La Federación Francesa de Fútbol (FFF) condenó este sábado “las palabras inapropiadas” de Aïrine Fontaine, joven mediocampista del Fleury 91 y de la selección francesa Sub-21, que afirmó que “la homosexualidad es un pecado” en una entrevista publicada el jueves.
“Como se dice en la Biblia, sabemos muy bien que la homosexualidad es un pecado. En el Levítico (uno de los cinco libros de la Biblia) está dicho”, respondió la jugadora de 20 años al entrevistador de Holy Production, un medio que se define como cristiano.
La entrevista, de media hora, fue difundida el jueves en YouTube y las cuentas de Instagram del medio y de la futbolista, antes de ser retirada por el revuelo.
La FFF “condena” esas palabras, en una reacción a la AFP este sábado. “Van en contra de los valores de respeto e inclusión que defiende la Federación Francesa de Fútbol”, añadió.
La Liga femenina de Fútbol Profesional (LFFP) de Francia, dependiente de la FFF y que gestiona los torneos nacionales profesionales de fútbol femenino, se manifestó en términos similares.
Aïrine Fontaine juega en el Fleury, de la Primera Liga francesa. Con ese club fue subcampeona de la Copa de Francia en 2024. Con la selección francesa Sub-21 ha disputado ocho partidos y ha marcado un gol.
A falta de un cuarto de hora, la única inquietud para Pep Guardiola parecía el reparto de esfuerzos, con la vista en el crucial partido del domingo en Anfield. Por entonces, el doblete de Erling Haaland allanaba un contundente triunfo, el primero en muchas semanas. Sin embargo, los goles de El Hadj Moussa, Santiago Giménez y David Hancko sembraron la desolación en el Etihad. A las cinco derrotas consecutivas hubo que añadir otra decepción del Manchester City (3-3).
En 15 minutos, el equipo de Brian Priske hizo suyo el Etihad con una convicción insultante. Su verticalidad dejó en evidencia a la zaga skyblue y a Ederson, demasiado tibio en los dos últimos goles. Las mismas carencias, corregidas y aumentadas, que facilitaron el 0-4 del Tottenham el pasado sábado.
Para intentar paliarlas, la primera respuesta táctica de Guardiola fue devolver a Rico Lewis al lateral derecho, con Matheus Nunes por delante de Ilkay Gündogan en la línea de medios. Por supuesto, el canterano asumía un papel creativo en el inicio de la jugada, dejando la línea de atrás con sólo tres efectivos. Esta variante cayó tan bien como las evoluciones de Bernardo Silva como novedoso interior diestro.
El fútbol del City no daba un respiro al Feyenoord, sin opciones de pisar siquiera campo rival durante la primera media hora. Timon Wellenreuther salvó al subcampeón holandés con una asombrosa intervención ante Haaland, cuyo rotundo cabezazo bien merecía la red, y otra ante un zurdado de Phil Foden desde la frontal. Jack Grealish, de regreso al once, también pudo anotar el 1-0 con una volea repelida por la defensa.
Un recuerdo para Slot
Aun sin motivos para la euforia, la ruidosa hinchada visitante se arrancó con los acordes del You'll never walk alone y demás cánticos con los que recordar a Arne Slot, el técnico que les hizo campeones en 2023 y que ahora lidera al Liverpool, líder absoluto de la Premier. A los abucheos del Etihad siguió un instante de zozobra, cuando Igor Paixão aprovechó un mal balance defensivo para probar por primera vez los guantes de Ederson.
Guardiola, en la zona técnica, durante el partido ante el Feyenoord.EFE
Guardiola no podía tolerar más despistes en las contadísimas ocasiones que el rival hacía girar a su defensa. De ello parecía conversar con Juanma Lillo en la zona técnica, presa de los nervios por el avance del reloj, cuando Antoni Milambo derribó a Haaland con una alevosa patada. Desde los 11 metros, el noruego anotó su 45º gol en la Champions. Si a ellos añadimos cinco asistencias, se alcanza un récord redondo. Ningún futbolista ha necesitado menos partidos (44) para participar en 50 tantos en la Champions. Ruud van Nistelrooy, que ostentaba el anterior registro, precisó 56.
Si el Feyenoord pretendía ordenar las ideas durante el descanso, la bofetada de realidad resultó aún más dolorosa. No hubo casi respiro entre el remate a la red de Gündogan, rebotado en Hancko, y la cabalgada de Nunes por la derecha, para que Haaland definiera como una aplanadora en el segundo palo. Savinho, Kyle Walker y Ruben Dias salieron entonces a calentar a la banda, totalmente ajenos a lo que se avecinaba.
Roja a Dembélé en Múnich
En el otro partido de la jornada, el Bayern dejó en situación crítica al PSG, merced a un gol de Kim Min-Jae, beneficiario de un error clamoroso de Matvey Sáfonov. El guardameta ruso, gran novedad en el once, evidenció la fragilidad del equipo de Luis Enrique, cuyo audaz planteamiento se deshace ante la falta de contundencia en las áreas.
