Muriel Furrer, de 18 años, se halla en estado “muy crítico” después de haber sufrido una caída durante la carrera en línea júnior en los Mundiales, este jueves en Zúrich. La corredora suiza, que fue trasladada al hospital en helicóptero, sufre un “traumatismo craneal grave”, según confirmó la Unión Ciclista Internacional (UCI).
La caída de Furrer -que la pasada semana ya había competido en la prueba contrarreloj del Mundial de Zúrich, donde acabó en 44ª posición- se produjo en el tramo inicial de una prueba disputada sobre 73,5 kilómetros. Bajo una intensa lluvia, la española Paula Ostiz se colgó la plata, con el mismo tiempo que la británica Cat Ferguson (1:54.28).
Hace unos meses, Furrer logró sendas medallas de plata en contrarreloj y carretera en los campeonatos de su país. En categorías inferiors ya se había colgado la plata en ciclocross y el bronce en cross-country de bicicleta de montaña.
La UCI se mostró “extremadamente preocupada” por la situación de la joven corredora helvética, cuya experiencia en carreras de primer nivel en línea se reducía a la Omloop van Borsele, una prueba de tres etapas disputada el pasado abril.
Fausto Coppi, el cautivador ateo, retaba al Gino Bartali, el fervoroso cristiano que auxiliaba a los judíos perseguidos. Memorable aquella imagen del traspaso del bidón de agua en el ascenso al Télégraphe. ¿Quién ayudaba a quién? La Italia dividida de la posguerra. El atractivo Jacques Anquetil escalaba el Puy de Dôme codo contra codo con el rocoso Raymond Poulidor. La pugna del talento innato frente a la resistencia descomunal. Eddy Merckx se negaba a vestirse de amarillo tras la brutal caída de Luis Ocaña en Menté. El acaparador insaciable contra el rebelde indomable. El orgulloso Bernard Hinault reconquistaba el título ante el altivo Laurent Fignon. El último gran duelo intergeneracional de Francia. La máquina perfecta de Miguel Indurain contra la elegancia del atormentado Gianni Bugno. El baile de Alberto Contador frente al molinillo de Chris Froome.
Apasionantes desafíos. Historias del ciclismo, de la vida misma. Parejas de leyendas del Tour de Francia a las que ahora se unen Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, dos fenómenos que vuelven a enfrentarse en una ronda rompedora. Por primera vez parte desde Italia (Florencia) y no finalizará en París. Debido al despliegue logístico y de seguridad de los Juegos Olímpicos, la clausura será en Niza, con una contrarreloj individual de 34 kilómetros. Desde 1989, cuando Lemond derrotó a Fignon por nueve segundos (la renta más corta de la historia), la Grande Boucle no terminaba con un ejercicio individual. Tensión hasta el último suspiro. Christian Prudhomme, director del Tour, sueña con una resolución apoteósica entre el eslovaco y el danés. Un pulso entre dos portentos que se retroalimentan con lances mayúsculos.
Pogacar acude a la ronda tras arrasar en el Giro de Italia. Vingegaard se presenta con las heridas recién cicatrizadas tras la caída en el País Vasco, neumotórax, fracturas de clavícula y costillas. El jefe del Visma se ha preparando en altura en la estación alpina de Tignes. La incertidumbre sobre su rendimiento recorre el village de Florencia.
Tras los pasos de Pantani
Idéntica duda generó la presencia de Pogacar en el inicio de la ronda de 2023 por su recuperación exprés por la caída sufrida en la Lieja-Bastoña-Lieja, con fractura de la muñeca izquierda. También hermanos siameses en la desgracia. Entonces, Pogy presentó batalla, pero sin contundencia ganadora. Eso es lo que espera que suceda ahora con el danés. «Hemos trabajado mucho para llegar a este momento y, por supuesto, me siento bien y muy motivado», responde Vingeggard.
Ambos acaparan los focos y su pugna recuerda a aquella que mantuvieron Hinault y Fignon hace 40 años. Dos parejas con la misma secuencia de podio. Hinault se adjudicó las ediciones consecutivas de 1981 y 1982; Fignon las de 1983 y 1984; y el veterano bretón la de 1985. Pogacar ganó en 2020 y 2021; Vingegaard, en 2022 y 2023. La cábala señala que ahora volverá a vencer el esloveno. Si fuera así, igualaría el registro de Marco Pantani, el último que se adjudicó Giro y Tour en el mismo año (1998).
