A Luis de la Fuente se le está poniendo cara de impuntual. De la última docena de ruedas de prensa jugando en otro país, no se recuerda ninguna a la que haya llegado a tiempo. Tiene que ver esto con las rutinas del equipo, que ya nunca entrena en el escenario de los partidos. Lo hace por la mañana en Las Rozas, come tranquilamente y viaja por las tardes. Y claro, siempre que hay que coger un avión…
La rueda de prensa de este miércoles en Stuttgart estaba prevista para las 20.00 horas, y comenzó pasadas las 20.45. “Perdón por el retraso”, anunció el responsable de UEFA. El seleccionador y Pedri se dispusieron entonces a contestar a las preguntas. Y muchas de ellas giraron alrededor del Balón de Oro, una de esas cosas que se pone de moda cuando hay pocos partidos.
¿A quién se lo daría Luis de la Fuente? “Si me pones el nombre de Lamine para ganar el Balón de Oro, voto a Lamine. También a Fabián. También a Pedri. Mi voto será para el español que esté nominado”, avanzó el técnico, que amplió sus elogios hacia Lamine Yamal, el tipo que acapara todas las miradas en Stuttgart, también buena parte de las preguntas que horas antes recibieron Deschamps y Konaté.
Seguía el seleccionador nacional. “Lamine tiene un futuro impresionante, pero nuestra responsabilidad pasa por cuidar todos esos detalles que son más importantes que la calidad futbolística por lo joven que es. Si sigue así, va a ser una leyenda del fútbol. De los cuatro o cinco grandes que hablamos siempre. Lo tiene todo. Inteligencia, calidad, personalidad… Salvo que tenga una lesión, será una leyenda”.
Dijo que los 26 que tiene están perfectos para jugar, pero claro, no adelantó la alineación. E insistió en esa idea que derrama en cada comparecencia de que este torneo es la leche. “Este es un torneo que lo juegan los mejores 16 de Europa, y para ganarlo hay que jugar 10 partidos. Decir que quien no le dé importancia se equivoca es constatar una realidad”.
El regreso a Alemania es motivo de alegría en el grupo, pues aquí conquistaron, hace menos de un año, la Eurocopa. Y concretamente en este estadio, el Stuttgart Arena, eliminaron a Alemania en una prórroga agónica. “Estar aquí nos trae recuerdos fantásticos. Los 45 días aquí fueron maravillosos. Sentimos el respeto del aficionado alemán. Estamos encantados”, dijo.
Por su parte, Pedri se limitó a elogiar a Mbappé y a decir que el calendario es una “locura”.
España dormirá esta noche en su hotel de concentración para la Eurocopa, un lujoso complejo en la Selva Negra alemana, de nombre impronunciable (Der Öschberghof, ubicado en la localidad de Donaueschingen) y donde espera estar hasta el 13 de julio, día previo a la final de un torneo que afronta pleno de confianza después, entre otras cosas, de golear ayer, y divertirse, ante una débil Irlanda del Norte, que pese a ponerse por delante casi antes de empezar el partido, asistió como espectadora a un buen partido del equipo patrio, agarrado a un nombre, Pedri, que, al margen de los dos goles, demostró que ha vuelto. [Narración y estadísticas].
Y que haya vuelto el centrocampista con más talento del fútbol español siempre es una buena noticia. Luis de la Fuente lo tenía claro desde hacía mucho tiempo, pero si necesitaba una excusa de cara a la galería, desde ayer la tiene. España juega al ritmo de Pedri, con permiso de Rodri, y si encima el futbolista del Barça se anima a asomarse al área, como en el segundo gol, y a disparar desde fuera, como en el primero, la pócima huele bien. Probablemente (probablemente no, seguro) ninguno de los rivales de la Eurocopa sea tan débil, y ofrezca tan poca oposición, como Irlanda del Norte, pero no es menos cierto que un chute de alegría como el de ayer siempre es la mejor manera de viajar a un gran campeonato.
