Simone Biles, la gimnasta más condecorada de la historia de Estados Unidos, conquistó este domingo en Fort Worth (Texas) su noveno título nacional, lo que extiende su récord de triunfos después de que el pasado verano batiera la marca de Alfred Joachim que duraba desde 1933.
Biles cumplió una actuación sobresaliente en Texas y llega lanzada a las últimas pruebas previas a la comunicación del equipo olímpico de Estados Unidos, previstas del 27 al 30 de junio en Minneapolis.
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La gimnasta estadounidense, ganadora de cuatro medallas de oro olímpicas, acabó su actuación con un total de 119.750 y casi seis puntos de ventaja sobre la segunda clasificada, Skye Blakely.
La tercera posición fue para Kayla DiCello.
Biles llegó a este domingo ya con una sólida ventaja tras totalizar 60.450 puntos el sábado.
Este triunfo de Biles, que contó con la presencia de su familia en las gradas en Fort Worth, se suma a los títulos conquistados en 2013, 2014, 2015, 2016, 2018, 2019, 2021 y 2023.
A falta de menos de un mes para las pruebas finales de Minneapolis, Biles sigue acelerando hacia su regreso al escenario de los Juegos Olímpicos.
Antes de su regreso en agosto de 2023, Biles se había tomado un tiempo para enfocarse en su salud y se convirtió además en una de las voces más respetadas en la defensa de los derechos de los deportistas.
La gimnasta estadounidense informó además en sus redes sociales de su compromiso con Jonathan Owens, jugador de los Houston Texans en la NFL de fútbol americano, con el que se casó el 24 de abril de 2023.
Biles había regresado a competir el 5 de agosto de 2023 en Chicago, cuando triunfó tras 732 días de ausencia con una actuación sobresaliente. Ganó entonces con 59.100 puntos y 5.000 de ventaja sobre Leanne Wong, segunda.
El 8 de septiembre de 2023, viernes, a las 18.00 horas locales, España jugó contra Georgia en Tiflis. Hoy, 30 de junio de 2024, domingo, a las 21.00 horas, España juega contra Georgia en Colonia. Entre los dos partidos han transcurrido exactamente 296 días, y en esa cifra podría calibrarse la edad de esta selección española. Porque, de alguna manera, esta España nació en Tiflis, la capital georgiana, escenario de uno de los desplazamientos más convulsos de la historia reciente del equipo. Debido a las circunstancias que ocurrieron en aquel viaje, donde todo era negro, donde el futuro parecía haberse acabado, España es hoy la selección que es. ¿Qué pasó en aquellos días? Veamos, aunque hay que empezar unos días antes de ese 8 de septiembre de 2023.
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El viernes anterior, día 1, Luis de la Fuente comparecía para dar la lista de aquella expedición a Georgia (luego habría otro partido, en Granada contra Chipre). Era la primera vez que se enfrentaba a los medios después de sus aplausos a Luis Rubiales en la bochornosa Asamblea de finales de agosto. «Ante la repercusión social, mediática y política que ha generado mi actuación, quiero decir que he recibido críticas, y que las críticas que he recibido son totalmente merecidas. Lamento lo que hice y pido perdón por ello», fue lo primero que dijo, antes de responder a una docena de preguntas sobre el aplauso. Un sector no pequeño de la opinión pública y de los medios de comunicación pedían la dimisión, pero De la Fuente aguantó la tormenta.
Los jugadores se concentraron el lunes 4. El ambiente en la Ciudad del Fútbol era irrespirable. Albert Luque, todavía director de la selección absoluta y hombre de confianza de Rubiales, afeó a De la Fuente que saliera solo a pedir disculpas (o directamente que lo hiciera, según otras fuentes) y la relación entre ambos se resquebrajó. Los futbolistas se reunieron para tratar de unificar una postura más o menos común respecto al caso del ex presidente. Desde el departamento de comunicación se les sugirió que lo más conveniente era hacer un comunicado. Luque también quería estar allí, y hacer como de observador, pero tampoco pudo.
Finalmente, la plantilla, tras varias horas de discusión, consensuó unas líneas que salieron a leer Álvaro Morata, el capitán, acompañado de Rodrigo, César Azpilicueta y Marco Asensio. Tras felicitar a las campeonas del mundo, leyó el párrafo clave: «Queremos rechazar lo que consideramos unos comportamientos inaceptables por parte del señor Rubiales, que no ha estado a la altura de la institución que representa».
"Llegamos allí en una situación de tensión, y se demostró que somos un equipo muy fuerte. Ahí fue donde empezamos a acuñar ese término de familia. Vivimos momentos muy emocionantes y emotivos, y de ahí salimos mucho más fuertes", explicó ayer mismo el seleccionador.
