La prueba B del boxeador Ryan García dio positivo por una sustancia prohibida, según reportó el jueves ESPN, pero el equipo de abogados y el promotor del púgil enfatizaron en el resultado negativo que dio una muestra de cabello para asegurar que no violó las reglas.
La prueba A de García, quien derribó a Devin Haney tres veces en Nueva York y ganó por decisión mayoritaria el 20 de abril, había dado positivo por ostarina el 1 de mayo.
Los abogados de García (Paul Greene, Matt Kaiser, Darin Chávez y Guadalupe Valencia) indicaron en un comunicado que el peleador presentó la muestra de cabello después del primer positivo. También argumentaron que los resultados de la primera prueba “fueron niveles demasiado bajos” y que estaban “en el rango de la billonésima del gramo”. Que se convierte en una evidencia de que García no era culpable de tomar drogas para mejorar su rendimiento.
“Ryan de forma voluntaria se ha sometido a pruebas durante su carrera, y éstas siempre han mostrado resultados negativos“, indicaron sus abogados en un comunicado. “También dio negativo en múltiples ocasiones antes de la pelea ante Haney”.
Golden Boy Promotions, que representa a García, también defendió de forma similar su inocencia.
“Como se indicó cuando surgieron las pruebas iniciales, creemos en Ryan, y lo seguimos haciendo hoy”, dijo la promotora en un comunicado.
Haney publicó comentarios en su red social X, expresando su escepticismo sobre los resultados de la muestra de cabello.
“Ryan y su equipo sabían que daría positivo. Es por eso que hicieron esa tontería de la ‘prueba de cabello’ por sí solos, que quién sabe quién hizo”, manifestó Haney.
Quedaban 30 segundos para el final del noveno asalto, cuando Oleksander Usyk conectó un gancho de izquierda a la mandíbula de Tyson Fury que hizo temblar al gigante británico. Resonaban las palabras prermonitorias de Usyk en la previa: "Si el tamaño importara, el elefante sería el rey de los animales".
The Cat (el gato), como buen felino, olió sangre y comenzó a golpear sin descanso al Rey Gitano que rebotaba de cuerda en cuerda. Lo hizo en cinco ocasiones, hasta que en el último apoyo el árbitro Mark Nelson decidió intervenir para iniciar un conteo.
"El árbitro tenía que haber parado la pelea", responde a EL MUNDO, Jero García, ex boxeador y presentador de televisión. A juicio de García, Nelson debió declarar ganador a Usyk para evitar la "golpiza" que le dio a Fury. "Es mejor parar la pelea un minuto antes que un segundo tarde", explicaba.
Sin embargo, Emilio Marquiegui, periodista especializado en boxeo, es de la opinión que el árbitro "hizo lo correcto". Marquiegui cree que Fury no se apoyó en las cuerdas sino que se desplomó sobre ellas y que fueron las que evitaron su caída. Así, Nelson obró según el reglamento al iniciar el conteo. "Queda a criterio del árbitro si le vio en malas condiciones o no, obviamente luego se vio que Fury aguantó hasta el final y no pasó nada más", cuenta Marquiegui.
Por su parte, Jaime Ugarte, otro periodista especialista en boxeo, compartía la visión de ambos y añadía que la campana salvó al británico del knockout. "Si el árbitro lo para cuando estaba a merced no hubiera sido raro, estaba inerte", explica el periodista y determina que fue cuestión de segundos el que Usyk terminara la pelea en ese asalto.
Uno de los golpes de Usyk a Fury.FAYEZ NURELDINEAFP
Pero continuó y finalmente el ucraniano fue declarado ganador por decisión dividida de los jueces. El español Manuel Oliver fue el que más ventaja le dio, 115-112, mientras que el estadounidense Mike Fitzgerald solo concedió 114-113 frente a los 113-114 que el canadiense Craig Metcalfe otorgó a Fury. Esa división llevó al británico a declararse ganador y a esgrimir la guerra de Ucrania como el factor que había determinado el dictamen de los jueces.
Todos los expertos consultados por EL MUNDO piensan que Usyk fue el justo ganador. Si bien si Jero García mantiene que debía de haber sido por ko en el noveno, Marquiegui cree que el "mejor final" del ucraniano le hizo merecedor de la victoria. "Fury tuvo la pelea más complicada de su vida", explica y detalla que el combate se le fue "por su desgaste físico al no dosificar" y "por los palos que recibió en el noveno".
"Papá, ¿me oyes? Lo hemos conseguido", gritó Usyk en ucraniano al pabellón de Riad cuando le colgaban los cuatro cinturones (Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Asociación Mundial (AMB), Federación Internacional (FIB) y Organización Mundial de Boxeo (OMB)) de campeón de peso pesado en los hombros. Es el primer campeón unificado en más de dos décadas. Sustituía a Lennox Lewis cuya unificación databa del siglo pasado, noviembre de 1999, ante Evander Hollyfield.
