Un día después de la polémica generada tras la anulación del gol de penalti de Julián Álvarez por haber tocado el balón dos veces, el árbitro del partido, el polaco Szymon Marciniak, ofreció su versión de la jugada en la web Win Win, a la que aseguró que fue él quien se percató de la infracción cometida por el jugador del Atlético.
El colegiado rechazó que la decisión de invalidar el tanto partiera de un aviso de Mbappé. “Eso es completamente falso”, afirmó Marciniak después de que se hayan viralizado las imágenes del momento en el que el jugador francés del Real Madrid se da cuenta del doble toque del delantero argentino. “Yo les dije a los árbitros del VAR que había un 99% de probabilidades de que Álvarez hiciera un doble toque, y lo revisaron a fondo”, relató.
Poco después, tras recibir la confirmación del los árbitros del VAR, el polaco anuló el gol de Julián Álvarez. Y continuó la tanda que acabó dando el pase al Real Madrid para los cuartos de final de la Champions.
“Para ser sincero, nunca me había encontrado con una situación como esta en mi carrera arbitral, pero los jugadores conocen las reglas”, valoró Marciniak en la web árabe.
El jueves por la tarde, la UEFA emitió un comunicado explicando la decisión del árbitro polaco, como respuesta a una consulta del Atlético de Madrid: “Aunque mínimo, el jugador hizo contacto con el balón usando su pie de apoyo antes de golpearlo, como se muestra en el clip de vídeo adjunto. Conforme a la regla vigente (Reglas de Juego, Regla 14.1), el VAR tuvo que llamar al árbitro señalando que el gol debía ser anulado”, expresó el organismo.
El organismo también anunció que “entablará conversaciones con la FIFA y el IFAB (la International Board, encargada de las Reglas del Juego) para determinar si la regla debe revisarse en los casos en los que un doble toque sea claramente involuntario”, como ocurre en la acción de Julián Álvarez, que se debió a un resbalón antes del golpeo.
Acababa de terminar el partido ante Brasil cuando Giuliano Simeone (Roma, 2002) decidió cerrar el círculo de la única manera que podía: con un abrazo. Esta vez fue su madre, Carolina Baldini, la que lo recibió entre lágrimas para celebrar la victoria ante Brasil por 4-1 con el primer gol de su hijo con Argentina. "Llevaba 22 años preparándose para este momento", dijo la progenitora.
Ese círculo comenzó algo después, hace 10 años, y fue en Copa del Rey, pero el rival del Atlético de Madrid no era el FC Barcelona con el que se enfrentan hoy, sino el Real Madrid. Giuliano también estaba en el césped, pero como recogepelotas, y los rojiblancos también jugaban en casa, pero en aquel entonces era el Vicente Calderón. En aquella ocasión no fue su gol el que provocó el abrazo, esa vez con su padre, sino el de Raúl García. Y hoy el Cholo no sólo es su padre, también su técnico. "Su relación es muy buena, pero cuando se pone la camiseta la relación es profesional, no es su padre sino su técnico", cuentan desde el vestuario.
Cualquier padre querría ver a su hijo triunfar en el club de sus amores, pero Simeone quiso que Giuliano quemara las mismas etapas que cualquier canterano. "Sus grandes amigos, además de los argentinos, son Barrios y Riquelme, con los que coincidió en las categorías inferiores", apuntan fuentes rojiblancas.
El pequeño de los Simeone llegó al Atlético de Madrid en su etapa de juvenil procedente de River Plate. Nacido en Roma, cuando su padre jugaba para la Lazio, de pequeño vivió en Argentina con su madre, al estar ya sus padres separados. Pero aterrizó en Madrid y la rompió, hizo cinco goles en sus 10 primeros partidos, y eso le valió ser una de las joyas de la cantera rojibanca a pesar de llevar ese apellido.
El argentino celebra su primer tanto con argentina.Luciano GonzálezEFE
Pese a ser un activo prometedor, desde el club decidieron foguearle con varias experiencias primero en Segunda y después en Primera. En Zaragoza volvió a demostrar su olfato goleador con nueve goles y tres asistencias y después llegó su primera experiencia real en la máxima categoría con el Alavés. Entonces, el drama. En un partido de pretemporada ante el Burgos, Giuliano sufrió una entrada criminal por detrás que le partió el peroné y le luxó el tobillo. "El primer pensamiento que me vino a la cabeza cuando vi el pie para otro lado es: 'No vuelvo a jugar al fútbol'", expresó el Cholito sobre su lesión.
Entonces el argentino dijo que llegó a una encrucijada en la que tuvo que decidir para pasar ese obstáculo si quería "hacerse peor" o "mejorarte y aprender". Obviamente, escogió la segunda opción. En el conjunto babazorro sólo pudo jugar 16 partidos, los primeros, pocos minutos, pero en los últimos seis, de los que fue titular en cinco, consiguió hacer un gol y dos asistencias. "Es un chico que es todo entrega", explican desde el banquillo rojiblanco.
