El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

Y después de 38 jornadas...

Pese a que no fue jornada unificada y todo se resolvió en dos días (ni siquiera los horarios coincidieron, ni uno...), la Euroliga puso el broche a su larguísima temporada regular y lo hizo con casi todo en el aire. Los últimos resultados, sin sorpresas, ordenaron los cuartos de final, el camino previo a la Final Four de Atenas (del 22 al 24 de mayo).

Para saber más

Allí quieren regresar los equipos españoles, ausentes todos de la última en Dubai. Y, menos el Baskonia (sin opciones desde hace semanas), los tres restantes cumplieron en la última fecha. El Real Madrid lo hizo el jueves, asegurando el factor cancha. Y este viernes el Barça salvó su match-ball y se metió en el play-in tras ganar de forma contundente al Bayern (95-89; nada se jugaban los alemanes, en el último partido de la carrera del legendario Svetislav Pesic). Y el Valencia Basket confirmó su histórica trayectoria: en su retorno a la máxima competición continental, sólo el Olympiacos fue mejor que ellos.

Los taronjas vencieron en Sarajevo al Dubai Basketball (85-95; aunque el Barça cumplió, le hizo un buen favor) y acabaron segundos. Han ganado 25 de los 30 partidos cuando casi nadie apostaba por ellos. Con ventaja de campo, aguardan rival del play-in: se enfrentarán al que venza del ganador del Panathinaikos-Monaco, que se disputa en el OAKA el martes. Si son los de Ergin Ataman, favoritos, los que se imponen, no será un rival nada apetecible.

Con su victoria, el Madrid acabó tercero y se las verá con el Hapoel de Tel Aviv, sexto. A los hebreos les ha derrotado en las dos ocasiones del curso, la última hace apenas unos días en el Palacio (92-83). Cuentan, eso sí, con una lujosa plantilla que encabezan Vasilje Micic y Elijah Bryant. Pero, sobre todo, tienen un hándicap. En esa ocasión, por medidas de seguridad a causa de la guerra en Oriente Próximo, no hubo espectadores en las tribunas. Así ha ocurrido con muchas de las visitas de los equipos de Tel Aviv, no todas. Falta por saber si en esta ocasión se repetirá, si el Madrid, después de los sudores para lograr el factor cancha, no podrá tener el aliento de su público en la eliminatoria clave. También si los de Itoudis seguirán jugando en su exilio de Sofia.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.EFE

El Barça, por su parte, deberá resolver un complicado play-in. Al acabar noveno, primero deberá vencer al Estrella Roja el martes en el Palau Blaugrana para no quedar eliminado. Y, después, siempre a domicilio, derrotar al perdedor del duelo entre Panathinaikos y Monaco. Si sobrevive a ambas citas, se las verá, nada menos, que con el mejor equipo de la temporada regular en cuartos: el Olympiacos.

La otra eliminatoria asegurada es que la enfrentará al Fenerbahçe, actual campeón y cuarto finalmente, contra el Zalgiris (quinto).

Campazzo enseña el camino hacia la Final Four

Campazzo enseña el camino hacia la Final Four

Campazzo tiene una cuenta pendiente con la Final Four. Ganó dos veces la Euroliga con el Real Madrid, pero en 2015 apenas contaba, recién llegado, y en 2018 una lesión le impidió ser protagonista en Belgrado. Para más inri, en 2023, la última del Madrid, todavía no había regresado de su aventura fallida en la NBA. Así que sabe el camino, tiene ganas y se siente líder. Llegada esta hora de la verdad, ahí su paso adelante. Sus últimos partidos en la competición son una gran prueba de ello. [101-82: Narracion y estadísticas]

Ante el Estrella Roja, paso previo a los cuartos de la verdad, había que cerrar el círculo. No fallar en un día no decisivo, pero sí importante. Y el argentino se echó el equipo a la espalda, otra vez. A un Madrid competitivo, contundente y, sobre todo, contagiado por su guía (16 puntos, ocho asistencias...). Un triunfo para asegurar el factor cancha en la eliminatoria, a la espera de saber rival este viernes.

Porque todo el enredo de la última jornada de esta agotadora Euroliga pasaba para el Madrid por seguir su demoledor ritmo en el Palacio, donde viene toda la temporada enjugando sus penas a domicilio. Más importante por ello asegurar la ventaja de cancha en cuartos, acabar segundo o tercero (a la espera del resultado del Valencia en Sarajevo ante el Dubai). Sin ser garantía de nada (hasta el Panathinaikos podría ser el cruce), la estadística asegura que en 81% de las ocasiones pasa a la Final Four quien lo consigue.