Y eso que, conviene recordarlo, casi antes de empezar el partido Irlanda del Norte se puso por delante. Una falta lejanísima, casi en el centro del campo, cogió dormida a la selección. Nacho no fijó a su marca y Ballard conectó un cabezazo que pilló a Unai Simón un pelín adelantado. La tocó, pero no pudo evitar que el equipo empezase perdiendo el partido en el segundo minuto.
Remontada
La propia inercia del encuentro, y la incuestionable superioridad técnica de España, fueron dándole la vuelta al choque poco a poco. Primero fue Pedri quien, bordeando el cuarto de hora, recibió entre la línea de medios y la defensiva. Sin oposición, se giró, condujo y probó una suerte que no es muy suya, el disparo lejano, pero que ayer le salió redondo. Era el empate, y a partir de ahí la noche fue una cuesta abajo para la selección. Una selección mucho más reconocible que la vista ante Andorra. Unai Simón, Le Normand, Rodrigo, Pedri, Fabián, Lamine y Morata son siete futbolistas que estarán seguramente en el once que presente Luis de la Fuente ante Croacia en el debut del próximo sábado.
Nico Williams también es candidato, pero dependerá de Dani Olmo, que ayer no jugó ni un minuto por segundo amistoso consecutivo. Era un equipo, pues, mucho más reconocible, al que seguramente apenas le faltasen el propio Olmo, si está recuperado, los dos laterales, Carvajal y Grimaldo, y Laporte, aunque ojo a la opción de Nacho como titular.
Con un buen ritmo de balón, con un dinamismo bastante aceptable, España le fue dando la vuelta al marcador. Tras el empate, el segundo llegó enseguida gracias a un centro maravilloso de Navas (el sevillano borda el arte del centro) y un remate de Morata. Alborotada por los goles, la selección fue aumentando el ritmo, y el tercero, obra de Pedri, llegando sin avisar casi hasta el área pequeña, empujando un centro de Nico, terminó de enderezar la noche, culminada en esa primera parte por Fabián a pase de Lamine Yamal, cuya orientación imprevisible, ahora hacia dentro, ahora hacia fuera, resulta indescifrable para los laterales del equipo contrario.
Oyarzabal, en su semana fantástica, culminó la noche, ya tras el descanso, y dejó en el aire la sensación de que España es un grupo de jugadores inferior, posiblemente, a las grandes (Francia, Inglaterra, Portugal...) pero es un equipo igual a cualquiera con quien se pueda medir. Y eso, en un torneo como el que viene, no es poco decir.
En el minuto 84, la afición italiana celebró un córner como si fuera un gol, y quizá no haya mejor resumen que ese para explicar lo que fue el partido de anoche. Un España-Italia dominado de principio a fin por España, mucho mejor, más vertical, más atrevida, más divertida, más coral, más todo. A lomos de un futbolista brutal como Nico Williams, la selección de Luis de la Fuente bailó con Italia, hizo con ella lo que quiso y certificó, más allá de lo ajustado del marcador, dos cosas: primero, que jugará los octavos de final y, segundo, que en Alemania hay un señor equipo y se llama España. [Narración y estadísticas (1-0)]
Cuando Vincic, un árbitro terrorífico cuyo único mérito debe ser compartir nacionalidad con el presidente de la UEFA, dispuso el descanso, España había hecho 25 ataques, por cinco de su rival; había disparado nueve veces, por una de su rival (de ellas, cuatro a portería, por ninguna del rival); había dado 299 pases, por 177 del rival... ¡Ah! Y había tenido el balón un 61% por el 39% del rival, pero como el debate de la cansina posesión ha sido superado, quede a título meramente informativo. Cuando Vincic, pues, dispuso el descanso, España había hecho suficientes cosas como para ir ganando el partido, pero su rival, Italia, salió indemne del primer tiempo, que era lo mejor que le podía pasar. La selección, mucho mejor en todas las facetas del juego, más dinámica, más peligrosa, más ambiciosa, se dejó en las manos de Donnarumma y en sus propia ceguera la opción de ponerse por delante.
