Mikel Oyarzabal, autor del gol que dio a España la victoria en la final de la Eurocopa el pasado domingo, ha tenido un recibimiento muy especial en Eibar, su localidad natal.
En un vídeo difundido en las redes sociales se puede ver cómo el delantero de la Real Sociedad sale de un local de la ciudad y en cuanto se asoma a la calle se escuchan los gritos de un grupo de personas que le esperaban con bengalas y una pancarta en euskera en la que ponía “Zorionak Mikel txapeldun” (“Felicidades Mikel, campeón”).
Oyarzabal se acerca a ellos y se desata la locura. El jugador es rodeado por sus amigos, que saltan cantando la canción de Potra Salvaje que acompañó a la Selección durante su estancia en Alemania y empiezan a corearle “Mikel, mikel, mikel Oyarzabal”.
Se da la circunstancia de que el homenaje a Oyarzabal se produjo frente a la sede de Bildu, un partido que reniega de la selección española. Su coordinador general, Arnaldo Otegi, aseguró este lunes que “nunca” se alegrará de las victorias de la selecciones de España porque “no es mi selección, no es mi rey y no es mi himno”, y porque, además, el Estado español “niega a los jugadores vascos la opción de jugar con la selección vasca”.
Además, Oyarzabal fue objetivo esta semana de una pintada en Elorrio, un pueblo de Vizcaya donde tiene familia, que les llamaba “traidores” a él y a Mikel Merino, también campeón de Europa.
Patri Guijarro (Palma de Mallorca, 1998) no para de sonreír. Está feliz en su regreso a España tras una etapa alejada y con un foco perpetuo, porque no quiso ceder hasta que todo cambiara. Lo ha hecho y su fútbol, más brillante, ha vuelto.
Dice su entrenador en el Barça, Pere Romeu, que la ve en su mejor momento. ¿Lo siente así?
Soy muy autoexigente, cada año quiero estar mejor y mi forma de hacerlo es analizarme. Siento que lo voy consiguiendo. Este año he vuelto a mi posición y me halaga mucho que Pere vea eso.
Se perdió el Mundial por firmar aquella carta de las 15, tardó dos años en volver. Lo hizo en los Juegos y dijo que le costó. ¿Cómo está ahora?
Me costó adaptarme, es verdad. Llevaba bastante tiempo sin venir con la selección y me tomé ese proceso con calma. Ahora me siento más yo, me siento más la Patri del Barça, más Patri en el día a día, y eso lo demuestro en el campo.
Fueron muchos meses sin entrar en las listas, pero siendo protagonista porque se preguntaba por usted constantemente. ¿Cómo vivía eso?
Fue duro, fue duro. Tampoco pedía que lo que hice lo entendiese todo el mundo. Y llegó un punto que intenté centrarme en mí. Es verdad que los últimos meses fueron más fáciles hablando con Markel Zubizarreta y Gonzalo Rodríguez. Desde la RFEF intentaban calmarlo todo para que yo volviese estando segura y al 100%, que es como yo quería volver, sin ningún pero.
¿El grupo ha cambiado mucho con respecto al que dejó?
Todo el mundo mejora con los años y creo que tenemos una mezcla de veteranía con juventud que nos viene muy bien. Esa inocencia de las cosas nuevas y luego esa veteranía para enseñar también a las jóvenes. La mezcla nos va bien y se traduce en descaro en el campo. Fuera tenemos muy buenas conexiones y un buen rollo.
¿Son una selección más vertical?
Creo que no renunciamos a ese juego directo. Estamos acostumbradas a que España sea todo toque y no, también tenemos jugadoras rápidas que nos dan profundidad. Quizás eso las rivales no se lo esperan. Nos ayuda a desatascar partidos. En ese tipo de juego creo que hemos evolucionado mucho.
¿Que ya piensen, como dijo, «100% en fútbol», se traduce en el campo?
