El golf español se queda sin Grand Slam: Rahm testigo de la exhibición de Aaron Rai

El golf español se queda sin Grand Slam: Rahm testigo de la exhibición de Aaron Rai

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El golf español se quedó sin Grand Slam y Rahm sin tercer major. El PGA Championship pasó de 54 hoyos del grande más apretado de la era moderna, a 10 hoyos de una superioridad aplastante con un culpable de arruinar el espectáculo que la PGA de America llevaba cultivando desde el principio de semana. Un nuevo ganador de major, el inglés Aaron Rai. El número 44 del mundo jugó los últimos diez hoyos con un parcial de -6, para poner un -9 inalcanzable para ninguno de los mejores jugadores del mundo. Rahm, al que, por poner un pero, le faltó una puntito más de brillantez, tuvo que conformarse con la segunda plaza compartida con un -6 final cimentado en una ronda de 68 golpes. Su mejor final en majors desde que está en el LIV Golf, el noveno top-5 que logra en su carrera en torneos del Grand Slam.

De nada sirvió el comienzo furioso del León de Barrika, birdie desde dos metros y medio en el hoyo 1, y desde casi cuatro metros en el hoyo 2, quizás espoleado por las mejores rondas de la mañana, donde Kurt Kitayama igualó con 63 golpes el número más bajo jamás firmado en un major, o Justin Thomas y sus 65 impactos que dejaron un -5 que le daba la condición de líder en casa-club.

El líder Alex Smalley se tambaleaba, pero resistió gracias a un gigantesco putt de par desde nueve metros en el tercer hoyo del día. Rahm perdió el coliderato con el primer tropiezo también en el hoyo 3, un bogey tras enviar su segundo golpe al búnker.

A Smalley le tocó sufrir con el doble bogey en el hoyo 6, momento que aprovechó su compañero Matt Smith para hacer el birdie y deshacer la igualdad de cinco jugadores en -5, y alcanzar el liderato en solitario. La igualdad seguía marcando el domingo. Rahm acumuló su segundo error, con un bogey en el hoyo 7, tras una mala salida por la derecha. Por detrás, ni Scottie Scheffler ni Rory McIlroy lograron recortar diferencias; ambos terminaron el día con 69 golpes, lejos de la cabeza.

El birdie en el par cinco, hoyo 9, devolvió a Rahm a una múltiple segunda posición en -5 junto a Justin Thomas, Cam Smith, Aaron Rai y Nick Taylor.

Al paso de Rai por el hoyo 9 comenzó la exhibición, un eagle desde 13 metros en el par cinco, casi seguido de un birdie en el hoyo 11 para el jugador inglés, que terminó relevando a Jim Barnes como último compatriota en imponerse en el PGA Championship allá por 1919. En el 13 consiguió uno de los birdies clave, con una delicada salida de búnker. En ese mismo par cuatro corto, Rahm dejó escapar el birdie, con lo que el inglés tomó una ventaja de dos golpes y, por primera vez, puso a este PGA Championship en -7.

Tampoco aprovechó el de Barrika una buena opción en el 15. El torneo se decantaba con un enorme hierro del líder en el par cinco del hoyo 16, dejándose una clarísima opción de eagle. No embocaba, pero el birdie le aupaba hasta -8. Pero lo mejor estaría por llegar: Rai apenas pudo reaccionar cuando vio desaparecer su bola en el hoyo del 17, embocando un putt de 21 metros. Ponía el marcador en el -9 definitivo. Por primera vez, Aronimink se rindió a la evidencia de su nuevo ganador y rugió con fuerza enviando una señal inequívoca a Rahm y al resto: el PGA ya había terminado.

Rai, de padres y mujer indios, rozó el birdie en el 18 para para una celebración muy contenida del triunfo más determinante de su carrera. En la historia moderna de los majors, nunca dos europeos habían copado los dos primeros grandes del año. Una victoria diferente para un jugador peculiar, conocido por jugar con dos guantes, por usar tees de plástico de colores y llevar fundas para cada uno de sus hierros.

"Mi familia era muy modesta y mi padre hizo muchos esfuerzos para darme todo lo mejor, también el mejor material de golf, por eso siempre he sentido que tengo que cuidarlo", dijo en una entrevista hace algunos años el nuevo ganador de major, que suma ocho victorias profesionales tanto en Europa, (en todas las divisiones), como en Estados Unidos.

Manuela García, una española en la elite mundial del Hyrox: "Es una bestialidad, pero es adictivo"

Manuela García, una española en la elite mundial del Hyrox: “Es una bestialidad, pero es adictivo”

Este mismo fin de semana, en la Fira de Barcelona, más de 15.000 atletas, motivados, musculosos y sin camiseta, se dedicaron a explorar sus límites físicos corriendo ocho kilómetros en total, parando de estación en estación, a cada cual más dura e impronunciable. Primero SkiErg, después Sled Push, Sled Pull, Burpee Broad Jumps, Rowing, Farmers Carry, Sanbag Lunges y, para acabar, Wall Balls... Todo junto, completado en algo más de una hora por los mortales, se llama Hyrox y es el deporte de moda. Y en España, la reina se llama Manuela García: «Sí, es esto es una bestialidad».

