Una joven de 23 años acudió el fin de semana a comisaría para “hacer una declaración”, según el medio francés Le Parisien
El domingo 26 de febrero, una joven contó a la policía en la comisaría de Nogent-sur-Marne (Val-de-Marne) que había sido violada por Achraf Hakimi, lateral derecho de 24 años del París Saint-Germain.
La presunta víctima, de 23 años, dijo que no quería presentar una denuncia, sino “hacer una declaración de violación”, según informa el medio francés Le Parisien.
Este lunes, los investigadores trabajan de oficio en el caso, basándose en las declaraciones de la denunciante, que aún no ha sido oída por el servicio de instrucción.
Según la joven, el 16 de enero ambos conectaron a través de Instagram. La noche del 25 de febrero se dirigió al domicilio del jugador en Boulogne, en un Uber que el jugador del PSG había encargado.
En la casa, siempre según la joven, las cosas se descontrolaron. El internacional marroquí la habría besado en la boca, levantado la ropa y besado los pechos. Ella añade que hubo penetración a pesar de sus protestas.
La joven víctima habría logrado liberarse finalmente de su agresor empujándolo con el pie. Una vez liberada, envió un mensaje de texto a un amigo que acudió a recogerla.
Este finde semana el futbolista no participó en el partido de su equipo contra el Marsella por problemas musculares. Hakimi está casado con la actriz española Hiba Abouk y tiene dos hijos.
Vinicius Júnior está a dos pases de gol de convertirse en el mejor asistente de la historia de la fase de eliminatorias de la Liga de Campeones. Analicen la frase, porque explica a la perfección el nivel que ha dado el brasileño en las rondas del K.O. de la máxima competición europea a pesar de tener solo 24 años. En el Etihad Stadium de Manchester superó las 12 de Messi y está a dos de las 15 de Cristiano. Números que obligan a pensar que esta noche será capaz de brillar ante el Atlético de Madrid, su criptonita, el equipo capaz de negarle casi cualquier virtud en los 15 partidos que ha disputado contra ellos. «Estoy en mi mejor momento», advirtió ayer. Le toca ser protagonista.
Para Vinicius será el primer derbi en Champions, circunstancia que puede cambiar el chip del futbolista para el encuentro. Hasta ahora, los Madrid - Atlético han tenido al futbolista en el foco mediático, pero casi siempre por temas extrafutbolísticos. Cada visita al Metropolitano ha terminado con mucha tensión entre el futbolista y la grada, incluso con algún cántico racista a las puertas del estadio o con el vergonzoso muñeco colgado de un puente de la M-30.
Esas circunstancias y la táctica defensiva de Simeone han conseguido que Vinicius no muestre ante el Atlético su mejor versión. Ha disputado 15 encuentros ante los rojiblancos y sólo ha marcado un gol, el anotado en el Bernabéu en los cuartos de final de la Copa del Rey del curso 22-23. Más allá de esa noche, el brasileño añade tres asistencias, dos de ellas en el mismo duelo (jornada 17 de la Liga 21-22 en Chamartín) y otra en el empate de la primera vuelta de este curso en el Metropolitano.
Persecución a Cristiano
Es decir, Vinicius sólo ha provocado goles en tres de de los 15 enfrentamientos en los que ha participado contra los de Simeone desde su debut en el derbi liguero de 2018. Ahora, después de verse contra el rival madrileño en Liga, Copa y Supercopa de España, el derbi se traslada a Europa, territorio donde Vinicius ha sido capaz de aislarse del ruido mediático de la competición doméstica para dar una versión superlativa. Según WhoScored, plataforma de análisis estadístico, su nota media ante el Atlético de Madrid en Liga no supera el 7, mientras que en Champions League el brasileño lleva tres temporadas rozando el 8 en la competición (7,98, 7,82 y 7,77).
Su persecución a Cristiano para conseguir el récord de asistencias convierte a Vinicius en el futbolista más determinante de las últimas ediciones continentales. Nadie ha producido tantos goles en eliminatorias como el brasileño, que en Europa se transforma. Desde 2018, ha marcado o asistido en 15 de las 17 eliminatorias de Champions que ha disputado: 11 goles y 13 asistencias, es decir, 24 acciones de valor gol en 31 encuentros, incluidos los dos tantos en las finales de París y Wembley. Como su fuera su propio jardín.
