El Comité de Apelación de la UEFA ha dejado a Osasuna fuera de la próxima Conference League, ratificando el dictamen inicial de los inspectores del Comité de Control, Ética y Disciplina del máximo organismo del fútbol europeo. Tras esta decisión, el club navarro ya ha anunciado que recurrirá al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) por entender que se trata de “un grave atropello a sus derechos”.
“Osasuna no comparte en absoluto el criterio de la UEFA ni la instrucción del caso llevada a cabo y lamenta el mensaje erróneo que UEFA envía al mundo del fútbol castigando a quien denuncia la corrupción y la persigue judicialmente”, asegura la entidad presidida por Luis Sabalza.
Los motivos por los que Apelación ha decidido excluir a Osasuna serán trasladados a la entidad en los próximos días, pero el club rojillo subraya que “no comparte en absoluto el criterio de la UEFA ni la instrucción del caso llevada a cabo y lamenta el mensaje erróneo que UEFA envía al mundo del fútbol castigando a quien denuncia la corrupción y la persigue judicialmente”.
El pasado 23 de junio, los inspectores de la UEFA recomendaron la inelegibilidad de Osasuna poniendo sobre la mesa una sentencia del Tribunal Supremo que condena a varios ex directivos de la entidad por amaño de partidos. El pasado enero, el alto tribunal refrendó que se había pagado al Betis por dejarse perder en 2014 y estableció penas de prisión para el ex gerente Ángel Vizcay; el ex presidente Miguel Archanco, el ex tesorero Sancho Bandrés y los ex directivos Juan Pascual y Txuma Peralta.
Osasuna, séptimo clasificado en la pasada Liga, reprochó que la UEFA no hubiera tenido en cuenta que los actuales gestores del club son los que denunciaron “dando comienzo al procedimiento judicial para recuperar el dinero ilícitamente sustraído de las cuentas de la entidad y restaurar su buen nombre”.
Cuesta un mundo sumar 14 en cualquier cosa. Lo que darían muchos por hacerlo en la quiniela. Pero este Atlético lleva esos partidos seguidos ganando. No lo había hecho en toda su historia. Y es Simeone, el entrenador que muchos creían había cumplido un ciclo, el que lo ha conseguido. Suya por cierto es también la marca de 13 victorias, hace más de 12 años. Le valió un solitario tanto de Julián Álvarez para conseguirlo y tambien proclamarse campeón de invierno. La última vez que lo fue terminó también al final de la temporada en lo alto del cajón. Y este Atlético lo quiere, lo busca y lo ansía. [Narración y estadísticas, 1-0]
Entre el pitido inicial y el primer momento que el balón tocó la red de Osasuna, la posesión había sido del 100% rojiblanca, 99,9% si contamos los despejes de los rojillos. La suerte del equipo que dirige Vicente Moreno es que lo que impulsó al interior de su portería fue el brazo de Griezmann y no su cabeza. Lo tenía pegado, sí, pero hizo el francés por moverlo para dirigir el esférico y el VAR le pilló.
Ese susto inicial sirvió para que el equipo visitante recordase que el fútbol se juega con el balón en los pies y no persiguiéndolo, pero esa primera estirada rojilla casi le cuesta el primer gol en una contra si Julián Álvarez hubiera sabido cómo mandar a la red un gran pase de Giuliano. Remató flojo a las manos de Sergio Herrera para desesperación del Cholo, que ya había negado con la cabeza tras el gol anulado al Principito.
Pasado el agobio inicial, el Atlético bajó un poco el ritmo y Osasuna subió algo sus líneas. Sin volverse loco el conjunto de un Vicente Moreno que, con la tablilla, quiso más llegar vivo al segundo tiempo que dominar desde el inicio. De hecho, Ante Budimir, tercer en el Pichichi de esta liga, inició el choque desde el banquillo. Simeone, por contra, ha encontrado una veta de oro y no piensa cambiar hasta que se agote. Hace pequeñas variaciones, como la salida de Molina por Llorente y la obligada de Le Normand por Giménez, pero el resto es inamovible.
El partido se igualó y el Atlético de Madrid comenzó a echar de menos a su Armada Argentina. Julián, el más activo, tuvo tres ocasiones, dos de ellas claras, pero no debe de haber vuelto igual de fino tras su paso por el parón navideño. De Paul, por su parte, estuvo más espeso, a chispazos, no con la regularidad de otros partidos y Molina, fue el que criticó la parroquia antes de la lesión: fallón e inconsciente en defensa, pero algo más incisivo en ataque. Quizás Giuliano, un hombre que no conoce la palabra relax, estuvo más cercano a su nivel habitual de gran o, a veces, exceso de actividad.
