Eran las 19.03 horas del domingo de derbi (referencia al año de fundación del Atlético de Madrid) y cientos de personas se apostaban en torno la Avenida de Arcentales para esperar la llegada de su equipo. Un grupo destacaba sobre el resto, con camisetas negras y simbología bélica. Era el Frente Atlético, el responsable de convocar esa quedada. Media hora más tarde llegaba el autobús con el equipo y varios jóvenes se lanzaban a aporrear el vehícul
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Tuvo que ser el Día de las Peñas, en el encuentro ante el Leganés. El día que el Atlético de Madrid tiene reservado para sus aficionados en el que se debió cumplir la sanción de un partido de cierre parcial que falló el Comité de Apelación de la Real Federación Española de Fútbol tras rebajar los tres que había decretado inicialmente el de Disciplina por los incidentes en el derbi ante el Real Madrid.
Al ambiente festivo de fuera, siguió el luto en el interior del Metropolitano. Faltaban los casi 5.000 que integran cada 15 días los sectores 127 a 133 del fondo sur del Metropolitano. No obstante, la entrada fue muy alta, sobrepasando por poco las 60.000 butacas.
El club intentó en su recurso que el cierre se limitara al centro de la grada, los sectores que van del 129 al 131, pero Apelación no estimó sus argumentos al referir el árbitro en el acta que el lanzamiento de objetos vino del "fondo sur bajo".
En el 130, zona en la que se suele ubicar el Frente Atlético, especialmente en su parte inferior, una lona gigante de LaLiga con la frase: "El fútbol que queremos". 350 asientos para lanzar un mensaje a los violentos y una grada entera para que paguen justos por pecadores, según valoró Diego Simeone en rueda de prensa.
"Primero, es una pena que esos 5.000 hayan tenido que pagar por seis, cinco, siete u ocho. Por otro lado, el estadio estuvo maravilloso, la gente se sintió presente. Esperemos ser más fuertes cuando estemos todos como siempre hemos sido", explicó el técnico argentino al acabar el choque.
Lo cierto es que el estadio rojiblanco fue mucho menos bullicioso que otras veces, pese a las palabras del Cholo. Y eso que el equipo necesitó su aliento tras verse 0-1 en el marcador a la media hora de juego.
Hasta pasada la hora de partido, lo más destacable que salió de la grada fueron pitos al equipo en ciertos momentos de manera general y a De Paul de manera particular. También se silbó y mucho a la megafonía cada vez que se recordaba que no estaban permitidos actos violentos o racistas. Entonces, con el empate de Sorloth viró la actitud del respetable y, esta vez sí, el Metropolitano volvió a ser una caldera.
"El apoyo ha estado bien, pero cuando faltan 5.000 se queda un poco menos caliente. Aún así la afición ha estado espectacular. Cuando pierdes 0-1 no es fácil, pero el público apoya hasta el final", declaró Axel Witsel al finalizar el choque.
Los decibelios del Metropolitano fueron creciendo acorde a las ocasiones y, sobre todo, los goles del equipo. Las gradas casi se vienen abajo en el tanto de Griezmann, que era el que certificaba la remontada y luego en el segundo del delantero noruego.
Futuro incierto
Lo peor puede estar por venir. La sanción de la RFEF era la más liviana contra el club rojiblanco por el lanzamiento de objetos durante el derbi al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois, que obligó a suspender el encuentro durante 14 minutos.
Queda la sanción de Antiviolencia. No son sólo 65.000 euros, sino que habla del cierre total del estadio durante dos semanas. Al ser un proceso largo, podría no haber dictamen final ni siquiera esta temporada. Si el Metropolitano escuchó el silencio ante el Leganés, vacío puede ser como vivir en la nada.
Más deporte
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Jueves,
28
diciembre
2023
-
22:17La elección de este spot como sede del evento de surf sigue...
Una de las primeras preguntas importantes que Eliezer Mayenda (Zaragoza, 2005) hizo a sus padres fue, precisamente, por qué le llamaron así. "Me lo pusieron por el personaje del Génesis en la Biblia", cuenta a EL MUNDO, el delantero de la selección española sub-21. Eliezer era el criado de Abraham y en hebreo, idioma del que procede el nombre, significa "Dios es mi ayuda".