Para consumar ese reto, el líder del UAE deberá superar los obstáculos de otros adversarios ansiosos de notoriedad. El belga Remco Evenepoel necesita exhibir sus portentosas cualidades en la gran ronda. Pogacar le respeta: «Remco está con ganas, seguro que volará en el Tour». El esloveno Primoz Roglic, ya en sus últimos envites, debe justificar su millonario fichaje por el Bora.
Carlos Rodríguez busca mejorar el quinto puesto de la pasada edición. El español cuenta con un equipo sólido. El Ineos presume de dos ganadores del Tour: Egan Bernal y Geraint Thomas. Rodríguez, en teoría, debería ser el español más alto en la general. Enric Mas, Pello Bilbao y Mikel Landa podrían darse por satisfechos con entrar en el top ten. Juan Ayuso, que acude como debutante y gregario de Pogacar, perseguirá un triunfo de etapa. Para el chaval de Jávea sería un sueño imponerse hoy en la jornada inaugural más dura de la historia: un recorrido de 206 kilómetros entre Florencia y Rimini con un desnivel acumulado de 3.600 metros y siete ascensiones por los Apeninos.
Primera dificultades orográficas para una cita plagada de exigentes cotas montañosas. La primera criba llega en la cuarta etapa, con ascensiones a Galibier, Sestriere y Montgenevre. En la séptima jornada hay una crono de 25 kilómetros, luego llegarán tramos de sterrato (novena etapa), los Pirineos, con Tourmalet, Peyresourde o Plateau de Beille, y los Alpes, con Isola 2000 (lugar de concentración de Pogacar), Bonette o Couillole. Un Tour para encandilar.
La primera etapa de la 51ª Vuelta al Algarve, en el sur de Portugal, tuvo que ser cancelada este miércoles después de que hubiera un problema que llevó a que numerosos ciclistas no pasaran la meta, ubicada en la ciudad de Lagos, según informó la organización.
"Etapa cancelada, después de un problema en la recta de la meta, ya al final de etapa", explicaron en un mensaje en su web.
Antes de la recta de llegada de la primera etapa, que comenzó en Portimão y concluía, 192 kilómetros después, en Lagos, el grueso del pelotón tomó un desvío de la ruta, de manera que numerosos ciclistas asistieron atónitos al esprint en solitario del italiano Filippo Ganna (INEOS), mientras ellos no llegaron a cruzar la meta.
En declaraciones a periodistas, el presidente de la Federación Portuguesa de Ciclismo, Cândido Barbosa, explicó que el Colegio de Comisarios ha decidido cancelar la etapa por ser "legítimo, justo y natural", recogió la agencia Lusa.
"La organización cometió un fallo, las imágenes están grabadas. Tenemos una bandera amarilla que no actuó a tiempo. Los ciclistas van a una gran velocidad, quizás tendría que haber dos. La propia Policía debería hacer su papel, se nota en las cámaras que no lo hizo. Vamos a manchar la Vuelta al Algarve con una situación de estas", añadió.
El pelotón mostró su indignación por lo sucedido. Uno de los más contundentes fue Wout van Aert. "La última rotonda no estaba cerrada, lo que creó una situación ridícula. Cuando vi las barreras del otro lado, me di cuenta de que algo no iba bien. Algunas personas incluso nos hicieron señas para que tuviéramos cuidado. Situaciones como esta simplemente no pueden suceder".
Su director en el Visma Lease a Bike, Arthur van Dongen, dijo que fue "vergonzoso". "El ciclismo profesional ha vuelto a perder credibilidad. La seguridad de los corredores debe ser la máxima prioridad, pero los organizadores no han estado a la altura. Afortunadamente, no ha habido accidentes graves, porque esto podría haber acabado muy mal. La seguridad en el ciclismo sigue siendo un tema importante. Espero que la UCI reaccione pronto", pidió.
La 51ª Vuelta al Algarve, que comenzó este miércoles, cuenta con 175 corredores que pedalearán durante casi 750 kilómetros en un pelotón de lujo encabezado por el danés Jonas Vingegaard, ganador del Tour de Francia en 2022 y 2023, y el esloveno Primoz Roglic, triunfador en La Vuelta española en cuatro ocasiones (2019, 2020, 2021 y 2024) y en el Giro de Italia en 2023.
La prueba que cuenta con la presencia de 13 equipos mundiales terminará una vez más en la cima de Malhão, en el municipio de Loulé, aunque por primera vez en una contrarreloj.