Djokovic y Doncic, en el Palacio, durante el Madrid - Estrella Roja.

Djokovic y Doncic, en el Palacio, durante el Madrid - Estrella Roja.EFE

También se la jugaba el Estrella Roja, aunque su batalla era un escalón más abajo y con una victoria evitaba el play-in. Pero era día grande en el Palacio, partido con aroma a antesala de la hora de la verdad, con Doncic y Djokovic en primera fila, flipando con las mandarinas de Llull (la hubo, cómo no: para cerrar el tercer acto, a tabla, una más en esa cuenta inigualable). El Madrid se lo iba a llevar por pura ambición, en uno de sus ejercicios más serios del curso, a unir al protagonizado la semana pasada en Estambul ante el Fenerbahçe.

El tiroteo con el que se abrió el telón no era precisamente lo más indicado, pero no es sencillo contener el talento. Y Sasha Obradovic, al que Scariolo nunca había vencido en Euroliga, posee un buen puñado de jugadorazos, tantos con lustroso pasado NBA. Amaneció el Estrella Roja con seis triples, con Nwora imparable. Aunque el primer revés, la lesión de tobillo de Bolomboy (no volvió), iba a resultar un lastre.

El primer arreón local llegó con la entrada en pista de Maledon, tan gris últimamente. Sus penetraciones descolocaron a los de Belgrado, que encajaron un parcial de 13-1. Garuba era una fiera, enchufadísimo esta vez, robando, reboteando, taponando, acabando en la otra canasta: en esta versión, resulta decisivo. Y Campazzo bailaba ante el que un día fue su ex equipo para irse al descanso con la máxima (56-44).

A pesar de algún acercamiento de los serbios, el Madrid no estaba por la labor de complicarse. Y su ventaja creció y creció con un buen puñado de sus protagonistas (Feliz, Maledon, Garuba...) afilando el cuchillo. Bien los necesita Scariolo.

Todas las cuentas para la última jornada de la Euroliga: ¿pueden enfrentarse Madrid y Barça en cuartos?

Todas las cuentas para la última jornada de la Euroliga: ¿pueden enfrentarse Madrid y Barça en cuartos?

Nunca la Euroliga tuvo tantos partidos, nunca exprimió de tal manera a sus protagonistas, aunque, al fin, llega a su primer desenlace, el de su temporada regular. 38 jornadas después (las mismas, también en formato todos contra todos, que tendrá el curso que viene), casi todo está por decidir. De los cuatro equipos españoles en liza, dos estarán seguro en cuartos de final, otro lo tiene que sellar el viernes y el Kosner Baskonia está eliminado hace tiempo.

El primer turno será este jueves para el Real Madrid, que recibe en el Palacio al Estrella Roja (20.45 h.) con el alivio de su triunfo el pasado jueves en Estambul ante el Fenerbahçe y la garantía de su buen paso en casa: ha ganado 17 de sus 18 partidos. Un triunfo le asegura el factor cancha en la eliminatoria: será segundo o tercero dependiendo del resultado del Valencia Basket, que el viernes (20.00 h.) visita al Dubai en su exilio de Sarajevo.

"Somos conscientes de la importancia del partido. Clasificarnos directamente para el playoff ya ha sido un buen resultado, un punto de mejora claro, y ahora queremos dar un paso más y ganar el último encuentro. Nos hemos ganado, después de una temporada regular excelente, el derecho de depender de nosotros mismos para estar en una de las primeras tres posiciones", valoró Sergio Scariolo en la previa.

Las cosas se enredan para los del italiano en caso de derrota, aunque en ningún caso caerían hasta el play-in que se disputa la semana que viene. Si pierden contra el Estrella Roja, serán cuartos si de Zalgiris, Hapoel o Fenerbahçe sólo gana uno de ellos. Quinto si lo hacen dos de los tres y sexto si ganan los tres.

Por su parte, la extraordinaria temporada de los de Pedro Martínez les asegura el factor cancha en cuartos, pase lo que pase el viernes. Pueden incluso acabar como primeros si vencen y Olympiacos cae contra el Milán. Una derrota y un triunfo blanco le haría descender al tercer puesto.

Con todas estas combinaciones, no resulta sencillo adivinar su rival en la serie de cuartos. Hapoel, Fenerbahçe y Panathinaikos podrían evitar el play-in. Algo por lo que luchará el Barça.