A esas cifras se agarran en Valdebebas para empujar a su futbolista contra Simeone. El Cholo, ya sea con Nahuel Molina o Marcos Llorente en el lateral, ha conseguido detenerle, aprovechando también la tensión ambiental que ha tenido el derbi en sus últimas ocasiones. La entrada de Giulano en el once del argentino otorga todavía más atención sobre Vinicius, siempre con De Paul, mediocentro que ocupa el lado derecho del doble pivote, con un ojo sobre el brasileño.
Desaparecido ante el Barça
«Es su momento», deslizan en la ciudad deportiva del conjunto blanco tras una temporada en la que el brasileño ha mantenido sus números gracias a actuaciones estelares, pero también ha tenido momentos más bajos, lastrado también por una lesión muscular que le apartó durante unas semanas. Suma nueve goles y siete asistencias en Liga y siete y tres en Champions, camino de igualar las cifras de la temporada pasada, pero en algunos partidos grandes no ha aparecido, especialmente contra el Barça en Liga y en la Supercopa de Arabia, contagiado también por un equipo que no ha mantenido velocidad de crucero.
Ahora, y justo después de hacer «todo mal» en el Villamarín, como reconoció ayer, busca reactivarse. «He tenido lesiones y no puedes estar al 100% en todos los partidos. La afición te pide estar cada tres días, pero no siempre estamos bien de cabeza ni físicamente», admitió ante los medios, negando también que se sintiera «engañado» por no ganar el Balón de Oro.
La situación, eso sí, le influyó, prometiendo en redes hacerlo «multiplicado por diez» tras quedar segundo en París. Después de cuajar una notable eliminatoria contra el City tras la pancarta del Etihad que le recordaba el premio a Rodri, el brasileño, cerrando también el debate de Arabia, se mide a su criptonita.
Corre por las redes sociales como la pólvora. Es un vídeo. En la imagen, el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, durante una rueda de prensa. Creada con Inteligencia Artificial, su voz reproduce una serie de groserías hacia los periodistas que, al igual que una buena parte de la afición, han asistido, atónitos, a una de las metamorfosis más rápidas habidas en el mundo del fútbol. Esas frases tan desagradables, lógicamente, jamás han salido de la boca, real, del técnico, que sin embargo es el primero que se ríe cuando lo ve. En el chat de Whatsapp del equipo, estos días, se comparten esos memes una y otra vez.
Para saber más
Está crecido Luis de la Fuente. Y no tiene la expresión sentido peyorativo alguno. Está crecido porque se ha ganado el derecho a estarlo. Del mismo modo que agachó la cabeza cuando tocaba, hoy camina con ella erguida y protagoniza incluso discursos virales (aquí, de nuevo, las redes sociales, que hoy lo adoran). Se ha convertido, incluso, en alguien a quien escuchar. El pasado martes, tras imponerse a Francia, elaboró un speech miles de veces reproducido en Instagram: "Hoy estoy reivindicativo. De lo que más orgulloso me siento es de cómo hemos llegado hasta aquí. La gente joven debe saber que no hay logros sin sufrimiento, sin esfuerzo. El sufrimiento forma parte del fútbol, y de la vida", dijo.
Se siente seguro. En las pantallas de la sala de prensa de Donaueschingen, aparece su fotografía junto a un enorme número 6, que son las victorias que lleva en esta Eurocopa el equipo, algo que nadie había logrado. Echa la vista atrás y ya no dice en bajito que es muy creyente, que reza todos los días, que se persigna antes de cada partido y que, cuando juega en Sevilla, acude siempre a rezarle al Cristo del Cachorro, en Triana. Tampoco dice en bajito que le gustan los toros, como a Nacho, y mucho menos que se siente español por los cuatro costados. En realidad, Luis de la Fuente ya no dice nada en bajito porque el paso del tiempo le ha dado la razón en todo lo que decía. Estos meses atrás, en reuniones discretas con periodistas de su confianza, siempre agarrado a su vaso de agua, transmitía el mensaje de que sí, de que se podía ganar la Eurocopa, de que había mimbres, jugadores, ambición...
