A menos de una semana del inicio del Abierto de Estados Unidos, el golfista español Jon Rahm se retiró este sábado por lesión durante la segunda ronda del torneo de LIV Golf de Houston (Texas, Estados Unidos).
Rahm, ganador del US Open en 2021, abandonó el campo del Golf Club of Houston tras completar apenas seis de sus 18 hoyos, que lo dejaban con un acumulado de tres golpes bajo par, a cinco golpes del líder provisional, el británico Paul Casey.
LIV Golf confirmó el abandono de Rahm sin dar detalles de la lesión. El español ya había dado señales de dolor en un pie durante la jornada inaugural del viernes.
El ex número uno mundial es el buque insignia del circuito saudita desde su sonado fichaje a finales del año pasado aunque desde entonces no ha podido conquistar ningún título de esta competición.
La última victoria de Rahm se remonta al Másters de Augusta de abril de 2023, donde se enfundó su primera chaqueta verde.
Este año el español ha tenido decepcionantes actuaciones en los dos primeros Grand Slams del calendario, al terminar en un lejano 45º puesto en Augusta y no superar el corte en el Campeonato de la PGA.
El Abierto de Estados Unidos, tercer torneo grande del año, se pone en marcha el jueves en Pinehurst (Carolina del Norte).
No lo parece, pero están en marcha las elecciones en la Federación Española de Fútbol. Ocurre que los actores implicados en el proceso están, todos, sumidos en una calma tensa a la espera de acontecimientos. Sobre todo de uno, y es conocer si el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo le concede a Pedro Rocha la suspensión cautelar de la sanción que en junio le impuso el TAD (Tribunal Administrativo del Deporte) y, por tanto, se puede presentar a las elecciones. Si eso ocurriera, Rocha, con total seguridad, sería proclamado presidente el próximo 16 de diciembre. Si no, se abriría un tiempo de reuniones para buscar, entre las Federaciones territoriales, otro candidato de consenso que perpetúe su poder (el de las territoriales). Pero, en este galimatías, conviene ir por orden.
En junio, el TAD inhabilitó a Rocha para ejercer cargos en Federaciones deportivas durante dos años. El extremeño presentó un primer recurso solicitando la suspensión cautelar de esa sanción, que fue rechazado el 3 de septiembre. Ahora, ante el mismo Juzgado, realiza esta segunda petición para que la inhabilitación quede en stand by a la espera de la resolución del fondo del recurso. Es una cuestión de días, sostienen fuentes judiciales, y más le vale a Rocha que así sea, pues su candidatura debería presentarla el 2 de diciembre como muy tarde. Si el Juzgado le concede esa cautelar y puede presentarse, lo hará y será el vencedor de las elecciones. Todas las fuentes consultadas coinciden: "Es el hombre de consenso de las territoriales y arrasaría". Más allá de que se encuentre investigado en otro proceso judicial, el de la 'Operación Brody', la realidad sería esa. Pero, ¿y si no puede presentarse?
Si eso ocurre, los presidentes de las Federaciones territoriales, que mantienen movimientos muy discretos, buscarían un Plan B para que sea uno de ellos quien dirigiese la Federación durante los próximos cuatro años. Las territoriales más cercanas a Rocha (La Rioja, Galicia, Navarra, Cataluña y Murcia) tratarían de encontrar un nombre, y dos suenan por encima del resto. José Miguel Monje, el presidente de la federación murciana, y Rafael Louzán, el de la gallega. El problema de Louzán es que está condenado por la Audiencia Provincial de Pontevedra por un caso de corrupción y está esperando la resolución de su recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
Pedro Rocha, cuando acudió a declarar por la 'Operación Brody'.EFE
Otro nombre que suena en los pasillos de Las Rozas -aunque las reuniones entre estos 'barones' se producen casi siempre fuera de la Ciudad del Fútbol- es el de Pablo Lozano, que tiene una cosa a favor y otra en contra. A favor, que está bien visto en el Gobierno por su pasado socialista y, como susurran en Las Rozas, "todo el mundo sabe que no hay injerencias del Gobierno, pero...". En contra, que no es un nombre que respalden la mayoría de sus compañeros. Una tercera vía que podría servir para mantener el poder dentro de la Federación es que todas la territoriales apoyasen al actual secretario general, Álvaro de Miguel, que es quien lleva ahora el día a día de la institución. Un día a día que no está siendo fácil porque, con todos los antecedentes de decisiones, recursos y castigos que hay desde que la FIFA echó a Rubiales, nadie se atreve a tomar decisiones de calado. Sin ir más lejos, LaLiga sigue esperando respuesta a su petición de llevar el partido Atlético-Barcelona a Miami en diciembre. Para que De Miguel fuera el candidato, primero deberían convencerle, pues no parece muy por la labor.