Clyburn, contra el Mónaco.

Clyburn, contra el Mónaco.EFE

Los de Xavi Pascual reciben a un Bayern que nada se juega, aunque una derrota en el Palau unida a un triunfo del Dubai contra el Valencia les dejaría directamente eliminados. En cambio, si ganan, serán octavos si vence Mónaco y pierden Estrella Roja y Panathinaikos; noveno si Mónaco y Panathinaikos ganan y Estrella Roja pierde e incluso alguna combinación le dejaría 10º.

Después de todo esto, no parece sencillo, pero incluso hay alguna opción de que en cuartos de final Madrid y Barça se vean las caras. Si los blancos acaban segundos y el Barça, desde el play-in, logra billete de octavo ganando al séptimo... habrá clásico por un lugar en la Final Four de Atenas.

Tres españolas hacen historia en el draft de la WNBA, con Awa Fam igualando el nº3 de Pau Gasol

Tres españolas hacen historia en el draft de la WNBA, con Awa Fam igualando el nº3 de Pau Gasol

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La presencia de tres jugadoras españolas en la primera ronda del draft de la WNBA refleja el excelente estado de salud del baloncesto femenino nacional. Nunca antes España había tenido una representación tan destacada en un mismo sorteo, consolidando su peso en el panorama internacional.

Con Awa Fam liderando esta nueva generación, el futuro de España en la liga profesional de EEUU apunta a una etapa de mayor protagonismo y visibilidad.

Awa Fam, un salto histórico

La gran protagonista fue Awa Fam, elegida en el número 3 del draft por Seattle Storm. La pívot alicantina, de solo 19 años, firmó la mejor posición de una española en la historia del draft, superando el anterior récord.

Formada en el Valencia Basket, Fam llega a la liga estadounidense como una de las grandes promesas del baloncesto europeo, destacando por su físico, versatilidad y capacidad anotadora.

Iyana Martín confirma su proyección

También en el top-10 fue seleccionada por Portland Fire Iyana Martín, elegida en la séptima posición. La base asturiana, habitual en las categorías inferiores de la selección española, da así el salto definitivo tras consolidarse como uno de los talentos jóvenes más prometedores.

Su elección refuerza la idea de que España no sólo produce talento interior, sino también jugadoras exteriores con capacidad para competir al máximo nivel.

Marta Suárez completa el trío español

La tercera española en el draft fue Marta Suárez, seleccionada en el puesto 16. La alero, con experiencia en el baloncesto universitario estadounidense, fue posteriormente traspasada a Golden State Valkyries tras su elección inicial.

Su perfil completo -anotación, rebote y experiencia NCAA- la convierte en una jugadora preparada para aportar desde el primer momento.

Golpe de carácter del Real Madrid en Estambul: rompe su maldición y derrota al campeón Fenerbahçe en un duelo decisivo

Golpe de carácter del Real Madrid en Estambul: rompe su maldición y derrota al campeón Fenerbahçe en un duelo decisivo

13 noches para olvidar, 13 dagas en el orgullo del Real Madrid, 13 viajes de vuelta con caras largas en el avión. 13 derrotas a domicilio (de 18) que quizá ya nadie recuerde, sofocadas en el abismo de Estambul, un triunfo en la pista del campeón que fue un puñetazo de personalidad. Como el triple de Hezonja que sentenció al Fenerbahçe, tras siete fallos. Una liberación. [69-74: Narración y estadísticas]

Abrió los brazos Mario, suspiró. Su propia liberación, a falta de un minuto, la de un tipo único. Sabía que era un triunfo de los que marcan el porvenir y no sólo por su importancia clasificatoria, por lo que le supone al Madrid si confirma la semana que viene en el Palacio contra el Estrella Roja. A falta de las matemáticas, ser cabeza de serie en cuartos. Habían escapado de la frustración de últimamente y lo habían hecho con un estupendo ejercicio de amor propio. Un duelo fiero en el que tuvo que sobrevivir varias veces. Y en el que no tembló en la recta de meta, donde se le fueron tantas victorias este curso.

Si Hezonja, tan errático como genial, fue el ejecutor, hubo tres nombres propios muy por encima del croata. El de dos clásicos, dos apuestas seguras, Campazzo-Tavares, esa pareja de época. Y el de Trey Lyles, hielo en el infierno, recursos y clase para desentrañar la noche en Estambul.

