Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos, sostienen los budistas, entregados a una fe que es, en realidad, una búsqueda del equilibrio y la armonía. Eso explica que más de 500 millones de personas en todo el mundo se
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La sentencia es definitiva. Ya sólo restan las cuentas del título para el Barça. Empiecen. Para el Madrid sólo quedaba retrasarla, llevarla con tensión hasta el clásico. Todo indica que ya no sucederá. Los azulgrana pueden, hoy, ampliar a 11 puntos su ventaja si ganan en Getafe. Es duro este anochecer de la Liga para un equipo que no se entiende sin la victoria, mientras sus jugadores miran ya al Mundial. El último, Mbappé, que se retiró por unas molestias. Ganar en La Cartuja, aunque fuera desde la portería de Lunin, ante un Betis entre la desilusión europea y la ilusión doméstica, entre la Semana Santa y la Feria, era ganar la honra, pero un empate no es honra ni victoria.
Carvajal volvió a empezar en el banco. Arbeloa dijo que no había nada personal en la decisión. No podía decir lo contrario. La realidad es que, si no hay nada personal para mantener al capitán en la suplencia, tampoco hay nada personal para devolverlo alguna vez al once. Es decir, ni pizca de cariño. Si Carvajal lo merece deben juzgarlo los socios.
Arbeloa ya sabe que no continuará, pero la impresión es que no está dispuesto a hacer concesiones. Tiene la coartada de que la Liga no está decidida matemáticamente. Veremos qué sucede cuando se produzca. Para otros jugadores la impresión es que ya hay cierta licencia. A las primeras molestias, al varadero y a pensar en el Mundial. Es lo que hizo Mbappé en la Cartuja. Si la Liga estuviera en un puño, quizás Militao y Güler tampoco habrían sido ya descartados para el resto de la temporada.
Además de Carvajal, tampoco estaba Camavinga entre los once. Ni Carreras. El francés no ha estado a su nivel y su futuro no sería de blanco si el Madrid decidiera, pero de este club no quiere irse nadie. Del Madrid ni de Madrid. Que se lo pregunten a Ceballos, fuera de la convocatoria en el día que el Madrid jugaba contra el equipo de sus orígenes. Ni un reproche por ello a Arbeloa. Todos para un jugador al que le ha faltado cuajo para responder a las expectativas que creó cuando apareció en el Villamarín y las categorías inferiores de la selección.
La ausencia de Carreras también señala la caída del rendimiento del lateral, de más a menos desde su llegada. Si Mendy no se lesionara tanto, habría sido titularísimo.
El gol de Vinicius
Con el trío de ases en el campo, Mbappé, Vinicius y Bellingham, lo fundamental del mensaje seguía en pie. El Madrid sólo respondió en el inicio, tenso y con ritmo, frente a un Betis algo deprimido, como su afición, pese a tener consolidada la quinta plaza. Lo del Braga en la Europa League fue muy duro, sobre todo en La Cartuja, y ha obligado a Pellegrini a tener que explicar cosas. El chileno ha hecho crecer a este Betis, pero hay caídas de las que cuesta levantarse. Cuando se acercaba al tesoro que el Sevilla, su gran rival, hizo suyo como un tirano, llegó la desilusión.
Con poco se adelantó el Madrid frente a un rival de mantequilla al comienzo. El disparo de Valverde no encontró unas manos como Dios manda y el rechace de Valles lo cazó Vinicius, al acecho en el área. Era la segunda aproximación de peligro tras una de Mbappé, habilitado con un envío de Trent marca de la casa. Lo repitió, aunque el francés voleó en fuera de juego. Pocos tienen en el fútbol el tiralíneas del inglés.
EFE
El regreso de Thiago Pitarch fue otra de las decisiones que sentaron bien al Madrid, junto a la alineación de Brahim, salvo por un error que pudo costarle al Madrid el empate. Lunin estuvo a nivel Courtois en la reacción. Repitió intervención poco después ante un remate de Antony. Pitarch ha sumado otros fallos, ante City o Bayern, algo que debe corregir. Tiene todo el tiempo por delante, si le dejan.
