“La FIFA ha iniciado hoy un procedimiento disciplinario contra la Federación Española de Fútbol por los incidentes ocurridos en el partido amistoso contra Egipto”. Con un comunicado (verbal), el máximo organismo del fútbol mundial ha anunciado en la tarde de este martes el inicio de un proceso que podría desembocar en una sanción para la Federación, que ha recibido la comunicación oficial a primera hora de la tarde, justo después de comer.
Lo normal, explican fuentes conocedoras del caso, es que todo termine en una multa económica, pero al tratarse de un tema tan sensible no se puede descartar nada. Los gritos de “Musulmán el que no bote”, que se escucharon varias veces durante el choque del pasado día 31 de marzo, fueron recogidos en el acta por el árbitro, el búlgaro Georgi Kabakov.
Se abre ahora un periodo de tiempo en el que la Federación deberá presentar alegaciones, del mismo modo que pueden ser llamados cuantos testigos considere la FIFA. En principio, no hay plazos para la resolución del procedimiento.
La Federación alegará que cumplió el protocolo antirracismo desde el primer momento en que ocurrieron los cánticos, y que si no se publicaron los mensajes para que cesaran en los videomarcadores hasta el descanso fue por expreso deseo del árbitro que, siempre según la versión de federativa, pensó que era mejor retrasar esos llamamientos para no provocar un ‘efecto llamada’.
También a través de sus redes sociales proclamó los mensajes de repulsa. Incluso el presidente, Rafael Louzán, y el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, pusieron voz a lo que había ocurrido: “Es intolerable”, dijo el técnico.
La Federación se expone a una sanción de un partido de la selección absoluta “con un número limitado de espectadores” y una “multa de al menos 20.000 francos suizos (21.600 euros aproximadamente)”, según recoge la normativa de la FIFA en estos casos.
Paralelamente, los Mossos iniciaron una investigación de la que todavía no ha habido resultados.



