Cuando quienes han padecido al Madrid en Europa, como Pep Guardiola o Thomas Tuchel, intentan explicar qué ha sucedido, suelen contestar: «That’s Real Madrid». Es el Madrid. Lo inexplicable, en su opinión y la de muchos otros, tiene explicación. Vamos a intentarlo en 15 razones que explican 15 Champions.
1. La visión de Bernabéu
El presidente que llegó al Madrid en plena posguerra, en 1943, tomó decisiones destinadas a hacer de un club golpeado du
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ORFEO SUÁREZ
@OrfeoSuarez
Madrid
Actualizado Viernes,
23
junio
2023
-
22:09Desde Di Stéfano a Benzema, Santillana, Hugo Sánchez y Cristiano, aunque sólo un...
La Isla del tesoro, escrita por Robert Stevenson, empezó como una obra coral. La ideó su autor como un juego, un pasatiempo durante el lluvioso verano de 1881 en Escocia. Cada miembro de la familia debía escribir una parte, en bloques de 15 minutos. Cuando llegó el turno a su hijastro Lloyd Osbourne, que era aficionado a la pintura, dibujó un barco hundido y continuó con el mapa del tesoro. El padre de Stevenson, por su parte, escribió el contenido del cofre, que su hijo trasladó, palabra por palabra, a la obra, publicada por capítulos, uno por semana, en la revista Young Folks. El éxito, sin embargo, llegaría mucho después. El tesoro del Atlético de Madrid, comprado en gran parte por un fondo de inversión estadounidense, es también el fruto de una controvertida obra familiar, la de los Gil. Una obra contaminada en su origen, ya que la apropiación del club comandada por Jesús Gil fue una «apropiación indebida», aunque el delito estuviera prescrito, como dejó claro el Tribunal Supremo. A continuación, sin embargo, fue desarrollada con eficacia por su hijo Miguel Ángel Gil, al que lateralmente afectaban las sentencias, además de la discreción necesaria de quien debía ponerse a cubierto de su apellido. Como el hijastro de Stevenson, se encontró con la isla, pero dibujó e interpretó con acierto el mapa del tesoro.
Para lo demás estaba Enrique Cerezo, la cara amable de la corte madrileña, el «conseguidor» perfecto en un tiempo en el que había que llegar a acuerdos importantes con las instituciones, a pesar de ser señalado también en los primeros fallos judiciales como mano derecha del patriarca. El imponente Metropolitano es obra de su saber estar donde se debe estar, del mismo modo que la futura Ciudad del Deporte, para la que puso la primera piedra junto a José Luis Martínez-Almeida, un alcalde atlético, incluso demasiado atlético. El círculo lo cierra Diego Simeone, un personaje irreverente, hecho a la medida del ecosistema rojiblanco y convertido en el mesías a través del que todo puede perdonarse.
Jesús Gil.
El resultado es un tesoro inmensamente mayor del que adquirió Jesús Gil con un puñado de monedas falsas, hoy en el fondo del cofre. Justo es reconocerlo como justa es la reclamación de los socios que entienden que se les arrebató lo que les pertenecía. Agotadas las vías para revertir aquella oscura operación, con una parte de responsabilidad de la administración en los tiempos de la chapucera conversión de los clubes en sociedades anónimas deportivas, la única reparación posible para los fieles aficionados rojiblancos es el crecimiento y el cuidado del Atlético, y eso todavía está en manos de un Gil, porque la realidad es que el capital únicamente cuida del capital.
El desarrollo de la Ciudad del Deporte
Un fondo de inversión busca la rentabilidad, que no siempre depende de la dialéctica compra-venta. La rentabilidad pasa por el crecimiento y el crecimiento necesita inversión, algo muy positivo para el Atlético. El riesgo es entrar en una deriva de cambios de propiedad, aunque esa no parece ser la estrategia de Apollo, un gigante de la inversión interesado en todo el negocio circundante que crecerá con el desarrollo de la Ciudad del Deporte, a partir de 2026, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento durante 75 años. Golf, escalada, tirolina y hasta una playa artificial para hacer surf serán algunos de los servicios. «El Atlético pasará a ser una empresa de entretenimiento con un club de fútbol», dice un especialista que ha asesorado a fondos en el sector deportivo. Quizás si el club hubiera esperado a su desarrollo, la valoración habría sido aún mayor, pero el Atlético necesita de Apollo para su financiación.