Brandon Boston

Porque la cosa en el Ulker Arena eran palabras mayores, uno de esos partidos que ya parecen eliminatorias. Después de un trayecto más largo que nunca, la hora de la verdad se acerca y las cuentas alarman. Los dos equipos acudían con más dudas que certezas y el que perdiera casi no iba a tener margen para arreglarlo en la última jornada. Y el Fenerbahçe, en plena crisis (seis derrotas en las últimas siete jornadas, arruinando lo que parecía un liderato asegurado), lo resolvió elevando la temperatura.

Jasikevicius planteó una batalla: nadie se sentiría cómodo. Cada balón que recibía Tavares, un mar de manotazos le agobiaba. Para igualar ese juego físico, esa incomodidad permanente, hacen falta mentes duras también y mal síntoma fue la marcha de Campazzo, desesperado, directamente al túnel de vestuarios cuando cometió su segunda falta en tres minutos.

El rebote era la falla. Lo dominaba Fenerbahçe, hambriento en el ofensivo. Y en cuanto el Madrid bajó un ápice su concentración, los turcos, con un eléctrico Brandon Boston -una pesadilla toda la noche-, abrieron una grieta (29-21). Y, sin embargo, en ese primer abismo fue cuando emergió el mejor Madrid. La reacción fue de carácter, de defensa y de acierto. Volvió a sus básicos, al dominio de Tavares, al acierto de Campazzo... Y a la no obsesión de Hezonja, quien se mostró solidario pese a su mal día en tiro y en defensa.

Fue un parcial de 2-14 a pesar del susto en el hombro de Deck, quien pudo regresar a pista. Los blancos habían dado con la tecla, pero había que mantener esa pujanza. Los triples de Campazzo compensaban los errores de Hezonja, cada vez más desesperado. Pero el Madrid necesitaba algo más. Y en vez de eso, la segunda unidad supuso un bajón.

Maledon, de capa caída últimamente, no parecía a la altura, y el Fenerbahçe se vino arriba con un peligroso parcial de 12-0. El último acto fue de los que llaman a los "grandes jugadores", los que pedía Scariolo al comienzo de la semana. Los que no aparecieron en Atenas y sí en Estambul. Lyles anotó 10 puntos en el acto final y tomó todas las decisiones correctas en ataque. Y luego, el triple, la liberación, de Hezonja.

Muere Dusko Vujosevic, mítico entrenador montenegrino del Partizan, a los 67 años

Muere Dusko Vujosevic, mítico entrenador montenegrino del Partizan, a los 67 años

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Dusko Vujosevic, histórico entrenador montenegrino del Partizan de Belgrado, falleció este miércoles a los 67 años, después de 33 temporadas de carrera en los banquillos.

Tras hacer carrera en equipos de Serbia, Italia, España, Rusia, Francia o Rumanía, el culmen de su trayectoria llegó en el año 2010 con el Partizan, uno de los clubes de su vida, con el que llegó a la 'Final Four' de la Euroliga en 2010, en un equipo que contó con jugadores como Lester 'Bo' McCalebb, Vladimir Lucic, Jan Vesely o Aleks Maric.

Su fallecimiento fue confirmado este miércoles por su familia y por el propio Partizan, que expresó sus condolencias tras el empeoramiento de la salud del "inimitable general blanquinegro" hace unas semanas, cuando ingresó en un hospital por problemas cardíacos y pulmonares.

"Dusko Vujosevic nació en 1959 en Podgorica (Montenegro) y jugó al baloncesto prácticamente toda su vida. Este inigualable entrenador y maestro, que ante todo hizo de sus jugadores mejores personas y luego mejores jugadores de baloncesto, falleció el 8 de abril de 2026 en Belgrado", destacó el club serbio.

Con el Partizan se inició como entrenador de las categorías inferiores y con el primer equipo, en varias etapas, ganó 12 títulos de la liga nacional, cinco de la liga regional ABA, cinco copas nacionales, la Copa Korac y alcanzó en dos ocasiones la 'Final Four' de la Euroliga.

En su dilatada trayectoria, también estuvo al frente de las selecciones nacionales de Yugoslavia, Serbia y Montenegro, Montenegro y Bosnia Herzegovina.

Asimismo, entrenó a grandes estrellas del baloncesto serbio como Nikola Pekovic o Bogdan Bogdanovic, actual jugador de Los ángeles Clippers, de la NBA.

