios de pie, carreras, el balón de mano en mano y alguna salida alocada desde su zona de 22. Escocia disfrutó del 46% de posesión pero rompió 14 veces la línea defensiva. Además de ganar muchos duelos en el aire, sólo dio diez patadas tácticas de ataque, la cifra más baja en lo que va de torneo. En el partido que perdió en Roma había dado 18, un recurso favorecido ese día por la lluvia.

El juego con el pie ha sido, por el contrario, santo y seña de Inglaterra de la llegada de Borthwick al banquillo. Sobre esa base construyó su tercer puesto en el último mundial. El apertura Ford lleva la partitura cosida a la bota. Pero el sábado, cuando intentaba un drop, los escoceses bloquearon la patada y atravesaron disparados el campo para posar el ensayo bajo los palos de Inglaterra. El pie frenado por los brazos, acaso una metáfora del choque.

Pese al tropiezo, el XV de la Rosa dispone de muchos jugadores de calidad y es todavía candidato a la victoria final. A Gales le había metido siete ensayos sin exprimirse en la primera jornada. Contra Escocia tuvo minutos de iniciativa aunque interrumpidos por sus propios errores, desperdició ocasiones de ensayo, y pagó su inferioridad numérica durante 30 minutos, 20 de ellos por una expulsión evitable. Ahora se ve obligado a vencer todos los partidos en la estela de una Francia que no falla y, además, a asaltar París en el encuentro que el 15 de marzo cerrará la competición.

Italia ilusiona, Irlanda preocupa

Tras el avance de los últimos años Italia se acredita como otra posible animadora del Seis Naciones. En su victoria de la primera jornada contra Escocia se quedó en el 36% de posesión de balón y el 31% de dominio territorial. Venció multiplicándose en defensa: completó 226 placajes y sólo falló 26 (86% de éxito). Este sábado perdió el segundo partido, cayó 20-13 frente a Irlanda en Dublín, y sin embargo se marchó entre elogios por el dominio en la primera mitad y la visible superioridad de su melé, que empujó a la local a lo largo del encuentro. La Italia de Gonzalo Quesada ha crecido en los aspectos básicos, antes era comparsa y ahora genera expectación.

Irlanda emite, por el contrario, señales de declive. Las lesiones, la tardanza en el relevo generacional y una probable bajada de nivel en puestos clave presagiaban que en 2026 podía retroceder. En la primera jornada fue arrollada en París por Francia (36-14) aunque consiguiera reducir la desventaja en la segunda parte. Ya en ese partido entre los dos grandes dominadores de los últimos años,el XV del Trébol pisó en un par de ocasiones la 22 rival y acabó perdiendo el balón. Es el espacio donde antes se mostraba letal. Este sábado, en casa contra Italia, sumó con mucho esfuerzo su primer triunfo y su segunda tarde de inquietud. A la inferioridad en melé puede, al menos, oponer la satisfacción de la remontada y un detalle positivo. En el 50% de sus rucks sacó el balón en menos de tres segundos, un dato que le permite abrigar esperanzas de mejora.

Francia y Gales, cara y cruz

El tropiezo inglés deja ahora como gran favorita a Francia, que está descosiendo a los rivales sobre todo con su juego abierto. El domingo, los jugadores de Galthie le metieron tres ensayos, 19 puntos, a Gales en el primer cuarto de hora. Si sus delanteros se despliegan por todo el campo, los tres cuartos irrumpen vertiginosos, se apoyan y en segundos agujerean la trinchera contraria. Al mando, tres jugadores que se caracterizan por su lectura inmediata para leer espacios y, si no los ven, fabricarlos. El medio melé Dupont, el apertura Jalibert y, en las transiciones de defensa a ataque, el zaguero Ramos.

Seis Naciones 2026

El francés Theo Attissogbe se escapa de la defensa galesaPaul EllisAfp

En el primer partido contra Irlanda Francia rompió 19 veces la línea defensiva y anotó cinco ensayos. En el segundo contra Gales (12-54 en Cardiff), sólo tuvo el 45% de la posesión. Pero aun así sumó 28 rupturas, 1.152 metros con el balón en la mano y ocho ensayos. En un partido rápido Francia parece ahora mismo imparable.

