La Federación Francesa de Fútbol (FFF) condenó este sábado “las palabras inapropiadas” de Aïrine Fontaine, joven mediocampista del Fleury 91 y de la selección francesa Sub-21, que afirmó que “la homosexualidad es un pecado” en una entrevista publicada el jueves.
“Como se dice en la Biblia, sabemos muy bien que la homosexualidad es un pecado. En el Levítico (uno de los cinco libros de la Biblia) está dicho”, respondió la jugadora de 20 años al entrevistador de Holy Production, un medio que se define como cristiano.
La entrevista, de media hora, fue difundida el jueves en YouTube y las cuentas de Instagram del medio y de la futbolista, antes de ser retirada por el revuelo.
La FFF “condena” esas palabras, en una reacción a la AFP este sábado. “Van en contra de los valores de respeto e inclusión que defiende la Federación Francesa de Fútbol”, añadió.
La Liga femenina de Fútbol Profesional (LFFP) de Francia, dependiente de la FFF y que gestiona los torneos nacionales profesionales de fútbol femenino, se manifestó en términos similares.
Aïrine Fontaine juega en el Fleury, de la Primera Liga francesa. Con ese club fue subcampeona de la Copa de Francia en 2024. Con la selección francesa Sub-21 ha disputado ocho partidos y ha marcado un gol.
Cartas deportivasOpinión
PABLO MARTÍNEZ
@PABLOMAM71
Actualizado Miércoles,
7
junio
2023
-
08:01Petrovic, durante un partido con los Blazers.EMTreinta años de tu muerte. De...
De repente, Tim Wellens, en cabeza de la marcha cicloturista que fue la tercera etapa del Tour, miró a la derecha, charló con sus rivales del Soudal Quick Step y se marchó en solitario. El escudero de Pogacar pidió permiso y lo obtuvo del perezoso pelotón, amontonó casi dos minutos de ventaja y logró el punto para la Montaña del Mont Cassel, la única tachuela. El martes saldrá con el maillot de puntos rojos y ahorrará a su líder todo el protocolo del podio. [Narración y clasificaciones]
No fue lo único extraño que ocurrió camino de Dunkerque, una jornada teóricamente reservada en rojo para la tensión, para el viento de la costa, para las escapadas y el trabajo vibrante de los equipos de los sprinters. Nada de eso, lo más destacado del día, más allá de la victoria final de Tim Merlier (su segunda en el Tour, tras la de 2021 en Pontivy) de photo finish sobre Jonathan Milan, fue la tremenda caída de Jasper Philipsen, un tipo que sabe lo que es ganar hasta 10 veces en el Tour, por la que tuvo que abandonar.
Por tierras de la París-Roubaix, del ciclismo más salvaje, por lugares mágicos de leyendas de adoquines y barro como Orchies o Mons en Pevele, el pelotón decidió tomarse un mañana tranquila, aunque sólo fuera la tercera etapa del Tour. Tal calma que por momentos bordeó lo sonrojante, con intentos de escapada que eran casi una broma, como el que protagonizaron entre risas dos de los guardaespaldas de Pogacar, Tim Wellens y Politt. La primera hora se cabalgó a un ritmo que cualquier amateur hubiera resistido (36,2) y eso que la tormenta con la que partieron desde Valenciennes pronto quedó en el olvido.
Tim Wellens, en la ascensión en solitario a Mont Cassel.MARCO BERTORELLOAFP
Y así todavía más, un paseo hacia Dunkerque, el sopor como norma. Tanta falta de tensión que en el único aliciente, el sprint intermedio de Isbergues, todo saltó por los aires de mala manera con una caída espeluznante que se llevó por delante al sprinter más en forma del Tour. En una peligrosísima maniobra, el francés Bryan Coquard chocó con Laurent Rex y el peor parado fue Jasper Philipsen, que avanzaba tras ellos con el maillot verde. El ganador en Lille, el primer líder de este Tour, chocó violentamente con su hombro derecho en el asfalto e inmediatamente abandonó la carrera.
