Días después de que se confirmara la tercera rotura de ligamento cruzado en la carrera deportiva de Carolina Marín, la deportista onubense ha grabado un vídeo en el que ha explicado cuál es la situación personal que atraviesa tras su lesión mientras disputaba la semifinal de los Juegos Olímpicos y las dudas que tiene sobre su futuro : “No sé si volveré a jugar o a coger una raqueta de bádminton.”
Además de agradecer de corazón el gesto de su rival, He Bing Jiao en el podio, su abrazo al terminar el partido y el cariño que la jugadora le ha mostrado en estos días, Carolina Marín también ha asegurado que se encuentra “destrozada” y que ha sido, posiblemente, “el golpe más duro” de toda su trayectoria.
Esta rotura de ligamento cruzado y de menisco ha sido la que más grave de las tres sufridas hasta el momento y por ello ha afirmado que necesita “mucho tiempo” para recomponerse física y mentalmente. “Tengo el alma destrozada, no sé que va a ser de Carolina Marín en un futuro”.
Por último, también ha agradecido todo el cariño que le ha mostrado la gente en estos últimos días con los miles de mensajes que ha recibido a través de redes sociales.” Sé que no me he traído una medalla de oro, pero esa medalla me la habéis devuelto vosotros con todo el cariño y el apoyo”, ha declarado.
Estar aquí ya es un premio, podría decir Carolina Marín, pero entonces no sería Carolina Marín. Estar aquí, en los Juegos de París, no es nada, ni tan siquiera una bonita experiencia, si no se lleva como mínimo una medalla o, mejor, su segundo oro olímpico. Cuentan que al volver de los Juegos de Río, donde había sido campeona, le preguntaron qué le había parecido el Cristo del Corcovado y ella contestó que ni idea, que no le había visto. No hay deportista más ambiciosa, más sacrificada, más decidida.
Este sábado, en los cuartos de final, superó a la japonesa Aya Ohori por 21-13 y 21-14 en 52 minutos y se clasificó para las semifinales de este domingo en las que se podría enfrentar a la china Chen Yu Fei, la vigente campeona olímpica. Dura rival y qué más da.
La japonesa Ohori le había vencido el año pasado en el Open de Francia y en el Arena Porte de la Chapelle de París, un pabellón hasta arriba de españoles coreando su nombre, no tuvo ni la oportunidad de intentarlo. En los Juegos Olímpicos, como en los Mundiales, Marín está a otro nivel. Y eso que, con los años, con las lesiones que le destrozaron las rodillas, con las desgracias vividas -como el trágico fallecimiento de su padre en 2020-, Marín ha ido variando su estilo de juego. En los Juegos de Río 2016 ganó siendo fuego, la más agresiva del circuito, puro ataque. Ahora, en los Juegos de París, veteranísima pese a sus 31 años, impone su control, su dominio del bádminton.
ANTONIN THUILLIERAFP
Ohori, su rival, entró a la pista para pegar con su poderoso remate, pum, pum, pum, pum, y lo consiguió al principio. De entrada, 1-3, y mucha fuerza. Pero Marín, que ya ha vivido encuentros de todo tipo, sabía lo que hacer. Golpe a golpe, fue alejando a la japonesa de la zona de remate, empujándola atrás, hasta que la desesperó. A final del primer set, Ohori abría los brazos pidiendo ayuda a sus entrenadores, incapaz de leer el juego que le planteaba Marín.
Sólo en el segundo set, cuando Ohori aceptó los intercambios, se dibujó cierta igualdad (11-9 para Marín), pero bajo ese esquema más controlado, más cerebral, la española era netamente superior. De hecho, después de un engaño, un supuesto smash que había convertido en dejada, Marín se reía consciente del lío que le estaba montando a Ohori. Para la española, pese a todo lo vivido y lo sufrido, estar aquí, en los Juegos de París, no significada nada si no gana su segundo oro olímpico.
Lo que estaba siendo una mañana tranquila en París, en la que España iba a asegurarse otra medalla con una de sus grandes bazas, ha terminado convirtiéndose en un drama. Carolina Marín, que dominaba su partido de semifinales ante la china He Bing-Jao (21-14 y 10-5 en el segundo set), ha tenido que retirarse por una lesión en la rodilla derecha. Una lesión que ha dejado sin lugar a dudas uno de los momentos más trágicos de esta edición de los Juegos Olímpicos.
Marín, tras intentar volver a la pista con una rodillera, ha tenido que abandonar minutos después entre lágrimas y desistir en la lucha por recuperar ese ansiado oro que ya consiguió en Río de Janeiro en 2016. Tras la retirada, numerosas personalidades tanto del mundo del deporte como de otros ámbitos han tratado de enviar todo su apoyo a la atleta onubense.