Gales, para su desgracia, confirma las previsiones.Ha encajado 48 puntos de Inglaterra y 54 de Francia. A ratos domina sin obtener fruto, otros resiste en defensa con el orgullo herido, pero transmite la incómoda sensación de ser inferior a sus rivales. En el primer partido la acumuló indisciplinas y expulsiones; en dos ocasiones llegó a quedarse con dos jugadores menos sobre el campo. En el segundo, al menos, no sufrió ninguna expulsión. Puede refugiarse en el consuelo de que ya ha jugado contra los dos rivales a priori más potentes. En la esperanza de que le faltan dos partidos en casa. En la certeza de que, tras este arranque, lo más probable es mejorar.

LRZ, un relámpago de esperanza para la resurrección de Gales en el Seis Naciones

LRZ, un relámpago de esperanza para la resurrección de Gales en el Seis Naciones

Louis Rees-Zamitt corre tan rápido que a los 22 años hizo lo mismo que el legendario Michael Jordan en la treintena: abandonar el deporte que le había lanzado al estrellato, probar sin éxito entre la élite de otra disciplina y retornar al punto de partida. Su padre jugó al fútbol americano; su hermano y su tío, al rugby. A toda velocidad, él ha superado esa encrucijada.

Con el talento atlético de su 1,90, LRZ atravesó como un relámpago el rugby de cantera. Con 16 años, se había instalado en la academia de Gloucester, un club de la Premiership inglesa. La primera noche, ha contado, "lloró a lágrima viva". Apenas cumplidos los 18, fue el jugador más joven en alinearse con el primer equipo, comenzó a dejar huella en la liga y en la Champions Cup.

No llegaba a los 20 cuando debutó con la selección de Gales, emblema de ese rincón del Reino Unido. Por residencia podía elegir la camiseta de la poderosa Inglaterra. "Mis padres son galeses y soy de Llandaff, en Cardiff, quiero jugar para mi país natal", zanjó entonces, ignorando el trolleo de Paul Scholes. "El debut con Inglaterra no puede estar lejos", había reclamado en Instagram el ex futbolista del Manchester United. Louis le respondió con una sola palabra: 'Gales'. Más tarde desvelaría las razones. "Solía salir con su hija, así que era una broma recurrente".

El primer ensayo de LRZ en un partido internacional se produjo ante una grada vacía por las restricciones contra el covid. Participó en el último éxito de Gales, la victoria en el Seis Naciones 2021. A partir de ahí, el declive de la selección y el despegue del jugador. En enero de 2024, en los prolegómenos del mismo torneo, Louis Rees-Zammit anunció por sorpresa que dejaba el rugby para sumarse al programa de reclutamiento de la NFL. Ya había jugado 32 partidos internacionales y anotado 14 ensayos.

Desde entonces, aunque en rigor no por su salida, Gales ha ido a peor. No ha ganado ningún partido en los dos últimos Seis Naciones y el año pasado despidió al seleccionador Warren Gatland a mitad de torneo. Un desastre para un quince que protagonizó gestas que anidan en la memoria del rugby internacional. Louis Rees-Zammitt también comprobó que su estrella brilla menos en América. Trató de aprender como pateador, corredor y receptor. Se estrenó en un amistoso formando parte de los equipos especiales de los Kansas City Chiefs.

De su paso por los entonces campeones de la NFL el galés conserva un tesoro que ha contado a sus miles de seguidores en redes sociales. "He oído que lo estás haciendo muy bien con los Chiefs, sigue así y espero poder conocerte pronto", le escribió de su puño y letra Taylor Swift, pareja de su compañero de equipo Travis Kelce. Nunca llegaron a encontrarse. LRZ se fue a los Jacksonville Jaguars, con los que tampoco disputó ningún encuentro oficial. En agosto de 2025 dio la segunda sorpresa. "Ha sido una gran experiencia, pero es tiempo de volver a casa, os veré pronto, aficionados al rugby", anunció.

