Simeone, durante el encuentro ante la LazioOSCAR DEL POZOAFP
Hacía años que el Atlético no jugaba la Champions con la solvencia, la inteligencia y la practicidad de esta temporada. Es el líder del grupo, casi intratable y con la moral alta.
Encima la estrategia de Simeone le sale prácticamente perfecta. Quería
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En el tocadiscos de San Mamés, no existe la tecla de 33 RPM. El estadio bilbaíno obliga a todos los equipos que le visitan a jugar a 45 revoluciones por minuto. Se necesita nitidez y precisión en el juego y en el toque. No hay otra manera o la aguja no reproduce la melodía que uno quiere. [Narración y Estadísticas, 3-0]
El Atlético salió revolucionado, consciente, como hizo ante Las Palmas, de que a falta de Griezmann, la pausa y la magia del equipo, necesita también jugar con mucho rock and roll. Pero la música, muchas veces, necesita de solistas que destaquen dentro de la orquesta. Y los Williams son Angus Young y Keith Richards juntos en un campo de fútbol. Ambos decidieron el choque y metieron al Athletic en la final de la Copa del Rey. Cosas de familia.
Es impresionante lo que generan los hermanos. Son una amenaza constante a la defensa rival. Combinan, empujan, profundizan y, este año, rematan. Una fuerza de la naturaleza imposible de parar cuando van en carrera y, para demérito de la defensa atlética, mucho pudieron correr los dos para desgracia de las aspiraciones rojiblancas.
Destrozaron a la defensa colchonera, intercambiándose los papeles según lo necesitaba la jugada. En el minuto 13 fue Nico quien dejó atrás a Molina en el perfil izquierdo del Athletic para sacar un centro desde línea de fondo que Iñaki, libre de marca porque Hermoso se volcó demasiado al punto de penalti, empaló con la tibia a la escuadra.
El gol enfrió un poco el ánimo rojiblanco, como una canción de Carla Bruni en un concierto de ACDC, hasta que Angus Young volvió a menear la púa. Esta vez fue en el minuto 43 cuando Iñaki encaró a Hermoso en un balón recuperado en campo contrario, le amagó a toda velocidad y la puso atrás para que su hermano remachara entre cuatro defensas colchoneros. El único del Athletic en área pequeña frente a, repetimos, cuatro jugadores del Atlético.
Si los Williams marcaban los riffs de guitarra, Sancet ponía la base. El mediapunta era el eje que vertebraba las salidas del Athletic, un eje, además, que no escatima esfuerzos. Suyos fueron los pases que lanzaron en carrera a ambos hermanos y suyo era el cerebro que componía la melodía bilbaína apoyado en sus fieles escuderos: Prados y Ruiz de Galarreta.
El Athletic tenía la semifinal donde quería, con un Atlético impotente pese a haber llevado la iniciativa en la primera mitad, pero Morata no ha vuelto de la lesión como se fue y la aportación ofensiva de Correa, dista mucho de la que aporta Griezmann. El argentino se movió con peligro, pero decidió mal en el último toque.
Se enfrió el duelo, en parte por los intereses del Athletic, en parte por el parón que se produjo en el descanso para atender a un aficionado en las gradas de San Mamés, el segundo en el partido. La primera atención médica se resolvió en pocos minutos, pero el incidente en el descanso retrasó el inicio de la segunda parte casi un cuarto de hora.
Y quién si no iba a volver a calentar San Mamés sino un Williams. Aprovechó Nico un balón despedido del ataque rojiblanco tras una falta a favor y se midió con Molina en una carrera de 60 metros. Hay que aplaudirle al argentino el intento, pero era como ver a un rival de Bolt perseguirle en su época prime. Esperó Nico la llegada de compañeros, pero el disparo de Sancet, el primero que llegó por el carril central, se fue arriba.
Sentencia
El partido entonces viró aún más hacia los intereses bilbaínos. Esperaban los vascos agazapados los acercamientos del Atlético de Madrid conscientes de que cuanto más espacio quedara tras la defensa colchonera, mayor ventaja tendrían los Williams para seguir haciendo daño en sus costados.
No hizo falta otra contra para rematar al Atlético. Fue un centro de De Marcos, que prolongó Guruzeta hacia Sancet, solo en el segundo palo, éste tiro bajo y ajustado, respondió Oblak, pero el balón cayó a los pies de Guru, que marcó sin oposición. Demasiado castigo para un Atlético que tuvo más opciones a la ida, pero que se mostró impotente en San Mamés. Amenazaron los colchoneros en los últimos minutos para buscar el gol del honor. Morata, Memphis y Riquelme lo intentaron, pero Agirrezabala respondió bien. No estaba la noche para honores.
