El 9 de noviembre de 2013, el actual número uno mundial publicó una foto con el mensaje que le salió en una galleta de la suerte y la frase: “Voy a ganar el masters!”.
Jon Rahm, con la chaqueta verde del Masters de Augusta.EFE
Casi 10 años antes de ganar el Masters de Augusta, Jon Rahm vaticino que algún día vestiría la chaqueta verde, gracias al mensaje de un papelito que venía con una galleta de la suerte.
“Tu talento será reconocido y recompensado adecuadamente“, fue el mensaje que recibió en el papelito que envolvía el dulce. En aquel momento, en noviembre de 2013, el día antes de cumplir 19 años -ahora tiene 28-, el actual número uno mundial publicó una foto con el mensaje en sus redes sociales y la frase: “Voy a ganar el masters!”.
Dicho y hecho, una década después el jugador de Barrika conquistaba el Masters de Augusta, su segundo major, se convertía en el cuarto español que gana el mítico trofeo tras tras Severiano Ballesteros, José María Olazábal y Sergio García.
Además, la victoria llegó el día en el que Severiano Ballesteros, el gran referente del golf español, hubiera cumplido 66 años, justo seis después del triunfo de Sergio García.
Copa Davis
JAVIER MARTÍNEZ
E. Especial
@JavierMartnez5
Valencia
Actualizado Jueves,
14
septiembre
2023
-
14:36Justifica la ausencia del español en Valencia. "Nadal y Federer son...
Sobrio, serio, decaído, más allá de la imagen de templanza a la que nos tiene acostumbrados, Rafael Nadal lanzó más dudas de las que ya arrastra desde que en enero del pasado año decidió parar en su afán de intentar recuperarse plenamente. "Estoy con ilusión, básicamente, jugar aquí en Madrid siempre es especial, porque el apoyo que he recibido aquí se me hace difícil decir que lo haya recibido en otro lugar del mundo. No creo que esté preparado para jugar el cien por cien, pero sí para poder salir a jugar mañana. Poder jugar por última vez en Madrid para mí significa mucho", dijo en la conferencia de prensa previa a su partido de primera ronda frente a Darwin Banch, que jugará este jueves a las 16.00 h..
"No le he visto jugar mucho", comentó sobre su adversario. Lo primero es disfrutar de estos últimos momentos aquí. Es un poco incógnita como estoy", prosiguió, antes de entrar a valorar la posibilidad de un homenaje de despedida en la Caja Mágica. "En la vida las cosas no son tan blanco o negro, por lo cual es difícil según qué momentos o decisiones. La gente siempre mantiene la esperanza de que todo se solucione, pues he tenido lesiones y he vuelto. Soy una persona bastante tranquila. Me gustan las cosas naturales, con tranquilidad. Tampoco me tienen que preguntar respecto a homenajes. No aspiro a nada más que salir, jugar, divertirme. Si quieren hacer algo lo harán. Nadie tiene que demostrarme nada".
A vueltas con sus endémicos problemas físicos, confesó que las cosas no van como desearía. "Lo idóneo sería poder jugar, no tener mucha limitación. Las sensaciones de la semana no han sido perfectas. En París, así, no saldría a jugar mañana, pero es Madrid y saldré por motivos personales. No quiere decir que esté renunciando a nada en las próximas semanas. No sé lo que va a pasar en las siguientes tres semanas. Voy a intentar jugar Roland Garros, pero si hoy fuera a París no saldría a la pista. Sólo lo haré si estoy capacitado para competir. Voy a darme las oportunidades para que suceda. Si no es así, no se acaba el mundo con Roland Garros, porque hay unos Juegos por delante, con diferentes formatos en los que se puede jugar".
El paso por el Godó
"Soy una persona competitiva y es difícil jugar sin poder dar el máximo. Aunque emocionalmente es bonito verme jugando, interiormente hay momentos y momentos. Si me preguntas si en el segundo set en Barcelona fui feliz, no, pero si hubiera intentado serlo tal vez hoy no estaría aquí", valoró sobre la derrota por 7-5, 6-1 ante Alex de Miñaur en la segunda ronda del Conde de Godó.
"He jugado aquí Copas Davis, muchas veces el torneo, la final en pista cubierta remontando dos sets a cero, lo cual no hubiera podido sin el público. La historia siempre ha sido de cariño y apoyo. Sé lo que va a pasar y me apetece vivirlo", añadió, evocando su primer triunfo en el torneo, ante Ivan Ljubicic.
Después de unas manifestaciones tan inquietantes, dejó una puerta abierta a que las cosas puedan cambiar. "El objetivo es estar en pista y divertirme cuanto pueda. Terminar vivo el torneo, en cuando a problemas de mi cuerpo. Las cosas pueden cambiar de manera muy rápida, y si no estoy ahí para intentarlo esa posibilidad no existe. No pierdo la esperanza. Acepto la situación. Hoy es la que es. Quiero estar preparado por si ese cambio se produce".
A la hora de precisar sobre los problemas físicos, dijo: "Tocando la pelota no estoy mal, son limitaciones de mi cuerpo. No me siento lo suficientemente bien para jugar con libertad. Eso no me permite competir como quisiera. El saque, mejor que la semana pasada, pero otras cosas no. Hoy no estoy preparado para según qué".