En una entrevista en la BBC, Louis Rees-Zamitt ha profundizado en las razones del retorno. "No me arrepiento", deja claro. Explica que en el fútbol americano le faltaba lo que le sobraba en el rugby: años de aprendizaje antes del profesionalismo. "Es muy difícil entrar en la NFL si no has pasado por el deporte universitario". Nunca escatimó esfuerzos, llegó a aprenderse 1.500 jugadas, pero no recibió minutos. Echaba de menos los partidos. "Sentía que estaba desperdiciando mi talento".

Así que ha regresado todavía joven, con 25 años desde hace días. Más pesado, más rápido y más explosivo. En un lustro ha pasado de 92 kilos a 100 sin perder velocidad. Según su club, Bristol Bears, el ala alcanzó los 37,93 km/hora en el último minuto de un partido en septiembre y se le atribuye un tiempo de 10,44 en los 100 metros lisos. En cuanto a la explosividad, Rees-Zamitt ha añadido recursos a la estampida. No sólo evade al defensor, se siente más confiado en el contacto contra él y puede buscar el choque para acabar pasando el balón a un compañero.

LRZ se reincorporó a Gales en noviembre, cuando el XV del puerro rompió una racha de 18 derrotas consecutivas. Ante la necesidad de reiniciar la selección, el nuevo entrenador, Steve Tandy, ha abandonado el vestuario de la zona sur del Principality Stadium de Cardiff, con fama de gafe, y lo ha instalado en el que durante 20 años ha ocupado el conjunto visitante. Recuperar la inercia ganadora exigirá cambios de mayor calado porque surgen menos jugadores de calidad que en el pasado y los mejores , como Louis, emigran a clubes ingleses.

La selección galesa inicia el Seis Naciones 2026 visitando el sábado precisamente a una Inglaterra que aspira a conquistar el torneo. Y lo concluye en casa, ante Italia, en un choque que quizá sirva para evitar la simbólica cuchara de madera que mancha a quienes pierden los cinco encuentros.

De LRZ se esperan ensayos supersónicos, optimismo, conexión con los jóvenes fans. Su puesto de ala, a veces zaguero, le convierte en ataque en finalizador, muy dependiente de los balones que le suministren sus compañeros. Si Michael Jordan regresó para hacer otra vez campeón a Chicago Bulls gracias a su protagonismo, a la recuperada promesa de la selección galesa de rugby sólo se le puede exigir que inyecte esperanza y orgullo a una difícil resurrección.

El regreso de Régis Sonnes: el viajero "innovador" que quiso modernizar el rugby español dirigirá a las Leonas

El regreso de Régis Sonnes: el viajero “innovador” que quiso modernizar el rugby español dirigirá a las Leonas

Un viajero siempre dispuesto a aprender. Con esa filosofía de vida asume Régis Sonnes la dirección de la selección femenina de rugby hasta el Mundial 2029. Este jueves ha tomado el relevo de Juan González Marruecos. Un movimiento que la Federación presenta como "un nuevo ciclo" tras el Mundial que acabó en septiembre con cara y cruz para las Leonas: actuaciones más que dignas pero tres derrotas ante Nueva Zelanda, Irlanda y Japón. La intención es crecer a mayor velocidad con un entrenador de trayectoria muy contrastada y experiencia previa en España. "Un tren que se perdió es que Régis estuviera sólo dos años", asegura Jesús Moreno, 54 veces internacional, sobre la primera etapa de Sonnes en nuestro país.

Porque el técnico francés (Mont-de-Marsan, 1972) no llega sino regresa. En 2008 se hizo cargo del club madrileño CRC y en 2010 tomó las riendas de los Leones. Trató de organizar un trabajo continuo, a lo largo de toda la temporada, con los mejores jugadores de la División de Honor para elevar el nivel del equipo nacional. Sus propuestas, que pasaban por reorganizar las competiciones, chocaron con los clubes y no salieron adelante. Tras dos derrotas muy abultadas de los Leones, Régis Sonnes, formado en el profesionalismo francés, pronunció una frase polémica: "Tenéis el rugby que os merecéis".