Tyler Dorsey destruye a un flojísimo Madrid y le mete en problemas

Tyler Dorsey destruye a un flojísimo Madrid y le mete en problemas

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Llamó Sergio Scariolo en la previa al "momento de los grandes jugadores", consciente de que se acerca la hora de la verdad de la temporada y su Madrid no es todavía lo que pretende, pero lo que se encontró fue un equipo sin alma. Una paliza sin respuesta en el Pireo, torturado por Tyler Dorsey; la enésima derrota a domicilio de este Madrid de dos caras. Que se despide del liderato y se complica el factor cancha en cuartos. [102-88: Narración y estadísticas]

Nada de grandes jugadores, lejísimos de su versión de mínimos algunos como Hezonja. Apenas Trey Lyles (y Tavares, que nunca falla) se dio por aludido, firmando uno de sus mejores partidos de blanco. Que no sirvió de nada. Porque, lo demás fue un bochorno, una lluvia de triples rival, siempre la distancia del Olympiacos demasiado grande como para soñar con la remontada. El Madrid, que suma 13 tropiezos en 18 partidos en Euroliga lejos del Palacio, está obligado a reaccionar este mismo jueves en Estambul ante el Fenerbahçe, el campeón.

La peor derrota de la temporada en el peor momento. Ante un rival que bien podría encontrarse en otras cumbres, si es que el Madrid llega a ellas. Para ello, nada de lo mostrado en el Pireo debería tener continuidad. Menos un ratito en el segundo cuarto, lo demás fue un desastre.

Andrés Feliz, durante el partido en Atenas.

Andrés Feliz, durante el partido en Atenas.Realmadrid.com

Empezando por el arranque. Si lo que preocupaba era la resolución de partidos a domicilio, esos tramos finales en los que se han escapado de mala manera un buen puñado de victorias (sin ir más lejos, las últimas, en Kaunas y Vitoria), la desconexión esta vez llegó en el mismísimo amanecer. Tampoco es la primera vez. Hace dos días, el Andorra se puso 18 arriba en el Palacio en el primer acto.

Va de tramos en los que al Madrid le pasan por encima y no termina de solucionar esa falta de consistencia. Esta vez, como si no estuviera sobre aviso ante uno de los equipos más temibles de Europa, que acumulaba nueve victorias de carrerilla en Europa, los blancos salieron a verlas venir. Y lo que vieron fueron los triples de Tyler Dorsey, cuatro sin fallo en un pestañeo. Hasta 15 arriba fueron ya los de Bartzokas (27-12).

Tras estruendosa fue la caída como la (breve) resurrección. A lomos de la clase de Trey Lyles (de vuelta, todavía renqueante, de sus problemas de tobillo) y del ímpetu de Andrés Feliz, apoyado en el rebote ofensivo y en los 10 triples seguidos fallados ahora por el Olympiacos, el Madrid asestó un 0-18 a un rival que se quedó como una estatua de sal. Pero que volvió a espabilar antes del descanso, con su propio parcial, un 15-2. Entre Vezekov y Dorsey habían anotado 33 puntos.

No hubo lección aprendida. Ni capacidad de mantener la pujanza. Otra vez la debacle, el llegar tarde a casi todo, el rival que se dispara. A la vuelta de vestuarios, la pareja mortal del Pireo destrozó de nuevo al Madrid. Vezenkov y Dorsey, qué pareja, estiraron la ventaja (65-49) a base de triples. Una superioridad preocupante. Que continuó hasta el final. El Olympiacos llegó a mandar por 23 en el festival de Dorsey, que acabó con ocho triples (de 13 intentos) y 38 puntos. Y ni el maquillaje final salvó el basket-average del Madrid.

El momento de los grandes jugadores.

La revancha de Aday Mara, el unicornio que superó dos años en el olvido en UCLA para conquistar la NCAA: "Sabía que mi tiempo iba a llegar"

La revancha de Aday Mara, el unicornio que superó dos años en el olvido en UCLA para conquistar la NCAA: “Sabía que mi tiempo iba a llegar”

"Cómo puede cambiarte la vida en tan poco tiempo". En esa reflexión sobre sí mismo de Aday Mara tras su majestuoso partido de semifinales (26 puntos, nueve rebotes...), en el que llevó a Michigan a la final de la NCAA que después conquistaría ante UConn, se resume un frenético cuento de hadas. De las expectativas del unicornio del baloncesto español a la repentina y tajante frustración, y de ese abismo al reencuentro con el éxito. A lo grande.

