Las bajas por lesión y las sanciones han sacudido la lista del seleccionador Luis De la Fuente para la segunda fecha de la Nations League en la España se enfrenta a España con Dinamarca en Murcia el próximo sábado 12 y a Serbia en martes 15 en Córdoba. Sin embargo, el seleccionador no deja a mirar a jugadores que ya conoce y no hay debutantes.
Pau Cubarsí, Pedro Porro y Mikel Merino son las principales novedades de una convocatoria a la que vuelve Álvaro Morata después de cumplir su partido de sanción y recuperarse de un problema físico y en la que se mantiene Dani Carvajal, que no podrá jugar ante Dinamarca por sanción. El defensa del Barça entra por la lesión de Le Normand, mientras que el lateral derecho es llamado por segunda vez por el seleccionador ante la escasez de jugadores en esa demarcación, que se agudiza por el castigo a Carvajal.
Si bien repiten Aleix García y Óscar Mingueza de la anterior citación es llamativa la ausencia de Ayoze Pérez, que ha arrancado la temporada con seis goles en el Villarreal. Ni Sergio Gómez ni Samu Omorodion, otros dos jugadores en un gran momento, han tenido hueco para dar el salto a la absoluta en esta ventana internacional.
La entrada de Mikel Merino, recuperado de la lesión en el hombro, mitiga la lista de bajas, entre las que están jugadores clave para De la Fuente como Unai Simón, Rodrigo, que se perderá toda la temporada o Dani Olmo.
Porteros: Raya, Remiro y Robert Sánchez.
Defensas: Cucurella, Grimaldo, Laporte, Pau Torres, Cubarsí, Vivian, Mingueza, Pedro Porro y Carvajal.
INMA LIDÓN
@inma_lidon
Valencia
Actualizado Domingo,
3
diciembre
2023
-
11:21Ver 1 comentarioSu crono de 2:01:48 convierte la prueba en la cuarta más...
Un paseo por el purgatorio se dio el Barça en St. James' Park, pero un penalti en el último minuto aún le permitirá subir al cielo. Fue un equipo desdibujado, aturdido, que no supo cómo salir de la trampa tendida por el Newcastle, hasta que Thiaw trabó a Dani Olmo en el área cuando el colegiado ya se llevaba el silbato a la boca para pitar el final. Lamine Yamal, con frialdad, rescató un partido que estaba perdido con merecimiento. [Narración y estadísticas: 1-1]
Habían aprendido la lección los ingleses de la fase de grupos y atosigaron al rival sin darle ni un minuto para pensar con el balón en los pies. Las urracas parecieron más bien una manada de búfalos que no dejaba de correr hacia la portería de Joan Garcia sin que pudieran sujetarlos. Especialmente sufrió Cancelo en el lateral izquierdo en cada carrera con Elanga, que le avisó con un centro nada más arrancar el duelo. Algo mejor pudo sostenerse Araújo, en el otro costado, y entre Cubarsí y Gerard Martín, no sin sobresaltos, vigilaban a Osula. Un cabezazo de Tonali que salvó Cubarsí fue el primer aviso de los diez minutos en que el Barça estuvo a merced del Newcastle, corriendo detrás del balón.
Al cuarto de hora empezó a estirarse, pero no estaba entonado. Enredado y lejísimos de generar zozobra. Raphinha, en una contra, logró llegar al área y se encontró con que su centro no tenía rematador. Ni lamentarse pudo porque los ingleses respondieron con un disparo cruzado de Elanga que con la punta de los dedos logró desviar el guardameta culé. No encontraba el Barça la forma de animar un partido pegajoso. Necesitaba que Pedri sacara el compás para dibujar las ocasiones, que Fermín saliera de la etapa obtusa en la que vive desde hace demasiadas jornadas y que Lamine agitara la varita. Fue el único que cumplió, aunque fuera en una solitaria transición que acabó con control, recorte y disparo para forzar un córner. Fue tan kafkiano ese saque de esquina que se convirtió en una contra que acabó con centro al área de Elanga, una vez más, y un testarazo de Osula que no cogió puerta. La fortuna es que el Newcastle, a pesar de plantarse en el área con demasiada facilidad, no estaba aprovechando el aturdimiento de los azulgrana.
No los sacó de ese estado ni Fermín con un disparo que mandó, sin colmillo, a las manos de Ramsdale que, hasta ese momento, había sido casi un espectador más. Como Lewandowski, enmascarado y perdido. Sin amedrentarse, el Newcastle acumuló una más antes del descanso con los mismos protagonistas a los que no estaban pudiendo sujetar: centro raso de Elanga que se paseó por el área sin que llegara ni Joan Garcia.
No cambió el guion del partido en la segunda parte, en la que el guardameta catalán fue el jugador del Barça que más pelotas tocó. Y en el Newcastle, el mismo protagonista: el endiablado Elanga, con el que soñará Cancelo. Por velocidad, el sueco era imparable y esa ventaja le permitía colocar balones en el área con comodidad. Por fortuna, Joan Garcia, con la lección aprendida, se anticipaba. Salvador otra vez el cancerbero, porque en ataque la ofuscación era total. Pedri, Fermín y Lamine hicieron la peor gestión posible de los pocos momentos en que podían correr contra la defensa de las urracas. Poco a poco entendieron que no era noche de lucir, sino de sufrir. Aún se le complicaría todo un poco más con la marcha, agotado, de Pedri y la lesión de Bernal. Ni Rashford, héroe hace unos meses, alivió. Tuvo una clara el Barça en un balón de Cancelo a la espalda de Trippier que Raphinha convirtió en un centro perfecto que Lewandowski no embocó.