Según explicó después, quería provocar un cambio, ir más rápido de lo que permitían las costuras del amateurismo. Algunas de sus decisiones permanecen. Fichó para los Leones a jugadores franceses con padres o abuelos españoles. Es la vía del parentesco que, junto a la de la residencia, hoy usan para reforzarse hasta las selecciones de la élite mundial. "Tenía que crear un equipo competitivo para intentar clasificarnos para la Copa del Mundo. ¿Y dónde lo buscas? Pues los jugadores nacidos en Francia o que juegan en Francia. Se le criticó mucho por eso, él lo llevó bien", recuerda el pilier Jesús Moreno, que jugó a sus órdenes.

Bajo la dirección de Sonnes, España ganó en el mismo año (2012) a Rumanía y a Georgia y aspiraba a la clasificación para el Mundial 2015. Pero su proyecto quedó interrumpido. El técnico no renovó porque la Federación entonces saliente sólo le ofrecía un año de contrato y dejó el cargo, buen recuerdo entre los aficionados y el deseo de un retorno que ahora se cumple.

Régis Sonnes cuando era seleccionador masculino en 2012, en la presentación de un acuerdo con la Escuela de Guerra

Régis Sonnes cuando era seleccionador masculino en 2012, en la presentación de un acuerdo con la Escuela de GuerraJosé A. GarciaMarca

"Básicamente es un innovador. Trajo varios conceptos y fórmulas de intentar entrenar no solamente la parte física, sino también la mentalidad, ha hecho cosas muy revolucionarias". Jesús Moreno recuerda la charla con el torero Dávila Miura en la que el diestro les explicó cómo afrontaba la salida al ruedo y la colaboración con la la Escuela de Guerra, donde altos mandos militares les concienciaron sobre "el trabajo en equipo y la motivación".

Década y media después, el ideario de la Federación actual coincide con algunos planteamientos que esbozó el nuevo seleccionador y eso ha posibilitado su fichaje. "Esperamos un salto de calidad", ha afirmado el presidente Juan Carlos Martín Hansen sobre la etapa que se abre.

Curiosamente el primer y casi único contacto del nuevo seleccionador con el rugby femenino de élite fue con el quince que va a dirigir. Sonnes estaba afincado en Irlanda cuando José Antonio Barrio Yunque -hoy director deportivo de la FER y entonces seleccionador- le sumó a una concentración previa al Mundial de 2017 para que reforzara el trabajo sobre las fases de conquista. "Una experiencia muy buena, he aprendido mucho, me ha dado mucho confianza, espero también que haya dado confianza al equipo", dijo aquel día. "Un reto nuevo que me gusta", ha manifestado esta tarde durante su presentación.

A Jesús Moreno el seleccionador que regresa no le puso fácil la titularidad, pero reconoce una impronta que vinculada a su carácter de delantero. "Entiende que las prioridades individuales tienen que ponerse al servicio del colectivo. Es su manera de relacionarse, creo que él ponía un poco de su ego de lado, pero también hacía que tú pusieras tu ego de lado".

Como jugador, Régis Sonnes estaba en lo alto de su carrera, había ganado dos ligas en Francia, cuando en verano de 1995 decidió tomarse un año sabático para hacer surf en el Pacífico. Regresó a tiempo de disputar la siguiente temporada, en la que levantó de nuevo el título con su club, Stade Toulosain. Años después puso fin a su carrera en un equipo que él mismo había fundado en su región de nacimiento.

Su trayectoria como entrenador ha surfeado entre la élite y la cantera. Ha alternado temporadas en los mejores equipos del Top 14 francés con dos etapas en Bandon, de la provincia irlandesa de Munster, dedicado a fomentar el talento en los jóvenes. En la selección masculina Jesús Moreno asociaba a Sonnes con "un rugby evidentemente muy francés, basado en una parte de caos, de rugby champán, y una parte de organización de lanzamiento de juego".

