Un día después de la polémica generada tras la anulación del gol de penalti de Julián Álvarez por haber tocado el balón dos veces, el árbitro del partido, el polaco Szymon Marciniak, ofreció su versión de la jugada en la web Win Win, a la que aseguró que fue él quien se percató de la infracción cometida por el jugador del Atlético.
El colegiado rechazó que la decisión de invalidar el tanto partiera de un aviso de Mbappé. “Eso es completamente falso”, afirmó Marciniak después de que se hayan viralizado las imágenes del momento en el que el jugador francés del Real Madrid se da cuenta del doble toque del delantero argentino. “Yo les dije a los árbitros del VAR que había un 99% de probabilidades de que Álvarez hiciera un doble toque, y lo revisaron a fondo”, relató.
Poco después, tras recibir la confirmación del los árbitros del VAR, el polaco anuló el gol de Julián Álvarez. Y continuó la tanda que acabó dando el pase al Real Madrid para los cuartos de final de la Champions.
“Para ser sincero, nunca me había encontrado con una situación como esta en mi carrera arbitral, pero los jugadores conocen las reglas”, valoró Marciniak en la web árabe.
El jueves por la tarde, la UEFA emitió un comunicado explicando la decisión del árbitro polaco, como respuesta a una consulta del Atlético de Madrid: “Aunque mínimo, el jugador hizo contacto con el balón usando su pie de apoyo antes de golpearlo, como se muestra en el clip de vídeo adjunto. Conforme a la regla vigente (Reglas de Juego, Regla 14.1), el VAR tuvo que llamar al árbitro señalando que el gol debía ser anulado”, expresó el organismo.
El organismo también anunció que “entablará conversaciones con la FIFA y el IFAB (la International Board, encargada de las Reglas del Juego) para determinar si la regla debe revisarse en los casos en los que un doble toque sea claramente involuntario”, como ocurre en la acción de Julián Álvarez, que se debió a un resbalón antes del golpeo.
Xabi Alonso le ha cogido el gusto a respirar cuando la cuerda más le aprieta. Su Madrid agota el oxígeno lastrado por las lesiones, por la falta de confianza de algunos de sus futbolistas y por los defectos de una plantilla que echa de menos piezas vertebrales. Ante el Atlético, en un derbi lleno de angustia por la trascendencia del resultado y las sensaciones, el conjunto blanco triunfó con goles de Valverde y Rodrygo y le regaló a Arabia Saudí su cuarto clásico seguido en la final de la Supercopa de España.
Habían pasado 75 segundos, apenas un suspiro largo, cuando Fede Valverde se reconectó a la temporada del Madrid con un misil tierra-aire que sorprendió a Oblak y a su barrera, algo mal colocada, y se coló por la escuadra derecha del esloveno. El partido "diferente" al del Metropolitano que había advertido Xabi Alonso en la previa se estrenó con ventaja para un conjunto blanco necesitado en pleno juicio a su entrenador en el desierto.
Para el examen final a su proyecto, Alonso confió en los mismos once que golearon al Betis en el último partido en el Santiago Bernabéu. Sentó a Güler, dio entrada a Camavinga y repitió con Gonzalo en la punta del ataque en lugar del lesionado Mbappé. Atrás, Rüdiger forzó su maltrecha rodilla para hacer pareja con Asencio en el centro de la zaga y Valverde regresó al lateral derecho. Era el once de gala de Xabi.
Sin salida limpia
Enfrente, el Cholo construyó una defensa para tratar de detener el caudal ofensivo del Madrid y un centro del campo para intentar dominarlo, como había sucedido en el duelo del Metropolitano, con Baena y Julián cerca de Koke y Gallagher.
Al minuto, golazo de Valverde, rabia del charrúa dándose golpes en la cabeza y aire para el Madrid, cuyo planteamiento agradeció el tanto del uruguayo. Los blancos, conscientes de que están lejos de ofrecer una salida de balón limpia ante equipos grandes con la plantilla actual, confiaron en un estilo tan simple como efectivo. Balones largos, ganar segundas jugadas y situarse con pocos toques en campo rival.
«Tenemos una idea clara de lo que queremos», admitía Alonso antes del duelo. Y por lo visto en el césped era era así. Courtois buscó una y otra vez a Gonzalo, Bellingham o Valverde en largo y el Madrid creció, cuando pudo, a partir de ahí.
Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.EFE
El resto de la posesión fue del Atlético, más proactivo con balón, más incisivo en las bandas, con más córners y más ocasiones claras, amenazando a Courtois y dando trabajo al belga en casi cada acción.
Giuliano incidió junto a Llorente en la banda de Carreras aprovechando el poco esfuerzo ofensivo de Vinicius y Julián conectó con Baena entre líneas, detrás de Tchouaméni y Camavinga, para hacer dudar a la defensa del Madrid.
Más allá del gol, Rodrygo perdonó la única opción de los blancos en la primera parte al definir flojo una contra en la que había recortado bien a su defensor. Sin contar eso, el interés estuvo en el área de Courtois. En el 20, Sorloth envió alto un centro de Llorente, Baena probó al belga en el 30, el delantero noruego hizo volar al portero en el 32 y erró un cabezazo claro en el 34 cuando no se esperaba el fallo en el despeje de Asencio.
