El Real Madrid celebrará este domingo por la tarde la decimoquinta Champions League, conquistada en Londres frente al Borussia Dortmund, en un recorrido por la capital en el que visitará la Catedral de la Almudena, la sede de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y Cibeles antes de la fiesta que tendrá lugar en el estadio Santiago Bernabéu.
El autobús con los campeones de Europa partirá desde el estadio y tiene previsto visitar la Catedral de la Almudena a las 18:00 horas.
Desde allí seguirá su recorrido hasta la sede de la Comunidad de Madrid, donde a las 18:45 horas, el equipo será recibido por la presidenta, Isabel Díaz Ayuso.
La delegación continuará su celebración con una visita al Ayuntamiento. Allí les espera el alcalde, José Luis Martínez Almeida, a las 19:45 horas.
Posteriormente, a las 20:40 horas, la fiesta se desplazará a la plaza de Cibeles, donde ya estuvieron miles de aficionados blancos la pasada madrugada celebrando el título de su equipo
Alrededor de las 21:45, la delegación del Real Madrid emprenderá el viaje de regreso al Santiago Bernabéu, donde a partir de las 22:00 horas el equipo vivirá el título con su afición.
La Champions ya ha encarado su fase decisiva. Y, a pesar del traspiés ante el Betis del pasado sábado en Montjuïc, el Barça parece estar más que dispuesto a darle la razón a la omnipresente IA y levantar el trofeo por sexta vez en la final que se jugará en Münich el próximo 31 de mayo.
Hansi Flick, eso sí, como buen alemán, no es de los que vende la piel del oso antes de cazarlo. Por eso, insiste en que lo más importante es mantener la serenidad. Al fin y al cabo, el Liverpool, un equipo que parecía absolutamente intratable en la fase de liguilla, fue eliminado en octavos por un PSG al que le costó lo indecible seguir adelante en la competición. Y esa, en gran parte, es la gracia del fútbol.
«Podemos soñar, pero los jugadores y técnicos debemos tener los pies en el suelo. Hay que ver lo que hemos conseguido hasta ahora, a base de trabajo duro, y esto no debe ser el final. Hay que poner toda la carne en el asador para seguir. Queremos mantener la racha de partidos sin perder que llevamos este año, pero para lograrlo habrá que rendir al máximo ante un rival muy fuerte», advirtió el entrenador azulgrana en la rueda de prensa previa al partido.
En la primera fase de la competición, los suyos, con un gol de Raphinha y dos tantos de Ferran Torres, ya fueron capaces de imponerse a los germanos por 2-3 en el Signal Iduna Park. Y el alemán, por supuesto, confía plenamente en que su equipo sea capaz de mantener la buena trayectoria que ha atesorado hasta ahora en una Champions en la que únicamente el Mónaco, en el primer partido del torneo y tras la expulsión de Eric García, fue capaz de batir a su equipo.
El entrenador del Barcelona, Hansi Flick.Alejandro GarcíaEFE
«Pienso que en la Champions hemos trabajado bien, tanto en Montjuïc como fuera de casa. Sabemos cómo ganar un partido a domicilio, cómo seguir y tengo plena confianza en el equipo. Lo veo bien y creo que hemos mejorado en muchos aspectos. Damos la respuesta adecuada en los partidos y estamos preparados para este cruce», recalcó un Flick que prefiere aislarse de una actualidad del club que se ve a menudo zarandeada por la polémica. Como, por ejemplo, las nuevas acciones emprendidas por LaLiga para que ni Pau Víctor ni Dani Olmo puedan acabar la temporada sobre el césped. «Hay un partido importante, y en los demás temas confío en el club. No pienso en ello», se limitó a señalar el técnico, quien insiste además en mirar hacia adelante, por mucho que tenga un pasado triunfal en el banquillo del Bayern.
«No me interesan las estadísticas ni el pasado. Vivo al día, lo que cuenta es el aquí y el ahora. Este es el mayor torneo europeo y queremos alcanzar el mayor éxito posible», recalcó un Flick que sabe muy bien que debe ir dosificando a sus futbolistas en una campaña en la que algunos acumulan ya muchos minutos de juego. «Dedicamos mucho tiempo a analizar el estado de forma de cada uno, sus cargas y creo que lo gestionamos bien, miramos si hay que hacer cambios. Tenemos un fondo de armario con jugadores polivalentes y no tengo miedo. No podemos cambiar el calendario, lo deciden otros, y tratamos de sacar el mejor once para ganar. No hay excusas. Aceptamos las cosas como son y, juegue quien juegue, pondremos a un buen equipo», aseguró.