Régis Sonnes, durante su concentración con las Leonas en 2017

Régis Sonnes, durante su concentración con las Leonas en 2017Federación de Rugby

Su próximo reto será mejorar los resultados de las Leonas, un equipo muy joven y con calidad técnica, con una decena de integrantes que se alinean en clubes de Francia e Inglaterra. Hace un lustro, sin embargo, que la selección pierde ante rivales a las que antes ganaba . Un problema más achacable a la falta de concentraciones y medios hasta hace dos años que al propio Juan González Marruecos, que llegó al puesto de seleccionador en 2022 y continuará en la estructura federativa.

La selección femenina mostró en el último mundial una evidente mejoría en las fases estáticas y en la defensa pero no sacó el provecho deseado de sus posesiones en ataque. Mejorar el juego con el balón en la mano es una de las claves que explica la contratación del nuevo seleccionador, que se ha marcado como primer paso "ampliar la plantilla". Sonnes contará con Aroa González como segunda entrenadora.

El mayor logro de Régis Sonnes en el banquillo fue la victoria en el Top14, codirigiendo con Ugo Mola a Stade Toulosain en 2019. Al final de la siguiente temporada, marcada por el covid, no renovó su contrato y, como no quería moverse por razones familiares, llegó a un acuerdo para entrenar a los cadetes de un club de categoría inferior. "Es bastante singular en su comportamiento, en su forma de ser, un personaje en el mejor sentido, un tipo superespecial en su forma de ver el mundo". Así describe Jesús Moreno a Régis Sonnes, con fama de espíritu libre y ahora el viajero encargado de conducir a la selección femenina de rugby hacia la élite.

World Rugby respalda el interés de España por acoger las Series de Seven y el Mundial: “Nos brinda una gran oportunidad”

Actualizado Miércoles, 18 junio 2025 - 14:39

World Rugby, la federación internacional de este deporte, ha mostrado este miércoles de forma explícita su respaldo al desarrollo de España. En primer lugar, en el plano deportivo, elogiando los resultados de las selecciones. "Vemos un gran progreso, se ve en la participación de la selección femenina en el Mundial de Inglaterra de este año", ha puesto como ejemplo su CEO, Alain Gilpin. Pero sobre todo ha subrayado el valor de las propuestas de la Federación Española para acoger las grandes competiciones. "España está interesada en acoger grandes eventos, incluyendo los mundiales masculino en 2035 y femenino en 2037, es algo muy excitante y nos brinda una gran oportunidad".

En un desayuno organizado por Europa Press, el CEO de World Rugby se ha referido al crecimiento económico del rugby y, en ese contexto, a nuestro país como una posibilidad de expansión. Una visión compartida por el presidente de la Federación Española, Juan Carlos Martín Hansen. "No veo ningún país que tenga el potencial de España", ha manifestado este último. "Sabemos que World Rugby necesita países como España para crecer y podemos ser el candidato ideal", ha recalcado.

La buena sintonía puede concretarse, en primer lugar, en el retorno de las Series Mundiales de Seven, el también llamado rugby a siete. Madrid acogió el torneo decisivo hace ahora un año, pero el contrato no se renovó y la competición más exigente de la modalidad olímpica no ha pasado por España en la temporada que concluye, justo cuando la selección masculina se ha proclamado subcampeona del mundo con una actuación que Gilpin ha calificado como "impresionante".

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"Nos interesa muchísimo y tenemos todas las papeletas", ha explicado Juan Carlos Martín Hansen, quien ha citado el apoyo del COE para organizar de nuevo una Serie Mundial. Cuatro ciudades españolas, dos de ellas en el norte, están interesadas ahora misma en albergar durante un fin de semana la competición internacional. "Estamos muy cerca", ha corroborado Alain Gilpin sobre la marcha de las conversaciones. El anuncio de las sedes de la próxima temporada se hará público durante el mes de julio.

