Un 88,68% de los socios que votaron decidieron la vuelta al escudo antiguo. Ese fue el porcentaje abrumador de los 77.690 que participaron en la consulta vinculante celebrada el pasado 30 de junio. Una masiva respuesta, 56% del total del censo, para lograr un cambio que la afición venía reclamando desde hace tiempo.
Una vez finalizada la temporada, y aunque oficialmente el regreso al escudo tradicional será el próximo 1 de julio, el Atlético de Madrid ha decidido adelantar un poco esa fecha y proceder a cambiar la bandera gigante situada a las puertas del Metropolitano.
Un gesto que el club también ha querido destacar en forma de vídeo en sus redes sociales. Una historia que, bajo el mensaje final de “el corazón tiene razones que el marketing no entiende“.
Muestra a una monja, aficionada rojiblanca, que reza a diario para que la bandera que cada día atisba desde la ventana de su monasterio vuelva a contener el escudo original del club. Sus plegarias, finalmente, son escuchadas.
La presión de los socios
Todo comenzó el pasado verano cuando, ante la presión que los socios venían ejerciendo desde mucho atrás y ante las peticiones de la Comisión Social, organismo que creó el club para representar el sentimiento de los aficionados, se anunció un referéndum para conocer qué porcentaje de la afición estaba a favor de que se produjera una votación sobre el cambio de escudo.
El resultado de esa primera consulta fue tan contundente que el club se vio obligado a someter a votación, ya de forma vinculante, el cambio de escudo y la posible vuelta a la que había sido su insignia hasta el año 2017. Un regreso a los orígenes sobre el que también se pronunciaron a favor jugadores, cuerpo técnico y leyendas del club a través de sus redes sociales.
Fue una charla distendida entre los tres, que Diego Simeone quiso revelar en la sala de prensa posterior a la victoria frente al Valencia. "Ganamos con dos goles de los dos", ha resaltado el técnico antes de explicar cómo en esa conversación entre el técnico y Griezmann y Koke se transmitieron las necesidades de todos. De jugar para los futbolistas, aunque "Koke ha jugado mucho", y de la necesidad que den todo lo que les toque jugar, el técnico. "Antoine viene jugando menos y no es fácil no darle esa titularidad que uno cree merecer y le quería transmitir lo importante que es siempre, no sólo cuando es titular. Tiene cosas diferenciales. No hay muchos en la plantilla que lo tengan", ha alabado el técnico a su pupilo.
Esas cosas diferenciales son un control estratosférico a un pase de 40 metros de Pubill, en el que durmió el balón con la punterita y la puso luego a guardar. "Pongo el pie, me la encuentro con un poco de suerte, pero el control me permitió ponerme en el mejor momento para golpear", ha explicado la acción el propio protagonista. Una acción que valió tres puntos en un duelo muy espeso para el Atlético y que, con apenas media hora en el césped, Griezmann pudo cambiar.
Simeone, que ha explicado la acción en rueda de prensa juntando las manos como si rezara a Dios, ha contado que "el control es de un jugador eterno", el de alguien "legendario" y a la que el técnico se muestra agradecido por la actitud que está mostrando pese a que el francés es el jugador número 12 en minutos esta temporada con 885, y en la anterior llegó un momento en el que sólo Oblak jugaba más que él. "Los cracks nunca traen problemas porque entienden su lugar. Saben que han pasado los años, aceptan el por qué están en otro lugar en la plantilla y dan el máximo", ha concedido el argentino.
El galo lleva cinco goles y una asistencia esta temporada. El curso pasado llevaba 11 y seis pases de gol a estas alturas de un curso en el que fue insustituible. "Sé que los minutos que me dé intentaré hacer lo mejor posible y a veces como hoy, marcando, o como en Bilbao no tocar un balón, es lo que hay", ha asumido el máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid con 204 tantos.
Entre el francés y el capitán del Atlético suman 1.173 partidos como rojiblancos: 705, Koke y 468, Griezmann. El siete, además, llega hasta los 546 duelos en liga, el quinto con más partidos y a tan sólo cuatro de Raúl González Blanco, cuarto, al que debería superar esta temporada. Además, cuando le preguntan sobre su futuro, lo tiene claro: "Ganar un título con el Atlético. Quedan meses así que estar bien física y mentalmente para ayudar al equipo", ha explicado el francés.
El secreto de Griezmann
Su secreto es un "amor por el fútbol" que lo vive cada vez que entra al campo tanto a entrenar como para jugar. "Ponerme las botas me hace feliz", ha revelado Griezmann. Y también debe de ocurrirle al capitán que hoy volvía a marcar tras más de un año sin ver portería. Fue en la victoria por 3-0 ante el Girona, en agosto del curso pasado. "Para mí es un honor compartir el vestuario con una leyenda como él", ha agradecido Griezmann a Koke y este le ha devuelto el halago y ha pedido "ganar títulos" al 2026 "por el trabajo que llevan haciendo".
