El TAD (Tribunal Administrativo del Deporte) ha ratificado la sanción de tres partidos que el Comité de Competición de la Federación impuso en su día a Robert Lewandowski por su expulsión en el partido contra Osasuna, el último antes del Mundial, el pasado 8 de noviembre.
En aquel encuentro, el delantero polaco del Barça fue expulsado por el árbitro, Gil Manzano, y camino de los vestuarios hizo un gesto tocándose la nariz. Ese gesto fue interpretado como un “menosprecio o desconsideración” hacia el colegiado. Pese a que el jugador lo negó, y explicó que el gesto iba dirigido a su entrenador, Xavi, ni Competición, ni Apelación ni, ahora, el TAD, han comprado los argumentos del recurso que presentó el Barcelona en su día.
La polémica aumentó el pasado día 30 de diciembre. Días antes, el Barça había pedido a todos los comités deportivos la medida cautelar de aplazamiento de la sanción mientras estudiaban el fondo del asunto, cosa que ninguno de ellos atendió. Así las cosas, la entidad presidida por Joan Laporta llevó el caso al juzgado central de lo contencioso administrativo número 2 de Madrid pidiendo la suspensión cautelar. En un auto ese penúltimo día del año, suspendió la ejecución de la sanción porque ese cumplimiento podría ser “un daño irreparable en el caso de una resolución favorable al Barcelona en el TAD”.
Finalmente, el TAD también ha desestimado los argumentos azulgrana, y ahora la única vía existente para que el caso siga vivo es que el Barcelona acuda a la justicia ordinaria para que entre en el fondo del asunto, algo impensable.
Este domingo, Ferrero ha revelado con comienza a trabajar con Ángel Ayora. "Emocionado al anunciar una nueva colaboración profesional", escribe el entrenador bajo una foto junto al golfista malagueño, que en Instagram reacciona con un 'vamos'.
El portal especializado 'tengolf.es' informa que Juan Carlos Ferrero ejercerá como 'coach' mental de Ángel Ayora.
El golfista malagueño reveló recientemente que recibió una llamada personal de su compatriota Sergio García para unirse al equipo Fireballs GC en el circuito LIV Golf, pero que la rechazó para perseguir su sueño de jugar en el PGA Tour.
Más deporte
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Jueves,
28
diciembre
2023
-
22:17La elección de este spot como sede del evento de surf sigue...
David Goffin alzó la voz: «Algunos seguidores están aquí para molestar y no para animar. Los jueces de silla deberían intervenir, hoy uno me ha escupido un chicle. Muchos jugadores se quejan, hay ese sentir en el vestuario». Iga Swiatek, la número uno del mundo, le replicó dirigiéndose a la grada de la Philippe Chatrier: «Por favor, no gritéis durante el juego. Esto es serio para nosotras, estamos jugando por mucho dinero y puntos. Espero no convertirme ahora en una de esas jugadoras que no les gustan y a las que la abuchean». Y finalmente Novak Djokovic, también número uno, cerró la denuncia: «Quiero que los aficionados animen, que canten, pero a veces se pasan de la raya, es irrespetuoso. He vivido lo que vivió Goffin y apoyo sus quejas, hay que plantar cara a esos espectadores».
Christophe EnaAP
Roland Garros no es una caldera. Está muy lejos del ruido de cualquier partido de fútbol, de baloncesto, está lejos incluso del ambiente de la antigua Copa Davis. Pero los tenistas están acostumbrados al silencio absoluto. Y éste en París a veces se rompe, cada vez más. En su partido de segunda ronda ante Casper Ruud en la Suzanne Lenglen, Alejandro Davidovich se encontró con una aficionada que le daba indicaciones siempre que se acercaba al lateral a secarse el sudor y, al final, el español avisó del palique al juez de silla. El árbitro no hizo nada. Pero la mujer, entonces sí, avergonzada, calló. El debate es casi tan antiguo como el mismo tenis, pero con tantos deportes ruidosos, con gritos del público en cada jugada y música de los altavoces en cada parón, cada vez es más conveniente. ¿Realmente puede sobrevivir el silencio?
Más allá de Wimbledon, donde el mutismo está tan arraigado como vestir de blanco y comer frutas con nata, el US Open siempre ha dejado fluir el bullicio y el Open de Australia lleva el mismo camino. En las últimas ediciones, de hecho, permite la libre circulación de los aficionados -sin tener que esperar a entrar y salir en los descansos- e incluso ha montado un bar, el AO Courtside Bar, desde el cual se puede seguir la acción de la pista 6. El follón es considerable. El éxito del establecimiento, también.
El alcohol prohibido (un poco)
«Nos encanta que haya emoción y que la gente se exprese. Pero seremos inflexibles en cuanto al respeto por los tenistas y el desarrollo de los partidos. Si no te portas bien o lanzas cosas a los jugadores, te expulsaremos», amenazaba Amelie Mauresmo, directora de Roland Garros, en un encuentro organizado expresamente con los enviados especiales de otros países. El objetivo era frenar la idea de que el Grand Slam parisino es un desmadre y, para eso, anunció una medida: ley seca, prohibido el alcohol. En un principio parecía que no habría más cerveza, ni champán, ni vino en todo el recinto, pero en realidad sólo se ha vetado su venta en el interior de los estadios. La mayoría de aficionados comen y beben fuera antes de entrar a las pistas así que el veto es limitado.
Si hay un problema no será la solución. Pero... ¿Realmente hay un problema? En dirección contrario a Goffin, Swiatek o Djokovic, otros tenistas ya han comentado que el alboroto no les molesta, más bien todo lo contrario. Paula Badosa, que ha jugado sus dos partidos en las pistas pequeñas anexas a la Suzanne Lenglen, donde hay ruido por todos lados, defendió la libertad del público de gritar. «Ella [Swiatek] tiene suerte de jugar todos los partidos en la Philippe Chatrier, donde no molesta el ruido de otras pistas. Pero, dicho eso, a mi no me molesta el público, todo lo contrario. Me motiva. Hace unos años fue muy difícil jugar sin público por culpa del covid y ahora estoy muy contenta con afición», aseguró la tenista que este viernes se enfrentará a Aryna Sabalenka (sobre las 14.00 horas, Eurosport) precisamente en la Philippe Chatrier, la pista central.
CAROLINE BLUMBERGEFE
En su misma línea se han pronunciado la mayoría de tenistas estadounidenses, siempre entregados al show, como Coco Gauff:«La mayoría de aficionados son respetuosos y yo cuando veo un partido como espectadora también quiero hacer ruido. Entiendo que sea difícil si alguien grita de repente, pero a mí me gusta que haya bullicio». ¿Realmente puede sobrevivir el silencio?