Griezmann, tras marcar el tanto que fue anulado.THOMAS COEXAFP
Osasuna, de hecho, fue el último rival que se llevó algo positivo del Metropolitano. Fue en el último partido en casa de la temporada pasada, con todo decidido, y le consiguió endosar cuatro tantos a la portería que defendía Oblak. No obstante, si quería intentar una machada parecida, necesitaba pólvora arriba. El equipo echaba de menos a su delantero titular, aunque Raúl García, como su homólogo ya retirado, ponía mucho trabajo a nivel de presión y defensa.
Salió Lino tras el descanso, notaba Simeone un desequilibrio ofensivo entre ambas bandas, y veía que Galán no sufría con Rubén García así que decidió buscar la mordiente que aporta el brasileño arriba. Circunstancial o casualmente, el Atlético comenzó a empujar desde el inicio de la segunda parte. Quería la 14 seguida, quería que su técnico hiciera historia, quería el título de invierno. Giuliano estrelló la primera ocasión rojiblanca en la defensa rojilla. No perdonó Julián en la suya tras una gran dejada de cabeza de Lenglet a centro de Griezmann.
Faltó ambición
El gol espoleó a Vicente Moreno en el banquillo que hizo un triple cambio para asemejar Osasuna a lo que suele ser el resto de duelos. Oroz, Moncayola y Areso, al campo, aunque el Cisne seguía esperando turno. Sacó a Torró, un mariscal en el medio y el mejor rojillo sobre el campo, raro ahí el de Massanassa. Serían los cambios o sería el cansancio tras el parón, pero el Atlético dio un paso atrás muy peligroso para sus intereses y algo menos usual esta temporada.
Pero Osasuna pagó la falta de valentía inicial de su entrenador. Quizás con la actitud de los últimos minutos y un nueve arriba podría haber sacado otro resultado, pero a toro pasado todos somos Manolete. El Atlético y Simeone hacen historia y, también, se apuntan a la liga.
Era un duelo de despedidas. El Metropolitano echaba el cierre hasta el año que viene y, probablemente, algunos jugadores no volverían a él, al menos como locales. Quiso Simeone darles la titularidad en este partido ante Osasuna para que su salida del club fuera con todos los honores.
Savic y Hermoso salían al césped de inicio pese a que el segundo tuviera bastante más protagonismo que el primero en lo que a minutos se refiere. No es lo mismo sumar 33 años que 28, cuestión de edad y, porqué no decirlo, también reflejo de las actuaciones de uno y otro este año.
Pero no serían ellos los que retrasarían esta jornada con horario unificado, sino una persona que les dobla la edad y, tras 776 partidos y 15 temporadas, se despedía del Metropolitano entre lágrimas mientras los jugadores de Osasuna hacían un pequeño rondo para mantener la tensión.
Igual si leen Óscar Ortega, no caigan en que era el Profe el que vería el último partido del Atlético de Madrid junto a Diego Simeone. Un emotivo vídeo y un sentido abrazo con el técnico cerraban el homenaje a un preparador físico que ha sido algo más que eso en el club rojiblanco.
Tras ese pequeño acto, comenzaba el fútbol. No es que se jugaran demasiado y más tras el gol tempranero del Barcelona ante el Rayo pero, aunque la segunda plaza fuera una quimera, la tercera estaba a tiro y, con un equipo varios años enjuagando su deuda, siete millones, que es la diferencia entre quedar cuarto y tercero, no es poco.
Quién diría que eran los rojiblancos los que tenían un objetivo que perseguir cuando, sin apenas amenazar la portería de Sergio Herrera, recibieron el primer gol del partido fruto de una indecisión de la defensa rojiblanca. Raúl García, de Haro, no el que se despide esta temporada en el Athletic, la empaló desde el punto de penalti tras un segundo centro a una falta botada por Rubén García. Encima, en los transistores sonaba el gol de Savinho en Mestalla, para ingerir cianuro.
Solo Lino mostraba tanto el nervio como la rebeldía que ha exhibido a lo largo de la temporada no sólo para ganarse la titularidad sino también para convertirse en imprescindible en el equipo titular del Cholo. Un tiro suyo al palo fue lo que levantó al equipo de la inanidad.