Lo que sí parece obvio es que el futuro presidente de la Federación va a ser quien decidan los presidentes de las territoriales, que estos mismos días mantienen un contacto constante para consensuar quiénes serán los asambleístas elegidos el 25 de noviembre. Esos asambleístas, alrededor de 130, controlados en su mayoría por los poderes territoriales, elegirán al presidente el 16 de diciembre. De ahí que proyectos ya anunciados como el de Juanma Morales, director general del Grupo IFA hasta el 31 de diciembre y presidente de Eurocommerce, tengan pocas opciones.
Ni siquiera cuando, como este, parecen meditados y con algunas ideas difícilmente debatibles. Morales presentará oficialmente su candidatura el próximo día 7, pero ya dijo estar rodeado de gente del fútbol como David Silva y Virginia Torrecilla. Los precedentes de otros 'outsiders', sin embargo, no invitan a pensar que su suerte sea muy distinta a la de Iker Casillas en 2020 o la de Carlos Herrera el año pasado, cuando no fueron capaces, pese a ser campeón del mundo uno y uno de los periodistas más poderosos otro, de conseguir siquiera los avales necesarios para ser candidato.
Tuvo que ser el Día de las Peñas, en el encuentro ante el Leganés. El día que el Atlético de Madrid tiene reservado para sus aficionados en el que se debió cumplir la sanción de un partido de cierre parcial que falló el Comité de Apelación de la Real Federación Española de Fútbol tras rebajar los tres que había decretado inicialmente el de Disciplina por los incidentes en el derbi ante el Real Madrid.
Al ambiente festivo de fuera, siguió el luto en el interior del Metropolitano. Faltaban los casi 5.000 que integran cada 15 días los sectores 127 a 133 del fondo sur del Metropolitano. No obstante, la entrada fue muy alta, sobrepasando por poco las 60.000 butacas.
El club intentó en su recurso que el cierre se limitara al centro de la grada, los sectores que van del 129 al 131, pero Apelación no estimó sus argumentos al referir el árbitro en el acta que el lanzamiento de objetos vino del "fondo sur bajo".
En el 130, zona en la que se suele ubicar el Frente Atlético, especialmente en su parte inferior, una lona gigante de LaLiga con la frase: "El fútbol que queremos". 350 asientos para lanzar un mensaje a los violentos y una grada entera para que paguen justos por pecadores, según valoró Diego Simeone en rueda de prensa.
"Primero, es una pena que esos 5.000 hayan tenido que pagar por seis, cinco, siete u ocho. Por otro lado, el estadio estuvo maravilloso, la gente se sintió presente. Esperemos ser más fuertes cuando estemos todos como siempre hemos sido", explicó el técnico argentino al acabar el choque.
Lo cierto es que el estadio rojiblanco fue mucho menos bullicioso que otras veces, pese a las palabras del Cholo. Y eso que el equipo necesitó su aliento tras verse 0-1 en el marcador a la media hora de juego.
Hasta pasada la hora de partido, lo más destacable que salió de la grada fueron pitos al equipo en ciertos momentos de manera general y a De Paul de manera particular. También se silbó y mucho a la megafonía cada vez que se recordaba que no estaban permitidos actos violentos o racistas. Entonces, con el empate de Sorloth viró la actitud del respetable y, esta vez sí, el Metropolitano volvió a ser una caldera.