Asensio, en el momento de su lesión en Tiflis.GETTY
Fue, cuentan algunos de los que lo vivieron desde dentro, un viaje muy tenso, el primero con Pedro Rocha al frente. El hombre designado por Rubiales para sucederle comenzó ahí a tomar sus primeras decisiones. Una de ellas tuvo que ver con el asunto que terminó marcando el viaje. Cuando la selección llegó a su hotel de concentración, el miércoles por la noche, dos días antes del partido, alguien reparó en que faltaban dos arcones de material, y uno de ellos era donde viajaban las botas de los jugadores y los guantes de los porteros.
Era un olvido de los responsables del material, un fallo como otro cualquiera, pero en aquellos días todo era un mundo. Entre las paredes del Hotel Marriott, entre intrigas y miradas desconfiadas alrededor de Rocha, hubo que tomar la decisión: ¿cómo traemos las botas? Porque claro, sin botas no se puede jugar al fútbol. Los jugadores, por cierto, no fueron informados hasta la hora de la merienda, justo antes de salir hacia el estadio para el entrenamiento previo. Al principio Antonio Limones, responsable de viajes de la Federación, ofreció la posibilidad de meterlos en un vuelo comercial con escala en Estambul. La otra opción, mucho más cara, era contratar un vuelo chárter sólo para las botas.
Rocha fue quien dio el sí para contratar el vuelo chárter GES211B, de la compañía Gestair, que costó más de 100.000 euros. El vuelo aterrizó en Tiflis la noche anterior al partido, y las botas entraban en el hotel poco antes de las tres de la madrugada. Los jugadores, que se habían enterado, escrito está, en la merienda, hicieron el entrenamiento en zapatillas. Unos estiramientos, unos juegos con unas gomas y de vuelta al hotel. Los periodistas desplazados se enteraron después de la rueda de prensa oficial y antes de ese entrenamiento, cuando el entonces director de comunicación, Pablo García Cuervo, explicó que las botas se habían quedado en Madrid y que estaban volando hacia Tiflis.
Yamal celebra su gol a Georgia, en septiembre de 2023.EFE
Los jugadores, mientras tanto, vivía ajenos a las intrigas alrededor de Rocha. Estaban más preocupados por la clasificación para esta Eurocopa. La derrota ante Escocia en marzo de ese año dejaba sin red al equipo, que no podía fallar en un campo donde había ganado en el tiempo de descuento las dos veces anteriores. De la Fuente incidió ahí, aún más, en la idea de grupo, de familia, conceptos necesarios para enfrentarse a los no pocos peligros externos, las no pocas amenazas que sobrevolaban al grupo.
En el campo también fue el punto de partida de lo que hoy es España. El once fue tal que así: Unai Simón, Carvajal, Le Normand, Laporte, Gayá; Fabián Ruiz, Rodri, Gavi; Dani Olmo, Álvaro Morata y Marco Asensio. No es difícil observar que es el mismo equipo que está aquí salvo dos lesionados (Gayá y Gavi) y otros dos que, con sus lesiones ese día, casi al final del primer tiempo en los dos casos, dieron paso a Nico Williams y Lamine Yamal. Ellos, autores de un gol cada uno, sustituyeron a Olmo y a Asensio para ofrecer un festival y abrir los ojos al seleccionador, que se dio cuenta de que ese (el partido terminó 1-7) era el camino. Así, en mitad de la zozobra, nació esta España que hoy vuelve a mirar de frente a Georgia, con las cosas mucho más claras que entonces. Al menos dentro del campo. Fuera es otra cosa.
La justicia de Mendoza ha acusado este viernes formalmente a los jugadores de la selección francesa de rugby Oscar Jegou y Hugo Auradou de la violación de una mujer y ha dispuesto que por el momento permanezcan detenidos en una dependencia del poder judicial de esa provincia argentina.
La Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual de Mendoza procedió a la imputación de los dos franceses por el delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación de dos personas", informa el Ministerio Público Fiscal mendocino. La fiscal Cecilia Bignert le notificó los cargos a los acusados en una audiencia durante la cual ambos optaron por no prestar declaración.
Los jugadores fueron trasladados el jueves en camionetas de la policía local desde Buenos Aires a la ciudad de Mendoza, capital de la provincia homónima, donde debían comparecer ante la fiscal y en donde se habría producido el ataque contra la mujer. Jegou tiene 21 años y Auradou 20.
El presunto abuso habría ocurrido el pasado fin de semana, durante la estadía del plantel francés de rugby en la capital mendocina para un enfrentamiento ante los Pumas argentinos. La Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual de Mendoza pidió la captura de los jugadores luego de que la mujer presentara una denuncia en su contra y ambos fueron arrestados en Buenos Aires, donde la delegación francesa había hecho escala antes de continuar su gira por Uruguay.
