Los jugadores del Real Madrid celebran el gol ante el Athletic.ANDER GILLENEAAFP
Vale infinitamente más el resultado que logró el Madrid en San Mamés que todas las circunstancias que sucedieron y rebajaron una rehabilitación plena del equipo de Ancelotti. Ganó de manera angustiosa. El motivo final fue siempre pedir la hora. Mient
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Que nadie se tome muy en serio la comparación, pero cuando ayer Salvador Gomar llegó a la Federación y se cruzó con el presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), David Aganzo, debió de sentir algo parecido a lo que, en la Nochevieja de 1958, con la orquesta tocando Guantanamera y Batista saliendo por piernas de Cuba, sintió Michael Corleone al abrazar a su hermano Fredo. «Sé que has sido tú, me rompiste el corazón... ¡Me rompiste el corazón!». El personaje interpretado por Al Pacino expulsaba así la rabia por la traición de su hermano, que casi le cuesta la vida, y aunque a Gomar y a Aganzo no les une parentesco alguno, el valenciano sintió en ese momento algo parecido a la traición, una traición que no la va a costar la vida, sólo faltaba, pero sí, según su entorno, le costó las elecciones a la Federación Española de Fútbol, ganadas ampliamente por Rafael Louzán (90 votos contra 43 de un total de 138 asambleístas, pues faltaron tres: dos jugadores profesionales, Toni Lato (Mallorca) y Pedro Alcalá (Cartagena), y un entrenador, Javier Calleja (Real Oviedo). Hubo, además, un voto nulo y cuatro en blanco.
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Sostienen en la candidatura de Gomar, la derrotada, que en la reunión que mantuvieron con AFE la semana pasada les prometieron varias cosas, entre ellas una vicepresidencia deportiva, tener peso en la Junta Directiva y algunas vías de ingresos nuevas para poder financiarse mejor. Siempre según esta versión, Aganzo y su entorno les dieron a entender que sus votos (aproximadamente 25) serían para él, para Gomar, y lo hicieron con frases, digamos, implícitas: «Brindaremos con cava o con champagne». Desde AFE eran rotundos ayer a preguntas de este periódico: «Eso es totalmente falso».
Lo que sí parece obvio es que ese número de votos (en torno a 25 o 30) es lo que le ha dado la presidencia de la Federación a Louzán, gallego de 57 años, frente a Gomar, dejando en las paredes de la Ciudad del Fútbol varios sentimientos: de euforia en algunos trabajadores que abrazaron el rochismo tras ser desterrados por Luis Rubiales, de alivio en muchos cargos intermedios por lo que supone de continuidad, y de miedo en algunos otros, que veían la opción de un cambio rupturista.
Louzán tenía de su lado a muchas territoriales, algunas de mucho peso como Cataluña o Madrid, y también a LaLiga, apoyo explicitado antes y después por Javier Tebas. Gomar contaba con Andalucía, Castilla La Mancha y Asturias, entre otras, así como varios árbitros y entrenadores. Sin embargo, no fue suficiente. El fútbol volvió a elegir el barro que supone un presidente, ya electo, que tiene sobre sí una condena de siete años de inhabilitación para cargo público por un delito que es tan feo como grave: la prevaricación.
Javier Tebas, presidente de LaLiga.EFE
Se trata de una actuación en la construcción de un campo de hierba artificial en la localidad de Moraña. En la sentencia del Juzgado número 3 de Pontevedra, ratificada por la Audiencia Provincial, se recoge que la Diputación que él presidía pagó, en 2013, 86.311 euros por unas obras de mejora que ya habían sido realizadas en 2011, y a Louzán le atribuye la responsabilidad in vigilando como presidente del organismo (lo fue durante 12 años).
Esa inhabilitación para cargo público es, pues, la gran sombra que se cierne sobre Louzán. Según los estatutos de la Federación, en su artículo 19.4, uno de los requisitos para ser presidente es «no estar inhabilitado para desempeñar cargos públicos». Esa frase no hace referencia alguna al carácter firme o no de la sentencia, argumento al que se agarra Louzán (que su sentencia no es firme pues está pendiente de recurso) para justificar su idoneidad. Además, los asesores del nuevo presidente también ven hueco para pelear en el carácter público o no del cargo de presidente de la Federación, cuya definición jurídica es la siguiente: «Una entidad asociativa privada, si bien de utilidad pública». Sea cual sea el resultado de todas estas aristas, el ruido no va a desaparecer de la Federación en los próximos meses.
David Aganzo, presidente de la AFE.EFE
Primero porque el Gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), está estudiando si denuncia de oficio a Louzán ante el TAD (Tribunal de Arbitraje Deportivo) ahora que ya es presidente y que incumple claramente ese artículo 19.4 de los estatutos federativos. Y segundo porque el próximo 5 de febrero, el Tribunal Supremo debe decidir sobre el recurso que ha presentado contra la sentencia que le condena. Ocurre que, según fuentes jurídicas, un porcentaje altísimo de esas apelaciones ante el Alto Tribunal terminan con la ratificación de la sentencia, que pasaría a ser firme.