El técnico, antes del España-FranciaPABLO GARCÍARFEF
Era consciente, cómo no, de que ese discurso no calaba entre el gran público, pero asiste hoy, satisfecho, a la entrega de todo un país a su proyecto. Y lo celebra. Lo celebra siempre, pero especialmente divertida fue la fiesta que montó en el hotel de concentración a la vuelta del partido contra Alemania. Normalmente, la selección duerme en la ciudad donde se juega el partido y regresa a Donaueschingen al día siguiente, pero el viernes pasado, el "hogar" -así lo definió ayer Dani Vivian-, quedaba a poco más de una hora en autobús, y volvieron a dormir a casa.
El seleccionador improvisó una fiesta con karaoke para el staff y todos los trabajadores que quisieron unirse. Para romper el hielo, él mismo cogió el micrófono:
"Soy de aquellos que sueñan con la libertad /Capitán de un velero que no tiene mar / Soy de aquellos que viven buscando un lugar / Soy quijote de un tiempo que no tiene edad / Y me gustan las gentes que son de verdad / Ser bohemio, poeta y ser golfo me va / Soy cantor de silencios que no vive en paz / Que presume de ser español donde va".
Es Quijote, de canción de Julio Iglesias, su favorita, y ahí estaba el seleccionador español, bien entrada la madrugada, dándolo todo con esas estrofas. Tras él se animaron unos cuantos.
Es la celebración de un camino que recuerda hoy la llamada a Sergio Ramos, nada más llegar, para decirle que no iba a contar con él. Ese fue su primer vía crucis. El último, el que hubo de atravesar cuando decidió que no iba a rogarle a Brahim que se quedara, que sí, que contaría con él si se lo ganaba, pero que no le iba a prometer amor eterno, al contrario que sí quiso hacer en su momento con Achraf Hakimi. Fue el jugador del PSG el que no quiso firmar el documento que le presentó. Hoy nadie echa de menos ni a Ramos ni a Brahim.
Por detrás, pues, de lo evidente, de que está pasando un montón de horas preparando el partido contra Inglaterra (monotonía interrumpida ayer para disfrutar de una comida tranquila junto a todo su 'staff' en un restaurante alemán a dos kilómetros del hotel), sólo hay algo que le inquieta: en noviembre se pondrá una prótesis en su rodilla. Debería haberlo hecho en diciembre pasado, habló incluso con Del Bosque para preguntarle cómo era el proceso, pero se echó atrás por miedo a los quirófanos. Ahora parece decidido.
De la Fuente y su 'staff' se hacen un 'selfie'.PABLO GARCÍARFEF
De la Fuente, que no es considerado internacional por la UEFA porque no jugó un solo minuto con la absoluta, sigue obsesionado con un factor: hacer grupo. "Aquí no hay ni bromas sobre los clubes. Nadie habla de eso. Ha habido épocas en que se creaban grupos, ahora no. Porque hay personas dentro del staff que hacen que esto no ocurra", explica a este periódico Fernando Giner, delegado de la selección y presidente de Asociación Española de Futbolistas Internacionales, Leyendas de España.
"Como Aragonés o Del Bosque, sabe llegar, a la persona y al futbolista. Cada uno lo transmitía de una manera, pero el fondo es el mismo. Y eso es lo que perciben los futbolistas", prosigue Giner, muy atareado estos días con todos los preparativos de la final. "Lo que veo dentro del cuerpo técnico es el respeto que nos tienen a todos. Es un trato excepcional, cercano, motivador, pero no especial para nadie, ni para los que jugamos menos. Estamos muy agradecidos de tenerle", decía ayer mismo Vivian sobre Luis, que ya no es Luis, que ya es Don Luis.
Hace 19 horas, Diogo José Teixeira da Silva (Massarelos, 1996) escribía en Instagram bajo el vídeo de su boda con su mujer Rute Cardoso: "Un día que no olvidaremos". La celebración había sido hace apenas 10 días ante la atenta mirada de sus tres hijos de 5, 2 y menos de un año (la menor había nacido en noviembre). Sin embargo, un accidente de tráfico en la madrugada del miércoles al jueves en la A-52, en la provincia de Zamora, segó la vida a su hermano Andre Silva de 26 años y al talentoso futbolista del Liverpool con apenas 28 años.