Ambos franceses permanecerán detenidos mientras la justicia resuelve si accede a la petición de su defensa de concederles la detención domiciliaria, lo que es improbable que obtengan por la gravedad de las acusaciones y el hecho de que no fueron arraigados en Mendoza. Ambos quedarán alojados en el Polo Judicial de Mendoza destinado a detenidos de forma temporal y en las próximas horas serían trasladados al penal.
El delito que habrían cometido conlleva pena mínima de ocho años de prisión y una máxima de 20. Los acusados pueden declarar en otro momento del proceso judicial.
Natacha Romano, abogada de la denunciante —cuya identidad no fue dada a conocer— dijo que fue violada en reiteradas oportunidades por ambos y además la golpearon en distintas partes del cuerpo. "Realmente es impresionante el listado de las lesiones que les dieron a conocer a los imputados", sostuvo la letrada a su salida de la audiencia judicial en la que participó junto a la defensa de los acusados.
La denunciante, quien es mayor de edad, conoció a los dos jugadores franceses en una discoteca la noche después del partido y el ataque habría ocurrido la madrugada del domingo en una habitación del hotel Diplomatic de la capital mendocina. La mujer decidió presentar la denuncia ese mismo día y aceptó someterse a pericias físicas.
La Federación Francesa de Rugby (FFR) indicó en un comunicado que los jugadores admitieron haber tenido relaciones sexuales con ella "pero negaron firmemente cualquier forma de violencia". La ministra francesa de Deportes, Amélie Oudéa-Castéra, expresó su apoyo a la presunta víctima por la red social X y confirmó la coordinación con la FFR y la embajada de Francia en Argentina por el caso.
Atenas alicató las paredes de la crisis del Madrid, pero Montilivi volvió a reabrir las grietas de un equipo en constante duda. El conjunto blanco sólo fue capaz de ganar dos de los seis encuentros que disputó en noviembre, donde acumuló tres empates seguidos en Liga y una derrota en Champions contra el Liverpool que han dejado a Xabi Alonso caminando sobre arenas movedizas. Los próximos siete días, con tres encuentros ante Athletic Club, Celta de Vigo y Manchester City, marcarán el camino de su proyecto, con la dirección del club pidiendo una reacción al cuerpo técnico y a los futbolistas para enderezar una situación cada vez más complicada.
El Madrid, que inició noviembre con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona y ocho sobre el Atlético tras ganar al Valencia el día 1, es ahora segundo en la clasificación, a un punto del cuadro azulgrana, uno por encima del Villarreal y con dos de diferencia con los colchoneros. Ha perdido un colchón que puede ser clave en el curso doméstico y lo ha hecho todo lejos del Bernabéu. Sumará, entre Liga y Champions, seis partidos seguidos sin pisar Chamartín, una situación inusual que no ha ayudado a que el equipo mostrara su mejor versión.
Desde el 4-0 contra el Valencia, la plantilla de Alonso se ha descompuesto. Ha encajado goles en todos los partidos menos en Vallecas, se ha cortocircuitado en el centro del campo, donde no encuentra el timón tras la vuelta de Bellingham, ha perdido chispa en ataque, como demostraron las ocasiones perdidas en Girona, y ha tenido que poner parches en el vestuario, donde la relación entre los futbolistas y Xabi tuvo que recomponerse de forma obligada en Grecia para evitar males mayores.
Florentino Pérez llamó al técnico vasco y le pidió reconducir el feeling con el equipo, y habló con algunos pesos pesados para tratar de acercarles de nuevo al entrenador. Se hablaron las cosas y bajó el nivel de críticas, quejas e intensidad por ambos bandos, pero los resultados lo son todo y el empate en Girona, con la pérdida del liderato como golpe de efecto, ha vuelto a poner al proyecto al filo del precipicio.
La actitud del equipo en Montilivi fue mejor que en Elche y en Vallecas, pero el fútbol sigue sin fluir en el Madrid. Y sin fútbol no hay resultados. Y sin resultados no hay proyecto. En un club que prioriza las estrellas sobre los entrenadores, «el empate es la antesala de la crisis», como ya decía Ancelotti.
El Madrid suma ahora tres tablas consecutivas y una victoria en cinco encuentros. Datos imposibles de soportar por cualquier técnico. Lo sabe Alonso, que afronta estos días un examen final. Desde el inicio de su segunda etapa en 2009, Florentino sólo apretó el botón de despido a mitad de año con Benítez, Lopetegui y Solari.
«Sí que he vuelto a hablar con el presidente. Las conversaciones son positivas, en buen tono, y hablamos de revertir los resultados. Convivimos con las críticas y la exigencia, es inherente al club, así que tenemos que centrarnos en mejorar», dijo ante la prensa.