La UEFA ha respondido a la cuestión planteada por el Atlético de Madrid tras la anulación del penalti de Julián Álvarez en el duelo contra el Real Madrid de Champions con un comunicado y un vídeo que demuestra que el argentino tocó dos veces el balón en la pena máxima.
“Aunque mínimo, el jugador contacta con el balón con el pie de apoyo antes de chutar como se observa en el vídeo adjunto”. Explica el comunicado que, como apunta, viene acompañado de un vídeo frontal en el que se puede observar en las varias repeticiones que se corrobora lo pitado por el árbitro.
El organismo europeo apela a la reglamentación de la International Football Association (IFAB) que es la que aprueba las Reglas de Juego que se aplican a todas las competiciones futbolísticas. Cita el texto el artículo 14.1 que indica que “el ejecutor del penal no podrá jugar el balón por segunda vez hasta que lo haya tocado otro jugador”.
Así, como asevera la UEFA, el VAR se vio en la obligación de llamar al árbitro para que invalidara el gol anotado por Julián Álvarez en el segundo penalti de la tanda, en la que acabaría venciendo el Real Madrid por cuatro a dos.
El texto termina con el anuncio del organismo europeo de entrar en discusiones con la FIFA y la IFAB para revisar esa norma en los casos en los que ese doble toque sea “claramente involuntario”.
Un tifo con un oso enfadado junto a un madroño y la Copa del Rey con la leyenda «Una pasión, un campeón» y una enorme efigie de Aitor Zabaleta destacaban en las gradas de La Cartuja antes de escuchar el himno ante la presencia del Rey Felipe VI. Pugna entre silbidos y tarareo de «Lo, lo, lo,lo» en un estadio azul y rojo. Los atléticos fueron mayoría ante un unos txuri-urdin que también pitaron a los ex Le Normand y Sorloth.
Una final que comenzó desde muy pronto en Sevilla. Caminaba Andrés Serrano por Triana escoltado por los hermanos DeGregorio, Santiago y Javier, con la hija de Santiago como guardesa. Más de dos siglos entre los tres amigos. Andrés, con 86 años, 72 como abonado, y socio número 80 del Atlético llevaba una camiseta de la generación de Luis Aragonés, con varios pins del club de sus diferentes épocas. Llegaron en AVE y andaban con miedo a la irregularidad de los rojiblancos. «Con el Atleti nunca se sabe», reflexionaba Andrés para luego preguntar: «¿Cómo puede ser que gane a los fuertes y pierda con los pequeños?».
Su andar era lento, claro, por el calor que pegaba en Sevilla, 33 grados a la sombra. Unos metros más adelante, les esperaba junto a la Catedral de Sevilla el grueso de los aficionados de la Real, unos 2.000, a los que su club recomendó juntarse sobre ese punto de la ciudad mientras que la afición rojiblanca, otros 2.000, hizo lo propio en la Alameda de Hércules, lugar que hace un par de años vivió una desagradable batalla campal en la final Athletic-Mallorca.
Intervención de objetos
Precisamente, en la calle Placentines, una de las vías que dan acceso a la Catedral bajaban cantando un grupo reducido de integrantes del Frente Atlético hasta que se encontraron con la masa blanquiazul. «Aitor, Aitor, Aitor Zabaleta», les devolvían los txuri-urdines mientras los rojiblancos daban media vuelta para evitar una confrontación. Por la mañana, la Policía identificó a 91 personas e intervenido objetos contundentes, cuchillos, palos, cadenas, pasamontañas y 95 barras de hierro.
Miles de rojiblancos atravesaban la ciudad para llegar hasta el parque del Alamillo, último paso de peregrinación camino del primer gran momento de la temporada. Muchos cánticos para el Cholo y un gran número de acólios se quedó en la puerta del hotel del equipo madrileño.
No estaba Sevilla de enfrentamientos, de hecho era más habitual ver a aficionados rivales haciéndose fotos juntos, especialmente en las Setas, donde la Real Federación Española de Fútbol había dispuesto una especie de festival futbolístico de confraternzación entre aficiones.
Y eso que en la capital hispalense se desayunó en vaso, como le gusta decir a Carlos Alcaraz. Desde las 11 de la mañana, numerosos bares del centro servían más cervezas y whiskys que cafés, especialmente en la Alameda de Hércules donde paseaban Félix Apalategui y su familia: tres hijos y dos nietos, que llevaban las camisetas de Guedes y Oyarzabal, la zamarra más habitual en la afición realista. «He estado en las últimas finales invitado por Adidas», mientras se dirigía rumbo a Triana.
"Desde antes de nacer"
Diego López, un rojiblanco de 20 años, había llegado desde Madrid y esperaba a su padre, que viajaba desde Málaga. El joven le había regalado por el Día del Padre las entradas para la final. «Soy socio del Atlético desde antes de nacer porque él está tan loco como yo», confesaba mientras enseñaba en su brazo los tatuajes del tridente de Neptuno y la fecha de nacimiento del club, 1903.