Aprovechando unas molestias de última hora de Nacho, De la Fuente dio carrete a uno de sus fetiches. Laporte es un futbolista con una jerarquía incuestionable al que solamente su decisión de jugar en una Liga de juguete, con todo lo que ello conlleva, permite cuestionar. El central zurdo es uno de los referentes del vestuario y en tanto que eso, que líder, supone un asidero hasta emocional para el equipo a juicio del entrenador. Quitando eso, el resto fueron los mismos que el sábado, no hace ni una semana, tiraron menos, atacaron menos, pero iban ganando 3-0 al descanso.
Sin noticias de Chiesa y Barella
La primera jugada fue un aclarado para dejar a Nico frente a frente con Di Lorenzo. Le encaró y sacó un centro que, de no haber sido Pedri el cabeceador, hubiera sido gol. Pero el menudo mediapunta remató con la destreza con la que hubiera colgado una lámpara. Ninguna de las suertes le resulta familiar, de modo que, con toda la portería para él, se la puso a Donnarumma en el guante. El portero italiano, con todo, sufrió para sacarla por lo cercano del remate. Los italianos, por cierto, también eran los mismos que le ganaron a Italia. Spalletti, un buen técnico, está construyendo desde el verano pasado un equipo bastante apañado, pero no cuenta con la calidad individual de otras épocas. La baja forma de Chiesa y Barella, probablemente sus dos mejores jugadores, tampoco ayuda.
La segunda jugada fue más de lo mismo. Nico contra Di Lorenzo. Vencedor, Nico. En el otro costado, Lamine Yamal estaba más vigilado, primero por Di Marco, el lateral, pero luego por Barella y Pellegrini, atentísimos a esas ayudas. España intentó probarse otra vez su traje nuevo de equipo vertigionoso, y un balón largo de Unai Simón lo bajó Morata para Pedri, y Pedri para Morata y Morata para Nico, que a medio metro de la portería hizo lo más difícil que podía hacer en su remate de cabeza: echarla fuera.
España veía pasar por delante ya muchas opciones, media docena a la media hora tras un eslalon de Lamine, un disparo desde su casa de Fabián que despejó apuradísimo Dunnarumma y un 'huy' de Morata, algo ofuscado. Veía pasar España esas opciones y observaba un partido raro, con Italia relativamente cómoda pese al acoso y con algún susto cuando Scamacca lograba, fue muy pocas veces, dejar de cara para que corrieran los de fuera. Nada serio. De hecho, lo más serio fue la amarilla a Rodri que le impedirá jugar contra Albania el lunes.
Chiesa, ante Cucurella, en el Veltins Arena.AFP
A la vuelta del descanso, Spalleti quitó a Jorginho. El jugador del Arsenal las había pasado canutas con Pedri a su espalda. Entró Cristante, que le dejó un recado a Rodri a modo de saludo y que vio la amarilla. La tuvo Pedri tras otra buenísima jugada de todo el equipo, pero la envió, como Nico en la primera parte, incomprensiblemente fuera.
Prueba de madurez
Llegó el gol, no podía ser de otra manera. Y llegó, tampoco podía ser de otra manera, con Nico otra vez encarando a Di Lorenzo (el lateral del Nápoles va a tener pesadillas con el chico). Su centro no lo atrapó Donnarumma y Calafiori se lo metió en propia puerta. Era una prueba de madurez para el equipo, ya por delante tras haber jugado realmente bien y con un equipo enfrente, Italia, a la que le faltará calidad, pero nunca le sobra coraje (ni algo de suerte). Dio un paso adelante el equipo de Spalletti, no le quedó otra, pero entretanto Pedri no cazó una por muy poco y Nico, quá noche la suya, estrelló un balón en la escuadra.
Agotado Pedri y confuso Yamal, De la Fuente dio entrada a Ferran Torres y Alex Baena, dos que debutaban en el torneo, igual que Ayoze. Dio igual. España no concedió un solo tiro más a Italia. Fueron 20 tiros contra tres. Fueron 57 ataques contra 11. Fue poca posesión (56%). ¿Y? Fue, así como suena, un baile.