Si eso ocurre, entonces ya sí debería abandonar el cargo y habría nuevas elecciones, pero se celebrarían con esta misma Asamblea. De modo que habrá que estar atento para ver a quién elige Louzán como vicepresidente primero, pues ese nombre será, probablemente, su sucesor, y se presentaría a esos próximos comicios. Si no hay otro candidato (Gomar no lo será), ese hombre o mujer designado por Louzán sería presidente hasta 2028 y el fútbol español, de un modo u otro, seguiría caminando sobre el barro.
En un estadio, el de Mestalla, que estará lleno y que recordará, con emoción, a las víctimas de la DANA del pasado 29 de octubre, la selección española busca esta noche acceder por tercera vez, de forma consecutiva, a la 'Final Four' de la Liga de Naciones, un torneo que arrancó en 2018 y en el que España es protagonista. En la primera edición se quedó en la fase de grupos. Pero después ha jugado todos esos cuadrangulares. En 2021 cayó ante Francia en la final. En 2023 ganó (el primer título de Luis de la Fuente) y ahora, ante Países Bajos, anhela otra semifinal, esta vez contra Francia o contra Croacia. Esa 'Final Four', por cierto, tiene pinta de disputarse en Alemania (los germanos llevan ventaja ante Italia en su cuarto de final y serían anfitriones). Si eso ocurre, el España-Francia serían en Stuttgart y es muy probable que la selección se concentre en Donaueschingen, en el que fue su cuartel general durante la Eurocopa.
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Más allá de pasar o no pasar hoy ante el equipo de Koeman, que pudo rematar a España el jueves en Rotterdam y no lo hizo, Luis de la Fuente mira, aunque sea de reojo, al Mundial. Bueno, Luis de la Fuente y todos porque, se quiera o no, un equipo que es campeón de Europa, que tiene una media de edad de 25 años, que juega de memoria y que tiene la calidad que tiene, se quiera o no, conviene insistir, tiene en el Mundial del verano de 2026 su gran objetivo. "Pero aquí no podemos pensar tan lejos, porque cometeríamos un error. Estamos obligados a ganar todos los partidos que juguemos. No hay amistosos", suele decir el seleccionador. Pero es inevitable pensar en ganar la cita de México, Estados Unidos y Canadá.
En ese camino de 15 meses, De la Fuente sabe que debe poner el foco en dos posiciones muy concretas del campo. El lateral derecho y la delantera. Porque, mientras hay superpoblación en algunas demarcaciones, esos dos sitios no tienen dueño fijo, a priori. En el lateral derecho jugará hoy Pedro Porro, y esperará su turno Mingueza. El dueño, en condiciones normales, sería Carvajal, pero se está recuperando de una gravísima lesión de rodilla y en enero cumplirá 34 años. Si regresa y está en forma, el puesto es suyo, pero si no es así, el casting está abierto, y no se intuyen muchas más opciones que las que están aquí, pues Marcos Llorente, por ejemplo, no le llena el ojo al técnico, y Jesús Navas, es sabido, está retirado.
Algo similar ocurre en el puesto de delantero centro. A De la Fuente le gusta jugar con uno clásico, nada, si es posible, de falsos nueve y cosas así. Pero detrás de Álvaro Morata nadie está llamando a la puerta. El capitán tiene 32 años y se ha ido a jugar a una liga menor como la turca. De momento nadie duda de él, pero lo lógico es que pierda competitividad. Oyarzabal es su sustituto habitual, que no natural. El natural sería Samu Omorodion, pero es muy joven y hay que estar pendiente de su progresión. Olmo podría jugar ahí, pero el técnico prefiere algo más clásico. "Nuestro trabajo es buscar soluciones", dice De la Fuente, que de momento las ha encontrado todas.
Cuadro vuelta Nations League Marzo 2025
Son dos lugares, pues, donde al entrenador le gustaría tener el mismo 'problema' que tiene, por ejemplo, en la portería. Unai, Raya y Remiro, el tridente de la Eurocopa, se mantienen firmes, pero hay una lista larguísima que podría venir: Robert Sánchez (Chelsea), Joan García (Espanyol), David de Gea (Fiorentina), Kepa (Bournemouth), Josep Martínez (Inter)... Igual ocurre en el centro del campo. Cuando vuelva Rodri será un fijo, junto a Zubimendi, Pedri y Fabián, casi también Merino, pero a la espera de una baja por lesión o un mal momento de forma están futbolista de muchísimo nivel: Gavi, Isco, Casadó, Sancet, Ceballos...