Por supuesto. Ahora tenemos la comida perfecta, recuperamos mejor con más fisios, psicólogo, viajes cómodos, gimnasio en todas las instalaciones...Esos detalles también marcan la diferencia en el campo.
Y cocinero...
Es que recuerdo que en Inglaterra [Eurocopa 2022] la comida siempre era la misma, y cuando estás en la élite, esos detalles importan.
Usted estuvo en el germen de FutPro, el sindicato de futbolistas. ¿Tiene una vena sindicalista?
No sé si tengo una vena sindicalista [risas]. Creo que las jugadoras tenemos que estar por nuestra lucha, hablar entre nosotras y que nuestra opinión sea válida. Eché una mano, pero FutPro es Amanda Gutiérrez.
Ahora tienen a Reyes Bellver en la RFEF, que fue abogada de FutPro.
Ese cambio fue importante para mí porque nos da feedback. Las jugadoras podemos hablar con alguien. Antes con Markel y ahora con Reyes.
También fue elegida asambleísta, ¿cómo decidió presentarse?
Nunca había habido futbolistas de FutPro que votasen y por fin pudimos. Para nosotras, votar al presidente de la RFEF fue como el sufragio femenino de 1933 en España.
Los jugadores y jugadoras normalmente huyen de dar opiniones...
Es verdad que hay que ser prudentes por la repercusión que tiene, pero creo que mientras tu opinión sea coherente y respetuosa, es la tuya. Aunque eso va con cada uno, hay gente más atrevida y menos.
Decía que en su posición hay que trabajar en silencio pero, ahora que Rodri es Balón de Oro, igual pueden gritar un poco.
Estuve presente en la gala y la verdad es que estoy muy contenta de que un mediocentro sea Balón de Oro. Trabajamos en silencio, pero yo me siento muy valorada por mis compañeras y, con eso, estoy contenta.
Rodri, Busquets o Keira Walsh, ¿con cuál se queda?
Igual con Busquets. Es verdad que yo de pequeña me fijaba mucho en Virginia Torrecilla y en Andrés Iniesta. Con Virginia he tenido la suerte de jugar, y ahora me fijo en Tere Abelleira o Keira Walsh. Para mí son las tops mundiales.
Fue la primera chica que acabó el bachillerato en La Masia. ¿Cómo era vivir allí?
Fui la única chica y, la verdad, es que me acogieron bastante bien. Compartí tanto con futbolistas como con jugadores de basket y estuve muy a gusto. Esa facilidad que da el Barça me vino muy bien, porque para mí era clave acabar el bachillerato.
¿Y fisioterapia la ha acabado ya?
No he podido, por las prácticas. El tema es que no puedo hacer sólo unas prácticas deportivas, tengo que hacer más y no me da la vida.
De Alexia han dicho que en esta Eurocopa está más fuerte, más sabia y más letal, ¿la ve así?
Sí, la llevo viendo así todo este año, con su inteligencia, con su sabiduría, con su calma. Es una apasionada del fútbol y me alegra mucho verla feliz, que se sienta tan Alexia y que lo demuestre en el campo.
No sé si le van a dejar seguir siendo la DJ del vestuario o le va a durar poco
De momento está yendo bien, así que no hay razón para cambiar [se ríe].
Aventúrese, cansados de 'La Morocha' y la 'Potra Salvaje', ¿cuál cree que será la canción de la selección en esta Euro?
Ahora estamos con muchos remix, no te sabría decir una en concreto. De hecho, algunas me han dicho '¿qué ponemos?' Y aún no hemos elegido. Tengo que pensarlo. Espero seguir ganando y que volvamos a tener otra entrevista y poder decírtelo.
¿Y la Queens League? ¿Cómo fue aquello de ser embajadora?
Bueno, era algo nuevo, quería ver cómo era porque la gente lo seguía mucho.... Ahora no lo estoy siguiendo tanto, pero es un proyecto diferente, guay, en el que la gente se lo pasa muy bien.
