La de Antonio Serradilla (Sevilla, 1999) es sin duda una historia de superación. En 2021, tuvieron que extirparle el ojo derecho a causa de un tumor. Entonces, llegaron a decirle que su paso por el balonmano de élite como jugador podía llegar a su fin. Cuatro meses más tarde, volvía a entrenarse y pudo volver a jugar con el Logroño, entonces su equipo en la ASOBAL. En 2023, el Elverum noruego se lanzó a por su fichaje y, desde allí, dio el salto a un Magdeburgo con el que ganó la Champions el año pasado. El gigante germano no lo retuvo y, desde allí, se fue al Stuttgart, pero ya ha enmendado su error: el verano que viene volverá a sus filas con un contrato por tres temporadas. En los Hispanos, además, es una pieza clave. Pero sabe bien que todo es volátil.
“Hay que vivir el momento, yo sé bien que un día te puede pasar algo y se te acaba todo”, comenta a EL MUNDO. “Eso es lo que he aprendido con mi experiencia de vida. Si tienes algo a tu alcance para cogerlo, cógelo ya. Soy mucho de pensar que, en la vida, normalmente no te vienen muchas más oportunidades”.
Las medallas han quedado fuera del alcance de una selección en proceso de renovación, pero que tiene todavía un gran presente y un porvenir brillante con la sangre nueva que está llegando, encarnada en este torneo por Marcos Fis. Por eso, y por muchos más motivos, se permite soñar con un gran éxito a un par de años vista. “Por importancia, me haría mucha ilusión sacar medalla en unos Juegos Olímpicos. Siempre, desde luego, aprovechando todas las opciones que puedas tener antes de sumar éxitos. Las oportunidades hay que cogerlas al vuelo”, recalca.
“Siempre va a estar ahí”
Su forma de jugar, tras la operación, tuvo que cambiar. En muchos aspectos. “Es muy difícil de explicar, porque son tantos detalles y tantos automatismos que tienes que cambiar, tienes que adaptarte a una nueva normalidad y es básicamente como aprender a jugar visceralmente. Pierdes la visión periférica, hay algunos problemas con las distancias, que tampoco son muy grandes, y tienes que esforzarte por captar la máxima información en el menor tiempo posible. Al final, te adaptas y vives con ello, y para mí ya no supone ningún problema, aunque es algo que siempre va a estar ahí”, explica.
Por supuesto, preparar de antemano los partidos es vital. “Analizar al rival, ver vídeos y saber qué jugadas me esperan para mí es fundamental. Por suerte, llevo mucho tiempo haciéndolo y es una herramienta muy útil para mí”, destaca Serradilla, que no solo ha logrado jugar un torneo importante con los Hispanos, sino que además lo está haciendo como una pieza clave. “Me siento líder, y eso es algo muy importante para mí para poder desarrollar mi juego”, recalca. La fuerza de voluntad, en su caso, ha sido clave para estar en lo más alto pese a todas las pruebas que le ha puesto la vida en su camino. Por todo ello, levantar la Champions en junio del año pasado fue una sensación única.
Atentado terrorista
“Hasta entonces, ha sido el día más feliz de mi vida. Es una experiencia al alcance de muy pocos y poder conseguirlo, con ese trágico problema que tuve en el ojo y otras cosas que me han pasado, como el atentado terrorista que viví de cerca en la Navidad de 2024 en Magdeburgo, hace que haya sido algo muy especial”.
“En general, hay tranquilidad en Alemania, pero es cierto que el año pasado hubo bastantes percances similares en varias ciudades, creo que en cuatro. En ese sentido, tuve muy mala suerte, Magdeburgo fue una de las primeras. La verdad es que cuando oía las noticias, se me ponían los vellos de punta”, reitera Serradilla, a quien le gustaría tener un club de élite en su ciudad. “Aún tengo cuerda para rato, pero es algo que me encantaría. De hecho, creo que ya hay algo en marcha. Sevilla, además, es una ciudad muy grande, muy bonita y creo que a muchos les encantaría poder vivir allí”, vaticina. Tal vez, incluso, con él como técnico. “Entrenar es algo que me llama la atención y sería genial tener un club en casa”, finaliza.