Miguel Ángel Gil, Enrique Cerezo y Robert Givone, socio de Apollo.ATM / EFE
La operación es diferente a la que realiza un inversor, un propietario que quiere desarrollar un proyecto, algo que no implica necesariamente el éxito, y la prueba son las desastrosas adquisiciones del Valencia por parte de Peter Lim o del Málaga por el jeque qatarí Al-Thani. La permanencia de MAG y Cerezo en sus puestos debería ser, pues, una garantía de continuidad en la gestión a corto plazo. De una participación accionarial por encima del 50% a quedarse con el 10%, según el acuerdo, MAG pasa de ser dueño y CEO a CEO y accionista. Cerezo pasa del 15% al 3%. Apollo adquiere el 57% de un club valorado en 2.500 millones de euros, lo que supone una inversión de 1.425 millones por parte del fondo.
Un 'adviser' para Apollo
La mayoría accionarial le permitirá plena autonomía en la toma de decisiones y es ahí donde el tiempo demostrará cuál es el grado de influencia de MAG, principalmente, y Cerezo en la dirección futura del club. Algunas personas cercanas a Apollo sugieren que Miguel Ángel Gil podría no ser únicamente el CEO del Atlético, sino una pieza clave para las inversiones en deporte que el fondo norteamericano planea realizar en el futuro en el sector del deporte. Apollo Global Management, creado en 1990 y que en la actualidad gestiona más de 800.000 millones de dólares en activos, creó la vertical Apollo Sports Capital hace menos de dos meses. El Atlético es su primera gran operación, pero espera realizar otras en el futuro próximo, y para eso el excelentemente relacionado MAG, de 62 años, puede ser un buen adviser.
Desde la discreción que evita el desgaste de la primera línea, el CEO del Atlético es capaz de estar en buenas relaciones con personajes enfrentados, como Javier Tebas, presidente de LaLiga, y Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG y de la European Football Clubes (EFC), antigua ECA. De LaLiga es vicepresidente y en la EFC forma parte del bureau. Durante la reunión fundacional del nuevo organismo, en Roma, estaba a la derecha del qatarí. Después de bajarse de la Superliga junto a los equipos ingleses, es, hoy, uno de sus más firmes opositores, lo que le sitúa, asimismo, en buena sintonía con Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA.
La gran parte de las acciones vendidas a la vertical deportiva de Apollo proceden de Holdco, el holding en el que se integraba el paquete de Miguel Ángel Gil y Cerezo. Si de los 2.500 millones en los que ha sido valorado el Atlético, se descuentan los 500, aproximadamente, de deuda, para MAG la venta de sus acciones, un 40% del valor del club, al retener el 10%, podría reportarle en torno a los 800 millones, con independencia de los plazos y formas de pago. Cuando Jesús Gil se apropió del club, hace 33 años, su valor era de 12,5 millones de euros. El mapa de su hijo lo ha multiplicado por 200.
Los panes y los peces de Courtois no sacian el hambre que necesita esta Champions, en la que al Madrid no le bastan los milagros de su portero. Le dieron un título, en París, frente a un Liverpool mejor al que encontró en Anfield. Pero hablamos también de un Madrid mejor al que por ahora se reconstruye de la mano de Xabi Alonso. Caer en Anfield no es dramático, y menos después de haber ganado los tres primeros partidos de la primera fase del torneo. Lo preocupante es hacerlo sin mostrar apenas amenaza, dominado por un rival grande, pero en un momento de dudas. Después de perder ante el PSG en el Mundial de clubes y en el Metropolitano frente al Atlético en Liga, el Madrid de Xabi Alonso lo hace en Anfield con su portero en figura. Con la Juventus lejos de la primera línea, el Barça es por el momento su única pieza de caza mayor.
Las cuatro intervenciones de valor gol realizadas por Courtois auguraban que habría una quinta. Conviene no pedir ante el altar todos los días ni en todos los partidos. Frente a un Mac Allister a quemarropa ya no quedaban panes ni peces. El Liverpool se puso por delante porque era lo que decía el juego, inapelable, ambicioso, tenso en el caso de los ingleses, pero contemplativo y plano por parte de los madridistas.
Xabi Alonso optó por la exitosa fórmula del clásico, al incluir a Camavinga en el centro del campo. No funcionó, impreciso el francés y superado todo el equipo blanco por el ritmo de juego impuesto por el Liverpool. Apenas Carreras, frente a Salah, respondió en los duelos individuales. Fue de más a menos Vinicius, detenido por Bradley. Estuvo desaparecido demasiado tiempo Mbappé, sin conectar, y la generosidad de Bellingham no encontró socios. Suya fue la única ocasión real del Madrid, la única.
Nada pone en cuestión esta derrota más allá de constatar que el Madrid es ya apto para la velocidad de la Liga, líder con comodidad, pero todavía tiene que acelerar para alcanzar la que imponen los ilustres de la Champions. El intento de hacerlo tras el gol del Liverpool fue decepcionante, porque no generó peligro real y expuso más a Courtois. La tendencia de esos ilustres la marca un Bayern de récord, 16 de 16 victorias en la temporada tras vencer al PSG de Luis Enrique en el Parque de los Príncipes. Eso es caza mayor de verdad.