Yamaha, marca para la que consiguió sus dos títulos de 500, comunicó su fallecimiento a los 83 años
Phil Read, en fotografía de archivo.MARCA
El británico Phil Read, siete veces campeón mundial de motociclismo -dos de ellas en la categoría reina-, murió este jueves a los 83 años, según anunció Yamaha, marca para la que corrió.
“Yamaha está muy triste al conocer que Phil Read, que fue el primero en conquistar un título mundial para la marca, murió esta mañana (del jueves) en su domicilio de Canterbury” en Inglaterra, indicó el constructor japonés en un comunicado.
Nacido el 1 de enero de 1939 en Luton, cerca de Londres, Phil Read ganó sus primeras carreras en competiciones en ruta como el Manx Grand Prix o el Ulster 200, a principios de los años 1960. Debutó luego en el Mundial en el circuito de la isla de Man en 1961, ganando la carrera de 350.
En 1964 conquistó su primer Mundial a los mandos de una Yamaha 250, un título que fue igualmente el primero para la marca japonesa.
Ganó otros títulos en 250 y 350, antes de convertirse en doble campeón mundial de la categoría reina -entonces 500-, en 1973 y 1974, con motos italianas MV Agusta.
Disputó su última carrera en 1983, a los 43 años en el célebre TT de la isla de Man.
Nueve hoyos, nueve, duró el desempate en el Real Club de Golf de Sotogrande, igualando el más largo de la historia en el Circuito Europeo, para terminar con las esperanzas de Jorge Campillo después de un torneo casi impecable. El Ironman de nuestro golf se pasó casi dos horas batallando con Julien Guerrier hasta que en el noveno hoyo de desempate, la peor salida de la semana condenó al extremeño en un desalmado desenlace.
El extremeño, impasible, volvió a no fallar en una jornada tensa. Por lo menos hasta los primeros 15 hoyos, donde su paciencia llegó a desquiciar a Guerrier, compañero de partido estelar, también con -19. El doble bogey del francés en el hoyo 13 dio el oxígeno necesario para que Campillo jugara con cierto margen. Su primer tropiezo llegaría en el hoyo 15, un bogey aprochando desde el rough con el que Guerrier acortó distancias. A falta de los últimos tres hoyos, el extremeño partía con uno de ventaja, cinco con respecto a Jon Rahm, autor de un bogey en el hoyo 16, sentenciando cualquier posibilidad heroica de un milagro.
Llegaron al tee del 18, donde Campillo vivió el único momento de descontrol real: encadenó una mala salida al rough con un golpe al búnker, y el bogey llevó el desenlace a un desempate. En la continuación, todo parecía perdido. Hasta que en el primer hoyo de desempate, el extremeño embocó desde cinco metros para forzar otro hoyo. La tercera vez que Guerrier y Campillo jugaron el 18 persistió la igualdad.
En el tercero del desempate, Campillo por fin visitó la calle, desde donde se dejó un putt de birdie de menos de dos metros, mientras que Guerrier respondió desde el rough con una larga oportunidad de ocho metros. El torneo parecía sentenciado, pero el drama continuó con el fallo del español.
"no he tenido la suerte del ganador"
Cuarto hoyo de playoff: los dos jugadores se encaminaban al hoyo 17, un largo par 3 protegido por agua. Volvió a sacar ventaja el español con un putt sensiblemente más corto. Ninguno de los dos acertó y de nuevo las tablas y vuelta al hoyo 18 para jugar el quinto desempate, nuevo empate, y en el sexto, más de lo mismo. Llegó el séptimo, de nuevo el 18; el cansancio y la tensión hacían ya mella y Guerrier tiró su bola al rough, presionado por un buen golpe de Campillo. A punto estuvo de embocar el chip el francés, pero volvió a perdonar el español.