El empate de Bellerín
Pitarch y Brahim son jugadores de muy buen pie, pero, además, de un trabajo que el equipo necesita. Antony lo padeció, hasta el punto de pedirle perdón el canterano del Madrid. Valverde se benefició, al poder realizar más pases interiores de lo habitual. Cestero, Manuel Ángel, Diego Aguado y Javi Navarro ponían el color cantera al vestuario. El día después de Arbeloa, sin títulos, será una incógnita para ellos.
El Betis, que perdió a Bartra por lesión, se sacudió el tedio y acabó el primer tiempo con amenaza sobre la portería de Lunin, en su sitio. La crecida fue a más tras el descanso, con los cambios de Pellegrini, incluido Isco tras cinco meses ausente. El Madrid no era el mismo al sentirse apretado. El Cucho se sumó a las ocasiones de Antony o Fornals, pero ahí estaba el portero ucraniano hasta que Bellerín llegó para obtener el fruto que tanto había perseguido el Betis y dejar la Liga vista para sentencia.
Alejandro Blanco ha sido reelegido para afrontar su sexto mandato al frente del Comité Olímpico Español (COE), después de recibir el apoyo en forma de avales de 35 de las 36 federaciones olímpicas y 23 no olímpicas. En la votación finalmente realizada en la sede del organismo, de 165 votos a favor, ha obtenido 157, con ocho abstenciones. Es decir, ningún "no". Como en anteriores elecciones, salvo las primeras, en las que derrotó a Mercedes Coghen, en septiembre de 2005, no ha tenido opositor, al no presentarse otras candidaturas, hecho que habla de Blanco como uno de los dirigentes del deporte con mayor consenso.
A los 74 años, afronta, esta vez sí, su último mandato, que debe concluir después de los Juegos de Los Ángeles'28, aunque las elecciones en las que tomará el cargo su sucesor serán en el primer semestre de 2029.
"Gracias a todos por confiar en mí una vez más. Es un honor y una responsabilidad seguir liderando la casa del deporte y de los deportistas. Vamos a continuar trabajando con la misma ilusión, esfuerzo y dedicación para que nuestros deportistas y nuestras federaciones cuenten con todo el apoyo necesario para seguir dejando el nombre de España en lo más alto del panorama internacional", manifestó Blanco tras la votación.
Entre sus objetivos para este nuevo ciclo, al margen del desarrollo y apoyo a los deportistas españoles, está el de proponer un modelo nuevo para el deporte español, algo que deberá consensuar con el Consejo Superior de Deportes (CSD), y la puesta en marcha de la Universidad del Deporte, en Madrid, en colaboración con la UCAM, convertida desde hace años en uno de los grandes patrocinadores del deporte olímpico, de la mano del fallecido José Luis Mendoza.
Blanco anunció tras su cuarto mandato que dejaría paso a un relevo, pero reconsideró su posición por la puesta en marcha de la candidatura Barcelona-Pirineos a los Juegos de invierno. Malograda en los caladeros políticos, la puesta en marcha de otros intentos, entre los que se encuentra el viejo anhelo de Madrid, deberá esperar a tiempos nuevos, ya sin el dirigente gallego al frente del COE. El objetivo de superar las 22 medallas de Barcelona'92, que Blanco creía posible en París, deberá esperar a Los Ángeles'28, pero puede formar parte de su legado final.
