Inglaterra aplasta a Gales en su arranque del Seis Naciones

Inglaterra aplasta a Gales en su arranque del Seis Naciones

Actualizado

Inglaterra mostró en Londres el abismo que existe entre su rugby y el de Gales, la que fuera una de sus históricas rivales, en el Seis Naciones. Los locales, favoritos junto a Francia en la presente edición del torneo más antiguo del mundo, vapulearon el sábado a sus vecinos (48-7) en un choque ya cerrado al descanso (29-0).

Dominador en la década de los 70 con jugadores que son leyenda de este deporte y marcaron a generaciones de aficionados, y vencedor del Seis Naciones no hace tanto (2019, 2021), el XV del Dragón se arrastró sobre el césped de Twickenham, sin opción alguna de presentar mínima batalla.

Ni el zaguero Louis Rees-Zammit, que volvió a vestir de rojo tras su aventura en la NFL, ni el nuevo seleccionador, Steve Tandy, dieron esperanzas de cara al futuro a sus seguidores. Gales ha ganado la cuchara de madera, con la que se distingue a quien pierde todos sus encuentros, en las dos últimas ediciones del Seis Naciones.

Dos expulsiones seguidas

No habían pasado ni 10 minutos y los de la Rosa ya dominaban por 10-0 tras el ensayo de Henry Arundell, transformado por George Ford y un golpe de castigo de este mismo. Las dos expulsiones seguidas de Nicky Smith y del capitán, Dewi Lake, por repetir faltas en su línea de 22, no hicieron sino echar más tierra sobre la tumba visitante. Con 13 jugadores y con Ford y Alex Mitchell dirigiendo a los blancos a placer, Gales no pudo parar las marcas de Arundell, dos de nuevo, y un extraordinario Ben Earl: 29-0 en el descanso.

La tendencia siguió siendo la misma -no podía ser de otra forma a la vista de los primeros 40 minutos- y Tom Roebuck hizo el quinto ensayo para los seleccionados por Steve Borthwick, que empezó entonces a mover el banquillo. Ya fuera por cierto relajo de los ingleses, los cambios en ambas escuadras o el orgullo de los rojos, estos se sacudieron el dominio local. Maro Itoje, recien entrado, vio como monsieur Brousset le mostraba la amarilla en el minuto 51, y Josh Adams sumó el primer y único ensayo para Gales en el 54 (36-7), pasado entre palos por Dan Edwards.

Avance de Freeman ante la oposición de Rees-Zammit.

Avance de Freeman ante la oposición de Rees-Zammit.AFP

El controvertido Henry Pollock, uno los jóvenes ingleses, protagonizó la sexta marca del XV de la Rosa. El tercera local, que tan pronto manda callar a su grada como a la ajena, pisó fuera mientras se tiraba sobre la zona de marca, pero la acción de Taine Plumtree sobre su cuello y cabeza al tratar de placarle hizo que el árbitro decretara ensayo de castigo y la expulsión de Plumtree. La cuarta de los visitantes a lo largo de 80 minutos.

Tommy Freeman, en el último minuto, selló la victoria de Inglaterra, que no pierde en el Seis Naciones desde la jornada inaugural de 2025 frente a Irlanda ante una Gales que no gana en la capital del Reino Unido desde 2012. Los de Borthwick se sitúan tras esta primera jornada al frente de la tabla por delante de Francia, la otra favorita, que el jueves por la noche arrolló a Irlanda en el Stade de France (36-14).

Bundee Aki, la estrella del rugby que trabajaba en un banco y "sólo se dedicaba a abrir cervezas"

Bundee Aki, la estrella del rugby que trabajaba en un banco y “sólo se dedicaba a abrir cervezas”

«No se lo dije yo a mi madre... ¿Cómo se lo iba a decir? Se lo expliqué por teléfono a mi hermana mayor y le pedí que me ayudara con mi madre. Pero no me hizo caso. Dos minutos después de colgar, mi madre ya me llamaba y me estuvo gritando durante una hora. Yo no podía ni hablar, tenía que aguantar el teléfono a un metro. Fue un momento bastante duro».