En el VAM Box de Móstoles, Manuela recibe a EL MUNDO entre ruedas de tractor, cuerdas agarradas al techo, pesas que se llaman Kettlebell y música atronadora. En unas semanas (a partir del 7 de junio) afrontará la final del Mundial en Estocolmo y apura sus jornadas de entrenamiento, siempre dobles. «Me levanto antes de las ocho, desayuno lo típico: claras de huevo, arroz... Depende de lo que toque, de 11 a una hacemos la primera sesión, más de gimnasio. Descanso a mediodía y a la tarde salgo a correr, no más de una hora. La carrera en Hyrox sí que es súper importante. En total, unas 10 horas semanales», explica la almeriense de 28 años.

Como para la mayoría de practicantes, puro boom, el Hyrox para ella no deja de ser una novedad. Básicamente, supone adentrar en la competición a los adictos al gimnasio. Un exitoso invento que surgió en 2017 en Alemania, de la mano del campeón olímpico de hockey hierba Moritz Fürste y dos ex directivos, de Audi (Michael Trautmann) y de Ironman (Christian Toetzke). Crearon un entrenamiento híbrido, entre el crossfit y el running. «Hay muchos triatletas que están viniendo y gente desde el maratón, que pensarías que quizá no se le da tan bien por el componente de fuerza que tiene», aclara Manuela, que también dirige su propio grupo de entrenamiento -es licenciada en Ciencias del Deporte por la Universidad Europea, donde también completó un Máster en entrenamiento y nutrición-, la base económica para poder ser profesional.

Manuela García.

Manuela García.MUNDO

Lo suyo con el Hyrox fue un flechazo. «Me quedé prendada», recuerda con una sonrisa. De niña, en Vera, practico cada deporte que se le ponía por delante, alentada por sus padres. «Siempre tuve facilidad y cierta habilidad, incluso para destacar entre niños», recuerda de su paso por atletismo, natación, equitación y hasta baloncesto. Y después llegó la halterofilia (ganó algún campeonato madrileño) y, más intenso, el CrossFit. «Lo intenté con todas mis ganas, pero realmente yo no tenía las capacidades como para la élite. Fue un proceso psicológico también, de aceptar que nunca alcanzaría el nivel que me gustaría sin dejar de tener una relación sana con el deporte. Y apareció el Hyrox, me abrazó», relata con entusiasmo quien no tardaría en convertirse en referencia mundial.

Este mismo viernes rebajó en Barcelona su marca, que es récord de España (1:01:02). Llegó a estar entre las 15 mejores del mundo, el Elite 15, adonde trata de volver (no está lejos) para poder disputar la gran final del Mundial de Estocolmo. Sí lo consiguió en la modalidad por parejas, junto a la alemana Seka Arning.

García presume de poder vivir del Hyrox, gracias también al apoyo de patrocinadores como Weider o Nike. E imagina con ser algún día olímpica: «Me encantaría. Menudo sueño». No parece algo inalcanzable, pues hay indicios que apuntan al progresivo acercamiento de la disciplina a los Juegos. Hace unos meses, fue incluida en la Federación Española de Triatlón una modalidad llamada Hyatlón. Además, la propia competición ha cambiado sus reglas: para el 2027 Manuela no podrá correr con su pareja alemana pues se competirá por nacionalidades. «Por suerte, la chica que es la segunda mejor marca de España, que es Mónica Ferrer, tiene una hora y tres minutos. Hemos hablado de entrenar juntas, me motiva».

Más allá de la elite, el atractivo del Hyrox reside en la respuesta social que ha tenido. Las inscripciones a los grupos de edad, a 125 euros las individuales, vuelan. Y se multiplican las pruebas (Lisboa y Tenerife han sido de las últimas en sumarse al calendario): se calcula que, en el conjunto de la temporada, de julio a julio, el número de inscritos en España se acercará a los 100.000 participantes. En países con todavía más arraigo, como Gran Bretaña, Londres congregó en diciembre 40.000 atletas compitiendo. «Principalmente es que te hace sentir capaz», explica Manuela sobre una «combinación de ejercicios que resulta adictiva». «La complejidad técnica no es alta. Sí tiene un componente de resistencia, de mantener un ritmo sostenible durante un periodo largo. Puedes entrenarlo casi en cualquier sitio y tienes un montón de opciones a la hora de competir. Y luego está la parte de los viajes, el atractivo de las sedes. Las localizaciones son chulísimas, te hacen sentir una atleta», relata.

Manuela García posa para EL MUNDo en el VAMBox de Móstoles.

Manuela García posa para EL MUNDo en el VAMBox de Móstoles.MUNDO

Manuela no reniega de la dureza de su disciplina, de cómo las piernas arden tras los burpees o en la transición del trineo a la carrera y de cómo la fatiga hace mella en esos ocho kilómetros, troceados de uno en uno, que ella es capaz de correr a ritmos de 3:50. Y de la exigencia mental que ella compara con el tenis por la «capacidad de recomponerse cuando las cosas se ponen difíciles».

Como todo buen deporte, el Hyrox -que reparte suculentos premios económicos de hasta 15.000 dólares entre los ganadores en su circuito de Majors- empieza a tener sus propias polémicas, en torno a las penalizaciones de los jueces. Por ejemplo, a la hora de tener los pies paralelos en el salto del burpee: tras el aviso pueden llegar los 15 segundos de sanción.