Para saber más

Aday el pionero. Aday Historia. Campeón de la NCAA, lo que ningún español hizo jamás (sólo ellas, Helena Pueyo y Marta García, habían pisado una Final Four universitaria). En el Lucas Oil Arena de Indianápolis, un maño para siempre. El mismo chico que hace nada vio cómo su carrera se estampaba contra un muro, se comprobaba en su primera cima de tantas. Del olvido en UCLA con Mick Cronin al éxito en Michigan con Dusty May. Un trampolín hacia lo inevitable, la NBA. "Ha sido una carrera difícil, pero he tenido paciencia y sabía que mi tiempo iba a llegar. Gracias a todos los que creyeron en mí", admitía en las celebraciones.

Su despliegue en la lucha por el título conseguido brillantemente por los Wolverines, multiplicando su rendimiento y sus números quien ya fue nombrado jugador defensivo de la temporada en su conferencia, la Big Ten, le sella el pasaporte hacia la mejor liga del mundo. Será, junto a Santi Aldama y Hugo González (quizá alguno más como Baba Miller), el tercer español allí el curso que viene, pues sus credenciales en el próximo draft se sitúan ahora entre las 20 primeras elecciones. El destino de quien estaba predestinado.

No sólo por su altura (2,21 metros y casi 2,30 de envergadura). Ni siquiera por los genes heredados de su padre, Javi (2,01 de quien fue jugador profesional) y, sobre todo, de su madre, la canaria Geli Gómez (1,90), leyenda del voleibol nacional. También por una intuición precoz en las canastas, una facilidad que bien temprano le hizo saltar todos los radares. Luis Arbalejo, actual director deportivo del Valencia Basket, fue quien reclutó a Aday para la cantera del Basket Zaragoza, alertado por las palabras de Pedro Enériz, gerente del club: "Hay un niño altísimo...". "Fuimos a verle al colegio. Le sacaba una cabeza al resto (con ocho años ya medía casi 1,70). Era muy tímido, muy apegado a sus padres como hijo único. Al principio le costó", rememoraba en este periódico sobre un chaval con el que tener "paciencia": "Todos éramos conscientes de que estábamos ante un gran proyecto, pero le costaba competir, correr la pista, hasta el contacto con los rivales. No era capaz de superar a nadie en el uno contra uno. No podíamos permitir que entrara en procesos que le causaran frustración".

Pero su eclosión fue impactante. En octubre de 2022, con 17 años, Martin Schiller le hizo debutar en ACB en el Príncipe Felipe (ya había tenido algún minuto en competición europea el curso anterior, a las órdenes de Jaume Ponsarnau), contra el Baskonia: en su primera acción completó un pick and roll de manual con un mate a dos manos. En los siguientes cuatro minutos, firmó ocho puntos sin fallo. En el repertorio, un alley-oop con la izquierda y un triple llegando en carrera. Con el Casademont serían un total de 22 partidos, después con Porfi Fisac en el banquillo.

Aday Mara, en su etapa con el Casademont Zaragoza.

Aday Mara, en su etapa con el Casademont Zaragoza.ACB Photo

El verano anterior se había presentado al planeta con la plata mundial lograda con la sub 17 en Málaga, sólo eclipsado por el MVP de Izan Almansa. Allí promedió 12,6 puntos, cinco rebotes y 1,9 tapones. Jorge Sanz, director de Operaciones Baloncestísticas de la Universidad de Gonzaga, y asistente de esa España que sólo perdió contra EEUU, recuerda la final, "todo el desparpajo y la dureza que mostró contra EEUU [16 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias, 5 tapones...] y su personalidad «sin complejos»: "Los que son tan altos suelen ser un poco tímidos. Él acepta su cuerpo. Le da igual, es un jetilla, un guasón», admitía a EL MUNDO. "Me llamó mucho la atención su tolerancia a la frustración. Siempre, hasta en los momentos de adversidad competitiva, era capaz de trabajar con una sonrisa», recordaba Javi Zamora, el seleccionador.

Tras los 22 partidos con el Casademont, el destino era, otra vez, inevitable: la NCAA. Aunque no sin conflicto. Mara rompió unilateralmente su vinculación con el club maño y el asunto sigue en los tribunales. Pero lo que iba a ser la continuación de una historia de crecimiento, en UCLA devino en pesadilla. En la prestigiosa universidad para la que jugaran Kareem Abdul-Jabbar, Bill Walton o Reggie Miller, entre otros, Aday se enredó en un entrenador que no creía en él. Con los Bruins, a las órdenes de Cronin, disputó 61 partidos pero solo nueve de titular: cinco puntos, 3,1 rebotes y 1,2 tapones... Y puñados de recelo. "Tenía miedo al fallo, miraba a ver si me iban a cambiar", admitía estos días en Drafteados.