Abrirse paso entre defensas que pesan más de 100 kilos puede ser difícil, pero más difícil es explicarle a tu madre que tu novia se ha quedado embarazada cuando tienes 17 años. Ahora, a los 34 años, Bundee Aki, emblema de Irlanda, afronta un nuevo Seis Naciones como aquel que ha perdido el miedo. Lo peor ya pasó. Si hubo un tiempo en el que el porvenir escondía la felicidad, ahora sólo tiene que disfrutar mientras juega al rugby.

Los motivos de su retirada

El deporte que un día abandonó; tuvo que hacerlo. De padres samoanos y formado en los suburbios de Auckland, en Nueva Zelanda, Aki siempre había destacado con un balón ovalado entre manos y de adolescente incluso había conseguido un sitio en el filial de un equipo de Inglaterra y una beca para estudiar en la Truro School, un centro privadísimo de Cornualles. «Mi familia viene de un entorno muy pobre, en mi casa nunca tuvimos mucho, así que tenía que aprovechar la oportunidad. Estaba decidido a ser profesional», recordaba a Irish Independent, donde ensalzaba la vida pija inglesa, incluso las empanadas de carne del comedor. Pero esa oportunidad no era la suya.

A las pocas semanas de llegar, su novia neozelandesa, Kayla, le llamó para decirle que estaba embarazada y, después de aguantar la reprimenda de su madre, se preparó para ser padre: dejó Inglaterra, dejó el rugby y buscó empleo de vuelta a Auckland. A los 18 años y padre de una niña recién nacida, Armani-Jade, trabajaba como cajero en una oficina del banco Westpac y el deporte profesional parecía más que olvidado.

Getty

Suerte tuvo de su amigo Tim Nanai-Williams, también samoano, vecino suyo, que le sacó de casa y le animó a jugar en un equipo de rugby-7. Aki había engordado hasta más allá de los 110 kilos y, según Nanai-Williams, «sólo se dedicaba a abrir cervezas». Pero empezó a entrenar, a ponerse en forma, a barrer con todos sus rivales, a marcar ensayos. Y a los 20 años le llamó Tana Umaga, ex capitán de los All Blacks, entonces entrenador de los Counties Manakau, un club de Auckland, para saber si quería recuperar sus sueños. ¿Qué hacer?

La polémica por su nacionalización

«Estaba en una encrucijada porque me ofrecían un sueldo, pero no estaba garantizado. Quizá sólo duraba una temporada. Me ayudó mucho que mi jefa en el banco, Kalo, la directora de la oficina, me animara a jugar y me asegurara que, si no funcionaba, podía volver a mi puesto», rememora Aki, que nunca más ha vuelto a actualizar cartillas. Pronto llamó la atención de los Chiefs, uno de los mejores equipos de Nueva Zelanda, y a los 24 años regresó a Europa de la mano del Connacht irlandés.

No era el mejor equipo de la Pro 12, la liga que engloba a los clubes de Irlanda, Escocia, Gales e Italia ,y le ofrecían casa en Oranmore, un pueblo de apenas 5.000 habitantes cerca de Galway, pero le daba igual. Acababa de nacer su segunda hija, Adrianna, y quería establecerse ya. Así se hizo con la titularidad en el Connacht, ganó la Pro 12 de la temporada siguiente e incluso se convirtió irlandés, pese a la controversia en el país.

«Convocarle para la selección está mal moralmente, le quita el sitio a jugadores nacidos y criados en Irlanda», proclamaba el ex internacional Neil Francis, uno de sus detractores. «Hay gente que no está contenta, pero yo trabajo duro para la selección», respondió Aki. Desde que juega con Irlanda, ha ganado tres ediciones del Seis Naciones, incluidas las dos últimas, y ahora busca la cuarta. Lo peor, claramente, ya pasó.