Una absoluta obra maestra de Modric en el primer gol salvó al Madrid de ser devorado por el cansancio. El Girona tuvo varias oportunidades de empatar y meter a los blancos en una crisis en Liga.
Ancelotti ha quemado a varias jugadores por su irresponsabilidad de no hacer cambios nunca durante durante el partido. Los abrasa. Rota muy pocos jugadores, pero poco. Es su irresponsable visión del fútbol actual. Y quizá con los años olvida de que se puede hacer hasta cinco cambios.
Aunque gane el Madrid, Ancelotti es una absoluta y grotesca rémora en el equipo. Cuando el Girona, con piernas frescas, apretaba para empatar, se descompuso con los cambios. Todos defensivos. Salió hasta Rudiger, que se supone que descansaba.
Y se salvó de sacar incluso a Valverde, sin salir de la hoguera de Ancelotti. Le salvó cuando Mbappé, que no estuvo fino en el gol, le dio un caramelo al nefasto Vinicius, que tiene la cabeza en el desierto.
Ambos brasileños, incluido Rodrygo, hicieron un partido espantoso. A Rodrygo lo ha carbonizado con tanto correr. Se carga a los jugadores . Y no hace nada con una operación táctil porque siempre son los jugadores siempre los que le salvan el cuello. Y si no corren, la culpa es de ellos.
Muchos en el lado izquierdo
Entre Vini, Mbappé y Rodrygo se estorbaban por la zurda del ataque. Tuvo que rectificar en la segunda parte y hacer jugar a Rodrygo por el lado derecho, pero ya estaba roto, como un juguete ofensivo al que se le habían acabado las pilas.
Yo nunca he visto lo que se dice del ‘genio’ técnico Michel. No sé si el Girona lleva seis jornadas sin ganar, pero es que carece absolutamente de un goleador.
Es triste comprobar que Ancelotti no le da a Endrick ni dos minutos y que castiga a Arda Güler a la prisión del banquillo. Es injusto y pésimo para el cansancio del equipo. ¿Ha cometido un crimen el turco? Es absolutamente ridículo lo que hacen padre y el hijo, Davide.
Ahora llegan todas las borrascas junta. La Real, el Atlético de Madrid y veo a un equipo sometido a latigazos del cansancio atacar a un monte pelado. Le conviene ser optimista al madridista porque el Madrid de Ancelotti e hijo tienen al equipo al borde de la extenuación .
Bravo por Modric, que con casi 40 años, fue el mejor del partido. Quizá porque juega menos. Todo es cuanto menos sorprendente.
Tiene un rasguño en la nariz, seguramente producto de algún forcejeo, pero al capitán de la selección española, Álvaro Morata (Madrid, 31 años), lo que le molestan son otros rasguños, los del alma, pues lleva muchos en su carrera. Está en este torneo con la sensación de que va a ser la última vez con esta camiseta. No lo dice, pero casi. Como tampoco dice, pero se le intuye, que quizá no juegue en el Atlético, que quizá no juegue en España. Porqu
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El PSG y Luis Enrique serán la próxima piedra en el camino de la construcción del nuevo Madrid de Xabi Alonso. Un camino que ha empezado con cambios dentro y fuera del campo, con nuevo cuerpo técnico, analistas, herramientas tecnológicas y lo que es más importante: nuevas ideas y nueva jerarquía dentro de la plantilla en el Mundial de clubes. Ahí están los galones de Dean Huijsen y Arda Güler, capitanes generales del equipo en el césped, y la explosión de Gonzalo García, máximo goleador del torneo. Todo a partir de un concepto tan cacareado como manido: «El fútbol moderno».
Xabi Alonso realizó su primer entrenamiento como técnico del conjunto blanco el pasado 9 de junio en Valdebebas. La ausencia de los internacionales dejó el campo algo vacío durante los días iniciales, pero esa semana el vasco y su staff pasaron más de 10 horas diarias en la ciudad deportiva sentando las bases de la forma de trabajar, los puntos fuertes y débiles del equipo y las claves para que el viaje a Estados Unidos sirviera de punto de inflexión en esta nueva etapa. Los detalles los tenían muy claros: intensidad en los entrenamientos, con Alonso muy encima de cada ejercicio; trabajo táctico en el césped y con vídeo; y el último, recuperar la ilusión del grupo tras una temporada irregular.