En el media day del encuentro de Champions entre Atlético de Madrid y Leipzig había un aficionado vestido de Spiderman con la Copa del Mundo en las manos. Un segundo después de que Julián Álvarez (Calchín, 2000) marcara su primer gol con la rojiblanca, media plantilla hacía el gesto del hombre araña. No ha habido rueda de prensa del Cholo esta temporada donde no hubiera una pregunta por el argentino. Y el post de su presentación en redes sociales ha obtenido más del triple de visualizaciones, 1,1 millones, que cualquier otra pieza audiovisual.
Ése es el impacto que ha tenido el argentino en el entorno rojiblanco y su precio, entre 75 y 80 millones de euros, el segundo más alto de la historia del Atlético de Madrid, multiplica no sólo la necesidad de que triunfe en el club sino la ansiedad por hacerlo del jugador. "Ha venido para jugar", dijo Simeone en la rueda de prensa posterior al encuentro de Champions ante el Leipzig.
Palabra de un técnico que, pese a las apariencias, está dosificando al argentino igual que hizo con el máximo goleador de la historia rojiblanca, Antoine Griezmann, cuando comenzó su andadura en el club. En sus primeros siete partidos, ambos han jugado casi 400 minutos: 397 el francés y 390 el argentino, de los 630 posibles. El Principito, en ese periodo, había aportado una asistencia frente al gol que anotó La Araña frente al Valencia.
Cambiar por un "tema personal"
No obstante, no han llegado los dos en las mismas condiciones a la disciplina rojiblanca. Si Griezmann disputó 54 partidos la temporada antes de fichar, Julián Álvarez ha jugado en 75 encuentros, el internacional con más partidos el curso pasado, aunque el séptimo en minutos con 5.364.
Simeone se fajó en el fichaje de ambos. En una entrevista reciente, Julián Álvarez reveló que el Cholo le llamó varias veces y le envió numerosos whatsapps para que se decidiera por el Atlético. Cosa que hizo, por cierto, porque necesitaba un cambio. "Fiché para intentar encontrar mi mejor versión, quería un cambio más por tema personal", explicó el argentino en una entrevista reciente con ESPN.
Lo cierto es que tanto en el vestuario como en el club se han encontrado a un Julián Álvarez feliz, educado y muy humilde "pese a lo que ha ganado". "Pide permiso para casi todo", cuentan y destacan que es "muy buen compañero". Aunque más próximo a la cuadrilla de argentinos que ya militaban en el Atlético, especialmente a Rodrigo De Paul, explican que es un joven que tiende a estar con todo el mundo y se le ve muy comprometido.
El remate de Álvarez que valió el 0-1 en Vigo.EFE
Esa actitud se puede ver también dentro del campo. "La jugada del gol comienza en un robo de Julián", concedía el Cholo en la rueda de prensa posterior a la victoria contra el Leipzig. Lo cierto es que el argentino se está fajando en la primera presión del equipo. Y, aunque el gol se hizo esperar, parece que está empezando a encontrarlo el delantero. "No me vuelvo loco por el gol, uno como delantero quiere marcar y más si está en la ilusión de la gente, pero lo más importante es ayudar en otros aspectos también", contaba.
Era el argentino el quinto jugador en expected goals (ocasiones claras de gol) por encuentro del equipo rojiblanco con 1,3 por partido. Le superaban los tres delanteros, con Alexander Sorloth liderando la estadística con 2 por encuentro, y Samu Lino. Sólo que, salvo Griezmann, Álvarez es el que más minutos suma de los otros tres de arriba.
La obsesión del gol
No obstante, pese a que el argentino no es lo que se dice un killer del área, ni un sicario, como llama Simeone al delantero noruego, parece que este año empieza a arrancar. La temporada liguera con más tantos de Julián Álvarez fue la 2021, cuando hizo 18 tantos en 21 partidos con River Plate. Posteriormente, en su etapa en el Manchester City convirtió nueve y 11 goles, en la 2022/23 y 23/24, respectivamente.
En el club tienen confianza plena en el argentino y están seguros que "la va a romper" y más después de su estelar aparición en Vigo. En los entrenamientos, sus compañeros no le ven ansioso por marcar, sino que se muestra contento, aunque no sea muy expresivo en sus emociones. "Me gusta la forma y la pasión con la que ve el fútbol el Cholo", comentaba en cambio el argentino y revelaba que el técnico "es muy intenso en los entrenos para que des tu mejor versión".
Este domingo le llega su primer gran partido. "El derbi es muy importante y tener la posibilidad de jugarlo es muy lindo", admitía el jugador, quien se iba a enfrentar al otro fichaje de relumbrón de esta Liga, sólo que en la otra orilla. Kylian Mbappé, sin embargo, no estará en el Metropolitano por una rotura en el bíceps femoral. Él sabe que ambos despiertan la "ilusión" en sus hinchadas. Mbappé ya ha encontrado su momento con siete goles en nueve partidos con los blancos. Y por fin llega la hora de La Araña.
0-3 en Balaídos
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Sábado,
21
octubre
2023
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22:55Griezmann, con un 'hat trick', lidera la victoria rojiblanca en Vigo...