Sólo quedaban cinco minutos, pero los rojiblancos apretaron para intentar igualar antes del descanso. Pudieron hacerlo si Griezmann y Correa hubieran estado más finos de cara a portería. El del francés fue especialmente doloroso en un jugador de su calidad.
Pese que Oblak volvió a realizar las paradas de mérito que se le suponen a uno de los, todavía, mejores porteros del mundo. Se quedó sin embargo sin poder alargar su racha de imbatibilidad de los últimos tres partidos. Además del gol de la primera parte, justo al inicio de la segunda tuvo que volver a la red tras un remache de Aimar Oroz. Lo haría dos veces más.
Vuelve Morata
Pero, tras una de cal otra de arena. Así que, como si de vasos comunicantes se trataran y contra todo pronóstico, Morata volvió a ver portería dos meses y medio después. El madrileño convirtió un pase de la muerte de Lino, quién si no, y rompió su sequía goleadora.
Poco le duró la alegría al Atlético, repitió Raúl García de Haro ante una pasividad rojiblanca impropia, vayan los otros resultados de la jornada como vayan. Cambió poco después Simeone los pitos por los aplausos con la salida de Vermeeren. Menos de 90 minutos había jugado el belga en lo que iba de temporada y decidió sacarlo el Cholo en los últimos 20 de partido.
Volvería a sonar la música de viento antes y tras finalizar el choque. No gustó en la parroquia una actitud tan pasiva del equipo y más cuando recibió el cuarto gol a dos minutos del final. En un partido de despedidas, el Atlético dijo adiós a la tercera plaza ante su afición y ante un equipo, el Osasuna, que llevaba seis partidos sin ganar.
El único saque de esquina en todo el partido, botado en el último minuto, bastó a Osasuna para tumbar al Getafe en El Sadar. Un balón servido desde la derecha por Rubén García fue cabeceado a la red por Alejandro Catena, que sólo un par de minutos antes había obstaculizado un remate muy claro de Domingos Duarte. De este modo, el equipo rojillo mantiene su buena racha como en su estadio, donde suma tres victorias y un empate. [Narración y estadísticas (2-1)]
A los 10 minutos, el choque se detuvo debido al lanzamiento de pelotas de tenis en uno de los fondos por una protesta contra las acciones bélicas de Israel en la franja de Gaza.
Justo cuando se traspasaba el ecuador de la primera parte, Borja Mayoral aprovechó su primera ocasión, buscando el espacio entre los centrales y aprovechando un gran centro de Luis Milla para batir por bajo a Sergio Herrera. Gol de '9' puro que sirvió como punto de inflexión.
Bretones, a la escuadra
Al equipo de Alessio Lisci le costó mantener la posesión, con un cuadro azulón bien plantado con presión arriba. Víctor Muñoz andaba bien vigilado, mientras los visitantes tocaban y tocaban sin prisa para dormir la cita. Alberola Rojas revisó un penalti sobre Ante Budimir, quedando este invalidado por fuera de juego previo del croata. Osasuna estuvo sin ideas y sin rumbo claro.
En el tiempo añadido, justo antes del descanso Abel Bretones se convirtió en el gran protagonista con un tremendo zurdazo desde fuera del área que se coló por una escuadra ante la estirada de David Soria (1-1, m.49+).
A Osasuna le sentó bien el paso por vestuarios. Lisci quiso dar un cambio radical. Salió Juan Cruz y saltó al césped Raúl García de Haro buscando más presencia en el área rival. Budimir cazó un balón dentro del área para realizar un remate acrobático que salió por la línea de fondo.
Pancartas contra Israel y a favor de Palestina, el viernes en El Sadar.EFE
Raúl controló dentro del área y, tras recortar, disparó fuerte con la pierna izquierda muy centrado. Ocasión de Osasuna para tomar impulso de cara a los 10 últimos minutos.
El juego directo fue buscado por ambos y en el último minuto Catena remató de cabeza en el primer palo, coronando el gol más postrero de los rojillos desde diciembre de 2023 (Raúl García ante el Rayo). Giro de cabeza para hacer estallar a El Sadar.
Casi sin tiempo para más, Enzo Boyomo aún pareció salvar el empate madrileño sobre la misma línea en una acción que no se hubiese dado por válida, dado que el árbitro había hecho sonar su silbato unos segundos antes.