Como Eddie Howe también había buscado más piernas, Gordon dirigió el ataque más prometedor que acabó con Burns estrellando su remate en el poste. Seguía el Barça con vida en el minuto 70, pero quedaba calvario por delante. Pareció arrebatársela Barnes con su gol en el 86, pero apareció entonces la vida extra que se inventó Dani Olmo. Un penalti en el último instante que nadie discutió y que Lamine Yamal, con sangre fría, convirtió en el empate de la supervivencia. Todo se decidirá en el Camp Nou.
La sensación de control es la más poderosa en la vida y en el fútbol. Sólo desde la convicción de que todo fluye como se planea se puede crecer y desatar el talento. Se suelta lastre y se vuela, que es justo lo que hizo el Barça ante el Young Boys. Se olvidaron los golpes en Europa, el vapuleo en Pamplona y la retahíla de bajas para disfrutar ante un rival que le sirvió la goleada en bandeja. [Narración y estadísticas (5-0)]
Hansi Flick ha hecho de psicólogo de un equipo que, pese al talento que acumula, se empequeñecía ante la adversidad. Su Barça aún no es perfecto porque ni siquiera está armado, pero se ha despojado de ataduras con dos líderes del descaro, Raphinha y Lamine Yamal que acaban contagiando al resto. Esta vez el técnico alemán dejó a un lado el excel de minutos y puso sobre el césped a sus mejores peloteros, buscando cómo hacerles hueco a todos.
Antes de que el Young Boys asimilara que estaba en Barcelona, ya se vio con un gol en contra en una jugada perfecta en la que intervinieron todos ellos. De primeras buscó Casadó a Ferran, que en un toque se apoyó en Lamine para, sutilmente, dejar a Raphinha en posición de trazar un centro al segundo palo donde apareció Lewandowski. La pelota fue de bota en bota hasta el fondo de la portería como si hubiera una máquina de pinball sobre el césped.
Defensa transparente
Se sacudieron la tensión los jugadores y fueron empujando a los suizos, alejándolos de Peña, escrutado por la mirada desde el palco de su rival Szczesny. El partido se jugó en 50 metros, con el Barça encontrando con facilidad los huecos que dejaba una defensa transparente que se sabía expuesta a un vendaval. Suelto Pedri, alimentaba a Lamine, que vive en un duelo permanente, y a Ferran, que probó sin fortuna con un disparo raso. Escaneando las debilidades suizas andaba siempre Raphinha, asumiendo con soltura su capitanía y un liderazgo de estreno que le sienta como un guante.
Entre tanto, el Young Boys no era capaz de superar la línea de medios. Su primera ocasión llegó a la media hora con un centro de Blum que Colley remató sin fe para que se paseara por el área. Ese aviso desató aún más al Barça y afiló el colmillo del brasileño del Barça, alejado de la banda pero igual de desequilibrante.
De un saque en corto con Lamine, buscó a Pedri para que armara su tiro, lo salvó de cabeza Itteri y aún lo cazó el capitán para marcar el segundo tanto. Tres minutos después, Iñigo Martínez apareció para cabecear un falta telegrafiada con la maestría de Pedri. Era imposible que los suizos salieran con vida de Montjuïc, y eso que su guardameta Keller evitó el cuarto de Ferran y le ganó un mano a mano a Lamine, algo forzado, para no irse al vestuario humillados. Sólo era cuestión de tiempo.
Con el viento a favor
En el arranque de la segunda mitad, Raphinha volvió a agitar su zurda para pone un córner al segundo palo que, si bien no remató Iñigo Martínez, lo empujó Lewandowski. El duelo, absolutamente inclinado, le daba a Flick la oportunidad de mirar al banquillo y rescatar a Ansu Fati, al que llevaba semanas buscándole hueco. Se lo hizo en el lugar que también ha inventado para Pedri: en el centro del campo junto a Casadó. Eso sí, ante un rival como los suizos, con libertad para asomarse al área.
Lewandowski anota el 4-0, el martes en el Lluis Companys.AP
No asomó de nuevo la gallardía del campeón de Suiza, hoy penúltimo en su liga, hasta el minuto 66, cuando Monteiro logró escaparse por banda y estrellar la pelota en el larguero y que Casadó salvara el rechazo casi bajo palos. No era un partido para perdonar las pocas ocasiones que le dejó crear un Barça que no alzaba el pie del acelerador.
Con el viento a favor, Flick empezó a gestionar descansos y encendió las luces largas. El duelo, cómodo, iba a tener un segundo propósito: acelerar la dinámica de juego de algunas piezas que serán claves. Primero fue Fati, después Frenkie De Jong. El neerlandés volvió a un terreno de juego después de cinco meses de lesión dando un respiro a un centro del campo magullado en este inicio de campaña. Fue la primera ocasión para encandilar a un entrenador que ha demostrado que es capaz de resucitar a jugadores con necesidad de encontrar su mejor versión, nunca vista como azulgranas.
Eso es lo que ha logrado Raphinha con una regularidad desconocida. Fue el brasileño quien sirvió el festín europeo al que puso la guinda el gol en propia puerta de Camara para culminar el despropósito de su equipo, que sólo marcó en el añadido y fuera de juego.