"El apoyo ha estado bien, pero cuando faltan 5.000 se queda un poco menos caliente. Aún así la afición ha estado espectacular. Cuando pierdes 0-1 no es fácil, pero el público apoya hasta el final", declaró Axel Witsel al finalizar el choque.
Los decibelios del Metropolitano fueron creciendo acorde a las ocasiones y, sobre todo, los goles del equipo. Las gradas casi se vienen abajo en el tanto de Griezmann, que era el que certificaba la remontada y luego en el segundo del delantero noruego.
Futuro incierto
Lo peor puede estar por venir. La sanción de la RFEF era la más liviana contra el club rojiblanco por el lanzamiento de objetos durante el derbi al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois, que obligó a suspender el encuentro durante 14 minutos.
Queda la sanción de Antiviolencia. No son sólo 65.000 euros, sino que habla del cierre total del estadio durante dos semanas. Al ser un proceso largo, podría no haber dictamen final ni siquiera esta temporada. Si el Metropolitano escuchó el silencio ante el Leganés, vacío puede ser como vivir en la nada.
Sebastián Mora, de 36 años, se coronó este viernes nuevo campeón del mundo de puntuación en los Mundiales de ciclismo en pista que se disputan en la localidad danesa de Ballerup, en una prueba en la que el castellonense volvió a confirmarse como el más listo sobre el velódromo.
Una inteligencia que permitió a Mora, que contabilizó un total de 70 puntos, arrebatar por tan sólo un punto la medalla de oro al danés Niklas Larsen, que se debió conformar con la segunda plaza con 69 puntos. Completó el podio el neerlandés Philip Heijnen, bronce con 65, que al igual que Larsen no supo responder a los movimientos del español en las últimas vueltas.
A diferencia de sus rivales, Mora pareció tener en todo momento muy claro en su cabeza el desarrollo de la prueba, lo que permitió al de Villarreal elegir el momento preciso para hacer el mayor daño posible.
Premio a la ambición
De este modo, si a falta de 64 giros Mora no dudó en seguir a Heijnen para firmar la primera de las dos vueltas que ganó, minutos más tarde el español volvió a fugarse, esa vez en compañía del belga Fabio van den Bossche, para dejar clara su candidatura al podio.
Movimientos que permitieron al español llegar a falta de los dos último esprints firmemente instalado en la tercera posición con un total de 62 puntos, siete menos que Larsen, que a falta de 20 vueltas ocupaba la primera posición, y tres menos que Heijnen. Pero Mora no parecía dispuesto a conformarse con el bronce, ni tampoco con la plata que ya logró en esta misma prueba de puntuación en los Mundiales disputados en 2019 en la ciudad polaca de Pruszkow y en 2020 en Berlín.
Por la mínima
Una ambición que le permitió leer mejor que nadie la arrancada final del alemán Roger Kluge, que, pese a no tener ninguna opción de alcanzar el podio, determinó el orden de los medallistas con su ataque. Todo lo contrario que Larsen y Heijnen, a los que cogió a contracorriente el acelerón de Kluge y, sobre todo, la rápida reacción de Mora que le permitió ser tercero en el penúltimo sprint y segundo en el último, que valía doble.
Seis puntos finales que permitieron a Mora arrebatar por tan sólo una unidad el título de campeón del mundo a Larsen, que como Heijnen no logró sumar ni un solo punto en los dos esprints finales.
Mora logró así su séptima medalla, la segunda de oro tras el título de campeón del mundo logrado en 2016 en la modalidad de scratch. Dos oros a los que sumar las platas logradas en puntuación en 2019 y 2020, así como la plata que ganó con Albert Torres en la modalidad de madison en los Mundiales de Apeldoorn 2018, y los bronces logrados en madison en 2016 y scratch en 2020.