En las preguntas al presidente de la Federación Española también ha salido a relucir la aspiración a organizar los Mundiales masculino de 2035 y femenino de 2037 de rugby a quince, la modalidad original de este deporte. Una carrera de fondo que tendrá una primera meta cuando, tras el verano, World Rugby decida si su competición estrella -y uno de los acontecimientos más seguidos del deporte internacional- se celebra en esas fechas en Asia o en Europa. En el segundo caso, se haría oficial entonces la candidatura española, que Hansen ha defendido apelando, de nuevo, al potencial de crecimiento. "España tiene todo lo que buscamos: una gran audiencia deportiva, un público apasionado, mercado, por supuesto infraestructuras, selecciones que progresan, ¿por qué no?", ha coincidido el CEO de World Rugby respondiendo a las preguntas de los periodistas.

Juan  Carlos Martín, este miércoles en Madrid

Juan Carlos Martín, este miércoles en MadridWalter Degirolmo | RFER

"España es una startup en el mundo del rugby" ha destacado el presidente de la Federación Española. "Si yo tuviese que apostar mis dinero en una empresa, no lo haría en la que más beneficios da ahora mismo, sino en la que más beneficios puede dar en los próximos años", ha argumentado para defender que unos mundiales en nuestro país ensancharían "límites" y "mercados" al rugby internacional.

La adjudicación se decidirá en 2027. Sin avanzar detalles de un proceso todavía en sus fases iniciales, Alain Gilpin sí ha agradecido el paso adelante: "World Rugby está comprometido con este viaje de España". La federación internacional ya aporta a la española buena parte de los fondos para crear las estructuras de alto rendimiento que permiten que los jugadores más prometedores de la cantera evolucionen hasta alimentar las selecciones masculinas y femeninas.

Por qué los hombres de Paco son de plata: las claves del despegue del rugby a siete español

Por qué los hombres de Paco son de plata: las claves del despegue del rugby a siete español

"¿Por qué no? Quizá algún día los españoles puedan ver a su equipo ganando a los All Blacks". Corría marzo de 2023 y Bill Beaumont, entonces presidente de World Rugby (la Federación internacional), respondía a los periodistas sobre las razones para que Madrid fuera una sede de las Series Mundiales de rugby a siete. Dos años después la selección masculina no sólo ha vencido varias veces a Nueva Zelanda sino que se ha proclamado subcampeona, por detrás de Sudáfrica.

Hace ahora un año, precisamente en esa serie final en Madrid, el equipo trataba de evitar el descenso. Se salvó con solvencia. Al inicio de esta temporada, el seleccionador Paco Hernández se planteaba meterse entre los ocho primeros para garantizar la permanencia. En el primer torneo España fue plata; en el segundo, cuarta. Al término del tercero, en el que hizo bronce, era colíder. "Ahí nos dimos cuenta de que podíamos mirar objetivos más grandes", contaba Hernández a EL MUNDO tras la final de este domingo.

La explosión de 'los hombres de Paco', como se les ha llamado en las redes sociales de la Federación, se ha producido en los últimos meses pero se debe a un trabajo de años en un contexto favorable. El seven es olímpico desde 2016. En paralelo, constituye la apuesta de World Rugby para atraer nuevos públicos. Estadios grandes, con sucesión de partidos (14 minutos cada uno) sobre el césped, juego siempre en movimiento y ambiente festivo. La espectacularidad como principio y las redes sociales, en los últimos años, como escaparate.

En el rugby a siete han dominado las grandes potencias del rugby tradicional. Pero abre una ventana a los países emergentes: no hace falta una plantilla de cuarenta jugadores y quince personas de staff. Con la mitad se puede competir en la élite. Es más barato y permite la entrada de fondos adicionales vinculados al olimpismo.

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"Desde que terminó el covid este equipo lleva años junto", recordaba el jueves pasado Manu Moreno, incluido junto a Pol Pla en el equipo ideal de la competición. Es otra clave del despegue español. A las órdenes de Paco Hernández y del preparador físico Manuel García Sillero -también decisivo en la subida de nivel-, desde hace dos temporadas una veintena de jugadores pagados por la Federación están concentrados todo el año en Málaga -la selección femenina, en Madrid- y dedican al rugby su jornada laboral. Su rendimiento se ha multiplicado. "Se han convertido en mucho más profesionales de lo que eran, son compañeros de trabajo que funcionan muy bien", explica el seleccionador. A la vez, tratan de evitar la sobrecarga. Con el dinero que recibe cada uno se organiza para vivir, ya sea con compañeros o con personas ajenas al deporte.