Cuatro semanas después de llegar a Valdebebas y tres desde el aterrizaje en Palm Beach, el Madrid es otro en cuerpo y alma. «Más moderno», admitía el sábado Courtois en los pasillos del MetLife Stadium de Nueva Jersey. «Xabi es más moderno, busca más que cada uno esté en su posición, que busquemos más el equipo y menos el individualismo. La presión, jugar... Cuando el equipo está bien cada individuo va a jugar bien», comentó ante los medios.
El belga tiene, según su técnico, «cabeza de entrenador», de ahí que sea casi siempre el más crítico con el resto de sus compañeros, pero también el más sincero en el elogio y en la reflexión sobre la situación del Madrid. «Carlo nos dio mucho, pero son estilos diferentes, era un fútbol diferente», reconoció. «Xabi es un míster con ganas, joven, atento a todo y con mucha intensidad, nos agarra a todos para eso. Porque el fútbol de hoy en día es presionar arriba, atacar los once, defender los once y que todo el mundo cuente en el sistema».
Los goles de Gonzalo o Fede Valverde y las asistencias de Arda Güler han dejado en un pequeño segundo plano a Vinicius, gran estrella del equipo en la época de Ancelotti. El brasileño apareció contra el Salzburgo en su mejor partido en el torneo, pero de momento el Madrid no ha necesitado de una actuación suya imperial para salvar los muebles. «Si queremos que Vini o Kylian se regateen a cuatro no vamos a ganar, necesitamos que todos estén en la posición correcta y luego ellos se van a salir porque tienen esa calidad», insistió Courtois, certero.
Ese «defender los once» se ha repetido mucho en la concentración del Madrid en Florida después de ser uno de los focos de atención durante el curso. «A Mbappé no le pido presionar, le pido goles», llegó a decir Ancelotti. El francés ha estado enfermo y no ha sido titular, pero en su lugar, Gonzalo sí ha ofrecido un trabajo constante en la presión que ha acompañado el resto. «Necesitamos esa energía, ese ritmo, esa intensidad. Tenemos que sentir esa adrenalina en el juego», explicó Alonso.
El nuevo centro del campo
Una de las claves tácticas de estas primeras semanas de Xabi en el Madrid ha estado en el centro del campo y en tres nombres: Tchouaméni, Valverde y Arda Güler. El francés se ha convertido en eje del equipo, capaz de jugar de central en una jugada y de situarse en el centro del campo en la siguiente y siendo la ampliación del técnico en el césped. A su lado, Güler, mediocentro y no extremo. El turco ha sentado a Rodrygo, suplente desde la segunda jornada, y se ha hecho con el timón del Madrid por orden de Alonso, que el sábado abandonaba el MetLife teniendo una conversación con Arda camino del autobús. «Es un momento de invertir en su desarrollo. Que madure y que pueda cometer errores, que los acepte y que haya un progreso. Tendrá que mejorar, pero jugando se mejora», declaró el técnico.
Una frase que también dista de otra de las famosas de Ancelotti en sus últimos meses, justo cuando más debate había sobre la presencia de los jóvenes en el equipo: «Para ser titular en el Madrid hay que chupar banquillo antes». Güler suma ya dos asistencias y su presencia ha liberado a Valverde del peso de la creación permitiéndole sumarse al ataque, donde ya lleva dos tantos. Con el turco, Huijsen y Trent (dos asistencias), indiscutibles, el Madrid de Alonso ha cambiado por completo.
El Mundial de clubes puso el domingo punto y final a su primera gran edición, tan revolucionaria como criticada. El Supermundial, nunca más Mundialito, terminó algo lejos de los datos del último Mundial de Qatar o de la Eurocopa, confirmando que el fútbol de selecciones sigue generando una pasión global imposible de igualar por los clubes, pero sentó las bases, eso sí, de un torneo que parece haber llegado para quedarse.
«Hemos generado ingresos de más de 2.000 millones. 31 millones por partido. No hay otra competición de clubes que se acerque a eso», clamaba Gianni Infantino en un desayuno con la prensa en la Torre Trump antes de la final, elogiando su idea y situándose de nuevo en la trinchera contra la UEFA, la verdadera y constante guerra del fútbol mundial. «La gente tiene que aceptar que el fútbol es nacional, continental e internacional y cada uno tiene su lugar en el calendario», insistió. Mensaje claro, sencillo y directo. Este Mundial es la 'Superliga' de la FIFA.