Nunca rendirse
Esa entrega le valió volver al club el pasado verano. Un equipo en el que no tenía hueco puesto que la plantilla tenía muchos delanteros en nómina y llegaban, además, Julián Álvarez y Sorloth. Entonces, la salida de Samu Omorodion le brindó un resquicio que el chico quiso aprovechar desde el principio. "Ha aprovechado con calidad y entrega la mínima oportunidad que se le ha dado y ahora es titular indiscutible", apuntan desde el club.
Los tres primeros partidos suplente, luego seis minutitos contra el Athletic, 14 contra el Valencia, cinco contra el Rayo y primera titularidad ante el Celta. Pero su verdadera irrupción llegaría tras el varapalo ante el Betis. La primera derrota en Liga de la temporada y una imagen apática del equipo. Hacía falta energía y, si hay algo que caracterice precisamente al Cholito es eso, el coraje. "Lo que destaco de él es su energía. Su energía es diferencial, transmite algo que es muy difícil ir a comprarlo, eso lo tienes o no lo tienes", alabó su padre.
Explosión
Su titularidad con gol ante Las Palmas ya le valió un hueco en el once del que no saldría y este año ya suma cuatro tantos y siete asistencias en lo que va de curso. Es uno de los integrantes de la plantilla más queridos en el Metropolitano y también uno de los responsables del cambio del equipo hasta este bajón de marzo en el que se han perdido casi todas las opciones a dos de los tres grandes títulos.
El crecimiento del equipo ha ido en paralelo al del jugador. Giuliano partió al inicio de la temporada con un valor de 13 millones de euros y ahora su precio está en 25 millones según la plataforma Transfermarkt. En ese ranking, es el tercer jugador de LaLiga que más se ha revalorizado tras el madridista Asencio que ha pasado de 12 a 30 millones y de Pedri cuyo valor ha aumentado de 100 a 120 millones, el más alto de su carrera. Hay rumores de una oferta del Chelsea de 35 millones, pero en el club lo tienen claro: "Ni se plantea desprenderse de él".
Unos pueden preferir a la leyenda Fernando Torres, otros se quedarán con la fiereza del Tigre Radamel Falcao, nadie olvida el paso de Kun Agüero, pero es seguro que todo el mundo en el Atlético de Madrid se acordará de Julián Álvarez. El argentino es un delantero diferente, capaz de dominar todas las suertes del juego y, por supuesto, la más importante: la del gol. Con el del Bernabéu, lleva vivo a su Atlético de Madrid al Metropolitano.
El tanto que se sacó de la chistera con Camavinga de testigo fue de los que marcan la carrera de un jugador. Pico del área izquierda, comba de interior y a la escuadra de Courtois con el belga embelleciendo más la foto con una estirada imposible. No necesitó de nada ni de nadie más que de su talento para empatar momentáneamente el duelo. "Ellos hicieron los goles en los momentos justos", contó el protagonista en la entrevista postpartido.
Este era su tanto número 22 en 41 partidos. Además, hay un dato de mayor peso a esta estadística y es que 12 de esos 22 han servido para abrir la lata, aunque este miércoles fuera para poner el 1-1 en el marcador. A los goles suma cinco asistencias porque, si algo tiene el futbolista argentino, es que tiene la misma capacidad para jugar tanto dentro como fuera del área y tanto en fase ofensiva, la suya, como defensiva. Verle hacer sprints para recuperar balones en contras madridistas era encomiable y muy apreciado por su técnico, quien vivió la cara con Julián y la cruz con Javi Galán.
Un tormento para Galán
Resulta curioso ganarte a Simeone con unos minutos y una asistencia. Eso hizo en el primer derbi de liga ante el Real Madrid. Desde aquel innombrable partido, recordado por el lanzamiento de mecheros a Courtois, Galán se hizo con la titularidad en el carril izquierdo rojiblanco. Del ostracismo al protagonismo.
Sin embargo, el Madrid quiso cobrarse la venganza ante el lateral extremeño en la ida de Champions en el Bernabéu. Los blancos, con Rodrygo de estilete, quisieron hacer del partido de Galán un tormento. En menos de 10 minutos, le habían atacado en tres ocasiones con resultado de un gol en contra y un forcejeo que, en ocasiones, es pitado como penalti en contra.
Fruto de la presión y quizás con los fallos en la cabeza, el defensa no era capaz de dar un pase a un compañero a menos de cinco metros. En su descargo hay que decir que Lino, que debía ayudarle en ese costado, se iba demasiado al medio y dejaba que Valverde le percutiera junto al delantero brasileño.