Historia
Marquiegui, García y Ugarte sitúan la hazaña de Usyk en diferente medida. Mientras que para el primero es algo anecdótico, "un premio pichichi" que no te sitúa como uno de los mejores delanteros de la historia. García y Ugarte sí piensan que convertirse en campeón unificado pone al ucraniano en el escalón de los Ali, Lewis y compañía.
Pero ninguno se olvida que este chico, que dejó el fútbol con 15 años para pasarse al boxeo, ha sido oro olímpico así como gran dominador de dos categorías en su conversión a profesional: crucero, donde también fue campeón unificado, y pesado. Con esta victoria, además, ha arrebatado el invicto a Fury 34 (24 KO)- 1 por su 22 (14 KO)- 0.
Sin embargo, y pese a que el ucraniano ponía en liza tres de los cuatro cinturones, es el británico el que se lleva mayor bolsa por este combate del siglo. De los algo más de 100 millones que había en juego, 70 han sido para Fury, de los cuales uno irá supuestamente para organizaciones benéficas de la guerra de Ucrania, y 30 para Usyk. Un reparto que, previsiblemente, cambiará algo para la revancha de octubre. "Usyk no vende tanto", explica Ugarte.
Es precisamente esta revancha la que hará que Usyk pierda uno de los cuatro cinturones poco después de haberlo ganado. El ucraniano no podrá defender el título de la FIB ante el púgil Filip Hrgovic, por lo que el croata se lo disputará ante el también británico Daniel Dubois, al que ya venció Usyk en una defensa del título de la AMB.
El ex campeón de los pesos pesados Anthony Joshua logró un nocaut en el sexto asalto ante el youtuber convertido en boxeador Jake Paul en su lucrativo combate respaldado por Netflix este viernes en Miami. Esta pelea enfrentó a dos boxeadores de niveles y complexiones muy desiguales por una bolsa estimada en 184 millones de dólares.
Aunque Paul, 'ex enfant terrible' de internet devenido en promotor y boxeador profesional, resistió más de lo previsto. Su estrategia de evitar contactos e intercambios de golpes desesperó a más de uno en el Kaseya Center.
Un año después de su pobre victoria ante Mike Tyson, leyenda del noble arte entonces de 58 años, el estadounidense (1,85 m de estatura, 98 kg) se midió a un rival mucho más joven y peligroso (1,98 m, 110 kg).
El británico de 36 años, campeón olímpico en 2012, sin embargo tuvo que esforzarse para vencer a un adversario que intentó provocarlo con muecas, hasta que finalmente impuso su tamaño superior y potencia en los últimos compases del duelo pactado a ocho asaltos.
"No fue mi mejor desempeño, en mi mente estaba derrumbar a Jake Paul, castigarlo, quería haberlo hecho antes, pero quiero darle el reconocimiento por haberse enfrentado a mí y porque lo hizo como un hombre. A todo hombre que se ponga los guantes hay que darle su respeto", afirmó el vencedor.
"Mandíbula fracturada"
Los primeros rounds de la pugna ofrecieron un pobre espectáculo, entre un Paul huidizo y con equilibrio precario, y un Joshua, que peleaba por primera vez en quince meses, expectante pese a una superioridad manifiesta.
El ex rey de los pesos pesados pareció en todo momento el más peligroso, al conectar 48 de 146 golpes lanzados, frente al exiguo total de Paul de 16 aciertos.
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Después de ser contado por primera vez en el quinto asalto, el estadounidense acabó por sucumbir en el sexto y se levantó por segunda vez antes de ser definitivamente noqueado por un derechazo directo.
El momento definitivo del enfrentamiento estuvo precedido, dos rounds antes, de un llamado al orden del juez Christopher Young para que ambos púgiles pusieran a trabajar sus guantes: "Los fanáticos no pagaron para ver esta porquería", les dijo.
El golpe decisivo de Joshua hizo sangrar la boca de su contendiente, quien al final del combate aseguró que su mandíbula estaba fracturada.
"Me cansé mucho, no podía aguantar su peso", dijo Paul antes de escupir sangre ante las cámaras. "Pero está bien porque me partió la mandíbula uno de los mejores del mundo".
Paul, quien ingresó al cuadrilátero con un uniforme en homenaje al fallecido luchador de lucha libre Hulk Hogan, debía enfrentarse inicialmente a Gervonta Davis, otro gran nombre aunque de una categoría de peso muy inferior.
Pero cambió sus planes el mes pasado tras las nuevas acusaciones de violencia doméstica presentadas contra el púgil estadounidense, de 31 años.
Tras la derrota, la segunda de su carrera, que incluye doce victorias, aseguró que se tomará "un descanso", aunque volverá a luchar.