"Es técnico, tiene buen físico, es listo y aprende las disposiciones tácticas muy rápido". Es Jurguen Klopp, el entrenador que le fichó para el conjunto red, el que alababa de esa forma a Diogo Jota, como se le conocía, y el que le trajo del Wolverhampton hace cinco años por algo más de 40 millones de euros. Siempre tuvo buena relación con el futbolista, que fue el primero en defender la decisión del entrenador de dejar el Pool por la dirección técnica de Red Bull en la parcela futbolística. "Es una persona a la que tengo mucho afecto", expresó el portugués en la despedida de uno de los mejores técnicos de la historia en el equipo británico.
Y eso que Jota nunca ha sido titular indiscutible ni bajo el mando de Klopp ni este año con Arne Slot, aunque en el último curso fue más debido a una lesión que a decisiones técnicas, puesto que su retorno al equipo contribuyó a certificar la Premier League para la escuadra del técnico holandés. El vigésimo título, y uno de los más deseados.
El cariño del ex manager era compartido por la afición británica que tenían al portugués como uno de los futbolistas más queridos y al que brindaban un cántico durante sus partidos en Anfield: "Porta el número 20, nos llevará a la victoria, vendrá de la izquierda recortará hacia dentro y marcará para el Liverpool. Es un chico de Portugal, mejor que Figo y su nombre es Diogo".
El delantero portugués anotó 65 tantos y repartió 21 asistencias con la camiseta del Liverpool en 182 partidos. Fue siempre un delantero silencioso que tuvo que lidiar en su primera etapa con el tridente Salah- Firmino- Mané y a los que no fue fácil restarles minutos, cosa que fue consiguiendo con su rendimiento y su brega, además de su talento.
Una capacidad que fue la que le hizo que se fijaran en él desde Merseyside cuando Nuno Espirito Santo le convirtió en el más voraz de los lobos. Con el Wolverhampton, al que llegó en 2018, primero como cedido y luego ya en propiedad, se convirtió en una estrella de la Premier nada más aterrizar el equipo inglés en Primera División. Con sus 44 tantos y 13 asistencias convirtió a un club recién ascendido en un ocupante de plaza europea.
El portugués no fue un futbolista de explosión rápida. Su juego no es excesivamente vistoso, pero resulta muy efectivo y útil para sus clubes. Aunque en el Atlético no se tuvo paciencia para que terminara de consolidarse. El conjunto rojiblanco fue el primer gran club que se fijó en unas habilidades que mostró en el Paços de Ferreira, equipo en el que debutaría en la élite.
Sin embargo, el luso no pudo hacerlo en partido oficial con el equipo colchonero, por el que fichó en 2016, y que le cedió primero al Oporto, donde también rindió a buen nivel, y luego a los Wolves, donde terminarían comprándolo por 14 millones de euros y equipo en el que rompería a estrella dos años después.
Selección
Quién le iba a decir a este futbolista, que se formó en las categorías inferiores del Gondomar S.C., que terminaría jugando en la selección portuguesa junto uno de sus ídolos y mentores. Jota siempre recordaba una frase de Cristiano Ronaldo cuando se le complicaba el anotar y que le decía que "marcar goles es como abrir una botella de ketchup, cuando sale la primera gota, sale todo". "Es una de las frases que dijo Ronaldo y realmente se me quedó grabada todos estos años", apuntó el delantero.
Con la selección lusa ha conseguido 14 tantos en 49 participaciones. Buenos números para un futbolista que, como en sus clubes, ha tenido generalmente una función de revulsivo. No obstante, con el equipo nacional ha logrado dos títulos de Nations League, el último el arrebatado recientemente a la selección española en Alemania.
Jota, un futbolista al que aún le quedaban los mejores años de carrera, consiguió, a nivel de clubes, el título de la Segunda División inglesa con los Wolves y ya con el Liverpool, la citada Premier, dos Copas de la liga, una Community Shield y una FA Cup.