RAPHINHA
Ante el Betis, uno de los jugadores que tuvo algo de descanso fue un Raphinha que parece haber perdido la efervescencia mostrada en lo que llevamos de temporada. Flick, a pesar de todo, está convencido de que su mejor versión volverá pronto. Puede, incluso, que en este mismo duelo frente al Dortmund. «Tras el parón por las selecciones, hemos intentado que se recupere. Lo que veo en los entrenamientos es lo mismo que veía antes: está muy activo, despierto, con buena dinámica... Demuestra que está preparado para afrontar este partido», sentenció.
También podría tener continuidad ante el Dortmund un Gavi que ha ganado presencia con la lesión de Dani Olmo y que tiene gran sintonía con el técnico. «El entrenador me ayuda en muchos conceptos de fútbol, y en mi lado más humano. No estoy jugando todos los partidos y en mi cabeza debo entender que no siempre puedo ser titular. Hay que entender todo. Míster Flick es espectacular y estamos felices de tenerlo», recalcó el sevillano, quien fue a su vez contundente a la hora de contestas a algunas críticas que ha recibido por su estilo contundente en el césped. «Mucha gente se cree que no sé jugar al fútbol y no tiene ni puta idea. Es entendible, cada uno piensa lo que quiere, y está bien», apostilló el centrocampista.
Da igual que cambie el formato, que evolucione la competición y que se abra a otras opciones, a estas alturas de la Champions, la aristocracia futbolística europea vuelve a la palestra. Un Bayern - Inter es un duelo de lustre antiguo y como tal se comportaron estos dos nobles de Alemania e Italia. Demasiado respeto hasta la locura final en la que reinaron los italianos. Fratessi puso la puntilla a los alemanes que habían conseguido mediante Müller igualar el primer tanto de Lautaro. [Narración y estadísticas, 1-2]
El duelo comenzó con mucho respeto entre ambos, como si jugaran los 22 con el peso de las camisetas y de la competición. Un Inter algo más agazapado, pero sacando el balón siempre con criterio y un Bayern con mayor iniciativa, pero sin querer descubrirse atrás. No obstante, dispuso Kane de la primera clara de los bávaros tras una gran jugada. El delantero inglés terminó con un cabezazo flojo a las manos de Sommer.
Los alemanes buscaban la jugada elaborada, mientras que los italianos recurrían a las contras, que solían terminar en disparos de fuera del área de Calhanoglu. Por la parte bávara, las ocasiones vinieron a cargo de Olise y Guerreiro. El portugués, casi toda su carrera en el ala izquierda, se encontró de enganche, función que no terminó de desarrollar con eficacia.
Aunque fue Kane el que marró la primera gran ocasión del encuentro tras una cesión de Sané. El inglés se debió de ver tan sólo ante Sommer y con tanto tiempo que se pasó al ajustar la mirilla y su disparo se marchó pegando en el palo. Lleva 34 tantos esta temporada y 10 en Champions, cuesta creer que a un killer así se le escapara semejante oportunidad. Respondió el Inter con sus armas, dos contras fulgurantes que no pudieron concretar. Augusto la estrelló en el lateral y Lautaro se resbaló en su recorte para encarar a Urbig.
No falló el argentino poco después tras una gran dejada de Marcus Thuram. Apareció el delantero en el punto de penalti para poner el exterior y adelantar a los italianos. Era la culminación del crecimiento del Inter en el partido, venían los transalpinos mejorando tras el ecuador de la primera parte y lo materializaron antes del descanso.
El Inter salió con más confianza en el segundo tiempo, con el resultado a favor y un poso que no tiene este Bayern de Kompany. Lautaro perdonó el segundo en los primeros 10 minutos y los bávaros no eran capaces de amenazar a Sommer. Está muy bien trabajado el equipo de Inzaghi tanto en fase defensiva como en ofensiva y los italianos son capaces de acelerar y frenar el ritmo del partido a voluntad.
Le faltaban al Bayern sus aceleradores habituales, especialmente Musiala, la gran estrella que está por llegar ausente por lesión. Sané estuvo desaparecido todo el encuentro y Kompany decidió recurrir al sempiterno Müller para agitar un poco el recio tronco azzurro. Se mantuvo recio e inerme a las tímidas acometidas bávaras. ¿Dónde está el famoso rodillo alemán que tantos equipos apabulló en este Allianz?
Locura final
Apareció tímidamente en los últimos 10 minutos, consciente de que llevar una eliminatoria en desventaja al Giuseppe Meazza era un mal negocio para las aspiraciones de este equipo en la máxima competición continental. Kane perdonó un disparo franco desde el borde del área y la defensa italiana bloqueó otro a Müller.
No consiguieron rechazar el segundo, a medio metro de la línea de gol. El tanto de toda la vida. Aprovechando un despiste de la defensa italiana, el único y llegó en el minuto 84. Despiste que le devolvieron los germanos casi desde el saque italiano. Barella filtró un pase al espacio para Augusto que vio cómo llegaba Fratessi como un trailer. Gol y conquista en Alemania. Toca remar en Italia, pero este barco no es el de otras épocas.