El Barça regala una victoria ante el Betis a Lewandowski en su despedida del Camp Nou

El Barça regala una victoria ante el Betis a Lewandowski en su despedida del Camp Nou

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Raphael Dias 'Raphinha', con un doblete, y Joao Cancelo, con otro gol, redondearon este domingo la fiesta de despedida de Robert Lewandowski en el Spotify Camp Nou, una victoria sobre el Betis (3-1) que selló el pleno de triunfos del Barça como local en la presente temporada de LaLiga EA Sports.

De este modo, el conjunto entrenado por Hansi Flick se convirtió en el primero que alcanza este logro desde que la competición cuenta con veinte equipos, pues el último en lograrlo fue el Real Madrid de la 'Quinta del Buitre' en el curso 195-86, cuando aún la disputaban 18 equipos.

Asimismo, el momento más emotivo de la noche se vivió en el minuto 83, cuando Lewandowski fue sustituido por Casadó y, con dificultades para contener las lágrimas, se retiró ovacionado, con el Spotify Camp Nou puesto en pie.

El polaco, que en agosto cumplirá 38 años y termina contrato este verano, se marchará tras cuatro temporadas en las que ha marcado 119 goles en 192 partidos -a falta de una jornada-, y ha contribuido a ganar tres Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopas de España.

Con Lewandowski en el eje del ataque y ejerciendo de capitán, como no podía ser de otro modo en su gran día, Flick alineó un once muy titular y plagado de centrocampistas porlas bajas de Lamine Yamal, De Jong y Ferran. Más limitado estaba Pellegrini, sin seis futbolistas, y el chileno sorprendió al situar a Lo Celso punta ante la ausencia del colombiano 'Cucho' Hernández por sanción.

Aunque ambos equipos llegaban con los deberes hechos, campeón el Barça y clasificado para la 'Champions' el Betis, los azulgranas se hicieron con el control del balón desde el pitido inicial y pronto probaron a Álvaro Valles.

Raphinha, muy participativo en la banda derecha, lo intentó con un tiro centrado y Cancelo, que podría haber vivido su último partido en el Spotify Camp Nou como local porque termina su cesión en junio, se topó con los reflejos del arquero tras un eslalon en el lado opuesto.

El Betis sufría para cruzar la medular, aunque en una de sus pocas internadas Ez Abde marcó un gol que fue invalidado por fuera de juego en el inicio de la acción. Y el Barça, agresivo en la presión, ponía la directa a la mínima ocasión. Raphinha, tras una veloz combinación con Kounde, se plantó ante Álvaro Valles, que salvó el mano a mano.

Raphinha, tras anotar el primer tanto del partido.

Raphinha, tras anotar el primer tanto del partido.Joan Mateu ParraAP Photo/Joan Mateu Parra

Sin embargo, la insistencia del brasileño encontró premio en una falta directa ajustada al palo del portero y que sorprendió a Valles. El guardameta dio un paso en falso hacia el lado contrario y ya no pudo reaccionar para evitar el 1-0 (min.28).

El Betis se estiró tras el gol, espoleado por el descaro de Abde, que testó a Joan Garcia con un remate blando. Con todo, la ocasión más clara antes del intermedio fue azulgrana, una combinación de Raphinha, Lewandowski y Fermín que repelió Álvaro Valles.

Tras el receso, Pellegrini refrescó el ataque con Bakambu e Isco en el lugar de Lo Celso y Fidalgo, y Flick introdujo a Balde por Fermín. Justamente fue Isco quien, con un pase medido, encontró a Bellerín a la espalda de Balde. Evitó el empate Joan Garcia, rápido en la salida.

Mandaba tímidamente el Betis cuando Raphinha adivinó un mal pase de Bellerín en terreno verdiblanco y marcó el 2-0 con un chut pegado a la cepa del poste (min.62), pero los de Pellegrini replicaron de inmediato en un penalti por falta de Gavi sobre Isco, revisado por el VAR, que transformó el andaluz (2-1, min.69).

Aunque pudo empatar Antony en un disparo lejano que rozó el palo, Joao Cancelo firmó el 3-1 a renglón seguido con un chut desde fuera del área (min.75).

El polaco, sin premio

El último aliciente quedaba al partido era la posibilidad de que Lewandowski se despidiera con un gol, y a punto lo logró con un tiro desviado. Acto seguido, Flick le sustituyó por Casadó. Emocionado, el polaco recibió un abrazo colectivo de todos sus compañeros sobre el campo y se retiró ovacionado, con el estadio puesto en pie coreando su nombre.

Fue el último servicio de un delantero que siempre será recordado en el Spotify Camp Nou por haber contribuido con sus goles a devolver al Barcelona a la élite en uno de sus peores momentos.

La resurrección del Levante hunde al Mallorca, Girona y Elche se jugarán la permanencia en una ‘final’ y Osasuna se complica

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La Liga llega viva a la última jornada, con el descenso incandescente y la pelea abierta por la Europa League y la Conference. Hasta diez equipos han dejado los deberes de la temporada pendientes para la última jornada.

