Eran las 19.03 horas del domingo de derbi (referencia al año de fundación del Atlético de Madrid) y cientos de personas se apostaban en torno la Avenida de Arcentales para esperar la llegada de su equipo. Un grupo destacaba sobre el resto, con camisetas negras y simbología bélica. Era el Frente Atlético, el responsable de convocar esa quedada. Media hora más tarde llegaba el autobús con el equipo y varios jóvenes se lanzaban a aporrear el vehícul
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Lucía el sol en el Metropolitano. Un día perfecto para jugar al fútbol, un día perfecto para venir con la familia a disfrutar de un espectáculo deportivo. Sin embargo, ese buen clima, esas sonrisas, este magnífico sábado, escondía muchos peligros que debía afrontar el Atlético. Toda jornada intereuropea es complicada, el Girona es el peor rival posible y la hora del almuerzo no le suele gustar a los futbolistas, aunque luego se rehicieran. [Narración y Estadísticas, 3-1]
En estas ocasiones, para pasar el trago, se trata, normalmente, de hacer lo que sabes y mantenerte fiel a tu identidad y, en el caso del Atlético, también a tu fortaleza en casa. Pero la tarde ya empezó rara con un 4-4-2 con el que los rojiblancos nunca han arrancado este año. Encima, ante lo que pudo ser el primer gol del Atlético si Correa hubiera dado una zancada más ante una mala cesión a Gazzaniga, llegó el golpe de los catalanes.
Arrancó Savio con una diagonal sin que nadie le agarrara o amenazara con entrarle, cedió a Herrera que vio a Couto más profundo y el brasileño metió un pase que cruzó el área pequeña del Atlético hasta las botas de Dovbyk, que no perdonó. Un buen mazazo del que, con 17 tantos, se acababa de convertir en el nuevo pichichi con un gol más que Bellingham. El inglés lleva dos meses sin marcar en liga y sus últimos goles, un doblete, fueron precisamente al Girona.
El gol desubicó aún más al Atlético tanto física como tácticamente y el Girona, en cambio, siguió creciendo a lomos de Savio, una absoluta fuerza de la naturaleza muy complicada de contener sin hacerle falta. Simeone, desesperado en la banda, protestaba todo. Se ganó una tarjeta, pero también decidió olvidar las probaturas y volver a su clásico 5-3-2.
El equipo se reconoció y empezó a combinar mejor y a acercarse más al área gironí. Entonces, una falta lateral botada por Griezmann terminó en la mano de Miguel Gutiérrez tras un remate un tanto defectuoso de Hermoso. Penalti que se encargó de transformar el propio francés. Borrón y cuenta nueva.
Morata ante David López.THOMAS COEXAFP
El gol generó el cambio emocional que necesitaba el Atlético y aplacó bastante los ánimos del Girona, que ya no tenía tanta facilidad para combinar y acabar jugadas. El Cholo detectó esa marea y decidió aprovechar la lesión de Saúl para sacar a Morata y tocar la corneta. Griezmann, al medio y el español a acompañar a Correa en ataque. No le suele ir mal a los rojiblancos con el francés un poquito más presente en la construcción del juego.
Sin embargo, fue Morata el que tuvo más impacto. El madrileño fue el responsable de remontar el partido antes del fin de la primera mitad en una acción que lo hizo todo bien. La salida a la contra, la descarga, la pelea por el rechace y un centro medido para que Correa solo tuviera que poner la cabeza. La inteligencia de Molina le abstuvo de intervenir en la jugada ya que estaba en claro fuera de juego. La fe de Simeone en el trabajo de Morata pese a su sequía goleadora se la devolvió el delantero con creces.
Quiso el Atlético devolverle el impacto al Girona de la primera mitad. Ese que se produce cuando no has terminado de salir del vestuario y ya tienes que recoger el balón de la red. Lo hizo Griezmann, tras un rechace de Solís hacia su propia portería. Media vuelta y derechazo a a la escuadra que sorprendió a Gazzaniga. Nada como oler la sangre de un rival, que apenas ha jugado un partido en 14 días, para ir a por él.