¿Quién es la reina del ping pong en la concentración?
Salma y Cata son muy buenas.
¿No van a poder con ellas?
No, son bastante buenas. Es verdad que Pina y Vicky también lo hacen muy bien, pero Salma y Cata creo que son las mejores.
Cuando llamo para proponerle hablar, José Joaquín Brotons (Barcelona, 1955) aprovecha para analizar esta sección y, de paso, el periodismo deportivo: "He estado pensando en esta entrevista porque leerlas casi todas me ha permitido descubrir cosas muy interesantes de compañeros que admiro y también confirmar que hay gente que cree que ha inventado la televisión y la radio y en el fondo no son más que la rana Gustavo".
Hace cinco años, el único peri
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Quedará para el recuerdo la imagen del pivote de España, Abel Serdio, con el extremo Aleix Gómez en brazos, llevándolo de la pista al banquillo porque le dolía la pierna, el cuerpo, el alma. Hasta el último esfuerzo tuvo que poner la selección otra vez para llevarse de nuevo su quinto bronce en unos Juegos, el segundo consecutivo.
Como en todos sus partidos en París sufrió, sufrió y sufrió y, al contrario de lo que ocurrió en semifinales, en la final de consolación venció a Eslovenia por 23-22 en otro desenlace de infarto. Al final del encuentro, todos los jugadores se reunían para abrazarse alrededor del portero, Gonzalo Pérez de Vargas, y había felicidad, incluso locura, pero delante del banquillo español quedaba Gómez, inmóvil, como muestra de todo lo que había costado llegar hasta ahí.
Unos minutos después, con los reservas -Peter Cikusa y Sergey Hernández- ejerciendo de muletas, Gómez conseguía caminar e ir así a los vestuarios para celebrar con sus compañeros. Su dolor fue decisivo porque pudo costar la prórroga. En toda la segunda parte, España y Eslovenia estuvieron empatadas -del 15-15 al 21-21 nadie tuvo dos goles de ventaja- y cuando parecía que los hombres de Jordi Ribera habían sentenciado llegó la acción polémica.
Aaron FavilaAP
Después de un gol de Alex Dujshebaev (23-21) y un siete metros transformado por Jure Dolenec (23-22), la selección contó con un minuto y 20 segundos para dejar morir el partido, para marcar y subirse al podio y ahí el balón llegó a Gómez. Muy escorado, podía marcar. Muy escorado, se lanzó a por ello. Hubo un claro contacto con el esloveno Blaz Janc, pero no se pitó nada y todavía hubo que sufrir 20 segundos más, 20 más. No marcó Eslovenia, final, gloria. La decimoctava medalla de España en estos Juegos; el balonmano no ha dado oros ni platas, pero pocas veces falla.
Una Eslovenia distinta
Pasan los años y las generaciones y siempre es así, aunque el juego cambie. No hubo mayor muestra de ello, de hecho, que el balonmano del rival este domingo, Eslovenia. País de centrales creativos, como su actual seleccionador, Uros Zorman, y de extremos a toda pastilla, en estos Juegos vivieron del lanzamiento exterior de Dolenec, Jean Bombac, Aleks Vlah, Borut Mackovsek e incluso del polivalente Janc. Era extraño, pero en realidad, para España, mejor. Siempre sufrió ante la selección balcánica porque encontraba en ella un espejo, las mismas virtudes, las mismas debilidades, y este domingo no fue así.
El guión del partido volvía a ser el que era ante Alemania, defensa y contraataque, y así cualquier cosa podía pasar. Durante la primera parte, el conjunto de Ribera dominó como no había dominado prácticamente ningún periodo en esta cita olímpica, pero el marcador no lo mostraba. Una mala racha de siete minutos sin marcar y algunos despistes antes del descanso hicieron que de camino a los vestuarios hubiera igualdad, 12-12, y se avisara de la taquicardia final.