La batalla más agónica se librará por el descenso. El Oviedo es el único que ya tiene un pie un Segunda porque la resurrección del Levante ha apretado al zona baja. El conjunto granota venció en el Ciutat de València al Mallorca con goles de Espí y Arriaga (y un penalti lanzado al palo) y condena al Mallorca, que ya no depende de sí mismo para salvarse. Con 39 puntos, tiene que ganar al Oviedo en Son Moix y esperar una carambola de resultados. El Levante, con 42 y empatado con Elche y Osasuna, visitará al Betis, cómodamente instalado en su plaza Champions. Un punto permitiría a Luis Castro obrar el milagro de mantener a los levantinistas en Primera.

Con 42 puntos también está el Elche, que venció al Getafe con un gol de Víctor Chust. Se jugará la permanencia con el Girona en Montilivi, una auténtica final que puede mandar a Segunda al perdedor. Los hombres de Míchel perdieron en el Metropolitano ante el Atlético, con gol de Lookman, y con 40 puntos, están en puestos de descenso.

Empatado a puntos con Levante y Elche está Osasuna, que se ha complicado la vida. Haber sumado un punto ante el Espanyol en El Sadar les habría salvado, pero ahora se ve con la necesidad de estar pendiente de sus rivales cuando visite al Getafe en el Coliseum.

Quienes ya han podido respirar aliviados son el Sevilla y el Alavés, que con 43 puntos están salvados, aunque ambos serán jueces de la pelea europea. Por la Europa League pelearán el Celta, con 51 puntos, y el Getafe, que tiene 48 pero pasaría a los gallegos en caso de empate. A Balaídos viajará el Sevilla y al Coliseum, Osasuna, con el agua al cuello.

La plaza de Conference se la disputarán al Getafe, que es quien ahora la tiene, el Rayo Vallecano, que venció al Villarreal con goles de Camello y Alemao y está a un punto, y el Valencia, que disputó un partido loco en Anoeta donde Javi Guerra remontó el gol inicial de Aihen Muñoz, amplió la diferencia Hugo Duro que igualó tras el descanso Tàrrega con un gol en propia puerta y amplió Oskarsson antes de que aparecieran en el 89 y en el 90+3 Guido y, de nuevo, Javi Guerra para que los valencianistas se jueguen su última bala europea con el Barça en Mestalla. El Rayo, con la mente en la final del Conference, lo hará ante el Alavés.

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

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El Real Madrid, con Carvajal como titular, venció al Sevilla FC (0-1) con un gol de Vinicius precedido de un codazo no pitado de Mbappé a Carmona. El francés, que volvió a salir de inicio, tuvo el 0-2 en la segunda parte, pero se durmió ante Vlachodimos cuando encaraba solo la portería.

Sevilla FC y Real Madrid se enfrentaban tras una semana agitada de puertas hacia dentro. Cada uno con su cruz. Sergio Ramos encabezando una oferta para comprar el club donde debutó y Florentino Pérez desencadenado convocando elecciones y protagonizando una rueda de prensa noventera. Álvaro Arbeloa y Luis García Plaza apuran su estancia en los banquillos en estas dos jornadas que serán como las últimas horas en el after. Tras la puerta, la luz del día y el bajón de regreso a casa.

En el minuto 4, Courtois voló para desviar a saque de esquina un disparo de Oso. El Sevilla, mecido por un Ramón Sánchez-Pizjuán rojo e infatigable, marcaba el ritmo del partido. Presionaba, finalizaba jugada e incomodaba a un Madrid que buscaba a Vinicius como un niño a su juguete. Con esa puerilidad. Con esa fuerza minúscula. A falta de fútbol, un codazo de Mbappé a su marcador abrió el camino del gol para los visitantes.

Recibió el francés en el área y, al dormirla con el pecho, extendió los brazos, impactado con Carmona, que cayó al suelo desplomado. Sin defensa, fue más sencillo ceder el esférico a Vini Jr. que, con suavidad y mirando de reojo al árbitro, la acomodó al palo izquierdo de un vencido Vlachodimos. Sánchez Martínez lo dio por válido y el VAR hizo su ponciopilatada de la jornada.

El tanto disciplinó a los nervionenses. Una mano en su área pudo ser definitiva, pero el colegiado no vio penalti. El encuentro se enmarañaba. Muchas interrupciones y dos bloques con más entusiasmo que armonía. Akor Adams, el héroe inesperado del tramo final de la temporada, no estaba fino. Ni entendía los centros de sus compañeros, ni incomodaba a la pareja de centrales que vestían de azul. Maupay, su compañero de baile, también fue cuestionado por la grada. Era exasperante su incapacidad para levantar la mirada, buscar a los de blanco, y esa estéril urgencia por disparar aun rodeado de rivales. Demasiada hambre por el gol. Párpados cerrados y dentelladas al aire.

Un disparo de Mbappé en el 38 se fue por poco. Tampoco se vio mucho más peligro. El centro del campo era una entelequia. El Sevilla lo intentaba por los costados, con Vargas algo trotón y Oso de más a menos. Y el Madrid simplemente dejaba pasar el tiempo entre protestas al árbitro y quejas por la intensidad defensiva local. Como ese chiste que ya te han contado mil veces, pero siempre te arranca una sonrisilla.

