Llegó “la maldita razón por la que tu apellido signifique algo algún día”. Llegó por fin la oportunidad al canario Hecher Sosa (15-1) de debutar en la UFC y hacer buenas las palabras que le susurró Dana White, capo de la liga de MMA, tras su victoria en las Contender Series. Esa victoria que le permitió estar esta noche en el octógono ante Luan Lacerda (13-4). Y el apellido ya pesa en la UFC porque Sosa venció por decisión unánime al brasileño (30/27, 30/27 y 29/28).
Y eso que le costó entrar en el combate, quizás por la timidez de debutar en la liga más importante del mundo. En la liga por la que luchó apenas tres días después del fallecimiento de su padre. Y en la liga de la que costará mucho sacarle. Porque, pasados los momentos iniciales, en los que un rodillazo de Lacerda le pudo romper la nariz, comenzó el show.
Sosa evitó en todo momento ir al suelo, conocedor de la habilidad del brasileño en el wrestling. De sus 13 victorias, 11 fueron por sumisión. Cuando la pelea le llevaba a la lona, el canario se levantaba rápido para evitar las acometidas de su rival. Lo que pasa es que al soltarse también existía peligro con el striking del brasileño.
“Tranquilo”, le gritaban desde la esquina conscientes de que el tiempo corría en favor del canario. Más joven, ágil y fuerte. Los 30 años de Sosa y sus 73 kilos, 12 de rebote tras dar el peso en la categoría gallo de 61,2 kilos, comenzaron a imponerse especialmente desde el segundo asalto donde los impactos significativos fueron casi el doble.
En el tercero, se vio la verdadera diferencia entre ambos rivales. No parecía que Lacerda llevara ya tres años peleando en la UFC y Hecher debutara esa noche. Al canario se le vio el hambre. Conectó golpes imponentes como un codazo a la media vuelta, que dejó aturdido a Lacerda.
Pero ambos aguantaban en pie. Hecher se vació en cada round y volvió al siguiente como si la cosa no fuera con él. Como si no hubiera aceptado este combate de rebote. Lo firmó tras la retirada de Rinya Nakamura, rival inicial de Lacerda. Le cogió de improviso, pero eso no hizo que el canario tuviera problemas a la hora de aceptar la pelea.
Cuando el jab y el 1/2 del canario se pusieron manos a la obra, las cartulinas de los jueces ya comenzaron a inclinarse a su favor. Incluso se permitió lanzar un par de rodillas voladoras. Una de ellas impactó en el rostro de Lacerda, pero le cogió con la guardia alta y evitó el ko. El canario terminó con más de 100 golpes significativos conectados.
Mirada al cielo
Sosa ya se vio ganador al terminar los tres asaltos de cinco minutos y así lo mostró antes de que alzaran su brazo al cielo. La sonrisa y la mirada al mismo lugar, donde le ve su padre. Era sólo la primera pelea de su vida en la UFC, una de las preliminares del Josh Emmet vs Kevin Vallejos, combate estelar de la noche junto al femenino que protagonizan Amanda Lemos y Gillian Robertson.
“No fue el debut que esperaba, pero sacamos la pelea adelante. El rival, muy aguerrido. Una pelea como las que a mí me gustan, con los dos ensangrentados. Así que, supercontento. La primera de muchas, vamos a por más”, apuntó el peleador tras la victoria.
Le llegarán más focos al Guanche Warrior que lleva doce victorias consecutivas. A su combate, al que se presentó cantando y con una bandera de España, sólo le faltó el ko prometido en la previa. Pero el espectáculo fue maravilloso. El futuro está ahí y Hecher quiere cogerlo.