Al éxito ha contribuido cierta continuidad. Hace más de una década la selección masculina, dirigida por Tiki Inchausti, ya estuvo en la élite. Pero sobre ella pesaron siempre las estrecheces presupuestarias. Pese a la clasificación para los Juegos de Río 2016, el plan no continuó. Volvió a coger impulso con Pablo Feijóo y ahora Paco Hernández ha llegado al vértigo de firmar seis semifinales en siete torneos. Incide también la especialización. Los seleccionadores detectan jugadores con capacidades para esta modalidad explosiva y les ofrecen probar. Excepto en algunos casos, eso supone la renuncia al rugby de quince, pero otorga la posibilidad de ingresar en un entorno muy competitivo con viajes por todo el planeta.

Hace unos años, además, que a las selecciones de rugby llegan jugadores con muchos años de bagaje porque se iniciaron de niños. España disfruta ahora de un conjunto con enorme competencia interna. Tiene un gran veterano, Pol Pla, 110 ensayos en Series Mundiales. Otros compañeros con mucha calidad, aún jóvenes pero con mucha experiencia en el circuito. Y jóvenes capaces de desatascar los partidos con descaro y velocidad.

Por último, la química interna del grupo humano funciona. Deportistas que lo pasan bien, que transmiten optimismo cuando se arrancan a cantar 'La Morocha', el altavoz siempre a mano. "Somos un equipo muy joven, muy alegre, tenemos muchas ganas de estar aquí, eso también es importante, porque es un deporte que quema bastante", cuenta Moreno. Una prueba de su aceptación popular es que en los contratos con la Federación se han incluido cláusulas para regular las acciones publicitarias.

Selfie de Tobías Sainz-Trápaga con el equipo y el staff

Selfie de Tobías Sainz-Trápaga con el equipo y el staff

Este excelente momento de la selección masculina se ha consolidado días después de que World Rugby, que se financia sobre todo con los mundiales de rugby a quince, redujera los equipos de seven en las Series Mundiales para la próxima temporada en un intento de limitar gastos. A los Leones, subidos al podio, no les afecta. Las Leonas, duodécimas en la temporada regular, han quedado fuera. Al circuito le hace falta dinero privado. A nivel nacional, lo señalaba Pla con la plata colgada al cuello. "Ojalá tengamos más apoyo económico de empresas que apuesten por nosotros, y seguimiento, que vean que jugamos contra los mejores y se diviertan con nosotros".

En conversación con EL MUNDO, el seleccionador Paco Hernández manifestaba sus deseos para llegar aún más lejos. "Intentar generar un campeonato de España de rugby a siete, seguir trayendo chavales, que los jugadores y jugadoras quieran estar en este entorno". Hace unas semanas, en el entrenamiento abierto que el equipo hizo en Madrid, él deslizaba en privado que en Los Ángeles miraban al podio. En el torneo que decidía el título han dado otro paso más. Del tercer puesto de la temporada regular han avanzado hasta el subcampeonato.

De Los Ángeles a Los Ángeles, "volver a los Juegos Olímpicos" es la meta que a medio plazo se marca el seleccionador. Significan reconocimiento, dinero, visibilidad. Pero después de una temporada deslumbrante que les sitúa bajo los focos de la élite internacional, los jugadores españoles, cuando se plantean objetivos antes utópicos, coinciden sin saberlo con aquella reflexión que entonces sonó a cumplido algo sorprendente. "¿Por qué no?"