Los ojos en Dortmund
Sin embargo, el tanto obró el efecto contrario en el Girona que el empate en el Atlético de Madrid en la primera mitad. Los catalanes se enrabietaron y volvieron a parecerse al equipo que, durante muchas jornadas, lideró la primera división. Tuvo Dovbyk un minuto después una ocasión clarísima para acortar distancias tras un centro chut de Yángel Herrera, pero el ucraniano, a medio metro de la portería de Oblak, no acertó a poner el pie.
Y de fallo estrepitoso a fallo estrepitoso. En esta ocasión no fue uno sino dos. El primero lo protagonizó Molina con un tiro alto con Gazzaniga fuera de la portería tras una buena presión rojiblanca. El segundo fue Morata que tuvo dos disparos para poner el cuarto. Un defensa y el palo lo impidieron.
No se movería un marcador que asienta al Atlético en su deseada cuarta plaza y aleja al Girona del Barcelona por el segundo puesto. Los ojos de los rojiblancos, y de Simeone, vuelven a la Champions. El Dortmund espera el próximo martes y un empate metería a los colchoneros en semis.
Llueva, truene o nieve, en julio o en enero, hay dos cosas que nunca le faltan a Reinildo Mandava (Mozambique, 1990) cuando sale a entrenarse en el Cerro del Espino: manga corta y una sonrisa. "Se entrena así porque quiere, porque le gusta luchar contra sí mismo", cuentan desde el entorno del defensa y del que se desprende su apodo: El Guerrero.
Lógicamente, llama la atención ver al mozambiqueño salir de esa manera al césped del Metropolitano antes del partido ante el Villarreal. Y es destacable no sólo por el frío y la lluvia del pasado sábado. También por hacerlo con los titulares, algo que no ocurría en liga desde el duelo de la jornada 13 ante el Mallorca de principios de noviembre del año pasado. "Él tiene en su historia pelear siempre por el puesto", apuntan fuentes cercanas al jugador. Este año no será diferente.
Javi Galán, que también tuvo que luchar por la posición incluso tras volver de una cesión a la Real Sociedad por falta de minutos la temporada pasada, parte como titular en el carril izquierdo. El pacense ya se ganó los halagos de su técnico tras el partido contra el Barça. "Nadie le ha regalado nada, todo lo que ha conseguido es a base de trabajo", explicó Simeone sobre un jugador hoy de baja por un esguince de tobillo.
Reinildo volvía al once ante el equipo amarillo y puede mantenerse en este último duelo de la fase de grupos de la Champions ante el Salzburgo, en el que el equipo se juega el top-8, pese a haber sido cambiado al descanso tras cometer un polémico penalti. "Su vida ha sido una lucha constante", insisten desde su entorno refiriéndose a las numerosas dificultades que ha sufrido el defensa.
El defensa rojibanco en el encuentro ante el Villarreal.BallesterosEFE
Hablamos de la muerte de sus padres, dos lesiones graves y de sus retos deportivos, siempre a la sombra de otros jugadores a los que terminaba por sentar. Cuenta su agencia como tanto en su etapa en Portugal como en Francia recibieron llamadas diciendo que Reinildo iba a contar poco en los planes del técnico. El jugador no sólo acabó como titular en ambos países, sino que en su época del Lille, donde fue campeón de liga en la temporada 2020/21, le designaron uno de los mejores defensas de la Ligue 1.
"Cuando estaba en su etapa de formación, en Mozambique, se partió la tibia y le dijeron que no jugaría más al fútbol y él les respondió que se equivocaban, y ahora juega en el Atlético". Esa resiliencia, que citan fuentes cercanas, la demostró también tras su última rotura de cruzado en el Atlético, animando a sus familiares desde la camilla antes de ser operado. Esa época la recordó recientemente en una emotiva charla que dio a sus compañeros el día de su cumpleaños en la previa del partido ante el Leverkusen. Les agradeció su apoyo y les emocionó, especialmente a su técnico. "Se premia a quien no deja de trabajar y de intentarlo", dijo.