El encuentro ante el Valencia ha sido el último del año en el Metropolitano ya que el Atlético cerrará 2025 en Girona. Los rojiblancos han ganado 21 de 26 duelos en su feudo y Simeone espera mejorar esa asignatura pendiente que tiene estos últimos años como son las victorias fuera de casa.
Un cuarto centrocampista blanco pisó el domingo el césped del Santiago Bernabéu en el encuentro ante el Real Betis y no era un jugador cualquiera. Toni Kroos volvía a Chamartín en las botas de Fede Valverde. El Pajarito lucía el nombre y una bandera alemana en su recuerdo. No es el uruguayo el único que echa de menos al genial futbolista alemán.
La temporada pasada, el que fuera el ocho del Real Madrid, completó muchos más pases que cualquier miembro del equipo, 2291. Valverde, curiosamente, fue el segundo, pero con 1901 y menor porcentaje de acierto 91,5% frente a 89,8%. Así parecía lógico que la ausencia de Kroos iba a ser un gran problema en la construcción del juego blanco.
El verano previo a la temporada 2023/24, Carlo Ancelotti tuvo que 'inventarse' un cambio de sistema, el famoso rombo con Jude Bellingham en el pico, para suplir la ausencia de Karim Benzema, con una despedida exprés rumbo a Arabia. El italiano tenía claro que este año, con la llegada de Kylian Mbappé, se imponía un nuevo cambio de rumbo.
No hablamos sólo de volver al 4-3-3 que tanto rédito dio a la generación de la BBC (Bale, Benzema y Cristiano) con el alemán, Casemiro y Modric en la sala de máquinas sino de tratar de construir un cambio de estilo al haber perdido a dos de esas piezas y tener a una tercera con 38 años y con una presencia ya más honorífica que trascendental en las alineaciones del equipo blanco. Además, Luka Modric, no ha tenido el mejor de los inicios este año.
El croata, que sólo ha disputado 132 de los 450 minutos posibles esta temporada, ha mostrado ciertos signos de cansancio y de debilidad en los duelos propios de su edad y del intenso verano que ha tenido, Eurocopa mediante.
Ahora, Carlo Ancelotti se encuentra ante el reto de volver a cambiar de nuevo el paso del club más exigente del mundo. Si antes se podía hablar de un equipo a medias entre el control y el vértigo, las características de los jugadores actuales, más físicos y potentes, debía imponer un nuevo rumbo que el técnico italiano no ha terminado de encontrar.
"El juego es lento, no hay movilidad, el balón llega a los delanteros cuando el rival está cerrado, nos cuesta encontrar espacios entre líneas... El problema es bastante claro, hay que buscar la solución". Explicó en la rueda de prensa posterior al empate ante Las Palmas en el estadio de Gran Canaria. Se pudo ver un equipo algo más compacto ante el Betis en casa, pero el juego sigue sin fluir sin un metrónomo en la sala de máquinas como fue el alemán.
Sin verticalidad
No se puede decir que esta temporada sea un equipo más claramente vertical, no al menos estadísticamente hablando. El año pasado el Real Madrid daba 609 pases por partido de los que acertaba algo más del 90%. Este año, en los cinco encuentros que lleva, el equipo promedia 617 con medio punto menos de acierto.
Lo que parece evidente es que Tchouameni, el jugador blanco con más pases este año con 278, no maneja el fútbol como lo hacía el alemán y la construcción ofensiva se está resintiendo respecto al año pasado. El francés, además, ha dejado la concentración de Francia con una lesión en el pie.
Los rivales se encierran y, sin espacios, cuesta mucho a los delanteros conectar con los medios. Además, el equipo comienza partido desde el pitido inicial con delanteros con poco sacrificio ofensivo.
En los cinco partidos de esta temporada, el Real Madrid sólo ha repetido centro del campo en dos ocasiones. Tchouameni, Valverde y Bellingham debían de ser los dueños del centro del campo. Sin embargo, la lesión del inglés, ha obligado a Ancelotti a realizar pruebas en las que han entrado Modric, Güler y Brahim, este último ante Las Palmas en una especie de 4-2-3-1.
Ceballos golpea el balón ante Vinicius.Pablo GarciaAP
Ante el Betis fue Dani Ceballos el elegido para suplir al británico en ese 4-3-3, pero el utrerano, como Bellingham y Camavinga, ha pasado de celebrar su primera titularidad este año a la enfermería con un esguince de grado III en los ligamentos de su tobillo derecho que podrían costarle entre cuatro y seis semanas de recuperación.
A cuatro puntos del liderato que ostenta un intratable FC Barcelona, el Real Madrid necesita encontrar pronto una alternativa al juego que lleva desarrollando los últimos años. Tras el parón le espera una secuencia de seis partidos en 15 días entre los que hay un derbi en el Metropolitano y dos partidos de este nuevo formato de Champions (en casa ante el Stuttgart y fuera frente al Lille).