El presidente del Consejo Superior de Deportes, Jose Manuel Rodríguez Uribes ha aprovechado un acto este mediodía en la sede de la institución para valorar la propuesta de Antiviolencia sobre los incidentes del Metropolitano en la que se solicitaba una multa de 65.000 euros y el cierre del estadio durante dos semanas.
“La Comisión de Antiviolencia es una comisión compuesta por LaLiga, la Fiscalía, el CSD, la Guardia Civil y la Policía, y fue una propuesta de sanción, digamos, proporcional a la gravedad de los hechos. Yo creo que eso es lo que debo decir y debo respetar absolutamente esa propuesta”, espetó el máximo mandatario del deporte español.
Rodríguez Uribes aprovechó un corrillo con los periodistas en el acto de presentación del equipo español que competirán en los FIA Motorsport Games de Valencia para entrar en el tema de la actualidad deportiva referente a la presencia de ultras en el mundo del fútbol.
“El deporte y la violencia son incompatibles”
“Tenemos entre todos que hacer un trabajo muy serio, muy concienzudo para erradicar la violencia de los estadios y del deporte en general. El deporte y la violencia son incompatibles”, apuntó el presidente del CSD.
Uribes recordó también que el deporte “son valores” e hizo referencia al acto en el que estaban pilotos de todas las edades y aseguró que la práctica deportiva nunca puede estar relacionada con la violencia.
Los ultras del Atlético, durante el último derbi madrileño.
Así, el presidente del CSD calificó de “necesaria, justa y proporcional”, la propuesta de sanción al Metropolitano aunque matizó que “se pueden alegar otras posiciones”. “Cuando sea definitiva, se ejecutará”, afirmó.
El proceso administrativo pasa ahora porque la Secretaría de Estado de Seguridad reciba la propuesta e incoe el expediente. Posteriormente se abrirá el plazo de alegaciones y presentación de pruebas para que el Atlético pueda ejercer su derecho a la defensa. Cuando se haya recabado toda la información, llegará la decisión en un plazo que rondará los dos meses.
"Vestir la camiseta de la selección española es de lo más grande que me ha pasado en mi carrera. No sé si en algún momento volveré a ser una opción, pero he tomado la decisión de no volver a la Selección hasta que las cosas cambien y este tipo de actos no queden impunes". Han pasado dos años de estas palabras referidas al beso a Jenni Hermoso, pero este lunes Borja Iglesias (Santiago de Compostela, 1993) volverá a pisar la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Lo hace por méritos deportivos, es el delantero español más en racha, y porque las cosas han cambiado en la RFEF con Luis Rubiales fuera del organismo e inhabilitado.
Pueden parecer extemporáneas ese tipo de declaraciones, pero no en Borja Iglesias. El futbolista gallego ha abanderado siempre todo tipo de causas sociales especialmente la lucha contra la homofobia y el racismo, así como el propio feminismo. Muy comentadas han sido sus fotos con las uñas pintadas de negro, por el Black Lives Matter, o la imagen junto a su compañero Aitor Ruibal con un bolso en la boda de un miembro del cuerpo técnico del Betis. "Hay cosas que a mí de verdad me influyen como ser humano y, para mí, eso es más importante que mi profesión", apuntó en una entrevista.
Pero al nueve del Celta no le convoca Luis De La Fuente por ser un futbolista comprometido con causas sociales, sino porque su rendimiento en el campo es, quizás, el más alto de todos los delanteros españoles. Ninguno de los otros seis convocados por el seleccionador firma los números que tiene Borja Iglesias. El gallego ha marcado seis goles en los últimos siete partidos, podrían haber sido siete si enchufa el cabezazo que dispuso ayer ante el Atlético en el tercer minuto de partido. Lo ha hecho, además, con 100 minutos menos de juego que Ferran Torres, el que más se le acerca a su rendimiento goleador.
El Panda está feliz y eso se le nota en el campo. Los futbolistas, especialmente los delanteros, son de rachas y, también, de estabilidad deportiva y emocional. Iglesias la ha encontrado en su 'vuelta a casa'. Tras no terminar de encontrarse en su última temporada en el Betis y su posterior cesión al Bayer Leverkusen, su préstamo al Celta, en el que se presentó en Balaídos conduciendo precisamente un Seat Panda, ha terminado por destapar aquel delantero que prometió mucho en su tercera temporada en el Betis con 19 tantos. Hoy ya pertenece a la disciplina celeste.
Pero, al Panda no se le conoce así por el coche, sino por una canción de un rapero estadounidense. La afición por poner Panda de Desiigner en el vestuario del Celta B y convertir al filial Celeste en el Panda Team terminó por etiquetarle con ese apodo que él alimentó posteriormente tatuándose un oso Panda en un tobillo y realizando la celebración imitando a este animal tras marcar un tanto.