Vida tranquila
Más allá de la fortaleza mental del futbolista, Reinildo cuenta con una fuerza de voluntad a prueba de bombas. Es uno de los jugadores que antes llega a los entrenamientos. Cuida su alimentación y su vida en general. Se levanta muy pronto, entre las seis y las siete de la mañana, y su rutina es vivir el fútbol y su familia al 100%. Cada partido en el Metropolitano, su mujer le espera para cenar en su vivienda y, salvo que tengan como invitado a su agente o a un amigo, el futbolista se va enseguida a descansar. "Su ocio es siempre en casa, no conoce ni una discoteca ni ningún bar en Madrid", apuntan fuentes cercanas, aunque aseguran que es un fijo en las reuniones de equipo. El jugador está encantado en Madrid porque su familia es feliz.
No obstante, también es consciente de la posibilidad de salir del club si Simeone no cuenta con él, aunque luchará para mantenerse pese a que este año es el 18º futbolista en minutos de la plantilla con 1.071. "No está enfadado sino concentrado en recuperar su sitio", dicen esas fuentes.
Ha sido un lento minar a una iniciativa que hizo que el mundo del fútbol mirara a Reino Unido. Había pocas opciones de que la propuesta del Wolverhampton pudiera aceptarse, toda vez que necesitaba de una mayoría abrumadora, 14 de 20 clubes. Así, según los rumores aunque no han trascendido los resultados de la consulta, con 19 votos a favor y uno en contra, la Premier mantendrá el VAR.
No lo hará como hasta ahora. La idea es que el videoarbitraje, para la temporada 2024-25, mantenga un umbral más alto de intervención, se introduzca el fuera de juego semiautomático, se reduzcan los tiempos de las intervenciones y se realice todo con una mayor transparencia.
Se trata de mejorar la experiencia de los aficionados, aumentar la coherencia en la aplicación del mismo, agilizar el fútbol e incrementar aún más la precisión de la herramienta. Objetivos ambiciosos que responden a muchas de las inquitudes que los fans de la Premier reclamaban.
"Aunque el VAR produce decisiones más precisas, se han acordado modificaciones para beneficiar al juego y a sus seguidores", escribía en un comunicado la propia Premier League.
Y es que, según una encuesta previa realizada por el Manchester United en la que han participado más de 16.000 personas. Sólo un 1% mantendría el VAR como hasta ahora, un 49% lo mejoraría y, sorpresa, más de un 50% lo eliminaría por completo.
Esa corriente entre el público británico es la que debió percibir el Wolverhampton en mayo para iniciar este proceso que hoy torna a su fin. El club presentó una resolución a la Premier League para votar la eliminación del VAR desde el inicio de la temporada 2024/25.
Argumentaron que su introducción en 2019/20 se hizo de "buena fe", pero que hoy han dado lugar a "numerosas consecuencias negativas no deseadas que están dañando la relación entre los aficionados y el fútbol y socavando el valor de la marca Premier League".
Inmediatamente, la competición que hoy se reunía en su Asamblea General anual, se ponía a trabajar para tumbar la iniciativa. Su golpe maestro fue el documento revelado por la BBC que se denominaba "Plan de mejora del VAR", realizado por Tony Scholes, director de fútbol de la Premier, y que se entregó a todos los equipos antes de la votación de esta mañana.
Escenario sin VAR
En ese escrito se incluía una sección en la que se detallaba el impacto que tendría quitar el sistema de videoarbitraje. Se habla de numerosas acciones "definitorias de partidos" y que se producirían "muchos más errores de apreciación (unos 100 por temporada)" que podrían decidir partidos importantes.
La Liga inglesa reconocía cinco intervenciones incorrectas en la última temporada, comparadas con las 105 correciones bien realizadas. Un número de aciertos similar a la 2022-23, pero en la que hubo más errores, 11.