A falta de un cuarto de hora, la única inquietud para Pep Guardiola parecía el reparto de esfuerzos, con la vista en el crucial partido del domingo en Anfield. Por entonces, el doblete de Erling Haaland allanaba un contundente triunfo, el primero en muchas semanas. Sin embargo, los goles de El Hadj Moussa, Santiago Giménez y David Hancko sembraron la desolación en el Etihad. A las cinco derrotas consecutivas hubo que añadir otra decepción del Manchester City (3-3).
En 15 minutos, el equipo de Brian Priske hizo suyo el Etihad con una convicción insultante. Su verticalidad dejó en evidencia a la zaga skyblue y a Ederson, demasiado tibio en los dos últimos goles. Las mismas carencias, corregidas y aumentadas, que facilitaron el 0-4 del Tottenham el pasado sábado.
Para intentar paliarlas, la primera respuesta táctica de Guardiola fue devolver a Rico Lewis al lateral derecho, con Matheus Nunes por delante de Ilkay Gündogan en la línea de medios. Por supuesto, el canterano asumía un papel creativo en el inicio de la jugada, dejando la línea de atrás con sólo tres efectivos. Esta variante cayó tan bien como las evoluciones de Bernardo Silva como novedoso interior diestro.
El fútbol del City no daba un respiro al Feyenoord, sin opciones de pisar siquiera campo rival durante la primera media hora. Timon Wellenreuther salvó al subcampeón holandés con una asombrosa intervención ante Haaland, cuyo rotundo cabezazo bien merecía la red, y otra ante un zurdado de Phil Foden desde la frontal. Jack Grealish, de regreso al once, también pudo anotar el 1-0 con una volea repelida por la defensa.
Un recuerdo para Slot
Aun sin motivos para la euforia, la ruidosa hinchada visitante se arrancó con los acordes del You'll never walk alone y demás cánticos con los que recordar a Arne Slot, el técnico que les hizo campeones en 2023 y que ahora lidera al Liverpool, líder absoluto de la Premier. A los abucheos del Etihad siguió un instante de zozobra, cuando Igor Paixão aprovechó un mal balance defensivo para probar por primera vez los guantes de Ederson.
Guardiola, en la zona técnica, durante el partido ante el Feyenoord.EFE
Guardiola no podía tolerar más despistes en las contadísimas ocasiones que el rival hacía girar a su defensa. De ello parecía conversar con Juanma Lillo en la zona técnica, presa de los nervios por el avance del reloj, cuando Antoni Milambo derribó a Haaland con una alevosa patada. Desde los 11 metros, el noruego anotó su 45º gol en la Champions. Si a ellos añadimos cinco asistencias, se alcanza un récord redondo. Ningún futbolista ha necesitado menos partidos (44) para participar en 50 tantos en la Champions. Ruud van Nistelrooy, que ostentaba el anterior registro, precisó 56.
Si el Feyenoord pretendía ordenar las ideas durante el descanso, la bofetada de realidad resultó aún más dolorosa. No hubo casi respiro entre el remate a la red de Gündogan, rebotado en Hancko, y la cabalgada de Nunes por la derecha, para que Haaland definiera como una aplanadora en el segundo palo. Savinho, Kyle Walker y Ruben Dias salieron entonces a calentar a la banda, totalmente ajenos a lo que se avecinaba.
Roja a Dembélé en Múnich
En el otro partido de la jornada, el Bayern dejó en situación crítica al PSG, merced a un gol de Kim Min-Jae, beneficiario de un error clamoroso de Matvey Sáfonov. El guardameta ruso, gran novedad en el once, evidenció la fragilidad del equipo de Luis Enrique, cuyo audaz planteamiento se deshace ante la falta de contundencia en las áreas.
Sáfonov, en la acción del 1-0 del Bayern.AFP
Bradley Barcola y Ousmane Dembélé, muy lejos de su mejor momento, jamás inquietaron a la zaga de Vincent Kompany. No conforme, el ex barcelonista se ganó una roja absurda en el minuto 57. La sentencia pudo llegar con un tiro de Jamal Musiala repelido por la madera y la mano de Sáfonov. Por séptima jornada seguida, el Bayern mantenía el cero en su portería. En uno de los fondos, los aficionados ya habían recogido su pancarta de protesta contra Nasser Al-Khelaifi.
Bastanten jaquecas aquejan ahora el propietario del PSG. Con sólo tres goles en cinco jornadas de Champions, el campeón francés se jugará su futuro en las tres últimas, viajando a Salzburgo y Stuttgart y recibiendo al City. Quedar fuera del top-24 supondría el golpe de gracia para el megalómano proyecto qatarí.