El rugby español sube al podio: la selección masculina de seven se clasifica para la final del Mundial

El rugby español sube al podio: la selección masculina de seven se clasifica para la final del Mundial

No encuentra su techo la selección masculina de rugby a siete. Este fin de semana en Los Ángeles los Leones de seven han hecho saltar por los aires el orden consolidado de las tradicionales potencias del deporte oval. Ya el sábado se convirtieron en el único conjunto del hemisferio norte en colarse en semifinales y este domingo se han asegurado, al menos, el subcampeonato del mundo en la presente temporada tras derrotar a Argentina en la semifinal (29-5).

La selección masculina de rugby a siete puede aún conquistar el oro porque disputará la finalísima contra Sudáfrica a las 02:40 de la madrugada (Rugby Pass tv, sólo hace falta registro).

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Argentina era el único equipo al que esta temporada no había ganado el seven español. Hasta este domingo. Los Pumas han empezado muy bien, con una escapada por el centro en la que sólo un placaje in extremis de Moreno, ayudado por Ramos, ha evitado el ensayo. El primer aviso español ha llegado al reanudarse el juego: los Leones han arrebatado la melé que introducía su rival. A partir de ahí, el conjunto de Paco Hernández ha crecido, ha mantenido la posesión y ha dejado sin balón a los americanos. Cocinada a fuego lento ha llegado la marca de Pol Pla, su ensayo número 109 en las Series Mundiales.

En el último respiro de la primera mitad, una expulsión por golpe con el hombro en la cabeza ha dejado a Argentina con seis jugadores para el resto de la semifinal. A la salida del castigo, España ha posado su segundo ensayo para ampliar la brecha antes del descanso (10-0). El partido ya sólo lo podían perder los españoles y eso no ha ocurrido. Aunque González ha reducido diferencias para los americanos (10-5), tres marcas posteriores han ampliado la ventaja de los hombres de Paco Hernández hasta el 29-5 definitivo.

El sábado, clasificación épica

España había quedado tercera al final de la temporada y ese estado de forma le convertía en una de las favoritas para este torneo en el que, sin embargo, todos parten de cero.

Pero entraron mal los Leones a la serie decisiva. Con una derrota en el primer partido de la fase de grupos ante Australia (15-10) en un partido en el que no estuvieron cómodos. Balones caídos, balones retenidos, la presión del inesperado marcador en contra y, enfrente, un conjunto que aprovechó cada detalle de forma quirúrgica. Aun así, dejaron como siempre una nota de raza, perdieron cuando la remontada parecía posible. Porque, salvo en algún partido, este conjunto ha competido hasta en las derrotas.

Juan Ramos, tras posar el ensayo contra Nueva Zelanda

Juan Ramos, tras posar el ensayo contra Nueva Zelanda

Contra Nueva Zelanda no tenían margen de error. Los españoles jugaron sobre el alambre. Encajaron un ensayo y salvaron otro in extremis sobre la línea de marca. Al descanso (0-5), los Leones, de nuevo con errores de manos, estaban ya fuera de la lucha por las medallas. Pero empezaron a crecer, a creer. A falta de tres minutos se hicieron con el control del encuentro. Volvieron a esa peligrosa mezcla de paciencia y agresividad que les ha dado victorias. Acogotaron a los All Blacks bajo sus palos, y entonces Juan Ramos, vibrante, valiente, se fue contra el mundo y posó atropellando a dos rivales más fuertes. La victoria (7-5) les daba otra oportunidad.

España tenía que vencer el tercer partido -y por ocho o más tantos- a Fiyi, que llegaba por encima, como segundo clasificado, a esta fase regular. Mostró un gran control del partido, que ya dominaba al descanso (12-0). Sin embargo los Flying Fidjians, lejos de entregarse, buscaron la igualada en la segunda mitad y se acercaron a sólo siete puntos (19-12). La clasificación se decidió al límite, con una galopada de Ramos que, ya cansado, esperó el apoyo de Trevithick para descargarle y lanzar su carrera hacia el ensayo (24-12) y las semifinales, que han ganado este domingo. Ahora sólo falta la final.

Sea cual sea el resultado, en Los Ángeles el rugby español ha ocupado el centro del escaparate y proclama su pujanza entre los países emergentes.