Sáfonov, en la acción del 1-0 del Bayern.AFP
Bradley Barcola y Ousmane Dembélé, muy lejos de su mejor momento, jamás inquietaron a la zaga de Vincent Kompany. No conforme, el ex barcelonista se ganó una roja absurda en el minuto 57. La sentencia pudo llegar con un tiro de Jamal Musiala repelido por la madera y la mano de Sáfonov. Por séptima jornada seguida, el Bayern mantenía el cero en su portería. En uno de los fondos, los aficionados ya habían recogido su pancarta de protesta contra Nasser Al-Khelaifi.
Bastanten jaquecas aquejan ahora el propietario del PSG. Con sólo tres goles en cinco jornadas de Champions, el campeón francés se jugará su futuro en las tres últimas, viajando a Salzburgo y Stuttgart y recibiendo al City. Quedar fuera del top-24 supondría el golpe de gracia para el megalómano proyecto qatarí.
Portimao volvió a ser talismán para Pedro Acosta. El murciano, todo un debutante en MotoGP, se convirtió en el tercer piloto más joven de la historia que logra subirse a un podio en la categoría reina del mundial de motociclismo. Su equipo, cómo no, celebró tal hito por todo lo alto en un Gran Premio en el que el gran triunfo y el liderato, por primera vez con todo el fin de semana disputado, fue a parar a manos de un Jorge Martín que firmó una carrera sencillamente perfecta de principio a fin y que celebró su triunfo a lo Cristiano Ronaldo. Durante tres semanas, estará en cabeza de un campeonato en el que, ahora mismo, le saca 23 puntos de ventaja al bicampeón Pecco Bagnaia.
Nadie fue capaz de hacerle sombra y el de San Sebastián de los Reyes logró un triunfo absolutamente incontestable, reforzado además por la caída de un Bagnaia que se fue al suelo junto con Marc Márquez por un choque entre ambos y que tomó finalmente el camino de los boxes mientra el de Cervera, en cambio, decidió acabar la carrera. Maverick Viñales, por su parte, a pesar de que logró seguirle el ritmo durante muchos minutos al nuevo líder del campeonato, acabó por irse también al suelo. En este caso, en el inicio de la última vuelta y, aparentemente, por un fallo mecánico de su montura.
"No tuve ningún problema con la moto, me sentía bien desde el viernes y sabía que era lo que tenía que hacer. Tras la salida, fui paso a paso y vi que podía mejorar los tiempos, lo di todo para crear una distancia que, al final, bastó para asegurarme la victoria y demostré vuelta a vuelta que podía mantener el ritmo. Me siento muy competitivo y he dejado claro que puedo volver a ganar", aseveró Martín al término de la carrera. "Tras aquella caída del año pasado, para mí era importante regresar al podio. En la salida cometí algunos errores, pero, después, la carrera en general ha sido muy chula. Al final, no sé qué le pasó a Maverick, pero me siento muy contento por este podio" terció por su parte un Enea Bastianini que salía desde la pole y que acabó en el segundo puesto a raíz de la postrera caída del piloto de Aprilia.
El líder del mundial de Moto GP, Jorge Martín.PATRICIA DE MELO MOREIRAAFP
No obstante, quien estaba más contento de los tres era sin duda un Pedro Acosta que, de nuevo, se convirtió en uno de los grandes protagonistas del Gran Premio. No sólo por su capacidad de adelantar a los dos pilotos en principio oficiales de KTM, Brad Binder y Jack Miller, sino también por su arrojo a la hora de hacer también lo propio con dos figuras de la talla de Marc Márquez y Pecco Bagnaia.
"El equipo ha hecho un trabajo increíble, la moto estuvo perfecta toda la carrera. Esta vez no hubo tema de neumáticos, de brazo, ni de nada, me he centrado en pilotar. Esta vez, el rojo que está en el podio es el de Gas Gas, no el de Ducati", sentenció, eufórico, el piloto murciano. Un tercer puesto que, sin duda, le sabe absolutamente a gloria. Sobre todo, por el gran esfuerzo que le supuso mantener el ritmo de los pilotos que iban en cabeza hasta que, por fin, el destino le sonrió a él y, a la vez, fue cruel con Maverick Viñales.
El fallo de la moto del vencedor de la sprint race del sábado fue evidente cuando Acosta logró pasarle en la recta de meta justo en el momento de iniciar la última vuelta. Luego, prácticamente acto seguido, acabó finalmente en el suelo. No fue el único. Además de él, Bagnaia y Marc Márquez, también dieron con sus huesos en el asfalto Álex Márquez, Raúl Fernández y un Fabio Morbidelli que, pese a todo, se las arregló para acabar finalmente la carrera. En cuanto al resto de los pilotos españoles, Aleix Espargaró fue octavo, Augusto Fernández, undécimo, Joan Mir, duodécimo, Álex Rins, decimotercero y Marc Márquez, finalmente decimosexto.