Sevilla fue tomada desde toda España y no sólo desde San Sebastián o Madrid. Fagogaga vino desde San Juan de Luz para animar a una Real de la que es socio desde hace 18 años y visitó la silla de Guipúzcoa en la Plaza de España, donde había una cola de 50 metros para poder hacerse una foto. Desde Logroño llegaron Álvaro Díez, Ángel López y Francisco González. Álvaro llevaba una camiseta de Simeone del doblete que se ganó en la 1995/96 con Antic en el banquillo. Consiguieron entradas a través de la Federación porque no son socios del Atlético y los dos se centraban en la Copa antes de mirar la Champions. «Vamos a empezar primero por hoy», decían sobre la posibilidad de otro doblete este curso. Como buenos cholistas, partido a partido. Las piernas no tienen que pesar, hay que jugar con el corazón», concluía Ángel.
Enrique Riquelme no ha querido dejar nada al azar en la presentación de su candidatura a las elecciones a la presidencia del Real Madrid. El candidato opositor eligió una especie de auditorio moderno, como una arena romana pero tecnológica, para marcar distancias del pasado y lanzar su primer mensaje antes siquiera de abrir la boca. "Legado y futuro", dicta el slogan de una campaña que, según dicen desde dentro, "irá de más a menos". "El Real Madrid se fundó como un club de socios y los socios quieren tener su club", ha comenzado el empresario antes de explicar su Ciudad del Socio: "Una casa para poder vivir el madridismo al 100%".
En esta campaña a la que restan aún 12 días, Riquelme ha querido comenzar su proyecto de cuatro pilares con la parte social como primero de ellos. Dentro de este pilar, que para el candidato es el más importante, la ampliación de Valdebebas y la construcción de las 30 hectáreas restantes que rodean la actual Ciudad Real Madrid es la piedra angular. "Un club no son sólo los títulos, son las personas que lo viven y heredan", ha mantenido.
Este nuevo proyecto urbanístico incluye un nuevo pabellón deportivo para baloncesto y conciertos, dos hoteles, un centro acuático, 84 nuevas instalaciones deportivas, 80 puestos de restauración y otros elementos para tener "al socio en la base". "Es la mayor transformación para el socio y por el socio, un proyecto que se piensa en los dueños del club. Ni en la privatización ni en venderlo", ha asegurado el candidato que, en la primera fila, ha estado arropado por los miembros de su Junta directiva.
Muchos de los miembros de su Junta Directiva con un pin del Real Madrid en la solapa y repartiendo sonrisas entre una audiencia mayoritariamente joven. La comparecencia ha comenzado con el pertinente retraso de 10 minutos para ultimar detalles y generar la lógica expectación. Media hora de presentación centrada en los socios y con un vídeo explicativo de su Ciudad del Socio. Nada al azar.
Pese a que Riquelme hablaba de un proyecto que nace "del respeto y no de la confrontación", el candidato a la presidencia del Real Madrid ha ennumerado la cantidad de problemas a la que se enfrentan los socios del club blanco y para los que ha propuesto soluciones como abonos para acompañantes en el baloncesto, una entrada adicional para desplazamientos así como una agencia de viajes que ayude a gestionar los mismos a los socios. "Es un proyecto que tenemos definido, pero también pedimos a los socios que participen para mejorarlo", ha apuntado el candidato.
Privatización
Una de las preocupaciones que ha rondado la presentación del candidato, de poco más de media hora, es la idea de privatizar el club que interpreta del proyecto que Florentino Pérez esbozó en la Asamblea General de 2025. Por eso, entre sus propuestas está la de "garantizar que el Real Madrid será siempre 100% de sus socios".
El candidato, consciente de que al madridismo también se le convence con fichajes, no ha querido olvidar la parte deportiva, que dice que la desgranará a lo largo de la campaña. "Quiero que el primer mensaje sea lo social", ha mantenido un candidato que, cuando ha concluido su speech, se ha llevado los consiguientes gritos de "presidente, presidente", por parte de su audiencia.
"Descanse en paz, Jota the slotter". Ese es uno de los mensajes más repetidos en el mural que Diogo Jota tiene en la esquina de Sybil Road y Rockfield Road a escasos metros de Anfield. Ese apodo, "el de las esquinas", se lo pusieron al portugués por su facilidad para anotar poniendo el balón cerca de los ángulos de la meta. Hay decenas de miles de mensajes de aficionados en dos paredes que no dejan de crecer día a día. Quizás Jota no era ni fue el mejor futbolista del Liverpool, pero sí uno de los más queridos y ese amor se ha trasladado al resto del mundo del fútbol.