El cambio de universidad fue un cambio de vida. Y May el entrenador al que tanto le deberá su carrera. Mara ha multiplicado sus números durante la temporada en un equipo poderosísimo que sólo ha perdido tres partidos. Y ha ido a más en el March Madness y con el remate de la Final Four. "Su evolución ha sido muy buena. Este año está siendo lo importante que no había sido los dos anteriores en UCLA. Michigan ha confiado en él desde el principio. Tiene el balón, juega minutos de muchísima calidad y suma de muchas maneras: reboteando, asistiendo, anotando desde el poste bajo, incluso un poquito más alejado y taponando. Sobre todo, taponando, que es una virtud enorme y realmente a nivel defensivo es un factor diferencial", explicaba Chus Mateo, presente en Indianápolis, a EL MUNDO. Pronto, el siguiente paso. De nuevo, inevitable, su debut con la selección.

Aday Mara hace historia con Michigan y se convierte en el primer español en ganar la NCAA

Aday Mara hace historia con Michigan y se convierte en el primer español en ganar la NCAA

En esa terra ignota del baloncesto universitario norteamericano, en el desenfreno mediático de la March Madness de la NCAA, cuya Final Four apenas la Super Bowl derrota en expectación y audiencias, un gigante de Zaragoza. Como Fernando Martín en su día siendo pionero en la NBA o Pau Gasol ganando anillos años después, Aday Mara levantó el trofeo en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis ante 70.000 espectadores. Postales únicas. Lo hizo siendo protagonista absoluto de Michigan, que venció a UConn (63-69) para ser campeón 37 años después de su único título.

Aday, que hoy cumple 21 años, celebró su primer día de gloria en el baloncesto con ocho puntos y cuatro rebotes, casi 30 minutos en pista, indispensable para el campeón. El primer éxito de muchos para un tipo que, de repente, vio como su trayectoria se paraba en seco en el sitio más insospechado. Del Casademont Zaragoza, donde debutó con 17 años en la ACB, a UCLA para desarrollar el talento de sus 221 centímetros, aunque allí nadie confió en él. Tras dos años de frustración, el cambio a Michigan ha reactivado al unicornio, que ahora se dispara en las previsiones del próximo draft (ya entre los 15 primeros). Su despliegue defensivo en la final confirmó su asombroso torneo. Si en semifinales dominó a Alabama con 26 puntos y nueve rebotes, ante la maquinaria de los Huskies (el equipo que ganó el título en 2023 y 2024), su labor resultó más áspera en su emparejamiento con el poderoso Tarris Reed.

Es el segundo título en la historia de Michigan, tras el logrado en 1989 por aquella escuadra liderada por Glen Rice. Ni siquiera su equipo más recordado, los legendarios Fab Five (Chris Webber, Jalen Rose, Juwan Howard, Ray Jackson y Jimmy King) lo lograron ni en 1992 ni en 1993. Su última final fue en 2018 (derrota contra Vilanova). Esta vez, el equipo reclutado por Dusty May, que se presentó en la final con un balance de 36-3 y habiendo arrasado a todos sus rivales en la March Madness (de 21 a Howard, 23 a Saint Louis, 13 a Alabama, 33 a Tennessee y 18 la semifinal contra Arizona, la número uno del país), anotando a todos al menos 90 puntos, no falló, dominando la final de principio a fin.

Aday Mara, posteando ante Tarris Reed, en la final de la NCAA.

Aday Mara, posteando ante Tarris Reed, en la final de la NCAA.MICHAEL REAVESGetty Images via AFP

Y eso que resultó un comienzo de partido tenso e igualado, con más fallos que aciertos. Al propio Aday, titular, aún con el regusto de su estruendosa semifinal contra Arizona -la mejor actuación de su vida-, se le escaparon tres ganchos cerca del aro. UConn se apoyaba en los triples de Alex Karaban y en el rebote ofensivo (fue una tortura toda la noche para su rival) y Michigan intentaba adueñarse de la pintura con Morez Jonhson, sin puntería desde el perímetro. El español apenas dejó un par de destellos en la primera mitad, un tapón y su primera canasta, acciones consecutivas que levantaron el Lucas Oil Arena, donde se encontraba su familia, su agente y el seleccionador Chus Mateo.