Los pasillos han dejado de ser lo que eran en un fútbol que ha perdido la cortesía. Como la política. Hace falta tener una condición inmaculada para convocarlos. Toni Kroos la posee, y es la razón por la que no le hicieron el pasillo únicamente sus compañeros. También sus rivales. Los jugadores del Betis se unieron a los del Madrid, como si lo hiciera todo el fútbol español. Ese pasillo conduce a la gloria, a la eternidad, con parada en el templo de Wembley. Las lágrimas de sus hijos son lágrimas del orgullo. Dios te salve, Kroos. [Narración y estadísticas, 0-0]
El respetable acudió en masa a despedir a una leyenda, como podía leerse en el tifo desplegado en la grada. Muchas son las que lo han hecho en este mismo estadio entre reproches, porque el fútbol español, tan cainita como el país, suele perder las formas cuando dice adiós. Le pasó a Di Stéfano, nada menos. Este adiós es distinto, porque lo ha dicho Kroos. El alemán se ha anticipado a nuestras miserias para dejar un Bernabéu convertido en un te quiero.
Le queda un acto de blanco, un acto supremo. La conquista de la Champions, ante el Borussia Dortmund dentro de una semana, igualaría a Kroos con Gento. También a Modric, aunque en el caso del alemán uno de los trofeos lo levantó como jugador del Bayern. Sería su título número 23 en 10 años pletóricos en el Madrid.
Kroos partió en el once ante el Betis no sólo por la despedida, sino porque Ancelotti decidió alinear al equipo que debería partir en Wembley. Con Courtois, con Nacho junto a Rüdiger y con Camavinga en el lugar del lesionado Tchouaméni. Era la hoja de ruta del italiano y la cumplió.
Nada se jugaba el Madrid, campeón hace semanas, y nada se jugaba el Betis, en el que Pellegrini optó por dar oportunidades a jugadores menos habituales. Johnny es uno de los que está llamado a tener un papel en el futuro de los verdiblancos. Su primer gol lo pudo marcar en el Bernabéu, pero el VAR lo invalidó porque Marc Roca partió en fuera de juego al intentar rematar en primera instancia. Courtois despejó por ello forzado y mal, y Johnny ganó la segunda jugada. En caso de subir al marcador, habría quedado esa pequeña manchita del belga, una vez decidido que sea el portero en la finalísima, en lugar de Lunin. Se resarció con dos paradas soberbias a tiros de Ayoze y Miranda. Ello no le librará de estar bajo la lupa en Wembley. Lo mismo le pasaría a Lunin y a quien ha de tomar la decisión, dadas las circunstancias.
El Madrid se ha tomado con mucha profesionalidad los partidos que siguieron a proclamarse campeón, especialmente por tratarse de una oportunidad para futbolistas que quieren competir internamente, como Brahim, Joselu o Güler. La cercanía de Wembley, sin embargo, ha atemperado el ímpetu, dado el temor a las lesiones, hecho que se acentúa si quienes juegan son los elegidos para el gran día. Era de esperar, pues, un partido abierto y algo hipotenso. Únicamente a Nacho se le fue demasiado un pie en una disputa, lo que le costó una inesperada amarilla. No es la primera vez que le ocurre. El Madrid lo necesita en su mejor versión, dado que Militao está muy lejos de la suya, como quedó de manifiesto frente al Villarreal.
La voluntad bética
El Betis lo quiso aprovechar en el inicio con un Bellerín profundo en el espacio del interior y un Ayoze siempre activado, pero a los verdiblancos les faltó la precisión en el remate. El Madrid lo tiene aunque vaya en tercera, con un Vinicius preciso, Rodrygo y hasta Bellingham, aunque haya llegado al tramo final del curso en reserva. Ante todos respondió Vietes, portero de mano dura, y se fajó Sokratis, un viejo rockero de las defensas.
El Madrid pasó de la búsqueda del gol a la búsqueda de la liturgia, con cambios medidos de Ancelotti en busca de los homenajes. Kepa tuvo sus minutos para despedirse y quién sabe si Nacho, al que el técnico también retiró del campo antes del final. Todos esperaban que el siguiente fuera Kroos, pero Ancelotti esperó. Quiso el técnico que compartiera los últimos minutos con Modric, eje clave de una era en el Madrid. Esa hoja de ruta también fue perfecta, un final medido por todos, el primero por Kroos, derrotado al final por las emociones, por las lágrimas de sus hijos, por este te quiero que se lleva a la eternidad.