Octavo hoyo y vuelta al par 3 del 17, otras tablas para igualar el playoff más largo de la historia del Circuito Europeo. En el noveno, de récord, Campillo pegó la peor salida al rough de la izquierda y desde ahí al búnker, mientras Guerrier erró su segundo golpe al rough de la derecha. La ajustada salida de búnker se quedó tan corta que Campillo ni siquiera llegó a green. Guerrier tenía un putt de algo más de dos metros para ganar el torneo y no falló. "Pienso que he dominado el playoff, pero no he tenido la suerte del ganador", relataba, alicaído.
Guerrier logró así estrenar su palmarés en España, mientras Campillo perdió en su 33ª semana de competición en 2024. Ha jugado torneos en 14 países diferentes, intentando compaginar el Circuito Americano con el Europeo. Tenía previsto el viaje a Corea la próxima semana, pero finalmente ha decidido borrarse.
Campillo, en la salida del hoyo 9, el domingo en Sotogrande.EFE
Por su parte, Rahm confirmó en Sotogrande que es un hombre de palabra: "Empezaré a saco, a ver si puedo remontar y asustarles", comentó, con más corazón que cabeza, tras finalizar a siete golpes de los líderes. Sus esfuerzos no han sido suficientes.
Rahm (-17) salió con el cuchillo entre los dientes, pero sus cuatro birdies y dos eagles resultaron insuficientes para alterar el control de su compatriota. En el cierre de temporada, el dominador del LIV Golf concluyó sexto. No ganó, pero sigue acumulando puntos para la próxima Ryder Cup de 2025. "No he estado cómodo en toda la semana. En general, no ha sido mi semana para poder hacer -22, -23 y ganar, aunque ha sido suficiente para hacer -17 y terminar entre los 10 primeros", comentaba el de Barrika, antes de poner rumbo a Nueva York para un acto promocional en la Bolsa junto a Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander.
David Puig completandó otra semana sólida, con un acumulado de -13, empatado en el duodécimo puesto.
Marc Márquez no quiere bajarse de las alturas. Tras mucho tiempo, quizás demasiado, peleando por demostrar que podía volver a ser el mejor piloto del paddock, ahora que lo ha conseguido parece más que dispuesto a llevarse el que sería su noveno campeonato del mundo, el séptimo en MotoGP, por la vía rápida. Este sábado, en la primera jornada seria del Gran Premio de Argentina, se hizo con la pole y firmó otra victoria aplastante en la sprint race para afianzarse en la cabeza de la tabla.
Por ahora, solo su hermano Álex, que partía desde la segunda plaza y acabó también segundo, parece capaz de hacerle sombra. El bicampeón Pecco Bagnaia, mientras, tiene que conformarse, al menos por ahora, con ser tercero.
Marc Márquez celebra su victoria en Termas del Río Hondo.Gustavo GarelloAP
«Ha sido una victoria muy difícil, Álex apretaba mucho y yo he empujado al máximo. Al final, creo que él empezó a desacelerar porque la distancia con el tercero ya era considerable. Este domingo, en la carrera va a ser muy difícil batirle», señaló tras la prueba un Marc Márquez contento casi hasta la euforia. Tanto, que incluso no dudó en desplazarse hasta el segundo escalón del podio, el de Álex, para dejar una foto tremendamente icónica de este momento. «Ha sido fantástico, pilotar con Marc delante era como estar en el training camp. He intentado engancharme, pero, al final, me rendí un poquito, porque íbamos muy al límite, tenía a Pecco bastante atrás y vi que no podía atacarle. En este momento, hay que ser superinteligentes», terció por su parte el menor de los Márquez ante las cámaras de televisión.
«He dado el máximo y he ido reduciendo distancia, pero no ha sido suficiente para poder luchar con ellos dos. Hay que seguir trabajando para poder adaptarme y trataremos de disfrutar aún más este domingo», apuntó por su parte un Pecco Bagnaia que partía desde la cuarta plaza de la parrilla y acabó sexto. Pedro Acosta, quien arrancaba desde el quinto puesto, por su parte, cerró los puntos como noveno clasificado tras verse superado por varios rivales. Entre ellos, un Joan Mir que acompañó su mejora a nivel de sensaciones con el octavo puesto de la sprint race.