Una de las primeras ha sido la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, que precisamente se encontraba en el pabellón. "Los gritos de dolor nos llevan a pensar que esto puede ser mucho más serio. Esperemos que, más allá de la pérdida de la medalla, no sea tan grave como parecía". Alegría ha declarado ante los medios que ha preferido no entrar al vestuario, ya que estos "son momentos para estar con la familia y el equipo". Eso sí, aprovechó su comparecencia ante los medios para ofrecerle el apoyo del Ministerio: "Con los deportistas hay que estar antes y durante la competición, pero también después, especialmente cuando ocurren desgracias como estas".
José Manuel Rodríguez Uribes y Pilar Alegría aplauden a Carolina Marín tras su retiradaEP
Poco después, su entrenador, Fernando Rivas, ha compartido en zona mixta las amargas sensaciones de todo el equipo tras la lesión. "Carolina está hundida. No tenemos palabras. Me ha mirado y me ha dicho: 'Me he roto'. El momento de forma en el que llegaba, cómo estaba yendo de menos a más en la competición... ", se ha lamentado Rivas ante los medios. "Más que injusto, ha sido muy cruel":
También el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado una publicación en sus redes sociales con la intención de animar a la atleta onubense. "Eres y serás una campeona. Toda España está contigo", se puede leer en el tweet del presidente.
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En la misma línea, la Casa Real también se ha pronunciado a través de su cuenta de Twitter: "No hay metal que alcance el valor de la lección de pundonor y orgullo que has dado. La más digna representación del espíritu olímpico Volverás más fuerte, como siempre has hecho y mereces la ovación de toda España. Gracias, Caro".
Minutos más tarde, el presidente de la Federación Española de Bádminton, Andoni Azurmendi, aseguró que van a solicitar al COE y al COI el bronce honorífico para Marín. "Estamos moviendo esa gestión. Vamos a tratar de solicitarlo, creo que es un clamor. Lo vamos a intentar", aseguró. "Estamos todos tristes, la están trasladando a la Villa Olímpica y la decisión que tome ella será la que hagamos", añadió.
Entre los deportistas españoles, dos futbolistas del FC Barcelona, Pedri y Alexia Putellas, han sido de los primeros en reaccionar. "Eres una campeona, Carolina Marín", ha escrito el canario en su cuenta de Twitter.
Un histórico del deporte español ya retirado como Pau Gasol ha enviado todo su apoyo a Carolina Marín también a través de redes sociales. "Nos duele muchísimo verte retirarte por una lesión, pero nos has demostrado ser una auténtica CAMPEONA. Te queremos, Carolina Marín, Estoy seguro de que pronto te veremos sonriendo de nuevo. Siempre a tu lado", se puede leer en un tweet en el que el ex jugador de baloncesto ha insertado una foto suya junto a la atleta española.
Carolina Marín se proclamó campeona de Europa por séptima vez en su carrera tras deshacerse en el partido por el título de la escocesa Kirsty Gilmour por 21-11 y 21-18.
Esta era la cuarta ocasión en la que ambas se veían las caras en la final por el máximo título continental tras La Roche-sur-Yon 2016, Kolding 2017 y Madrid 2022, última vez en la que la onubense se alzó con el trofeo. En todas ellas ganó Marín, que también había conquistado el entorchado ante otras rivales distintas en Kazán 2014, Huelva 2018 y Kiev 2021.
Empezó la española con una marcha más, solida con su servicio y aún más al resto para obligar a Gilmour a ajustar mucho los impactos. De hecho solo una vez en todo el primer set encajó dos saques seguidos de su rival, cuando esta se puso 15-11. No hubo más concesiones por su parte, ya que no solo no administró la ventaja que tenía, sino que, con un parcial de 6-0, terminó ganando por 21-11.
Más equilibrada comenzó la segunda manga, sin que la onubense pudiera marcharse al paso por los banquillos con una renta superior a los tres puntos (11-8).
En esos márgenes se movió hasta que su oponente se acercó primero tras uno de los mejores intercambios del partido (14-13) y se puso por delante después (17-18). Ahí volvió Carolina a mostrarse agresiva, lo que desembocó en que Gilmour se dejase tres volantes seguidos en la red antes de ceder al primer punto de campeonato en contra.
Marín, en racha
De esta manera Carolina no solo vuelve a subirse a lo alto del podio en esta cita, sino que con la mente puesta en los Juegos Olímpicos de París 2024 se impone en su tercer torneo consecutivo tras ganar también el All England en Birmingham y el Abierto de Suiza en Basilea.
Además, agranda un palmarés que, junto de sus siete títulos europeos, también incluye un oro olímpico en Rio 2016, cuatro campeonatos del mundo, uno oro en los Juegos Europeos y numerosos torneos internacionales; todo ello pese a sufrir dos graves lesiones.