La apasionante última jornada del Seis Naciones: cuatro posibles ganadores, todo puede pasar

La apasionante última jornada del Seis Naciones: cuatro posibles ganadores, todo puede pasar

No muestra el rugby más completo y sólo una de sus selecciones ganó una vez un mundial pero el Seis Naciones se cimenta sobre un imán para los aficionados: la rivalidad. Secular, anual, imperecedera. Un aliciente al que suele sumarse la incertidumbre, que este año se prolongará probablemente hasta el final del último encuentro. Tres conjuntos tienen posibilidades reales -y un cuarto, opciones matemáticas remotas- de conquistar el torneo este sábado en la última jornada. Sí se ha despejado una incógnita: en 2025 no hay campeón invicto.

Después de cuatro encuentros, Francia encabeza la clasificación con 16 puntos, seguida de Inglaterra (15), Irlanda (14) y Escocia (11). Como la victoria supone cuatro puntos, y se reparte uno extra cuando un equipo anota cuatro o más ensayos, estos conjuntos aspiran al título. Pero no en las mismas condiciones. El quince galo entra en la recta final con la ventaja de que depende de sí mismo. Y, en segundo lugar, con la tranquilidad de que, salvo tanteos de escándalo este sábado, los empates en la clasificación final le favorecerán porque el primer criterio es la diferencia global de puntos y lleva +106, muy por delante de Inglaterra (+20) e Irlanda (+13). Habrá drama por arriba y drama por abajo. Italia, con 4 puntos, y Gales, con 3, competirán en paralelo para evitar la deshonra del último puesto.

La jornada decisiva arranca a la hora de la comida y concluye después de la cena. Italia e Irlanda abren el sábado en Roma (15:15, hora peninsular española; los tres partidos, en Movistar+). El conjunto visitante aún aspira a convertirse en el primero que se lleve tres veces consecutivas el torneo. Algo que nunca ha ocurrido desde que, en el año 2000, se incluyó precisamente a Italia. Debe vencer, mejor anotando cuatro o más ensayos y por amplia diferencia, y esperar un tropiezo de Inglaterra y luego otro de Francia. Complicado.

Si Irlanda no puede influir en esos hipotéticos fallos ajenos, en la última semana ha visto desmoronarse las certezas sobre su dominio durante las dos ediciones anteriores. El pasado domingo cayó ante Francia en Dublín por un inesperado 27-42 con dos ensayos postreros que maquillaron su derrota. Más dura es la sensación de que su muy fiable motor diésel se vio superado. Con todo, los irlandeses son favoritos en Roma y tratarán de sentenciar cuanto antes. Italia también se juega mucho. Una victoria le daría el prestigio y la confirmación de que planta cara a todos. Y el orgullo. En su último partido en Roma, Francia le hizo nada menos que 74 puntos.

A las 17:45 Gales recibe a Inglaterra en un encuentro aderezado por la difícil vecindad, resumida para el anecdotario en la hiperbólica, quizá retocada, arenga del capitán Phil Bennet a sus compañeros en 1977. “Mirad lo que esos bastardos han hecho a Gales. Se han llevado nuestro carbón, nuestra agua, nuestro acero. Compran nuestras casas y sólo las usan una quincena al año, de vacaciones. ¿Y que nos han dado? Nada. Hemos sido explotados, violados, sometidos y castigados por los ingleses. Contra esos tipos jugamos esta tarde”. Aquel equipo venció; le sobraba el talento. Sin llegar a semejante memorial de agravios, el quince local necesita hoy imperiosamente el triunfo por razones muy distintas. Ha perdido sus últimos 16 partidos.

Enfrente, Inglaterra precisa, además del tropiezo francés, de la victoria y, si es posible, anotando cuatro o más ensayos. Es mejor equipo que el anfitrión y debería imponerse. Sin haber hecho un gran torneo, habiendo vencido dos encuentros en el último suspiro y por un solo punto, los ingleses se plantan en la última jornada con la posibilidad de ganar el Seis Naciones. Pueden confiar en su ataque. Hace una semana metieron siete ensayos a Italia (47-24), tres de ellos casi seguidos al inicio de la segunda mitad para cerrar un choque hasta entonces igualado.

El supersábado y el Seis Naciones 2025 concluirán con el partido que disputan en París (21:00) Francia y Escocia. Los locales reconquistan el torneo si ganan marcando cuatro o más ensayos; es muy posible que les sirva la victoria sin llegar a ese número de marcas. Y, aun así, es presumible que las metan a juzgar por sus amplísimos tanteos anteriores.

Las remotísimas opciones de Escocia pasan por una triple carambola: las derrotas de Irlanda e Inglaterra y su triunfo en París marcando cuatro o más ensayos y con una diferencia de 52 o más puntos. En rigor, lo que hace peligroso a este conjunto no es tanto ese cálculo casi imposible como su imprevisibilidad, el placer de dar un disgusto al que anfitrión mientras prepara la fiesta. ¿Sucederá? Es difícil.

Francia llega muy motivada por la lesión de su líder, Antoine Dupont. Recibió hace una semana en Dublín, en un agrupamiento espontáneo, un fuerte impacto lateral en la rodilla derecha que le ha causado una rotura del ligamento cruzado anterior. La polémica sobre si fue una circunstancia del juego o una carga intencionada arreció en los días siguientes. Su federación ha intentado sin éxito que se citara a dos jugadores irlandeses ante una comisión disciplinaria. Sus compañeros, que reaccionaron sobre el césped con una exhibición de buen juego, quieren dedicar el torneo al gran capitán y, por descontado, demostrar que un buen equipo es capaz de sobreponerse a la ausencia de su estrella más brillante.

kpd