Precisamente, de ese filial aterrizó en el Zaragoza, donde la rompió en Segunda con 23 tantos en 43 duelos, lo que le valió su fichaje por el Espanyol y su despegue definitivo en Primera. En el club periquito hizo 23 tantos en 46 duelos y consiguió clasificarlo para Europa. En ese escaparate llegó al Betis, en el que tardó en responder, estuvo casi 12 meses sin marcar, del 12 de enero al 6 de diciembre del 2020.
Goles frente al odio
Y de nuevo, el odio. Ese que salpicó a su propia familia y le hizo pensar si ser futbolista "merecía la pena". Pero el deportista recapacitó ayudado también por un gabinete de psicología deportiva y volvió a recuperar los goles. "El fútbol es mi forma de vida. Hay cosas que te saturan mucho, pero el día a día como futbolista profesional es un sueño", comentó en otra entrevista.
La sonrisa ha vuelto a Borja Iglesias, como la que lució ayer a la salida de Balaídos tras ser convocado por la selección. "No creo que esté, pero apoyaré desde aquí siempre. No hay problema", había expresado días antes de esta positiva sorpresa. Pero está. Vuelve tras un par de años y apenas 51 minutos como internacional en tres partidos, el último, la derrota ante Escocia en marzo de 2023. "Llevan esperando esta mierda mucho tiempo, verdad", canta Desiigner en la canción que tanto le gusta a Iglesias. Casi dos años.
"Siempre es un estímulo, nuestra gente nos empuja y nos da energía, hace que los esfuerzos no se sufran". Así pedía Diego Simeone a su afición que convierta el Metropolitano en una caldera para el partido de vuelta ante el Real Madrid del que saldrá el cuartofinalista de Champions. Lo hacía decepcionado por el resultado y con un ojo en el Getafe. "Ya pensaremos en la vuelta, con el apoyo de nuestra gente, será un partido importante", insistía.
Y la gente no ha necesitado de la llamada de su entrenador. En el Bernabéu, 3.800 rojiblancos acompañaron al equipo y de esos, unos 1.000 llegaron descendiendo desde Plaza Castilla hasta el coliseo blanco. Sin incidentes reseñables salvo algún conato de enfrentamiento con la afición blanca que estaba en los bares de la calle Rafael Salgado. El Atlético espera que el miércoles batan el récord de asistencia al Metropolitano.
Sería la segunda vez que el Real Madrid provocase ese llamamiento. En el derbi liguero, 70.112 espectadores acudieron al estadio rojiblanco. Se superó el anterior récord que se alcanzó en la vuelta de Champions en los octavos de final ante el Inter de Milán la temporada pasada con 69.196 asistentes. Dependerá también de la lluvia, inclemencia que suele afectar a los fans de voluntades más débiles.
No obstante, las entradas se agotaron hace varios días e incluso está costando atender a las peticiones de los propios jugadores. La más barata son 60 euros y la más cara, 350. De esas, el Atlético ha reservado 3.400 para la afición visitante, el 5% del aforo que es lo que obliga la UEFA en los duelos europeos que se situará, como siempre, en lo alto del fondo norte, en el mismo sector que estuvieron los rojiblancos en el Bernabéu.
Desde las peñas rojiblancas prevén un día histórico que comenzará con las previas en los alrededores del estadio, el recibimiento al equipo y, por supuesto, un tifo que responda al de "Yo te quiero ver campeón" que exhibió el Real Madrid en el Bernabéu. "No recuerdo una cosa igual, se hubieran llenado cuatro estadios", explica a EL MUNDO, Eduardo Fernández, presidente de la Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid.
Desde la agrupación calculan que vendrán entre 8.000 y 10.000 aficionados de fuera de Madrid y en torno a las 400 peñas. "Hay gente que tiene en el calendario dos partidos al año, pero este es especial", apunta el directivo y cuenta que hay muchos rojiblancos que andan a la "busca y captura" de una entrada para el derbi europeo que, esta vez, esperan llevarse no solo el duelo sino la eliminatoria. "Les tenemos muchas ganas en Champions", apostilla el directivo.
Duelo histórico
Los aficionados del Atlético saben que el duelo histórico por excelencia en España siempre ha sido el Real Madrid - Atlético, que lo del Clásico surgió después. "Ganar al vecino tiene un valor añadido y siempre se disfruta más que ganar a otro", explica. Para el público y para los jugadores, que se quedaron con mal sabor de boca con el resultado en el Bernabéu. "Me voy recaliente porque después del gol de ellos hicimos un buen partido hasta el segundo gol", explicó Giménez y añadió "ahora al Metropolitano con nuestra gente y a meterles".
Que no se malinterpreten las palabras del central rojiblanco que nadie quiere que se repita lo que ocurrió en el derbi de liga que, desde las peñas, lo condenan firmemente. "Rechazamos cualquier violencia venga de donde venga y esperamos que no se repita algo como aquello. Al final, siempre son un grupito muy pequeño que echa barro a este mundillo", explica Fernández. El miércoles revancha europea en la mayor caldera rojiblanca de la historia.