Fue una chispa de nervios que dio paso a otro rato de absoluto paseo. El viento de cara terminó por detener a los valientes. Y, claro, todo se desató de forma violenta a falta de 10 kilómetros. Un acelerón por el triunfo y otros dos accidentes. En el primero se vieron involucrados tanto Remco Evenepoel como Geraint Thomas, aparentemente sin consecuencias serias. A falta de 200 metros, otra tremenda caída, con Cees Bol, Renard y Penhoet implicados.
El campeón de Europa Merlier, que completó su último kilómetro a 57,9 km/h, con un pico a 66,4 km/h para ganar la etapa, levantó el puño ante la potencia de Milan. Van der Poel conserva el amarillo y el martes, camino de Rouen, la tierra de Jacques Anquetil, lo defenderá.
Evidentemente, el jurado decidió que el premio de la combatividad de la etapa quedaba desierto.
La Agencia Española de Protección de Datos ha propuesto una sanción de un millón de euros a LaLiga por vulnerar el derecho a la protección de datos por el control biométrico de los asistentes a las gradas de animación de los estadios de Primera y Segunda división.
El organismo ha ordenado también el cese del mismo hasta que se pueda producir "una evaluación de impacto de protección de datos del tratamiento que sea válida" y que examine "la necesidad, idoneidad y proporcionalidad del tratamiento y que tenga en cuenta los riesgos para los derechos y libertades de los interesados".
La resolución, de casi 150 folios y a la que ha tenido acceso EL MUNDO, habla de una infracción del artículo 35 de conformidad con el artículo 83.4 a) del Reglamento General de Protección de Datos y establece esa cuantía según la estimación de ingresos que hace el organismo que tiene la patronal del fútbol.
El ente público considera a LaLiga como la responsable de los controles que realizan sus asociados a la hora de identificar con datos biométricos a los aficionados que acceden a las gradas de animación. La organización citó a ocho clubes de LaLiga EA Sports y otros ocho de la Hypermotion que utilizan sistemas de identificación de huella dactilar mientras que habla también de uno en cada categoría que usa el reconocimiento facial.
La Agencia explica que el sometimiento a ese tipo de controles está sujeto al consentimiento del usuario y recuerda que la empresa que, mayoritariamente, brindó esta tecnología a los clubes, tiene como empresa matriz a la propia Liga.
Citando un artículo del propio reglamento de competición, el organismo apunta que entre las funciones de LaLiga está el "determinar las condiciones que deben reunir las instalaciones deportivas de los estadios para la celebración de las competiciones profesionales, normas de seguridad, control de accesos, así como cualesquiera otras que pudieran establecerse". Y que son los clubes los que deben "tener instalado el control de accesos que indique LaLiga, que deberá ser básicamente igual para todos sus miembros".
Estos sistemas biométricos comenzaron en la temporada 2015/2016, pero el expediente sancionador se inició con una denuncia del 4 de noviembre de 2022 a la que se han ido añadiendo otras porque consideraban que se estaba excediendo el uso de los controles biométricos. En 2023, la agencia ya advirtió a LaLiga de que continuaría con "las acciones legales pertinentes para conseguir la eliminación de este tipo de identificación para el acceso a las gradas de animación de varios estadios de fútbol de España" tras una denuncia de una peña del Burgos CF.
Alegaciones de LaLiga
No obstante, LaLiga había alegado y alega actualmente que "no puede ser legalmente responsable del tratamiento de los datos biométricos utilizados en las gradas de animación de los estadios, al no tratar ningún dato biométrico, no mantener ninguna relación con los aficionados de los clubes, ni tomar decisiones sobre dichos datos".
Asegura que la normativa de control de accesos, aunque viene recogida en su reglamento, ha sido aprobada por el Consejo Superior de Deportes (CSD) y que se sustrae de varios acuerdos por parte de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Intolerancia, la Xenofobia en el Deporte (CEVRXID).
La institución de preside Javier Tebas mantiene que trabajan desde el convencimiento de continuar avanzando en "garantizar la seguridad de los jugadores y de los aficionados que acuden a nuestros estadios" y seguirá ejerciendo las acciones oportunas para promover modificaciones legislativas que "resulten adecuadas para afrontar la lacra que supone el aumento de las conductas violentas, racistas, xenófobas e intolerantes en el deporte". Además, también ha informado de que recurrirá la resolución en la vía jurisdiccional.