Justo antes del descanso volvió el maño a ser importante con una asistencia para mostrar su elogiada capacidad de pase y otras dos canastas seguidas en la pintura, ambas con la mano izquierda, para volver a dar ventaja a unos Wolverines huérfanos de triples, ocho fallados en los primeros 20 minutos, y con su estrella, Yaxel Lendeborg, claramente lastrado físicamente por su lesión en el tobillo.

A la vuelta, pese al rosario de pérdidas, Michigan estiró su ventaja (33-41). Todavía más cuando, al fin, Eliott Cadeau anotó el primer triple de su equipo (37-48), coronando lo que ya era un despliegue sobresaliente el base sueco. Mara cambiaba tiros con sus 230 centímetros de envergadura y batallaba por el rebote con Reed.

Pero la agresividad y la experiencia de UConn le hacían no desengancharse, baloncesto físico para intentar la remontada, quebrada con Mara de nuevo en pista y las tribunas en pie cuando coronó una contra con un alley-oop. En el desenlace, Michigan no tembló ante un oponente cargadísimo de faltas. Un triple, el segundo en todo el duelo para su equipo, de McKenney fue definitivo, pese a algunos apuros y nervios finales, sin Aday en pista.

Feliz y Len reviven al Madrid de un espantoso inicio ante el Andorra

Feliz y Len reviven al Madrid de un espantoso inicio ante el Andorra

Ganó el Real Madrid. Sin brillo, también sin aparentes problemas, su 23º victoria en esa Liga Endesa que domina con mano de hierro, la 11ª consecutiva. Ganó con solvencia y protagonismo de los menos habituales (Andrés Feliz, Alex Len, David Kramer, Gabriele Procida) a un digno MoraBanc Andorra y tomó aliento para lo que le viene en Europa, que no es poco. Un partido que podría ser uno más pero que contó con su propia intrahistoria: a los ocho minutos de comenzar los andorranos campaban por el Palacio con 18 puntos de ventaja. [97-90: Narración y estadísticas]

No es la primera vez que el Real Madrid tiene que revivir tras un comienzo de partido horrible. Esta vez fue el Andorra, un equipo en plena pelea por el descenso, el que le zarandeó de mala manera durante más de ocho minutos. Como si siguieran aturdidos los blancos después de la pesadilla del Buesa Arena, esa derrota del viernes ante un Baskonia en cuadro que trastocó todos sus planes en el final de la temporada regular de la Euroliga.

Otro traspié a domicilio y van unos cuantos. Demasiados. Otro tramo de partido espantoso, un 12-30 que dejó boquiabiertas las tribunas recelosas del Palacio. Cierto es que los de Zan Tabak lo metían todo, especialmente el espectacular Yves Pons (11 puntos con tres triples sin fallos en ese tramo, acabó con 20), pero no había alma ni espíritu de esfuerzo en un Madrid que dejó fuera de la convocatoria a Abalde, Maledon y al tocado Lyles y en el que Usman Garuba no jugó.

Tras el 0-14 de parcial, con contragolpes sonrojantes, la cosa ya no podía ir a peor. Era como si estuviera aguardando a tocar fondo para emerger e imponer la lógica de un equipo que suele arrasar en el Palacio y que apenas falla en ACB (sólo dos derrotas). Un triple sobre la bocina del primer acto de Andrés Feliz fue el inicio de la remontada.

Llull, Len y un buen Kramer, tres de los menos protagonistas, siguieron tocando a rebato. Y antes de llegar al descanso ya había igualado el Madrid (44-44) -pese a los triples de Xabier Castañeda-, que culminó la remontada a la vuelta de vestuarios.

Ya lanzado, el Real Madrid tumbó al Andorra por KO. Andrés Feliz fue un demonio sobre la cancha (15 puntos, seis asistencias...), dominando cada resquicio del juego. Se echó el equipo a la espalda y disparó a su equipo con un parcial de 21-4 ya sin vuelta atrás.

El Morabanc Andorra, con un extraordinario Pons, lo intentó hasta el final, pero no le dio para volver a inquietar al líder. No será fácil su pelea por esquivar al descenso, aunque en ella tenga varios compañeros (Gran Canaria, Burgos, Zaragoza...). El Madrid, con el domino en la pintura de Alex Len (17 puntos y cinco rebotes) en el que no volvieron ya a pista ni Hezonja ni Tavares, tomó impulso para lo que le viene. Quizá la semana más áspera del año, con todo en juego en la Euroliga para intentar acabar la temporada regular entre los cuatro primeros y gozar de factor pista en los cuartos de final. Dos visitas con mayúsculas: el martes al Olympiacos y el jueves al Fenerbahçe.