En esas dos zonas de sequía (lateral y delantero) no tiene pinta de que suceda lo que está ocurriendo con los centrales. Con muchas dudas meses atrás sobre quién sería el relevo de Laporte y Le Normand si es que lo necesitan, las irrupciones de Cubarsí, Asencio o Huijsen han calmado las cosas. De hecho hoy De la Fuente dispondrá de una pareja inédita, pues a Le Normand, que parece fijo, le acompañará o Asencio o Huijsen, con más opciones para este último, que debutó el pasado jueves.
España hace tres años que tocó la gloria, cuando nadie creía, y pese a los mil empujones que pudieron tumbarla, allí se instaló. Una generación extraordinaria, ahora comandada por Sonia Bermúdez, suma su segunda Nations League goleando a Alemania y curándose la herida de la Eurocopa. Los goles de Clàudia Pina y Vicky López, el futuro, permitieron hasta que Jenni Hermoso llorara de felicidad en el césped del Metropolitano por primera vez en tres años.
Se desentumeció España, sin olvidar cómo tuvo que apretar los dientes para sobrevivir en Kaiserslautern. Es más, con la lección aprendida. Buscó la manera de derruir a un rival forjado en la mejor siderurgia, tratando de recuperar la sutileza de su fútbol, pero sin perder de vista que tenían enfrente a un equipo casi imposible de domesticar, porque nunca se da por vencido. Sin embargo, la selección encontró la manera de meterles el miedo en el cuerpo.
Comenzó con Vicky López, la apuesta de Sonia Bermúdez para cubrir el hueco de Aitana, con un centro de Alexia, a la que se le escapó en el control en el punto de penalti. Siguió Esther, cruzando en exceso un zurdazo que lamió el poste. Y continuó Alexia obligando a Berger a aparecer para salvar un testarazo que la grada del Metropolitano trató de empujar. En apenas siete minutos, esta España era de nuevo el equipo descarado que ha dejado impronta.
Sin embargo, las alemanas jamás se amedrentan. Están programadas para soportarlo todo. Se estiraron y Gwinn dio el primer susto con un remate que se le fue alto. Eran capaces de hacer daño por la fortaleza con la que exigían Senb y Nüskens a Laia Aleixandri y el atosigamiento de Brand a Alexia. De ahí nacía el peligro que llevaba rápido a las orillas, especialmente buscando a Bühl en su duelo perpetuo con Ona Batlle.
La selección, esta vez sí, tenía claro que la espalda de su rival también era vulnerable. Eso le hizo sentir Vicky comandando una contra con Esther tras un pase filtrado de Clàudia Pina, que fue creciendo conforme pasaban los minutos.
Alemania llegó a Madrid dispuesta a morder y esperó con paciencia su momento para hacerlo cuando Kett armó un tiro que salvó Cata Coll. El duelo, igualado, ya iba casi de área a área, con las dos selecciones buscándose las cosquillas. España se mostraba tan afilada como fallona, aunque algún remate fuera tan imposible como la chilena que intentó Esther y atrapó Berger. La asistencia fue de Mariona, multiplicada y echando una mano en la construcción a Alexia, un tanto ensombrecida.
España fue probando, protegiéndose de pérdidas para que Alemania no pudiera correr. No siempre salió, porque cuando el balón llegaba a los pies de Bühl nacía el peligro. Suya fue la asistencia a Brand para que armara su disparo que tocó Irene Paredes para que llegara manso a Cata Coll. Otra vez respondió la selección, con Pina haciendo volar a Vicky en la banda para que buscara a Alexia en el área.
A la media hora de partido, las españolas le habían cogido la medida y encadenaron ocasiones. Un robo con cabalgada al área de Laia Aleixandri, que no tuvo fe en su chut desde la frontal y perdió la ventaja en el ataque. Después fue Mariona la que desperdició la más clara del encuentro cuando, con Berger vencida, echó fuera un balón que Pina le había telegrafiado al segundo palo. Fue la extremo de Barça quien no pudo rematar de cabeza una pelota llovida de Vicky.
Duelo eléctrico
El Metropolitano se llevó las manos a la cabeza dos veces antes del descanso. La primera cuando Mariona disparó a quemarropa al cuerpo de Berger; la segunda, cuando Anyomi cazó un balón a la espalda de la defensa que cruzó en exceso.
En la segunda parte, España saltó a resolver la final. Empujó a Alemania en su área y arreó una y otra vez hasta que Clàudia Pina, en su idilio con esta Nations, burló a Kett en la orilla, pisó área, tiró una pared con Mariona y fusiló a la portera alemana. Ya habían descorchado el partido y, aunque Alemania trató de estirarse, la maquinaria parecía imparable.
La tarea, difícil, la retorció Vicky López con un eslalon en la banda derecha y un zurdazo, de esos a los que le puso el sello su amigo Lamine, para marcar el segundo gol. Las germanas, ya descompuestas, vieron crecer el castigo cuando Pina les robó en tres cuartos de campo y, desde la media luna, metió el título en el bolsillo de España.