Respuesta en tres minutos
El Atlético acumuló ocasiones y fallo, para desesperación del Cholo, que hablaba sin parar con Vinicius mientras el brasileño le contestaba y sonreía. "Te va a echar Florentino", le llegó a decir el argentino.
El descanso aterrizó con la ventaja madridista pero con la sensación de que el Madrid pendía de un hilo. Y en esas, cuando parece que no le queda más, el equipo blanco te pellizca. En el 54, Valverde vio el desmarque de Rodrygo entre líneas, el brasileño le ganó el cuerpeo a un débil Le Normand, se internó en el área y definió cruzado ante Oblak. Alonso que se veía aprobando el examen.
Pero a los tres minutos respondieron los rojiblancos a través del errático Sorloth. Vinicius no siguió la marca de Giuliano, el argentino se acomodó para el centro y el noruego cabeceó a gol, fácil, por detrás de Asencio.
Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.AFP
El Cholo, que había quitado a Gallagher para poner a Llorente en el centro del campo, exprimió su fondo de armario y apostó por Griezmann y Cardoso, mientras Alonso terminó experimentando en su defensa dando entrada a Fran García y Mendy, dos laterales zurdos, por Rüdiger y Asencio, sus dos centrales titulares.
Los blancos terminaron el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy en su defensa, con Fran García de extremo izquierdo y compitieron un duelo que se convirtió en más táctico que técnico. Una pequeña batalla futbolística, de corazón, en la que no brilló demasiado el talento. Los blancos parecían exhaustos físicamente y el Atlético pudo empatar el duelo en varias ocasiones claras en el tramo final, pero no estuvo acertado.
Simeone siguió con su pique con Vinicius, recordándole al brasileño los silbidos de la grada, y Llorente pudo poner las tablas con dos disparos que rozaron el palo de Courtois. 21 disparos sumó el Atlético por los nueve del Madrid, con Tchouaméni salvando un gran centro de Llorente y con Julián enviando lejos de las redes un remate dentro del área.
Vivió Alonso en su primera bola de partido en Arabia, ganó el Madrid y sonrió Arabia, que tendrá un nuevo clásico en Yeda.
El amor nunca es como una película de Hollywood. Fácil, predecible, feliz. Suele ser errático, con altibajos y mucho más profundo. Así es el del Atlético de Madrid y Antoine Griezmann, sellado con un precioso beso al escudo del equipo en el enésimo servicio del francés a los 60.000 fieles que estuvieron el domingo en el Metropolitano pese al frío y los cientos de miles de hinchas rojiblancos a lo largo del globo.
Dos etapas, con el desplante del Barça ya olvidado en la grada rojiblanca. A base de esfuerzo y goles. 190 besos como 190 goles a 10 del 200. Una cifra histórica, inédita en el Atlético de Madrid, y desde la que el francés mira a las otras leyendas, como Luis Aragonés, que le precedieron pero que ya no pueden alcanzarle.
Y está también la relación con Simeone. Es su ojito derecho, el que le defiende y le mantiene en el campo pese a que no siempre aparezca, pero así son las grandes estrellas, como el Guadiana. Y Griezmann "con poco hace mucho", como explicó Diego Simeone en la rueda de prensa. El técnico le calificó como un "jugador diferente" y admitió que le quieren mucho.
Como para no quererlo, nueve tantos y seis asistencias en lo que va de temporada. Es el máximo goleador y pasador definitivo de este Atlético de Madrid al que han llegado grandes figuras este verano, que quizás corran más, pero no lo quieren más que él.
Así lo ve Samuel Lino. Es el segundo año que el brasileño comparte vestuario con el francés y sigue alucinando con su juego. "Es el mejor futbolista con el que he jugado", admite el otro goleador de esta noche. El que empató el partido con un chutazo de 25 metros desde fuera del área con la pierna derecha.
Pero una de las cosas que más alaba es el hambre del francés, la actitud que demuestra pese a habr alcanzado todo lo que ha conseguido el siete rojiblanco. Y, pese a ello, la humildad que siempre muestra. "Es muy bueno estar con Griezmann, pero lo que mas me gusta es su persona, es muy simple", apuntó el futbolista brasileño.
Candidatos
Seguro que Antoine estaba entre los jugadores que Xavier García Pimienta apuntaba como los que han cambiado el partido. Un duelo que el Sevilla ha tenido en la mano, pero que la calidad individual y la presión rojiblanca ha terminado por decantar la balanza. Esa calidad es una de las claves por las que el técnico del equipo hispalense sitúa al Atlético de Madrid en la terna de posibles candidatos para ganar LaLiga.
Simeone no quiso recoger el guante. El técnico no quiere salirse del "partido a partido" y de luchar la liga con "dos monstruos" como el Barcelona y el Real Madrid. Pero su equipo está a uno y tres puntos respectivamente, aunque el "objetivo es alejarse del quinto puesto". Quizás el objetivo sea ese, pero el sueño, como en dos ocasiones desde que el Cholo está en el banquillo del Atlético, esté en cotas más altas.