Tras el descanso, Luis García agitó al Sevilla y abrió el tapón con Ejuke, Agoume y Alexis Sánchez. Le funcionó unos minutos. El equipo jugó con más desparpajo y seguridad en las zonas calientes del campo. Suazo centró en el 55 y a Alexis remató mal en el área pequeña. El estadio casi gritó gol. En el 58, en un contraataque, Mbappé recorrió medio campo con el balón pegado al pie y cuando iba a fusilar al portero, Kike Salas, tras una persecución como la del T100 a Sarah Connor en Terminator 2, le rebañó el cuero con la puntera. Recibió una ovación y el Sánchez-Pizjuán volvió a apretar a los suyos. Huijsen, en la otra área, también hacía su trabajo con brillantez. El partido era ajetreado y ruidoso.

Arbeloa sacó a Mastantuono y Camavinga para darle algo de alegría a los suyos. El argentino, desde el gajo del área, probó suerte. Y su disparo fue repelido por el palo derecho de Vlachodimos. Vinicius tuvo que ser sustituido y salió del rectángulo cojeando. El Sevilla ponía corazón no fútbol. Era un juego caótico, a empujones, atascado en el área, sin luz. Y el Madrid empezó a sentirse cómodo. Apenas se jugó en los últimos minutos. Tras la derrota del Girona, el Sevilla huye de la quema. Más emoción que fútbol. Y una temporada que pide The End para dos equipos sin juego, sin rumbo y sin alma.

El debate que sigue al grave accidente de Álex Márquez: "Es muy feo que hayamos vuelto a la pista"

El debate que sigue al grave accidente de Álex Márquez: “Es muy feo que hayamos vuelto a la pista”

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Con la velocidad que son capaces de alcanzar las motos que compiten en MotoGP, cualquier toque, por leve que sea, puede desencadenar todo un desastre. Álex Márquez, tras alcanzar la moto de un Pedro Acosta que se quedó clavada por un fallo electrónico, sufrió un aparatoso accidente en Montmeló, en un Gran Premio marcado por hasta dos banderas rojas. Hasta que la dirección de carrera no confirmó que el de Cervera estaba consciente, muchos llegaron a temerse lo peor, viendo cómo salió al final despedida su moto. Con un mal cuerpo imposible de ocultar, los pilotos que aún podían se dispusieron a reniciar la prueba tras la consiguiente bandera roja, a la que no tardó mucho en seguirle la segunda del día. En este caso, tras una caída de Johann Zarco cuya pierna izquierda, atrapada en la rueda trasera de la Ducati de Pecco Bagnaia, quedó terriblemente maltrecha.

Álex Márquez, tras pasar por el centro médico del circuito, tuvo que ser trasladado al Hospital General de Cataluña, al igual que Johann Zarco. Allí, el correspondiente TAC, según anunciaría Gresini, desveló que padece una fractura marginal de la séptima vertebra, cuya evaluación será completada a lo largo de esta semana, así como una fractura de la clavícula derecha que le obligó a pasar por el quirófano ayer mismo en este centro hospitalario para estabilizarla por medio de una placa.

"Somos humanos"

«La alegría más grande es que todos estamos más o menos bien. Ha sido duro. Tenemos un gran espectáculo, pero al final somos humanos, así que cuando pasan estas cosas lo más importante es que todos estén bien» reflexionó Fabio Di Giannantonio, finalmente vencedor de la prueba.

«Cuando pasa algo así, siempre sale el tema de qué hay que hacer: seguir o parar... Es difícil. Al final, necesitamos seguir, pero también somos humanos. Creo que seguimos porque todos estábamos más o menos bien», abundó el italiano. «Mi historia es completamente secundaria, lo importante es que tanto Álex como Johann están vivos. Es duro decirlo, pero ha sido difícil vivirlo desde dentro y volver a concentrarnos tras lo que ha pasado. Saber que están a salvo, la verdad, me tranquiliza», explicó también en DAZN un Jorge Martín que podría haberse colocado líder de la tabla si no hubiera tenido un incidente con Raúl Fernández y que, al final, vio cómo Bezzecchi le saca algo más de ventaja en la clasificación.

«No sé hasta qué punto era necesario seguir buscando ese riego. Dicen que el espectáculo debe continuar, pero hay que pensar también en la parte humana y, después de lo que hemos vivido, de ver una moto partida por la mitad pasando por encima de otro piloto, lo de Zarco... Soy un mandado, pero pienso que hay que recapacitar también un pelín sobre hasta qué punto el riesgo o jugarnos la vida así merecen la pena», insistió el de San Sebastián de los Reyes.

«Se ha vivido un domingo que podría haber acabado muy feo, pero por suerte parece que estamos todos más o menos bien, toda la fuerza del mundo para Álex y para Zarco, que me parece que son los que más daño se han hecho. Lo demás da un poco igual hoy», aseveró por su parte un Pedro Acosta que se quedó sin puntuar después de irse al suelo por un toque con Ogura en el último suspiro. «Parece que ha sido un fallo electrónico, ha sido como si cortara la corriente de golpe la moto, y entonces todo deja de funcionar. El gas deja de acelerar, me ha pillado en el punto de irme dentro del carenado, el propio gas me ha hecho irme para adelante y entre que he sacado la mano y tal, yendo tan cerca, ha pasado lo peor que podía pasar», explicó el de Mazarrón sobre el choque.