Sólo así se explica que los homenajes en su honor no hayan parado de llegar desde cualquier entidad seis meses después de su muerte y la de su hermano. Especialmente emotivos el del Atlético, club por el que tuvo un paso fugaz, y el del Real Madrid, con Trent Alexander-Arnold, uno de sus grandes amigos, como uno de los protagonistas. "Sonrío cada vez que pienso en ti y siempre recordaré los buenos momentos que compartimos. Te echo de menos, amigo, cada día", escribió el inglés en una nota que le dejó en el espacio vecino de Anfield donde aficionados de todo el mundo le siguen dejando recuerdos en su honor.
En ese lugar de peregrinación son muy habituales los mandos de videoconsola, porque Jota combinaba una habilidad innata tanto en un terreno de juego de césped natural como virtual, ganando algún que otro torneo de eSports. De ahí su mítica celebración simulando sujetar un control y que han emulado otros grandes futbolistas en su honor como Ousmane Dembele o Jordan Henderson.
Esquina de Anfield en homenaje a Jota.Miguel SalvatierraEFE
No fue Jota, sin embargo, un futbolista especialmente goleador. Su temporada más prolija fue la 2021/22, la siguiente a su llegada al Liverpool, que consiguió 21 tantos y cinco asistencias. Se acercó en su primer año en el Wolverhampton donde firmó 18 y repartió otros cinco pases de gol, pero su valor no estaba tanto en los números sino en su inteligencia en el juego y su oportunidad, virtudes que también atesoraba el madridista Raúl González Blanco. "No son sólo sus goles", destacó uno de sus técnicos, Jurgen Klopp, "es su implicación ofensiva y defensiva lo que le hace tan valioso para nosotros", añadió el que fuera entrenador del Liverpool.
Pese a ese valor, no fue el portugués en su época red, club en el que alcanzó su fama mundial, un titular indiscutible precisamente. En su última temporada completa, fue el decimonoveno jugador en minutos, 1.711, y en la anterior el decimosexto con 1.396. En su año más goleador, se coló como décimo futbolista con más minutos con 3.573. No era un futbolista de cantidad sino de calidad. Un perfecto revulsivo, pero sobretodo, una gran persona. "No sólo era un jugador fantástico, sino también un gran amigo, un marido cariñoso y un padre afectivo", destacó Klopp en su despedida.
Partido homenaje a Jota y a su hermano.Fernando AraujoEFE
Accidente
Todo ello se perdió un 3 de julio de 2025 en Cernadilla (Zamora) poco después de las 00:00 de la noche en circunstancias aún por aclarar. Un engorroso problema pulmonar, que impidió a Jota volar a Liverpool para presentarse en la pretemporada con el equipo, obligó al futbolista y a André a alquilar un coche, un Lamborghini Huracán Evo, para viajar en barco a la ciudad inglesa. Los hermanos terminaron empotrándose contra la mediana de la A52 tras realizar un frenazo de emergencia. Un problema en una rueda y "exceso elevado de velocidad", según el informe preliminar de la Guardia Civil, fueron las causas del siniestro.
No obstante, seis meses después, aún hay cuestiones que siguen siendo una incógnita. Dos camioneros, testigos del accidente, aseguraron que el coche en el que viajaban los futbolistas no reflejaba una velocidad alarmante. Las llamas que calcinaron el vehículo impidieron también comprobar de manera fehaciente la teoría de la rueda y borraron las trazas del GPS donde podría haberse reflejado la velocidad. De hecho, el fuego también obligó al reconocimiento de los cadáveres a través de los objetos personales y estos determinaron que el conductor era el propio Jota.
Restos del siniestro en el que murieron los hermanos.Octavio PassosGETTY
Mientras la jueza de Puebla de Sanabria, Elena Rubio, aún no ha podido cerrar definitivamente el siniestro que costó la vida a los dos futbolistas. Dos familias han quedado destrozadas y tres niños: Dinis, de cuatro años; Duarte, de dos; y Mafalda, de sólo uno, van a pasar las primeras Navidades sin su padre y su tío. El mundo del fútbol y especialmente Oporto, Liverpool y Wolverhampton, se acordará siempre de la tragedia de Diogo Jota y de su hermano, de 28 y 24 años respectivamente. La muerte de Jota, the slotter no fue sólo la de un gran futbolista sino la de una buena persona.
"La muerte nos llega a todos, pero ellos eran muy jóvenes". Las palabras que Ana Oliveira, vecina de la infancia de los Teixeira da Silva, expresó a ELMUNDO en su visita al barrio de Gondomar mientras irrumpía en llanto son las que siguen resonando en cada campo, en cada compañero y en cada club por el que pasaron los hermanos Diogo y André. También en la viuda de Diogo, Rute Cardoso, que en cada publicación se sigue acordando de su marido porque se fue demasiado pronto.