La sensación de no disputar nada en el tercer partido no la tenía España desde el Mundial de Brasil, 2014, cuando jugó, y ganó, a Australia en Curitiba sabiéndose eliminada desde cuatro días antes. En sentido positivo, desde 2008, cuando jugó, y ganó también, a Grecia sabiéndose ya en cuartos de final desde cuatro días antes. Dos veces en 16 años, y por medio, un montón de terceros partidos de la fase de grupos con algo en juego, algunos agónicos (Rusia'18, Euro'21) y una costumbre, la de guardar a los titulares para los cruces, en desuso. Quizá por eso el partido de ayer fue algo extraño, ayudada esa extrañeza también por el traje amarillo, por la debilidad del rival y hasta por el día de la semana. Ganó España, rellenó el formulario del tercer encuentro, no sin algún apuro en la segunda parte y se dispuso a descansar a la espera de rival el próximo domingo en Colonia. [Narración y estadísticas (0-1)]
Se hizo el interesante Luis de la Fuente en la rueda de prensa previa, hablando de jugarse muchas cosas, prestigio, puntos, orgullo y a saber cuántas cosas más, pero no logró engañar a nadie. Le dio la vuelta entera al once inicial y, como sigue siendo ley en el fútbol, los titulares descansaron porque no había nada que discutir. Los meritorios, término antiquísimo que se entiende a la primera, tienen como misión fundamental no dar que hablar. Cumplir, pasar desapercibidos como mínimo y, si se puede, apuntar maneras. Los meritorios de España salieron al césped de Düsseldorf con esas premisas, traducidas en la misión de proponerle al entrenador algún cambio en la noche de octavos. Sólo Laporte, que al no jugar el primer partido necesitaba algo de ritmo, parece que estará en ese primer cruce sin red. El resto serán suplentes, salvo lesión en estos días. Y eso que hubo un puñadito de ellos que levantaron la mano para el futuro.
España, de hecho, ya puede decir que ha usado a todos los jugadores que ha traído a Alemania menos a Álex Remiro. Jugaron los disponibles, todos salvo Rodrigo, sancionado, y Ayoze y Nacho, lesionados. El central del Madrid pasó parte de la mañana, por cierto, en un hotel firmando su contrato con el Al Qadsiah, algo cuestionable siquiera sea en lo estético, pues parecen sobrar días que no sean de partido para echar un garabato, por mucho que no hubiera nada en juego y por mucho que él no pudiera participar. Al margen de ellos tres, pues, De la Fuente dejó que todos pisaran el césped menos el tercer portero.
Cinco minutos de ilusión
¿Y quiénes son los meritorios que alzaron la mano? Pues hubo varios. Jesús Navas, que tendrá 90 años y seguirá centrando mejor que cualquier lateral de la Eurocopa. Vivian, un albanés (por el entusiasmo) de Vitoria que se afeita sin espuma, y que es un central de los de antes, con pocas, muy pocas, florituras y mucha, mucha seguridad. Dani Olmo, pura calidad en la mediapunta por mucho que no ande fino. Y Ferran Torres, un chaval rapidísimo y que tendrá muchos defectos, pero tiene, sobre todo, una virtud con la selección: se le caen los goles de los bolsillos a nada que juega.
Albania, una selección limitadita, sí puso a todos sus titulares, pero le dio igual. A este tipo de grupos apenas les sostiene la ilusión durante un rato de los partidos, y a Albania la sostuvo durante los primeros cinco minutos y durante un rato del segundo tiempo. Un poquito de barullo al calor de las bengalas de sus aficionados, un par de presiones alocadas y hasta el último tramo, donde lo ajustado del marcador le permitió poner en apuros (algunos muy serios) a una España que, como era previsible, cogió la pelota y la tuvo casi todo el rato.
No tardó en ponerse por delante en el marcador, que suele ser lo más difícil en estos escenarios. Fue una jugada realmente bonita. Un pase interior de Laporte a Olmo que rompió dos líneas, un giro estupendo del futbolista del Leipzig y el balón a la carrera de Ferran, que la colocó en el palo contrario.
juego del limpiaparabrisas
Como era previsible, el gol dio paso a un monólogo patrio bastante aburrido, pues la Albania de Sylvinho devino en un muro en el balcón de su propia área. Así se llegó al descanso, con otro remate de Ferran que se fue alto, y así se inició la segunda parte, con un centro de Grimaldo, que tampoco anda cojo en esa faceta, y un remate inverosímil de Joselu que no fue gol de milagro. Lo necesitaba el delantero, todavía, del Real Madrid, pero tendrá que esperar.
Zubimendi y Merino felicitan a Raya tras una parada.AFP
Conforme fue avanzando el partido, fue más evidente que el verdadero cambio de este equipo son los extremos. Sin Yamal ni Williams, España pasó muchos minutos jugando a ese juego del limpiaparabrisas que tan aburrido resulta. Llegaron bastante los dos laterales, Navas y Grimaldo, y centraron mucho y bien, pero no es lo mismo. No es lo mismo tener la electricidad de los chavales que no tenerla, una obviedad hoy incuestionable para nadie.
Tanto fue decayendo la cosa que por poco no se lleva un susto la selección. Por poco y por David Raya, que no va a ser titular mientras esté Unai Simón, pero que ayer terminó siendo el mejor del equipo, parando tres o cuatro disparos albaneses que eran gol y evitando el sinsabor de un empate que probablemente mereció Albania, corajuda y entusiasta en un tramo final intrascendente, pero feo. De la Fuente, antes, había agitado al equipo a ver si encontraba algo. Salieron Fermín, Yamal y Morata, pero para ese momento, el último cuarto de hora, España ya había desconectado y Albania perseguía un segundo punto de dignidad.