"la gente está por delante del show"

«Cuando ocurre algo así, es muy feo que hagamos como si no hubiera pasado nada y volvamos a la pista, incluso para pilotos del campeonato que ya tenemos algo de experiencia con estas cosas. Entiendo que haya que salir tras una bandera roja, pero no estoy muy de acuerdo con que haya que hacerlo tras dos banderas rojas. Si ya han pasado dos cosas feas en la misma carrera, no creo que haga mucha falta volver a salir. La gente va por delante del show», sentenció el murciano.

«Ha sido complicado hacer las salidas cuando sabes que tienes dos compañeros en el hospital, pero la realidad es que tenemos que ser un poco egoístas en estas situaciones y pensar que tenemos una carrera por delante», explicó por su parte un Joan Mir, que acabó segundo, si bien se vio desplazado al decimotercer puesto por una sanción a causa de la presión de sus neumáticos. Fermín Aldeguer, tercero en carrera, avanzó un puesto y Pecco Bagnaia fue al final el tercer clasificado.

El Metropolitano llora a Griezmann en su despedida: "Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda"

El Metropolitano llora a Griezmann en su despedida: “Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda”

Cayeron unas gotas del cielo de Madrid poco antes de las seis de la tarde, como lágrimas para despedir a un Príncipe. Las que le caerían también a él al bajarse del autobús antes de cambiarse por última vez en 'su casa'. Pero, en el momento de la verdad, ni siquiera las nubes osaron ensombrecer el adiós de una leyenda y se abrieron para iluminar la última vez que saldría Antoine Griezmann al césped del Metropolitano enfundado con el siete rojiblanco. Su pequeña manía, de evitar el aro del patrocinador en esa salida, ya no se vería más por Las Rosas. El Girona sería su invitado esta tarde 500 duelos después.

Al término del encuentro, volvía el francés con más lágrimas aún en el pasillo que le brindaron sus compañeros. Saludos cariñosos a todos y dos abrazos eternos con su amigo y su maestro. Koke y Simeone no querían soltar al galo que, poco después veía un resumen de sus goles como rojiblanco. Muchos y muy importantes. Goleador de leyenda. Con un siete eterno, sus capitanes: el madrileño, Oblak y Giménez le hacían entrega de una camiseta conmemorativa a ritmo de Sweet Child of Mine.

"Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda", recitaba el francés con la voz tomada. Eran muchas emociones y aún el remordimiento de su salida al FC Barcelona. "Pido perdón otra vez. No me di cuenta del cariño que tenía aquí, era muy joven. Cometí un error, recapacité e hice todo por volver y disfrutar de nuevo", apuntaba poco después. Las palabras más cariñosas de su mensaje fueron para Koke, su amigo, al que le llamó "puta leyenda" y para el Cholo, claro, "el entrenador que le hizo campéon del mundo y le hizo creer que era el mejor del mundo".

Su capitán le devolvió los halagos entre sollozos. No le salían las palabras ya no a un amigo sino a "un hermano". "Has dejado un legado enorme", concedía el madrileño mientras que el argentino le alabó, sobre todo, la gran personalidad que tiene. "Es difícil que te quieran todos y a ti te quieren todos", le lanzaba el técnico. En el homenaje al francés, de algo más de una hora, estuvieron otros capitanes como Torres o Godín, también grandes amigos del galo. "Esto es una despedida, un ciclo que se termina, el más bonito, pero ahora empieza una leyenda", apuntaba el uruguayo.

Poco después de las 22.00 horas, Griezmann dejaba el césped del Metropolitano por última vez con su familia de las manos. Erika, inseparable, y gran apoyo de su marido, y sus cuatro pequeños. Quedaba una bandera gigante con la leyenda: "Gracias Antoine" y dos banderas en el césped con su nombre.

Antes, un último calentamiento, con peto blanco, diferente del amarillo del resto de sus compañeros. Sólo Koke, su gran amigo y confidente, iba a juego. Antes, el madrileño había llegado al Metropolitano con una camiseta que ponía: "Griezmann, leyenda rojiblanca". Además, le había decido el brazalete de capitán en un último gesto que medía la grandeza de ambos en el Atlético y en el fútbol.

Jueguecitos con el balón pisaditas, croquetas y decenas de aficionados en el túnel de acceso al terreno de juego con su camiseta. Esperando un gesto, una mano, una caricia, lo que sea de su ídolo. La última. La de la despedida. Llorente, fuera de la convocatoria, en la banda con una camiseta con el siete y Grizzie en la espalda. Nadie quería perderse el evento. Tampoco sus hijos, Shai en sus brazos, le acompañaron en ese paseíllo antes del inicio del encuentro.

Fue pitar Muñiz Ruiz y Griezmann regaló un pase maravilloso a Lookman, pero el nigeriano no controló bien. Pese a que la pancarta con la que recibieron al francés fue: "Goleador de la historia rojiblanca", 212 tantos lo atestiguan, y casi bate a Gazzaniga en el 20 de partido, su desempeño como asistente también es más que destacado con 99 pases de gol. Sería muy redondo cerrar su etapa como colchonero con 100 asistencias. Aún queda el partido ante el Villarreal.

Pero, para qué esperar si puedes hacerlo ya ante los catalanes. La voracidad del galo no entiende de favores. Y así, repitiendo protagonistas, fue el 22 rojiblanco el que quiso conceder ese favor a su compañero. Nadie puede negar nada al Príncipe en el día de su despedida.