En la Biblia, libro al que acude mucho el jugador, se narra que Eliezer fue el encargado de buscar esposa a Isaac, hijo de Abraham. En la vida del futbolista, la historia está contada al revés, ya que él fue fruto de que un día, su padre, del Congo, y su madre, de Togo, se encontraran por casualidad en un locutorio de Pamplona en el que ella trabajaba. La familia se trasladó posteriormente a Zaragoza y allí es donde vio la luz un jugador que suma un gol y una asistencia en cinco partidos oficiales con la Rojita y que ahora amenaza a Chipre y Kosovo en la fase de clasificación del Europeo.
El joven dejó la capital maña con nueve años para mudarse a París junto a su familia y su único recuerdo de su época en España es "el fútbol" y sus primeros partidos con el CD Ebro. Es el deporte que le ha permitido ser feliz allí donde ha ido y con el que se ha podido adaptar a cualquier circunstancia o lugar, pese a conocer o no el idioma. "A mí el fútbol me ha acompañado siempre, toda la vida. He hecho amigos... y todo lo que hacía era alrededor del fútbol", explica el delantero.
El delantero frente al escudo de la selección.Ángel Navarrete
Esa experiencia y ese apego por el deporte es el que también le facilitó el aterrizaje en el Sochaux francés, equipo en el que comenzó a mostrar sus habilidades como goleador. Allí Florentin Pogba, el hermano mayor de Paul, le acogió y le ayudó a progresar, hasta el punto de convertirse en el futbolista más joven en debutar con el primer equipo galo. Fue en un partido de Copa francesa, Mayenda contaba 16 años, siete meses y 10 días.
La precocidad es el sino de su vida. Casi siempre ha sido el chico más joven de los equipos, eso no es fácil. "En el campo es diferente, juego como siempre y nada cambia, pero fuera , para adaptarse a un vestuario, pues es un poco más complicado", apunta. También reconoce que todos los compañeros con los que ha compartido vestuario siempre le han hecho sentirse cómodo.
De ahí que, pese a su juventud, nunca haya tenido miedo a los cambios, como el que le llevó, en 2024, a Sunderland, con apenas 18 años. Una ciudad del centro de Inglaterra, con mucha lluvia, y a la que Eliezer (Eli para los amigos) se ha adaptado bien, pese a que hace "mucho frío en invierno". Cuando no se entrena, al joven jugador le gusta "jugar al FIFA con los amigos". Eso sí, cuando está con su familia, entonces ya no existe ni el móvil sólo la tortilla.
El mejor momento de su corta trayectoria como futbolista fue cuando consiguió el tanto del empate con el Sunderland ante el Sheffield United en la final por el ascenso a la Premier League, en 2025. "Si Dios quiere habrá más goles importantes en el futuro, pero ese partido en Wembley fue especial, con toda mi familia delante. Soy una persona que parece muy fría, pero en aquel momento estaba como flotando", recuerda.
Otro instante destacado fue cuando le llamó Julen Guerrero para ir por primera vez con España sub-17. El técnico español se adelantó a su homónimo francés, que ya apuraba su nacionalización para convocarle. "Nací en Zaragoza y yo quería ir con España, nadie vio un inconveniente en esa decisión", revela Mayenda, que también afirma que sus padres nunca le dijeron qué debía elegir y que le apoyarían en la decisión que tomara.
Torres y el Liverpool
También dice que en su decisión también influyó que en España jugara uno de sus ídolos: Fernando Torres. "Torres debutó muy joven en una época en la que no era tan común hacerlo tan pronto. Yo me siento identificado con él. También es importante que cuando yo jugaba con mi hermano al Pro Evolution Soccer estaba ahí Fernando Torres, en el Liverpool, y me gustaba mucho jugar con el equipo inglés", revela.
Fernando Torres brilló y marcó en aquella Eurocopa de 2008. Ahora a Eli le gustaría marcar en un Mundial. Con España, claro. Por pedir y por soñar, que no quede.