El Cholo se desesperaba en la pequeña zona técnica del Bernabéu. El técnico argentino se llevó varias advertencias del juez de línea durante el duelo. Encima, Galán comenzaba el duelo a metros del argentino, el que le sacó de la ignorancia. De hecho, tan pronto el lateral ganó un duelo en su cara, Simeone le animó para que se viniera arriba y no se hundiera ante un Bernabéu repleto con casi 4.000 gargantas animando desde la zona de visitante.
Un Atlético con personalidad
El Atlético tenía la lección más clara que el Madrid. Los rojiblancos apretaban al largo conjunto blanco y recuperaban con mucha velocidad el balón. Además, cuando tenían la posesión, no les quemaba el balón y especialmente a De Paul, el timón rojiblanco al que los blancos ignoraron todo el partido.
Pero pese a la personalidad que mostró el Atlético, se llevó una derrota. Brahim ejemplificó la crueldad que siempre han tenido los blancos con su vecino. Una crueldad que llegó a ser sádica entre 2009 y 2013, periodo en el que venció en los 10 duelos que se enfrentaron. Pero el Cholo cambió la historia y los rojiblancos ya no van al Bernabéu a un potro de tortura, aunque se tengan que someter, por desgracia, a las individualidades que siempre pueblan el equipo blanco.
Simeone apuntaló la defensa sacando a Griezmann por Le Normand para apagar el arreón del Madrid tras el gol del marroquí y luego sacó la pólvora por si cazaba una última contra para llevar el duelo en tablas al Metropolitano. Pero el partido se fue apagando con ambos equipos conscientes de que esta contienda tiene 180 minutos. "Sabemos que quedan 90 minutos", apuntó Álvarez. Más saben los diablos por viejos que por diablos. Pregunten a Ancelotti y a Simeone.
No fue un derbi fácil para Thibaut Courtois. El belga se convirtió en el protagonista del encuentro después del lanzamiento de numerosos objetos por parte de ultras del Frente Atlético hacia su área, obligando al colegiado Busquets Ferrer a suspender temporalmente el partido.
El gol de Militao en el minuto 65 desencadenó todo. Los ultras estaban cantando "Courtois, muérete" justo detrás de la portería del belga, que al marcar el Madrid el 0-1 celebró el tanto levantando el puño hacia la grada y gritando "¡Vamos!". Cuando empezaron a caer objetos, el portero cogió varios de ellos y se los llevó al árbitro.
En ese momento la megafonía advirtió al público que si no cesaba el lanzamiento, el duelo se suspendería. Y así fue. Los objetos siguieron cayendo y el partido fue suspendido.
Mientras se dirigía a vestuarios, Courtois se cruzó con Koke y con el Cholo. Se desconoce lo que habló con el capitán rojiblanco, con el que ya había charlado tras los primeros lanzamientos, pero sí hay una frase que se puede entender de su conversación con Simeone: "Si quieres me quedo ahí". El técnico, mientras, le hacía gestos con el pulgar y le aplaudía. Ambos, capitán y entrenador, deslizaron tras el partido varios comentarios sobre la actitud del belga.
"La gente decía que se habían sentido provocados. No lo justifica. Pero es así», dijo Koke en rueda de prensa. "Los profesionales tenemos que ser inteligentes y por 4 tampoco podemos perjudicar a nuestra gente. Ojalá no vuelva a ocurrir, pero como jugadores tenemos que ser más inteligentes", añadió.
Simeone fue mucho más duro con Courtois y pidió una sanción "para los protagonistas que provocan". "No somos víctimas porque si provocamos puede haber una reacción, ¿están bien que ocurrra? No, pero tampoco está bien lo que hacemos nosotros llámese Courtois, Simeone, Vinicius, Messi, Griezmann... como se llame".
En los últimos minutos del derbi, Courtois sufrió una lesión muscular que le impidió sacar de puerta. Tuvo que hacerlo en su lugar Fede Valverde, y finalmente terminó encajando el 1-1 de Correa que resolvería el derbi en un empate.
Tras las pruebas médicas de este lunes, el Madrid ha anunciado que el belga sufre una lesión en el abductor de la pierna izquierda. Estará de baja tres semanas, hasta el duelo contra el Celta del próximo 19 de octubre. Se perderá, por tanto, el partido de Champions ante el Lille y el de Liga contra el Villarreal. Lunin tiene una oportunidad.
"Derbi de la vergüenza"
El derbi fue también protagonista en la prensa internacional. Le Parisien habla de "triste derbi en Madrid", La Gazzetta dello Sport de "derbi de la vergüenza" y "espectáculo arruinado", The Sun de "locura absoluta", TyC de "derbi de locos"...
"Locura absoluta", "caos", "dramatismo", "escándalo" o un "espectáculo arruinado", entre los adjetivos de un "triste derbi" en Madrid, a ojos de las cabeceras deportivas internacionales.