Completada la asistencia, sus compañeros buscaron constantemente que se fuera el galo engrosando su ventaja como máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid. Tuvo tres disparos a puerta en la primera mitad, todos blocados por Gazzaniga. En la segunda, su gran ocasión llegaría en un pase atrás de Almada, pero el galo no encontró portería. No todo puede ser perfecto.

El público se caía cada vez que el francés iba a sacar un córner. "Se le echará mucho de menos", decían a este periódico desde el club, más lo hará el Metropolitano. Ni rastro del resquemor de sus dos años de huída al FC Barcelona, periodo en el que el equipo, su equipo, aprovechó para ganar la segunda liga con Diego Simeone.

Y el Cholo quiso dejar a su pupilo los 90 minutos. Con el partido ganado y ante un Girona con 10 tras agotar sus ventanas, el francés se despedía de su público con victoria. No merece menos el galo, pese a que los aficionados catalanes suspiraran por un favor rojiblanco. Era día de homenajes no de favores. Las lágrimas son de despedida no de pena.

Vingegaard vence en Corno alle Scalle y ya oposita a la 'maglia rosa'

Vingegaard vence en Corno alle Scalle y ya oposita a la ‘maglia rosa’

Todavía sin el rosa, Jonas Vingegaard, de azul, domina a su antojo y sin prisas el Giro. Segunda llegada en las alturas de un puerto de primera y segunda victoria de etapa para el pequeño gran danés. Las dos jornadas hasta ahora más exigentes y elocuentes de la carrera han conocido el mismo vencedor. Todo un resultado. Todo un pronóstico. Casi, sólo casi, toda una certeza.

Etapa entre Cervia y Corno alle Scale. Bastante larga (184 kms.) y teóricamente de un monopuerto. Una llanura un poco falsa porque no paraba de subir casi insensiblemente, como quien no quiere la cosa. Pero a la velocidad a la que se viajaba (49,6 por hora en esa primera hora y 46 sostenido más adelante) iba haciendo mella.

La carretera se iba engallando, los corredores superaron una cuesta breve pero picuda, no puntuable. Y, mirando hacia el frente, que ya era como mirar hacia arriba, se enfrentaron a los últimos 50 kms. Por entonces pedaleaban por delante 11 hombres, resultado del reagrupamiento de un par de escapadas: Milesi, Rubio, Bais, Ballerini, Loland, Geens, Marcellusi, Naberman, Ciccone, Aerts y Ulissi. En las sucesivas "fugas de las fugas" acabarían sucumbiendo todos tras superar el puerto de Querciola, de 3ª con ínfulas. Con 11 kms. al 4,3% de pendiente media y con un pico del 16%, podía ser perfectamente de 2ª. Ya sólo coronaron cinco: Rubio, Ulissi, Aerts, Milesi y Ciccone.

Un breve descenso de dos kilómetros y la carretera se encabritó en el Corno alle Scale, 108 kms. al 6,1% de pendiente media y un pico del 15%. El Decathlon, tirando y tirando, había hecho desde el principio su valiente apuesta por Felix Gall. Le dio resultado. Bueno, hasta cierto punto. Con la carretera ya poniéndose de manos todo el tiempo, cayeron uno a uno, como fruta madura, los escapados. Los últimos, Rubio y Ciccone cuando Gall atacó y sólo le siguió Vingegaard, que no atendía a los requerimientos de relevar.

El danés tenía el absoluto control del espacio y el tiempo. Bajo el triángulo del último kilómetro, demarró para ganar sin dar la impresión de exprimirse. Gall sí iba exprimido, pero ahora mismo parece el máximo aspirante a ser segundo, pese a que Eulálio saltó como un cohete desde la parte trasera del grupo para hacer quinto y conservar el rosa. Pellizzari dio el petardazo. Enric Mas quizás no acabe este Giro.

Vingegaard ofrece al final de la primera semana el aspecto de un ganador aplazado por la obligatoriedad de cumplir el programa de 21 escalas. Incluso así, la historia del ciclismo, los gajes del oficio y las voces de los rivales, roncos pero no mudos, obligan a mostrar prudencia a la hora de anunciar con tanta antelación un ganador seguro. "Omnes viae Romam ducunt". Todos los caminos conducen a Roma para Vingegaard. Pero todavía hay que recorrerlos. Y él lo sabe mejor que nadie.

El Giro descansa el lunes a la espera de la contrarreloj del martes Viareggio-Massa, de 42 kms., una distancia inusualmente larga en estos tiempos. Marcará diferencias.

Valencia Basket da al Roig Arena su primer título conquistando la cuarta Liga Femenina

Actualizado

A Valencia Basket se le puede quedar corta la vitrina de trofeos en el Roig Arena. El primer título que llega en el pabellón es la cuarta Liga Femenina que conquistó este domingo el equipo de Rubén Burgos ante el Casademont Zaragoza en un duelo emocionante, que marcó un récord de público con 7.647 espectadores, y que se resolvió en el último suspiro, sobre la bocina, con una canasta de Yvonne Anderson que permitió resolver al final en dos partidos.

Las 'taronja' se proclamaron campeonas de Liga por cuarta temporada consecutiva, confirmando que son el equipo dominador de la competición y ante la mirada orgullosa de sus mecenas, Juan Roig y Hortensia Herrero.