Estaba comiendo con su familia hace ya más de una década cuando el padre de Mario Martín (Sonseca, 2004) le dio una noticia que le hizo llorar: irían al día siguiente a Valdebebas a probar con el Real Madrid. "Me lo soltó así de repente y yo pensaba que era broma", explica a EL MUNDO el centrocampista del Getafe un momento que dice que "tiene grabado" pese a que el día anterior había hecho una prueba para entrar en la cantera del Villarreal.
Así comenzaron tres años de seis viajes semanales entre Sonseca y Valdebebas en las que un niño con 11 años y con ganas de comerse el mundo salía del colegio a las tres de la tarde, se montaba en el coche con su padre y se iba a entrenar hasta que volvía a casa a las once de la noche. "Lo recordamos también como un paso muy bonito y que disfrutamos al máximo y siempre con la cabeza muy arriba", cuenta Martín.
A partir de ahí: los filtros en cada ascenso de categoría, los amigos que se van y las ilusiones, pero Mario nunca perdió la confianza ni le entró miedo. "Siempre he tenido muchísima confianza en mí y he intentado dar lo máximo en cada oportunidad, gracias a Dios no caí en ese filtro", revela este canterano prometedor que recuerda con cariño los entrenamientos con Kroos, Modric y Casemiro, del que se declara fan, y de los consejos que le dieron para convertirse en el mediocentro que es hoy. Indispensable en los onces de José Bordalás.
Ha cambiado las prácticas con ese tridente a fajarse con Arambarri, disfrutar de Milla y recibir algún recado que otro de Djené. "La gente puede pensar otra cosa, pero el ritmo de entrenamientos y de balón es increíble y también muy alto. Las dos partes son diferentes, pero muy enriquecedoras", apunta el jugador y reivindica que el concepto de buen fútbol no es algo unitario ni se basa únicamente en el juego de toque. "El fútbol avanza muy rápido y todos los equipos juegan a transiciones, ataques rápidos... es bonito también", afirma.
El periodista con Mario Martín.
Él no tiene ningún problema con el estilo de juego del Getafe y se siente cómodo en cualquier sistema. La intensidad con Bordalás no se negocia y Martín ha incrementado su porcentaje de tackles con los azulones un 10%. "Está sacando una faceta mía que no había sacado antes y es un entrenador que no deja que te relajes, es una pasada", alaba el joven a su técnico.
Unas alabanzas que extiende a sus compañeros, especialmente a los que le acompañan en el mediocampo. Para Mario es increíble jugar con un futbolista tan intenso como Arambarri y con un estilista como Luis Milla, uno de los máximos asistentes europeos. "Pensaba que tenía hueco y lo sigo pensando, todo cae por su peso y acabará llegándole esa oportunidad que merece", apunta sobre la posibilidad de ver a Milla con el traje de la selección. Él, de momento, ya ha debutado con la sub'21 de David Gordo.
Con La Rojita aún no ha anotado, pero en el Getafe se ha destapado como un sorprendente goleador. Son tres tantos y una asistencia en 13 partidos cuando en el Valladolid, donde jugó el curso pasado, sólo sumó un pase de gol. Les van a hacer falta los tantos contra un Atlético que dice que viene en "buena dinámica", según admite, pero al que ellos intentarán "contrarrestar" su juego con sus armas. "Son partidos especiales", admite el ex canterano blanco.
Sin obsesión por volver
Y es que, pese a haber vivido Valdebebas y respirado Real Madrid incluso desde antes de la llamada del club, la obsesión de Martín es hacerlo bien en el Getafe y conseguir los objetivos del equipo azulón sin importar que está cedido en el club del sur de Madrid. "El fútbol no se acaba en el Real Madrid, hay muchísimo fuera, pero obviamente ser valorado por este club es lo más grande que te puede pasar y es un sueño para cualquier jugador de fútbol", apostilla un jugador que sólo pide no tener lesiones para disfrutar de su profesión.
De hecho, uno de sus peores momentos fue una operación de hombro que le tuvo sin poder moverse durante cuatro semanas. "Soy una persona bastante activa y estuve sufriendo también con dolores y demás, pero bueno, es una situación para aprender", apunta un jugador que vive sin plan B para el fútbol, un deporte que adora y del que sólo se evade cuando se pone detrás de los fogones. "Me gusta organizar comidas para mi familia", revela.
Su especialidad son las carrilleras con la "receta de su madre". En el césped le toca cocinar jugadas y, a juzgar por cómo ha empezado el año, tiene tan buena mano en los fogones como en el centro del campo. Mario Martín un chico de pueblo, orgulloso de serlo, y donde se refugia en su tiempo libre en lugar de en las redes. "Intento usar el móvil lo menos que puedo, aunque es complicado porque ahora todo lo tienes que hacer con el teléfono", concluye.