En lo deportivo, el torneo ha celebrado más de tres goles por partido y ha tenido decepciones (Atlético o Manchester City) y sorpresas (Fluminense o Al Hilal). Lo normal. Y en la grada ha sido un Mundial de contrastes. La media de espectadores rozará los 45.000 y de ocupación el 60%, viviendo alguna situación incómoda en la fase de grupos, como los 3.412 aficionados que acudieron al Mamelodi-Ulsan en Orlando, otras de éxtasis futbolístico con los fans sudamericanos, grandes agitadores, y con el Madrid, equipo con mayor seguimiento; y creciendo en la fase final con los encuentros celebrados en los estadios colosos de Philadelphia, Atlanta y especialmente el MetLife de Nueva Jersey.
"Gratis para todo el mundo"
Desde cuartos de final, y quitando el Fluminense-Al Hilal (43.000), la media de espectadores en los estadios ha sido de 70.800 aficionados, con 77.452 en el PSG-Madrid y 81.000 en la final, rozando el lleno, casi imposible, pero eso a la FIFA le da igual, aunque se hayan visto huecos en la grada durante el torneo. «Prefiero 40.000 personas en un estadio de 80.000 que 30.000 en uno de 30.000», explicó Infantino, sacando pecho de los 80.000 del PSG-Atlético del Rose Bowl: «Ninguna liga de clubes reúne a más de 40.000 en todos los partidos, sólo la Premier».
En la Eurocopa de Alemania, por ejemplo, la media del torneo fue de 51.939, pero los estadios también eran más pequeños. La final de Berlín entre España e Inglaterra congregó a 65.600 en un estadio con capacidad para 74.000 y el encuentro con más aficionados fue el Países Bajos - Turquía de cuartos (70.091). En Qatar, la asistencia media fue de 53.191 con los 89.000 de Lusail como hervidero en los últimos partidos.
Es decir, el Mundial de clubes ha estado por debajo en el promedio general de asistencia, pero ha peleado en su fase final. Otra cosa son las televisiones. «Decían que no tendríamos acuerdo de televisión y finalmente conseguimos uno revolucionario con DAZN, ofreciendo el fútbol gratis para todo el mundo», declaró Infantino. En España, además de DAZN, Telecinco ha dado el partido más importante de cada día y las cifras, dominadoras de su franja, han quedado lejos de los torneos de selecciones o de los clásicos entre Madrid y Barça.
Cole Palmer, con el trofeo del Mundial en el MetLife Stadium.AFP
Los partidos del Madrid han tenido una audiencia media de 3,4 millones y un 31% de share, mientras que los de la selección en Alemania se fueron hasta los 8,9 y 63,3%, la final de última Copa a 8,7 y 59% y la final de la Supercopa a 6,5 y 49,8%. Todo en abierto. Los blancos venden, pero no tanto como cuando se enfrentan a su eterno rival ni como la selección en un torneo grande. Suena lógico. El Mundial de clubes, eso sí, mejora en audiencia a la Intercontinental (1,9 y 22% ante Pachuca en abierto) y supera por poco al último 'Mundialito' madridista, ganado ante el Al Hilal a principios de 2023 (3,3 millones y 25%). También supera a la final de la Champions: 2.957.000 espectadores con un 28,3% de share para el Chelsea - PSG frente al 2.641.000 y el 26,3% del PSG - Inter.
En el césped, mucho debate con el calor y las tormentas, «pero en el 94 también jugábamos así y no pasada nada», clamaban este fin de semana Hristo Stoichkov y Roberto Baggio. «En los Juegos de París también se jugaba durante el día», se defendía Infantino, que recordó que en 2026 cinco de los 16 estadios tendrán techo.
De los 1.000 millones de premio, el PSG y el Chelsea se llevan más de 100 cada uno y el Madrid 74 por sus semifinales, un bote más grande que el que reparte la Champions por más partidos. «Dicen que perdíamos dinero o que nos quedábamos con algo. No. Todo se ha distribuido. Ya es la competición de clubes más valiosa del mundo», insiste Infantino en otro mensaje hacia la UEFA de Ceferin. «La era dorada del fútbol de clubes ha comenzado», finalizó.