No fue un partido fácil, porque lo dominaron las aragonesas de la mano de Mariona Ortiz. Querían forzar que la eliminatoria fuera a un tercer partido en Zaragoza, pero apareció la vieja guardia de Valencia Basket, encabezada por Leticia Romero y Queralt Casas, para rescatarle y forzar un final apretado en el que se sumaron Yvonne Anderson y Elena Buenavida. Se escapó Casademont hasta una diferencia de siete puntos en los dos primeros cuartos, aunque al descanso se apretó el marcador. Pero el regreso no fue bueno y las aragonesas volvieron a abrir hueco.

El Valencia pagó el esfuerzo por reengancharse y el Zaragoza aguantó como pudo por delante en el marcador para entrar por delante a un final a cara o cruz. Se sucedieron un intercambio de triples que puso al Valencia en ventaja en el último minuto. Reaccionaron de nuevo las visitantes, pero perdieron una bola que Yvonne Anderson aprovechó para que el título se quedara en Valencia.

Juan Roig y Hortensia Herrero, con el trofeo.

Juan Roig y Hortensia Herrero, con el trofeo.EFE

Despedida de Awa Fam

Fue un partido de emociones, por volver a ser campeonas, por la emocionante forma en que lo lograron y por era la despedida de la pívot Awa Fam, que se marcha a la WNBA con los Seattle Storm y la liga privada Project B.

"Estoy supercontenta, sigo sin creérmelo. "Tenía claro que no quería irme de aquí sin la liga", aseguró a EFE la jugadora alicantina de 19 años, que llegó al Valencia Basket hace siete desde Santa Pola. "Muchas gracias al club, me ha dado todo desde que tengo 12 años. Espero volver, ojalá hacerlo, Tengo claro que no es un adiós, es un hasta luego. Gracias de corazón, amo Valencia, es mi ciudad y volveremos", auguró.

Despierta el atletismo

Despierta el atletismo

El atletismo al aire libre se despereza y despierta de su hibernación. Sin Juegos Olímpicos ni Campeonato del Mundo. Con el Campeonato de Europa en el horizonte de agosto, la Diamond League se instala sin competencia en la altura máxima del atletismo 2026. Aplazado a causa de la guerra en Oriente Medio el mitin de Doha del 8 de mayo y trasladado al 19 de junio, alzó Shanghái el telón.

Y lo hizo con Armand Duplantis poniendo el listón en 6,32 en busca de batir su actual récord del mundo de salto con pértiga (6,31). Shanghái le trae buenos recuerdos. Allí batió, con 6,24, su octava plusmarca. No lo logró en esta ocasión la decimosexta porque, incluso para él, no todos los días son fiesta.

Por añadidura y por lógica, cada vez le resultará más difícil. Cuanto más alto sube, se va aproximando más a sus límites, sean los que sean. En los 5,80 se quedó sin compañía (no tenía rivales desde antes de empezar la prueba). Sobrepasó a la primera los 5,60; los 5,80; los 6,00 y los 6,12. Sólo cinco saltos para superar, como quien no quiere la cosa, una altura que sólo han alcanzado históricamente Emmanouil Karalis, Renaud Lavillenie y Sergei Bubka.

El momento cumbre de la reunión lo protagonizó la neerlandesa Jessica Schilder en el lanzamiento de peso. Sus 21,09 suponen el mejor registro de los últimos 14 años. Las imponentes e inaccesibles marcas de más de 22 metros siguen ancladas, estancadas, fosilizadas en los remotos y oscuros años 70 y 80. La esfera terrestre continúa girando. La del peso femenino permanece inmóvil.

El majestuoso estadio de Shanghái, con una gran asistencia, contempló otras marcas magníficas, como, en los 3.000 obstáculos, los 8:51.47 de la ugandesa Peruth Chemutai y los 8,43 del italiano Mattia Furlani en el salto de longitud. Y 11 mujeres bajaron de los cuatro minutos en unos 1.500 ganados por la etíope Birke Haylom en 3:55.56.

Quique Llopis (110 vallas) y Adrian Ben (800) formaron la representación española. Llopis salió lento (algo frecuente en él) y cometió algunos errores en el paso de los obstáculos (algo bastante raro). Terminó en séptima posición con 13.43, lejos del ganador, el estadounidense Jamal Britt (13.07). La temporada no ha hecho más que empezar y el propósito del valenciano de bajar de los 13 segundos no se resiente en absoluto.

Adrián Ben, también séptimo, causó muy buena impresión. Aunque se ha desplazado hasta los 1.500, ha comenzado 2026 por su antigua distancia. Fiel a su estilo, como Mohamed Attaoui, de salir en cola e ir remontando, concluyó en 1:44.45, no tan lejos del vencedor, el irlandés Mark English (1:43.85).

La Diamond League, la Liga de(l) Diamante reemprende la marcha, todavía en China, el día 23 en Xiamen. Más tarde, aún en mayo, Rabat (31). En junio, Roma (4), Estocolmo (7), Oslo (10), Doha (19) y París (26). En julio, Eugene (4), Mónaco (10) y Londres (18). En agosto, después del Campeonato de Europa (del 10 al 16), Lausana (21), Silesia (23) y Zúrich (27). Las finales tendrán lugar el 4 y el 5 de septiembre en Bruselas.